Masacres, drogas y parapolítica en Santander

‘Sargento’, ex paramilitar del Bloque Central Bolívar, reconoció su participación en una masacre en El Guacamayo, en Santander. Además reveló los nexos de las autodefensas con políticos y con el narcotráfico.

En Breve: Los 14, 15 y 16 de septiembre de 2009 , Heidelberg Cristian Mendoza Angarita, alias ‘Sargento’ o ‘Cristian’ confesó su participación en una masacre en El Guacamayo, Santander y dio información sobre los lazos de las autodefensas con políticos y narcotraficantes del región.

Paramilitares mencionados: Ciro Antonio Díaz Amado, alias ‘Nicolás’, 'Luna', 'Martin Llanos', 'L 11', 'El Aguijón', 'Alfonso'.

Lugares mencionados: El Guacamayo, Santa Elena del Opón, Contratación, Chima, Simacota, Charalá, Socorro, Galán, San Gil, Ocamonte, Puerto López, La Cooperativa.


Heidelberg Cristian Mendoza Angarita, alias ‘Sargento’ o ‘Cristian’, operó en el Meta y Santander, donde aceptó haber participado en masacres, narcotráfico y parapolítica.

En una versión libre Heidelberg Cristian Mendoza Angarita, alias ‘Sargento’ o ‘Cristian’, confesó su participación en una masacre en el municipio de El Guacamayo, Santander, el 30 de noviembre de 2001.

‘Sargento’, de 27 años, era comandante de escuadra en el Frente Isidro Carreño del Bloque Central Bolívar que operaba en Santa Elena del Opón, El Guacamayo, Contratación, Chima y Simacota, municipios de la región del Opón en el occidente de Santander.

Milton Duarte Padilla, Héctor Pilonieta y Luis Eduardo Arévalo habitaban el municipio de Contratación, donde vivían del rebusque, trabajando en toda clase de oficios. El 30 de noviembre de 2001, un amigo los convenció de que acompañaran a ‘Sargento’ para reclamar dinero en El Guacamayo.
 
Unas horas más tarde, ‘Sargento’ y su escuadra retuvieron a los tres hombres en una finca de El Guacamayo. Después de torturarlos, los hombres bajo el mando de ‘Sargento’ abalearon a Arévalo y desmembraron a Duarte Padilla y a Héctor Pilonieta.
 
Según el ex paramilitar, el ex comandante del Frente Isidro Carreño Ciro Antonio Díaz Amado, alias ‘Nicolás’, ordenó asesinar a Arévalo porque era un presunto colaborador de la guerrilla. Duarte Padilla y Héctor Pilonieta fueron ejecutados porque, siendo miembros activos de las autodefensas, habrían violado una mujer y cobrado vacunas sin la autorización de la organización.

Después de la masacre los familiares de las víctimas contactaron a la mujer violada, que negó el hecho. Además, según los familiares, los comerciantes de Contratación nunca fueron extorsionados por los dos hombres desmembrados.
 
Heidelberg Mendoza se responsabilizó por el crimen. Dijo que los tres hombres fueron asesinados a balazos y después descuartizados con machetes.

Los familiares de las víctimas contradicen la versión, pues según la autopsia los cadáveres no tenían orificios de balas y los cortes eran asimétricos, lo que indicaría que los ‘paras’ usaron motosierras para desmembrarlos.

Los tres cuerpos aparecieron en una fosa común dos semanas después de la masacre. Según recuerda uno de los familiares de las víctimas, los cadáveres estaban en tan mal estado que los médicos de El Guacamayo no quisieron hacer las necropsias.

‘Paras y coca en el Opón
‘Sargento’ también detalló cómo el Frente Isidro Carreño se financiaba. Además de extorsionar ganaderos y comerciantes de la región, los paramilitares se metieron de lleno en el negocio de la cocaína.

En el 2001, cuando ‘Sargento’ llegó a la región, los paramilitares le cobraban impuestos a los cultivadores de coca y a los narcotraficantes para protegerlos y vigilar los cultivos de droga.

A partir de 2002 ‘Nicolás’, el comandante del frente, le ordenó a los productores que vendieran la cocaína directamente a su organización.

Los ‘paras’ se volvieron así narcotraficantes y pusieron sus armas al servicio del multimillonario negocio, regulando y defendiendo sus intereses a plomo.

Según recordó ‘Sargento’, Grismaldo Medina era un campesino que tenía una pequeña finca en Santa Helena del Opón donde cultivaba coca. El 13 de abril de 2003 Medina fue asesinado por los hombres de alias ‘Luna’ porque se había atrasado en los pagos de la gasolina y los productos químicos para  producir la cocaína. Los paramilitares conquistaron el monopolio de la coca en la región, al volverse los únicos socios de campesinos cocaleros, productores de cocaína y narcotraficantes.

El alcalde del Frente Isidro Carreño
‘Sargento’ también reveló que Julio César Fontecha Estupiñán, alcalde de Contratación entre 2001 y 2003, tenía nexos con las autodefensas. Según el paramilitar, Fontecha conocía con antelación las operaciones de los paramilitares y tenía una relación directa con los mandos del Frente Isidro Carreño.

‘Sargento’ cuenta que en el 2003 el Concejo Municipal  de Contratación no quería aprobar un solo proyecto de Fontecha. El alcalde le pidió ayuda a los ‘paras’, que obligaron a todos los concejales a asistir a una reunión donde les pidieron que colaboraran con Fontecha. ‘Sargento’ confesó además que tenía una lista de tres concejales que tocaba asesinar por oponerse al alcalde. La reunión desbloqueó los proyectos de Fontecha y las amenazas contra los tres concejales nunca fueron ejecutadas.

En una versión libre de julio de 2009 ‘Sargento’ aseguró que el Frente Isidro Carreño favorizó la elección del ex gobernador de Santander Hugo Aguilar brindándole seguridad para que hiciera campaña en la zona que controlaban. Agregó además que Aguilar también hizo campaña con el Frente Lanceros de Vélez (Ver artículo del Colectivo de Abogados “Plan pistola”).

El recorrido de ‘Sargento’
En 2000 ‘Sargento’ ingresó a las autodefensas en Puerto López, Meta, donde operaban las Autodefensas Campesinas del Casanare al mando de Héctor Germán Buitrago, alias ‘Martín Llanos’. ‘Sargento’ contó que en la vereda El Tropezón había un campo de entrenamiento donde un ex capitán del Ejército, alias ‘El Aguijón’ o ‘Ochocientos’ instruía los nuevos reclutas en técnicas de combate.

Más de 120 “alumnos” asistían a la escuela de El Tropezón y cerca de la mitad eran menores de edad. Según ‘Sargento’ gran parte de estos menores ingresaron a la fuerza a las autodefensas de ‘Martín Llanos’. Tras un entrenamiento de tres semanas, los nuevos reclutas se unían a las contraguerrillas de las Autodefensas Campesinas del Casanare, donde ‘Sargento’ dijo que de cada 30 combatientes, 10 eran menores. 

‘Sargento’ también habló de los fuertes vínculos de las Autodefensas Campesinas del Casanare con el Ejército. Recordó una operación en La Cooperativa, Meta, los 8, 9 y 10 de agosto de 2001 donde 150 paramilitares y 200 soldados atacaron en conjunto la guerrilla. En el enfrentamiento los ‘paras’ incluso coordinaban sus ofensivas con el avión fantasma de la Fuerza Aérea para evitar que la artillería de la aeronave alcanzara sus tropas y mermara el asalto contra la guerrilla. Alias ‘L11’ era según 'Sargento' el paramilitar que organizó las relaciones con el ejército en el combate, donde murieron 20 paramilitares.

En agosto de 2001 ‘Sargento’ se trasladó a Contratación, su pueblo natal, donde se unió al Frente Isidro Carreño. Uno de los aspectos que más choca a las víctimas es que ‘Sargento’ fue compañero de colegio, de juegos y de infancia de muchas de ellas. “Heidelberg creció con todos los que maltrató. Yo estudiaba en el colegio con él, era vago, nunca terminó el bachillerato, pero nadie pensó que iba a hacerle todo eso a la gente que conocía”, relató una de sus víctimas.

En enero de 2003, por problemas con su comandante, ‘Sargento’ abandonó el Frente Isidro Carreño e ingresó al Frente Comunero Cacique Guanentá del Bloque Central Bolívar. ‘Sargento’ contó que ahí operaba de alias ‘Alfonso’ en los municipios de Charalá, Chima, Socorro, Galán, San Gil y Ocamonte. A finales de 2003 ‘Sargento’ fue arrestado por el robo de un carro. El ex paramilitar cumple ahora una pena de 18 años por homicidio, pero se acogió al proceso de Justicia y Paz.

Tags: Bloque Central Bolívar, Autodefensas Campesinas del Casanare