¿Tenía Restrepo un libreto oculto para la desmovilización?

Hernán Giraldo Serna y seis desmovilizados del Frente Tayrona, coinciden en que el ex comisionado Luis Carlos Restrepo los indujo a mentir al exigirles que incrementaran el número de desmovilizados, excluir a los menores de las filas y no mencionar masacres.
     
El ex comisionado de Pa, Luis Carlos Restrepo en una desmovilización de las Auc. Foto Semana      

A medida que avanza el proceso de Justicia y Paz, las versiones de los postulados arrojan nuevas luces sobre la realidad del desarme y desmovilización de los miles de hombres que pertenecieron a los grupos paramilitares. Esta semana, durante los días martes y miércoles, Hernán Giraldo (El Patrón de La Sierra), desde una cárcel en Estados Unidos; José Gélvez Albarracín (El Canoso), Daniel Giraldo (El Grillo), Luis Quiroga, José Daniel Mora (101), Carmen Rincón (La Tetona), Afranio Reyes y Rosendo León Galeano, dijeron en versión libre ante la Fiscalía 9ª de la Unidad de Justicia y Paz, que el Alto Comisionado, Luis Carlos Restrepo, y el coronel Álvaro León Acosta Argote, los obligaron a mentir al momento de entregar las armas.

En primer lugar, afirmaron los postulados de manera unánime, que el comisionado le dijo a Giraldo que tenía que sacar a los menores de edad de las filas, que no se podían desmovilizar; que no dijeran el tiempo exacto de pertenencia de aquellos que llevaban apenas meses o poco más de un año, pues no serían tenidos en cuenta y no les pagarían la bonificación; que no confesaran homicidios atroces; que no se presentaran con rangos de comandantes y que al ser reseñados dijeran alias distintos a los que habían utilizado con ocasión de la pertenencia al grupo.

¿Por qué éstas peticiones? Nunca supieron, pero llegó un momento en que creyeron que con la desmovilización y entrega de armas, la paz llegaría a la Sierra Nevada y no pusieron objeciones, y si el gobierno lo decía, sus razones tendría, pensaron los hoy desmovilizados.

No fueron las únicas peticiones o sugerencias, que según ellos, le hizo el Alto Comisionado Luis Carlos Restrepo al ex jefe paramilitar Hernán Giraldo y los hombres que tenían algún mando militar, político o financiero en la organización armada. Cuando ellos le informaron que el Frente Resistencia Tayrona tenía 750 hombres en armas, les dijo que eran muy pocos, obligándolos a aumentar el número de milicianos hasta casi mil doscientos hombres, incorporando a más de 350 personas que nunca habían cogido un arma o que desconocían quiénes eran los jefes del grupo armado, cuáles eran las regiones donde operaban y cómo estaba distribuido el mando militar en cada una de ellas. No todos los que se desmovilizaron, sostiene ‘El Canoso’, pertenecían a las Auc. Se hizo un censo de menores, pero el Comisionado dijo que los excluyeran, les dieran unas mudas de ropa y 300 mil pesos.

Pero además, los costos de la desmovilización, como transportar a centenares de hombres armados de las partes más altas a una media o la de subir a los que estaban en la zona urbana de Santa Marta hasta Machete Pelado, fueron pagados por el grupo armado. Incluso, el gobernador de entonces (Trino Luna, confeso y condenado por la parapolítica), afirmó Hernán Giraldo, se comprometió a mejorar la carretera para poder llevar adelante la desmovilización, le pidió a Hernán Giraldo que pusieran ellos, (las autodefensas), los 50 millones de pesos que costaría dejar en buen estado la vía, que después el gobierno departamental los repondría. Hernán Giraldo asegura que se metió la mano al bolsillo,   hicieron la inversión y pasaron la cuenta, pero nunca les pagaron. Sólo falta confirmar si el departamento giró y alguien cobró.

En el caso de los menores, afirmaron Hernán Giraldo y sus hombres en versión, el coronel Acosta les dio la orden de que a los menores tenían que vestirlos de civil y enviarlos a sus casas. Pero no fue lo único, Gelvez Albarracín, alias ‘El Canoso’, dijo que esta semana le mostraron unos recibos según los cuales el coronel Acosta, quien acompañó en todo el proceso al comisionado Restrepo, había cobrado unas cuentas al departamento del Magdalena por concepto de alquiler de vehículos. No sé explica cómo hicieron eso, si la mayoría bajó a pie, otros 40 en dos helicópteros, el de la Drumond y el del Ejército, y otros milicianos en vehículos propios de las autodefensas.

Daniel Giraldo confesó que el grupo en el que él estaba, en la parte alta, bajaron 200 hombres armados, se reunieron con el comisionado y con coronel Acosta, y entregaron las armas. Alias el ‘Grillo’, agregó que entre las cosas que les pidieron, que dijeran que tenían mínimo cinco o seis años de pertenecer al grupo armado. Por esa razón, afirmó, muchos que entraron siendo mayores, quedaron como si fueran menores de edad al momento de ingresar.

“A los menores de edad les dieron dos muditas de ropa y 300 mil pesos para que se fueran a sus casas. Señora fiscal, nosotros no podemos dejar pasar esta oportunidad para dejar en claro que esa falsa desmovilización, fue el mismo gobierno el que nos dijo qué hacer para sacar a los menores”, dijo.

Daniel Mora López, alias ‘101’, comandante en el corregimiento de San Pedro de la Sierra, afirmó que el gobierno exigió un ‘espulgue’, a tal punto que hay gente que no sabe quiénes eran sus comandantes y no conocen a la Sierra. Además de confirmar el caso de los menores, Mora afirmó que les pidieron que al desmovilizarse utilizaran un alias distinto al que habían usado en el grupo, y así ‘todos pasamos limpios, sin órdenes de captura’.

Daniel Giraldo también coincide con su padre y con ‘El Canoso’ en que la logística de la desmovilización fue por cuenta del frente. Sacaban a unos menores de las filas y metían a otras personas y cuándo les preguntaban qué zona patrullaban, decían que en la Sierra Nevada, como si eso fuera un barrio. Desde el momento mismo de la desmovilización comenzamos a faltar a la verdad inducidos por el propio gobierno nacional.  

En esta versión colectiva mencionaron algunos hechos, reconocieron homicidios, pero con la limitación de que a Hernán Giraldo lo traían y se lo llevaban una hora antes por la diferencia de horarios, hubo que posponer algunos temas para una nueva versión. Esto fue lo que dijeron:

‘El Canoso’, jefe político
Ingresó formalmente a las Autodefensas Campesinas del Magdalena, en marzo de 2003, momento en el que Hernán Giraldo Serna ya tenía de orden de captura, lo que lo excluía de la mesa de diálogo. Por eso, Gélvez Albarracín asumió el cargo de jefe político, para llevar la vocería del grupo en la mesa de negociación del proceso de desmovilización en Santa Fe de Ralito.

Gélvez ha dicho en sus versiones que él quería ser concejal en representación de las 93 veredas de La Sierra, sobre las cuales el Frente Autodefensas Campesinas del Magdalena ejercía gran influencia, probada con la elección de Ignacio ‘Nacho’ Rodríguez en 2006, quien fue extraditado en 2007 y ya cumplió su condena en E.U..

Quien postuló a Gelvez como jefe político fue Hernán Giraldo con la propuesta concreta de ‘apostarle a la erradicación de cultivos ilíctos’, proyecto que manejaba su hijo Rubén Giraldo.
Pero el programa de sustitución de cultivos arrancó mal y estaba llamado a fracasar, dice Gelvez, basado esencialmente en que, mientras los campesinos cumplían entregando los cultivos de coca, el gobierno no cumplía su parte en los proyectos de sustitución.

Alias ‘El Canoso’ era el encargado de manejar las relaciones políticas entre los gobiernos departamental, y municipales con el estado mayor de las autodefensas, en especial Mancuso y ‘Jorge 40’. Fue el encargado de coordinar la reunión de El Difícil previa a las elecciones regionales de 2003, donde dice que ganaron 28 alcaldías. Durante casi dos años estuvo encargado de los proyectos que contrataban las alcaldías municipales y la gobernación para los sectores de la salud y la educación, donde estaban involucrados.

El viernes, antes de terminar la sesión, Gelvez afirmó que precisamente los beneficiarios de los contratos de salud eran Solsalud, del senador santandereano Luis Alberto Gil y el ex representante Alonso Ramírez y el actual parlamentario Libardo García, hijo del alcalde de Fundación del mismo nombre. Además de Solsalud, contrataban con la IPS Tayrona y uno de los contratos consistía en afiliar a los miembros del grupo y a sus familiares a estas empresas prestadoras de salud. La salud, dijo Gelvez, era totalmente política.

Al referirse al tema de la desmovilización en Machete Pelao, afirmó que ese día se puso el camuflado por primera vez, porque Hernán Giraldo le pidió que se encargara del personal porque los comandantes no querían dar la cara. Dice que fue detenido por una acusación que le hicieron los Rojas, pero pidió que Hernán Giraldo confirme si él ordenó matar a alguien. Precisamente, agregó, esa fue una de las condiciones que puso para aceptar el cargo de comandante político del frente, que no le dieran responsabilidades económicas ni militares.

Al referirse a las elecciones de 2003, Gelvez afirma que hubo varias reuniones con políticos, y los que jugaron un papel esencial fueron, en Santa Marta ‘Nacho’ Rodríguez, que era el concejal del grupo y ‘Chico’ Zuñiga, candidato a la Alcaldía, mientras que en el departamento todo se hacía a través de Trino Luna, quienes hicieron algunas obras que beneficiaron a la organización.

Daniel Giraldo, alias ‘el Grillo’, es uno de los 34 hijos que se conocen de Hernán Giraldo, era de los que andaba en el anca del caballo con su padre y conoce de cerca el conflicto y a los distintos actores, incluso en desarrollo de la versión hizo precisiones a su padre sobre hechos que éste desconocía. Por ejemplo, Hernán Giraldo desconocía que alias ‘Monoleche’, cuyo nombre era Giovanni Navarro, había sido escolta de Jorge Gnecco, uno de los fundadores del Bloque Norte y principal aportante financiero en sus comienzos. También precisó que ‘Monoleche’, ‘5.5’ y ‘Tolima’ venían de donde ‘Jorge 40’, que fueron enviados en el año 2000 cuando se presentó un enfrentamiento entre los Rojas y el grupo de Hernán Giraldo.

Agregó Daniel Giraldo que alias ‘Monoleche’ bajaba siempre donde Jorge Gnecco y después subía a llevar instrucciones a la finca La Ponderosa, afirmación que fue corroborada por Luis Quiroga, quien dijo que los entrenamientos eran en esa finca y que el uso de la sigla ACM duró muy poco, pues a los cuatro meses se convirtieron en Autodefensas del Magdalena y la Guajira (ACMG).

‘En qué momento mataron a ese poco de gente’

Cuando el comando militar quedó en manos de ‘5.7’, dice Daniel Giraldo, nos dio la orden de reportarle cuatro muertos a la semana, que no lo llamaran para contarle sobre los problemas. Era tanta la sangre que corría por la Sierra, que a Hernán Giraldo cuando le contaban que habían matado al hijo de fulano o de algún otro conocido, decía pero si ‘ese muchacho es miembro de una familia amiga de nosotros, es hijo de colonos’.

Pero la orden de ‘5.7’ era matar a viciosos, ladrones, desconocidos y a los guerrilleros y sus colaboradores. Daniel dice que ellos no llamaban a su padre para contarle, pero que de todas maneras se sabía y llegaban las noticias donde él. Hernán Giraldo llegó un momento en qué dijo que eso no se podía hacer. El único que sabía era ’Chaparro’, un comandante que estaba al lado de Giraldo en la parte alta.
También dijo Daniel que a partir del año 2002, cuando las ACMG fueron derrotadas por el Bloque Norte, su padre se apartó de las decisiones militares y al único que se le comunicaban o reportaban los hechos era a ‘5.7’.

Afranio Reyes confirma lo dicho por alias ‘El Grillo’, diciendo que esa orden surgió de una reunión en la que participaron ‘Jorge 40’, ‘5.7’ y Afranio. La decisión era ‘dar de baja’ a los viciosos, a las prostitutas y a los guerrilleros, y en ese sentido, dice, yo fui ‘un comandante de limpieza’. Por esa decisión otros comandantes comenzaron a quejarse porque la lista que había entregado ‘5.7’, incluía a muchas personas inocentes. Cualquier civil considerado vicioso era objetivo militar. La misma población, agregó Afranio, en esa guerra, nos mal informaba.

La lista era larga, dice Daniel, había como 80 personas y se la entregó el mismo ‘5.7’, además esos muertos teníamos que entregarlos en un mes, todos los que estaban en la lista tenían que haber caído. Yo le comenté a Chaparro y me dijo que le dijera a ‘5.7’ que la próxima reunión sería con él. Cuando ‘5.7’ llegó a Machete Pelado, Hernán Giraldo le dijo que no tenía que hacer eso, que respetara a su gente. “¿En qué momento mataron a tanta gente?”, les preguntó Giraldo.

Hernán Giraldo aclaró que alias ‘Tolima’, comandante militar, era de la región, pero había estado combatiendo en los Montes de María y se quedó por allá cuando fue a hacer un entrenamiento en la ‘Casa Castaño’. Dice que desconocía la relación entre ‘Monoleche’ y Jorge Gnecco, que lo conoció porque acompañaba a ‘5.7’ y había ido a combatir las guerrillas con alias ‘Tolima’. Una de las primeras incursiones fue a San Pedro de la Sierra.

Daniel Giraldo dice que en el 2000 los enviaron a conformar el frente en La Guajira y en 2001 ya había urbanos haciendo presión en Palomino y Mingueo. Antes de 1998, dijo Giraldo en respuesta a una pregunta de la fiscal, a nosotros nos identificaban como ‘Los Chamizos’ y el trabajo en alianza con el BN comenzó cuando nos unimos para sitiar a San Pedro de la Sierra. Que durante los años 80 y 90 no andaban armados, que existían como autodefensas para repeler los ataques de la guerrilla, que cuando eso ocurría se unían para defenderse.

Que en ocasiones los indígenas bajaban a decirnos que la guerrilla venía bajando. Daniel interviene y dice que la reunión que tuvieron Hernán Giraldo, ‘Jorge 40’ y Mancuso para atacar a San Pedro fue en el 97, pero su padre lo corrige diciéndole: ‘mijo, esa reunión del 97 fue con ‘5.7’ y el ‘Ingeniero’ en La Aguacatera para la creación del Frente Zona Bananera.

Al preguntarle la fiscal por el ‘Ingeniero’, Giraldo dice que era un funcionario del DAS, pero que no recuerda su nombre.

Cuando preguntan de la sala de víctimas por homicidios, Hernán Giraldo responde que no todo lo que ocurría se lo reportaban, porque todos actuaban bajo el mando militar unificado en cabeza de ‘Samuel’ o ‘5.7’, a quien el Gobierno Nacional no ha querido postular.

La fiscal le pregunta a Giraldo cómo era la división política entre él y alias ‘el Canoso’. A lo que responde diciendo que a él le correspondía evitar que se cometieran atropellos contra los indígenas, mientras que Gelvez era el jefe político en la parte urbana.

El Canoso explica que cuando Nodier Giraldo lo contrató fue para asumir la vocería en la mesa de diálogo en Santa fe de Ralito, y él, periódicamente le informaba cómo se iban desarrollando los diálogos y al mismo tiempo adelantaba contactos con miembros de la clase política en Magdalena, La Guajira y Atlántico.
Aclaró Gelvez que había otros dos ‘canosos’. Uno era Abraham Sánchez, que se encargaba de resolver problemas sociales en la parte baja de la Sierra y el otro estaba al servicio de alias ‘Walter’, uno de los jefes de sicario ya muerto, pero que no recuerda el nombre. A Abraham Sánchez, ‘El Canoso’ o ‘Alejandro’, dice que tenía mucha influencia en la región y llegó de la mano de ‘5.7’, ambos habían pertenecido al EPL en Córdoba. Dice Gelvez que tenía mucha experiencia, reunía a la comunidad con facilidad y también se encargaba con Chaparro, de reclutar nuevos miembros para el frente, incluidos menores. Estaba también ‘Ranfis’, encargado de coordinar en La Troncal.

Giraldo se despidió de sus antiguos colaboradores y de su hijo diciéndoles que ha quedado mal en muchas cosas porque se las contaron de otra manera. ‘No tengamos miedo, pase lo que haiga (sic) pasado, hay gente que ha confesado cosas más horribles que las que nosotros hicimos, hay que pasar un ratico de vergüenza, pero hay que decir la verdad muchachos’.