Campesinos de la Sierra Nevada fueron usados como escudo por paramilitares

En diciembre de 2001 y febrero de 2002, el Bloque Norte y las Autodefensas de Hernán Giraldo se enfrentaron y obligaron a un desplazamiento masivo de la Sierra Nevada hasta la Troncal del Caribe provocando una crisis humanitaria y económica. En una versión varios paramilitares contaron cómo utilizaron a los campesinos como escudos .

En breve: En una versión ante la unidad de fiscales de Justicia y Paz en Barranquilla, Cristian Ochoa (Cachete o Morrocoy), Eliseo Beltrán (El Gordo), Omar Ochoa (Morrocoy o El Viejo), Leonidas Acosta (Troilo), Luis Edgar Medina (Chaparro), Luis Alfredo Ropero (Cambalache) y Carlos Montejo, (90), miembros del Bloque Resistencia Tayrona, revelaron información sobre el desplazamiento forzado de 1.700 familias, campesinos de la Sierra Nevada en enero y febrero del año 2002 a quienes obligaron a bloquear la Troncal del Caribe para llamar la atención del Gobierno Nacional y el Ejército para que interviniera en la guerra que libraba el Frente Resistencia Tayrona contra el Bloque Norte.

Paramilitares mencionados: En la versión intervinieron los paramilitares desmovilizados Cristian Ochoa (Cachete o Morrocoy), Eliseo Beltrán (El Gordo), Omar Ochoa (Morrocoy o El Viejo), Leonidas Acosta (Troilo), Luis Edgar Medina (Chaparro), Luis Alfredo Ropero (Cambalache) y Carlos Montejo, (90), quienes mencionaron a Jorge 40, Hernán Giraldo, ‘Pacho’ Musso, Carlos Castaño y ‘Beto’ Quiroga.


El paro armado en la Sierra Nevada duró tres meses y los paramilitares de Hernán Giraldo usaron a los campesinos para protegerse de los hombres de Jorge 40.

Uno de los episodios que todavía recuerdan en Santa Marta como uno de los hechos más graves durante la guerra librada por los grupos paramilitares, fue el denominado ‘Paro Armado’, que consistió en el desplazamiento de miles de personas de la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta la carretera troncal que comunica el Magdalena con La Guajira. Durante varias semanas, entre diciembre de 2001 y febrero de 2002, la carretera estuvo bloqueada para el tráfico entre Ríohacha y Santa Marta. Mientras tanto, arriba, tropas de Hernán Giraldo y de Jorge 40 se enfrentaban por el control territorial.

En una versión colectiva en la que participaron alias 'Chaparro', 'Troilo', 'Morrocoy', ‘El Gordo', 'Morrocoy el viejo', 'Cambalache' y ’90, desmovilizados del Bloque Resistencia Tayrona, dieron su testimonio de por qué fue el ‘paro armado’. 

Miles de personas, en su mayoría campesinos, habitantes de veredas de los dos departamentos, fueron concentrados entre el Río Ancho y Calabazo. De acuerdo con información de Acción Social de Presidencia de la República, fueron catorce mil personas las desplazadas. Otras fuentes dicen que fueron 1.700 familias las que fueron obligadas a desplazarse y permanecer en la zona, controlados por cadenas. No podían entrar y salir. Si los comandantes veían a alguien extraño subir o bajar, lo desaparecían.

Se sabe desde entonces, que el paro armado ocurrió por una guerra entre las Autodefensas Campesinas del Magdalena y la Guajira (ACMG), comandadas por Hernán Giraldo, y el Bloque Norte, comandado por Jorge 40. Pero, poco a poco se han ido conociendo nuevos detalles. La Fiscalía Novena de la Unidad de Justicia y Paz ha logrado reconstruir, gracias a las versiones de los postulados y a las pesquisas de los investigadores criminales, los hechos y móviles que rodearon este episodio.

Como antecedentes de la guerra entre Giraldo y Jorge 40 algunas fuentes han señalado que surgió porque durante varios meses Carlos Castaño le había propuesto a Hernán Giraldo que se uniera a las Autodefensas Campesinas Unidas de Colombia, pero el curtido jefe paramilitar de la Sierra nunca la aceptó. Pero también se mencionan otros motivos, como la masacre de unos agentes antinarcóticos ordenada por Jairo ‘Pacho’ Musso, el subcomandante de las ACMG, un hombre de confianza de Giraldo; y otros hechos que probarían una ‘guerra sucia’ entre los dos grupos los que desatarían la confrontación.

Otra hipótesis, relacionada con el narcotráfico también, explica que la guerra ocurrió porque Jorge 40 estaba muy molesto porque siempre que capturaban cargamentos de drogas, los que caían eran los del Bloque Norte, mientras la coca de ‘Pacho’ Musso, actualmente preso en una cárcel en Estados Unidos, nunca tenía problemas.

Además, otras fuentes informan que al menos en una ocasión, Jorge 40 intentó sacar un  cargamento de droga por las playas de influencia de Hernán Giraldo, usando mini submarinos, acción que fue advertida por “Pacho Musso”, quien desapareció a los marinos, se llevó la coca y entregó el submarino a las autoridades. La razón para que Musso procediera de esta fomra, fue porque Jorge 40 no respeto la soberanía del grupo de Giraldo y tampoco pagó los impuestos que se cobraban para este tipo de acciones. Jorge 40 le pidió a Giraldo que le entregara a Musso, pero no lo hizo.

A esta situación le antecedió un hecho bélico relacionado con una pugna interna entre los Rojas y los Giraldo. En los años 80 llegó desplazada la familia Rojas, venían del interior del país. Estos, se ubicaron en Palmor de la Sierra, donde crearon las ACM (autodefensas campesinas del Magdalena), para combatir las acciones de la Farc y los Elenos, quienes tenían el control de esas poblaciones. Sin embargo, el accionar de los Rojas implicó una sevicia hacia los campesinos con el argumento que eran colaboradores de las guerrillas, lo que desató una serie de asesinatos en los caminos, veredas y fincas de esta zona del departamento.

Como consecuencia de estas acciones, la guerrilla se alió con los campesinos contra los Rojas; asesinaron a uno de sus familiares más cercanos y quemaron sus fincas, lo que implicó la expulsión de esa familia de esa zona. Adán Rojas Ospino (padre), buscó un acercamiento con Giraldo, quien para ese entonces tenía problemas con la guerrilla, porque se habían bajado hasta Minca y toda esa zona conocida como la Reserva y Cerro Kennedy, presionando a los campesinos.

Giraldo por su parte, pese a tener serias contradicciones con los Rojas debido a que cuando ellos estaban en Palmor asesinaron a dos personas que iban de Guachaca a visitar familiares a esa zona, aludiendo que eran informantes de Giraldo, accedió a ubicarlos en la región de Rio Piedras, (Bonda, Minca, Cerro Kennedy, Jirokasaca y Onaka).

A finales de los noventa, los Rojas se habían consolidado, creciendo en armas y en territorio, pero comenzaron a tener roces con la gente de Giraldo, lo cual desató una guerra entre estos dos bandos. Sobre esta pugna existen tres hipótesis. La primera de ellas es por una serie de acciones que Los Rojas estaba cometiendo en Santa Marta, robos, secuestros y extorsiones, que no entraban claramente dentro de las políticas que Giraldo imponía; la segunda, está relacionada con la primera, pero implica un desconocimiento por completo a Giraldo y la tercera, es el asesinato de Emérito Rueda, amigo personal de 'El Patrón', compadre y vecino en varias de las fincas de Giraldo en la región del Mamey y Casa de Tabla, por el no pago de una cuota extorsiva a los Rojas.

Giraldo ordenó a ‘55’ y a ‘Grillo’, un ataque a la base de estos en 1999, que dejó como resultado la muerte de un sobrino de los Rojas junto con otros combatientes, mientras que Adán Rojas (padre e Hijo) lograron evadirse. 'El Negro' Rojas quedó herido y fue capturado una semana después en Barranquilla por parte de la policía.

Adán Rojas (hijo), junto a su hermano José Gregorio, alias “Goyo”, se fueron para las Accu de Carlos Castaño, quien los envió a Jorge 40, para que dos años después, retomaran junto al Bloque Norte el control de la zona que les habían arrebatado y subordinado a Giraldo.

La Guerra
Según el relato de los paramilitares, una vez Giraldo no aceptó unirse a las AUC, ni entregar a “Pacho Musso”, Jorge 40 envió a cuatro emisorios para tratar de llegar a una concertación pacífica. El encargado de recibirlo por orden de 'Pacho Musso' era Euclides Gómez, quien los invitó a su negocio en el mercado público de Santa Marta, donde esperaron a los enviados de Giraldo. Como estos nunca aparecieron, la gente de ‘Jorge 40’ se retiró de la oficina de Euclides pero a la salida los esperaba un comando urbano de Giraldo, quienes descargaron sus armas automáticas, asesinando a tres y dejando uno herido, quien posteriormente murió.

Después de esta acción no hubo más comunicación; la guerra no tenía reversa.

El 29 de diciembre de 2001 Norberto Guiroga, alias ‘Beto’, jefe militar del grupo, recibió la orden de ‘Pacho’ Musso de que organizara una compañía para hacer frente a otras compañías del Bloque Norte, quien no escatimó esfuerzos para combatir a Giraldo, por el lado de la Guajira metió 500 hombres y por el lado de Minca 700.

Giraldo había perdido la guerra sin haber disparado un solo tiro. La orden la entregó alias ‘Walter’ y le mandó a Quiroga 50 combatientes. Durante dos días, entre los días 30 y 31 de diciembre, las tropas caminaron hacia el sitio donde se encontraban la compañía del BN. A Beto lo acompañaba alias ‘90’ o ‘El Turco’. En la madrugada del primero de enero de 2002 se dividieron, mientras ‘Beto’ se fue con un grupo de hombres por la parte alta de Bonda, alias ‘90’ se fue por la parte alta de la vereda El Campano.

En la tarde se produjo el enfrentamiento que duró dos horas y en el que no hubo bajas de los Giraldo, pero el que murieron más de 20 del Bloque Norte. La razón como lo explica uno de los que estuvo en ese combate, “es que salía gente de todos lados, cuando uno miraba estaban encima de uno y se daba de baja y al minuto ya habían dos más ahí en el mismo sitio, razón por la cual nos toco salir corriendo escondiendo los fusiles, muchos se perdieron y salieron a Bonda, otros nos reagrupamos en Jirokasaka, donde escanearon las conversaciones a ‘57’ en las que le daba parte a Jorge 40 de los muertos y los heridos."

El extraditado exjefe le decía que no se preocupara, que si le mataban los 1.200 hombres que había enviado (sumando los de la Guajira y los de Minca), tenía otros 1.200 más listos para enviarlos, pero que no dieran el brazo a torcer”.

Mientras tanto, la gente, los habitantes de la Sierra, recibían la orden de desplazarse para que no ‘las mataran’, pero lo que Giraldo quería era poner a la gente de escudo porque la guerra como tal ya estaba pérdida, además era una forma de presionar al ejército porque estos no quisieron apoyar a Giraldo.

Alias ‘Pacho’ Musso envió a un emisario para tratar de comprar a un alto militar, pero éste le respondió que esa ‘chichigua’ que le mandaba Giraldo, Jorge 40 se la había triplicado, que además ellos buscaron los acercamientos, por lo que tenía que asumir las consecuencias.

Se tomaron varias medidas de precaución, dijo Cristian Ochoa, alias ‘Morrocoy’; una de esas fue decirle a los campesinos que bajaran para que los grupos enemigos no se metieran con ellos.

Eliseo Beltrán, alias ‘El Gordo’, dijo: "A la gente se le dijo que bajara por seguridad, para que no quedara en el fuego cruzado, porque la gente que venía de afuera no los conocía y podían pensar, la gente del Bloque Norte, que los campesinos comunes eran de las autodefensas de Giraldo. Otro objetivo era presionar al Gobierno para que nos apoyara militarmente con tropa."

El encargado de la alimentación era Nodier Giraldo, sobrino del viejo Hernán y jefe de las finanzas. Los miembros de las juntas de acción comunal repartían la comida y los comerciantes de Santa Marta enviaban alimentos a La Troncal.

¿Qué decían los campesinos?
Que había un conflicto y que a ellos les daba miedo. Cuando los campesinos llegaban a Calabazo los colocaban en la carretera. Había más de nueve mil personas, según cálculos de los desmovilizados y por lo menos 50 carros, entre tracto mulas, buses interdepartamentales, camiones de reparto y carros de servicio particular (automóviles).

Yo me imagino, dice Cristian, que la gente se bajó a Calabazo porque era más tranquilo.

¿Quién puso las cadenas? Preguntó la fiscal.

Eso fue para impedir el paso de los carros y llamar la atención del Ejército y la Policía. No eran cadenas, eran lazos. La cadena más grande fue de gente, dijo Cristian.
Se dispuso que las personas debían prestar seguridad para que no se volaran del paro y para que tampoco los carros se fueran a volar, pero con las ruedas desinfladas y sin llaves para arrancar los motores, era difícil que lo hicieran. Los tiempos los puso la misma organización y se organizó por veredas.  De 6:00 a.m. a las 12 p.m., estaban de guardia los de la vereda Calabazo; de 12:00 p.m. a  6:00 p.m., los de la vereda los Linderos y así se turnaban miembros de las distintas veredas hasta que se cumpliera el ciclo de las 24 horas, fragmentado en cuatro bloques de tiempo. Los responsables, eran algunos de la urbana que permanecían dentro del paro, pero estos delegaban su responsabilidad, a los presidentes de las Juntas, quienes debían responder con su vida por cualquier anomalía.

Luis Alfredo Ropero, alias ‘Cambalache’, dijo: La cadena era una presión para que el Estado enviara al Ejército.

- Se tiene documentado por las víctimas y algunos postulados, dice la fiscal Zeneida López Cuadrado, que las cadenas o los lazos, eran para impedir que la gente saliera.
No era para que la gente no saliera, era para impedir el transporte y así atraer a la fuerza pública y hubiera control en la zona. No era como un secuestro, era una estrategia, dijo Cristian.

- Algunas víctimas dicen que los obligaron a estar allí, que los obligaban a hacer turnos. Desde la sala de víctimas dicen que no fue a voluntad que ellos quisieron ir a aguantar hambre a la Troncal del Caribe.

Leonidas Acosta, alias ‘Troilo’, dice: Que las víctimas digan los nombres, porque hubo gente que salió lejos y cuando acabó el conflicto regresaron.
Omar Ochoa, alias ‘Morrocoy’ o ‘El Viejo’, dijo: De pronto de noche se le decía a la gente que no saliera a tal hora para que no los confundieran con el enemigo.
En Perico Aguao, una vereda, dice Eliseo, la gente no se fue y llegaron ‘Los Castaño’ y mataron a un poco de gente ahí.

Sobre esto, la gente que quedó en los pueblos eran los miembros de la organización, no civiles. Lo que pasó en Perico Aguao fue que la misma gente de Jorge 40, los que venían por la Guajira, quería matar a un grupo de escopeteros que se encontraban apostados en esa zona, las personas que mataron eran de esos.
Luis Edgar Medina, alias ‘Chaparro’, dijo: Como los muertos quedaban por ahí, a la gente le daba miedo salir de la zona. Estábamos pendientes de quién entraba y quién salía. Nosotros conocemos a la gente y teníamos que estar pendientes que no fuera a haber infiltrados.

Ahí estaban, dice Omar Ochoa, el comandante Walter y la urbana de él: el flaco Vengoechea (extraditado), ‘Los Macrobios’ (unos hermanos) y ‘Cambalache, que era el radio operador, dice Omar.

Desde Perico Aguao hasta La Estrella y Calabazo, no había ejército’, dice ‘Cambalache’.

Omar Ochoa remató la versión diciendo: ‘Para éste tiempo estuve en Santa Marta. Estábamos mi hermano, ‘Caraepalo’, ‘Licho’, ‘Willi’, ‘Monedita’, el comandante ‘Monoeleche’, ‘Tolima’ y Carlos Araque con los primos. Teníamos escopetas y varias clases de armas. Estábamos pendientes de quién subía y quién bajaba. Si tocaba asesinar, se asesinaba.

También tenían la función de reclutar a como diera lugar gente, el principio era que pudiera con un fusil, por eso se reclutó a menores y se sembró el miedo en Santa Marta, porque al que veían en el lugar equivocado lo montaban en la camioneta y se lo entregaban a la gente de ‘Monoleche’ para que los mandara para donde estaba el combate.    

Después de los primeros combates en los que estuvieron parejos, la situación militar comenzó a desequilibrarse. El Bloque Norte entró a la zona por tres flancos: por la Guajira, por Fundación y por Valledupar. Eran más de mil hombres. Beto fue apoyado por el ex comandante alias ‘Tolima’, pero la arremetida fue incontenible y después de dos meses de enfrentamientos, Carlos Castaño dio la orden de terminar la guerra, es decir, a finales de febrero. La guerra entre Giraldo y el Bloque Norte, comandado por Carlos Castaño, Salvatore Mancuso y Jorge 40, terminó con la derrota de Hernán Giraldo. Las ACMG dejaron de existir y surgió el Frente Resistencia Tayrona, que fue dividido con el mando militar de Jorge 40 y el mando político y social de Giraldo, quien perdió el manejo de la tropa.

La guerra duró ese tiempo, pero al parecer sólo hubo dos combates grandes. La gente de ‘Jorge 40’ lo que hizo fue acorralar a la gente de Giraldo, doblegándolo. Algunas fuentes del Bloque Norte dicen que ‘Jorge 40’ no quería matar campesinos ni a los miembros de la organización paramilitar a la que se enfrentaba, si así hubiera sido, dice una fuente, hubiera asesinado a los Giraldo, incluyendo al exjefe, Hernán, quien para entonces no tenía más de 170 hombres armados.

Con la tropa de Giraldo se formó el Frente Resistencia Tayrona, que quedó al mando de alias 5.7 y el Contrainsurgencia Wayuu que quedó bajo las órdenes de alias ‘Tolima’. Una parte de la tropa de las ACMG fueron enviadas al Cesar al frente comandado por alias ‘Omega’ y trajeron tropas del BN para la Sierra Nevada. Alias 5.7 le reportaba a Giraldo  y Tolima a Jorge 40.

La tropa de Giraldo fue desmembrada. El FRT, quedó como cabeza visible ‘Jorge 40’, como comandante militar 57 y el ‘Negro’ Rojas, como comandante político Giraldo. Los demás combatiente de Giraldo fueron enviados a otros frentes del Bloque Norte, incluso sus comandantes. El contra insurgencia Wayúu fue otro frente creado, después de la reorganización ‘Jorge 40’ abrió otros frentes de los cuales usó gente de ambos bloques, por lo que se le dieron otras responsabilidades a los comandante de Giraldo, pero nunca estuvieron solos, siempre fue mando compartido con la gente del Bloque Norte. Por ejemplo, ‘55’, con ‘Caucasia’ y ‘57’ y Tolima con el Contra Insurgencia Wayúu con alias ‘Ramiro’.  

En una de sus pocas versiones antes de ser extraditado, Hernán Giraldo dijo que ‘el paro armado’ fue para salvaguardar a los campesinos. En los enfrentamientos murieron campesinos de la zona de Perico Aguao y era gente que tenía que ver con la organización Con la derrota del grupo de Giraldo, según Nódier, el 60 por ciento de las finanzas las percibía Rodrigo Tovar, alias ‘Jorge 40’, y el cuarenta por ciento eran para los gastos del Frente Resistencia Tayrona. El principal objetivo militar del Bloque Norte, alias ‘Pacho’ Musso, salvó su vida gracias a la negociación que Giraldo hizo con ‘Jorge 40’. Según una fuente, un desmovilizado del Frente Resistencia Tayrona, éste lo habría perdonado con una sola condición: le daba tres horas para desaparecer de la zona y todos sus bienes serian confiscados por el Bloque Norte, cosa ocurrió así. 

‘Pacho’ Musso desapareció de la zona, pero a los pocos meses fue capturado en Venezuela y extraditado a Estados Unidos donde purga una condena por narcotráfico al igual que Rodrigo Tovar, Hernán Giraldo, Nódier Giraldo, ‘el Flaco’ Vengoechea y ‘Beto’ Quiroga, los cabecillas de la organización y antagonistas de la confrontación a la que llamaron ‘El Paro Armado de la Sierra Nevada de Santa Marta’.