¿Acuerdo entre 'paras' y el M-19 en la constituyente del 91?

‘Ernesto Báez’ dijo que un político cercano a los paramilitares de Puerto Boyacá estuvo en la lista del M-19 en la Constituyente del 91. Un ex dirigente del Eme explicó el hecho.
  
Iván Roberto Duque Gaviria, alias 'Ernesto Báez'. Foto: Fiscalía General de la Nación  

Un médico sin experiencia política y cercano al proyecto paramilitar del Magdalena Medio, llamado Augusto Ramírez Cardona, resultó elegido por la lista del M-19 a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 a través de la cual se escribió una nueva Constitución Política de Colombia.

El hecho fue narrado por el exparamilitar Iván Roberto Duque Gaviria, alias ‘Ernesto Báez’ ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz realizada en Medellín, quien dijo que conoció de ese acuerdo con el M-19 porque se lo comunicó personlamente Henry Pérez Morales, comandante de las autodefensas de Puerto Boyacá.

Si bien algunos hechos fueron corroborados por un exmilitante de la organización guerrillera  consultado por VerdadAbierta.com; algunos otros fueron controvertidos, pues no concuerdan, según él, con lo ocurrido. Ambas miradas sobre un hecho significato de la historia política reciente del país son un claro ejemplo de las dificultades que debe afrontar el proceso de reconstrucción del pasado que vive el país.

La versión de 'Báez'
“Una vez Henry me mandó llamar y me dijo que me iba a dar una gran noticia”, relató alias ‘Ernesto Báez’. “El M-19 estaba dispuesto a incluir un representante de las autodefensas para que ocupara uno de los renglones en la lista de candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente, que ese grupo estaba conformando”.

De acuerdo con ‘Báez’, para comienzos de la década del noventa, era frecuente la presencia de dirigentes del M-19 en Puerto Boyacá, pues estaban asesorando a la dirigencia de las autodefensas en una posible desmovilización. De ahí la cercanía entre unos y otros. Por ello, ante el propósito de la organización exguerrillera de conformar una lista amplia, de diferentes matices, le ofrecieron un cupo a las autodefensas. “En esa reunión, Henry me dijo que nos habían asignado el renglón 17”.

En un rápido balance de la oferta, alias ‘Ernesto Báez’ consideró que el M-19 no sacaría más de 10 curules en esas elecciones, por lo que consideró que el ofrecimiento de la organización exguerrillera era más una muestra de cortesía que una propuesta política seria.

“Ellos se enfrentarían a los poderosos partidos tradicionales; acababan de salir de un proceso de paz y estaban muy golpeados con la muerte de Carlos Pizarro. Yo no le veía mayor opción y le dije a Henry que mientras ofrezcan el renglón 17 estamos de relleno”, indicó el exparamilitar.

Para tratar de lograr una mejor ubicación en la lista, ‘Báez’ dijo que le consiguieron una entrevista con Antonio Navarro Wolf en Bogotá. “Yo le dije que buscaba que la oferta fuera más atractiva, que nos pasara a un mejor renglón y le propuse el siete u ocho, pero ni siquiera me ofrecieron el 16. Me dijo Navarro: 'Esto está definido, las personas están notificadas, yo no puedo hacer cambios, eso sería un cataclismo.  No puedo decirle a la persona del renglón 9 que se pase para el 10 porque hay que darle entrada a ustedes'. No fue posible”.

Pero ese no sería el único obstáculo de las pretensiones de las autodefensas de Puerto Boyacá de obtener una curul en la Asamblea Nacional Constituyente. Días antes de la inscripción de los candidatos ante la Registraduría Nacional del Estado Civil, uno de los integrantes de la lista del M-19 amenazó con hacer un escándalo y retirarse si no excluían a Duque Gaviria de la baraja de candidatos.

Se trató de Carlos Ossa Escobar, un político del Partido Liberal, incluido en la lista del M-19. “Me llaman y me dicen que el señor Carlos Ossa Escobar había dicho que mientras el señor Iván Roberto Duque estuviera en la lista públicamente iba a hacer la denuncia”, narró el exparamilitar, quien era conocido por haber promovido en Puerto Boyacá el fugaz Movimiento de Renovación Nacional (Morena), ligado a los paramilitares del Magdalena Medio.

Para Ossa Escobar era inaceptable que el M-19 apoyara a un hombre venido de Puerto Boyacá contaminado por las autodefensas. “El problema no era que se retirara sino cómo se iba a retirar, haciendo un escándalo”, indicó ‘Báez’.

El pronunciamiento privado de este político puso en dificultades al M-19.  Sin embargo, participar en las elecciones a la Constituyente era una orden de Henry Pérez. Se logró, según dijo Duque Gaviria, que la organización ex guerrillera mantuviera el renglón para las autodefensas con el compromiso de que se nombrara a otro candidato.

“Henry me dijo que ellos (el M-19) estaban dispuestos a conservar la curul para las autodefensas, pero no en la persona de Iván Roberto Duque  y nos solicitan que pongamos a otra persona”, precisó ‘Báez’.

Pero ya el tiempo de inscripción se estaba venciendo y comenzaron a buscar a una persona que ocupara ese renglón 17. La idea era colocar a alguien que nadie conociera, pero que fuera cercano a las autodefensas. En esas búsquedas, uno de los jefes del grupo armado de Puerto Boyacá, Luis Antonio Meneses Báez, ‘Ariel Otero’, propuso el nombre de Augusto Ramírez Cardona, en ese momento médico de la clínica que tenía la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio (Agdegam), una organización social de los paramilitares.

En ese momento se dijo que que nadie conocía y, por lo tanto, nadie podía señalarlo de dónde venía. La ventaja, en ese momento, era que el médico estaba justamente en Bogotá, comprando insumos para la clínica y era el último día de inscripciones. Se le buscó por teléfono, se le comunicó la decisión y se le ordenó que fuera a la Registraduría y se inscribiera. Y así se hizo. A las seis de la tarde de ese día, el médico Augusto Ramírez Cardona fue inscrito en la lista del M-19.

Y pese a los malos pronósticos de alias ‘Ernesto Báez’, el M-19 sacó 19 curules, lo que le permitió a las autodefensas de Puerto Boyacá tener un puesto en la Asamblea Nacional Constituyente. Al médico se le dotó de escoltas, carro blindado y viajaba de Bogotá a Puerto Boyacá en un avión de propiedad de la Texas Petrolium Company, que tenía en esa localidad una planta.

Ramírez Cardona se hizo famoso porque durante las sesiones de la Asamblea circuló un video en el que aparecía él denunciando que Pablo Escobar estaba ofreciéndole a través de un abogado varios millones de pesos para que votara favorablemente la propuesta de la prohibición de la extradición de colombianos a otros países. Este hecho muestra la enemistad que tenían para la fecha el jefe del Cartel de Medellín y Henry Pérez, que terminó con la muerte de éste el 20 de julio de 1991 en Puerto Boyacá por jóvenes sicarios contratados por el capo.

Duque Gaviria explicó que la trama del video se fraguó en la finca La Palmera, el bunker de Pérez en Puerto Boyacá, donde se hicieron constantes reuniones para trata de probar que Pablo Escobar ofrecía dineros a algunos constituyentes a cambio del voto por la prohibición de la extradición.

Al hacer referencia al papel cumplido por Ramírez Cardona durante la Asamblea Nacional Constituyente, ‘Báez’ habló en contra del médico: “era un hombre corto de palabra, sin ninguna formación política, que seguía las orientaciones políticas de 'Ariel Otero', a quien le debía esa curul. Pasó sin pena ni gloria”.

El ex paramilitar Duque Gaviria aseveró que dado lo desconocido que era Ramírez Cardona el país nunca asimiló que se trataba de una curul del M-19 entregada a las autodefensas, que para esa época estaban armadas, en desarrollo de su proyecto político y militar en el Magdalena Medio, y estaban comandadas por un hombre señalado por el magnicidio de Luis Carlos Galán. "Yo no he escuchado a los dirigentes del M-19 una explicación satisfactoria sobre este asunto”, concluyó 'Báez'.

Habla ex militante del M-19
Álvaro Jiménez Millán, ex miembro del M-19 y uno de los gestores de la inclusión de las autodefensas de Puerto Boyacá en la lista de esta organización política a la Asamblea Nacional Constituyente, le explicó a VerdadAbierta.com las circunstancias en las que se dio esa decisión.

“En el año 1989, el M-19 decide hacer un proceso de paz y decidimos hablar con todos los sectores de poder institucional”, explicó Jiménez Millán. Pero teniendo en cuenta algunos referentes sangrientos, entre ellos los ataques a la Unión Patriótica y al incipiente proceso de paz con el gobierno de Belisario Betancur a mediados de la década, se determinó que tenían que hablar con las autodefensas de Puerto Boyacá.

“Lo que intentamos hacer, a partir de esa lección aprendida, fue tocar a sectores que expresaran la ilegalidad y el actor más connotado de esa época era el paramilitarismo del Magdalena Medio. Entonces Carlos Pizarro decide que el proceso de paz que vamos a emprender toque a esos sectores para que nos conozcan y reconozcan”, indicó el hoy analista, quien agregó que los acercamientos con esta estructura paramilitar se daban de manera simultánea a los diálogos con el Gobierno nacional

El propósito de la dirigencia del M-19 era exponer a los paramilitares los puntos centrales de su agenda de negociación, que incluían el propósito de hacer  un proceso de paz para el país, no para el M-19; y no quedarse en un simple transito de una guerrilla a la vida política, sino transformar la sociedad y la política colombiana, según contó Jímenez Millán.

Con estos acercamientos también pretendían que estas estructuras paramilitares siguieran su ejemplo, se desmovilizaran y participaran en política con una voz propia, que tuviera más política que tiros. Las reuniones se hacían en Puerto Boyacá y los interlocutores de los ex guerrilleros del M-19 eran Henry Pérez Morales, máximo comandante de esa organización armada, y Luis Meneses, alias ‘Ariel Otero’, segundo al mando.

Inicialmente se les propuso que el Partido Liberal los apoyara en esa intención de participar en las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente; no obstante, esa posibilidad no tuvo eco en esa colectividad porque ya habían conformado sus listas.

“Entonces contemplamos la opción, la discutimos internamente y se tomó la decisión de que participaran en la Constituyente”, precisó Jiménez Millán. “Para ese momento, ‘Ernesto Báez’ no era interlocutor nuestro porque, en lo que observamos allá, era como un tipo funcional a lo que le dijeran, pero no era ningún connotado jefe”, gregó el ex miembro del M-19.

En un principio, alias ‘Ariel Otero’ preguntó si él podía ser el candidato de las autodefensas para integrar la lista que estaba conformando el M-19 con representantes de diversos sectores políticos y tendencias ideológicas. Los ex guerrilleros le dijeron que no podía porque tenía problemas de orden legal y le recomendaron que seleccionara a una persona que los representara, que no tuviera problemas con la justicia y que no fuera un combatiente.

“Entonces ellos deciden escoger a un médico de Manizales, pero que vivía y trabajaba en Puerto Boyacá. Se llama Augusto Ramírez Cardona”, indicó Jiménez Millán. “Lo que puedo asegurar, porque fui la persona que hizo todo esto, es que ‘Ernesto Báez’ nunca se ha reunido con Antonio Navarro porque nunca fue interlocutor de ellos. El interlocutor fui yo y, en otro momento, Otty Patiño”.

Según Jiménez Millán, los paramilitares llegan a la Constituyente, "pero que yo recuerde nunca hicieron un debate serio donde formularan sus propuestas, lo que podría demostrar que no tenían clara la intencionalidad política de su participación”.

De acuerdo con este exmiembro del M-19, lo dicho por Duque Gaviria no es nuevo. Incluso es uno de los capítulos de un libro llamado Las verdaderas intenciones de los paramilitares, escrito en el 2003 por investigadores de la Corporación Observatorio para la Paz, creada por ex militantes de la organización guerrillera con fines académicos para el análisis de diferentes fenómenos del conflicto armado.

Una vez concluyó la Asamblea Nacional Constituyente, los contactos entre el M-19 y las autodefensas de Puerto Boyacá continuaron por varios meses con el fin de apoyar a alias ‘Ariel Otero’ en su proceso de desmovilización, hecho que ocurrió en diciembre de 1991, cuando dejan sus armas cerca de 200 hombres en un acto realizado en el Batallón Bárbula.

Después de ello, esos contactos se cierran totalmente por varias razones: asesinan a alias ‘Ariel Otero’ en enero de 1992; las autodefensas se enfrascan en una cadena de violencia en la zona entre los mandos medios por alcanzar el poder; y por último, el eje del paramilitarismo se traslada a Córdoba y cambian los jefes.