Raúl Hasbún acepta cargos por reclutamiento de menores en Urabá

El ex paramilitar reconoció el reclutamiento de niños para la guerra y también asesinatos en barrios de Apartadó, Carepa, Chigorodó y Mutata ocurridos entre 1996 y 2004. 

En breve: Durante la versión libre del 18, 19 y 20 de noviembre, el ex jefe paramilitar Raúl Jazbún, reconoció diferentes crimenes cometidos por sus hombres, entre ellos el reclutamiento de menores de edad.

alt

Por cerca de ocho años, el Frente Arlex Hurtado aterrorizó a las comunidades urbanas del Urabá antioqueño.

El ex jefe paramilitar aceptó por línea de mando el reclutamiento de menores. En la audiencia, la Fiscal 17 de Justicia y Paz expuso que durante la ceremonia de desmovilización, el Bloque Bananero entregó 7 menores de edad que integraban sus filas; además, ese despacho ha podido establecer a través de una detallada labor de investigación que 71 integrantes de esa organización armada ilegal fueron reclutados como menores de edad y desmovilizados como adultos. Al ser interrogado por este asunto, Hasbún dijo desconocer el asunto, pero aceptó su responsabilidad.

“Yo no sé si hubo menores edad en el frente Arlex Hurtado reclutados por parte de hombres bajo mi mando”, dijo el paramilitar, pero admitió que el tema no era motivo de preocupación, pues según sus palabras, “no le parábamos bolas”.

Ante la Fiscal 17 fue claro al señalar que, dado el poco interés que tenía sobre el tema, le habría dado “trabajo” a los menores de edad que así lo hubieran solicitado: “Si existiera la vacante, inmediatamente se les hubiera dado trabajo, no le hubiera negado su ingreso al frente, porque no había ninguna restricción en este tema. Estábamos en una guerra y yo no me fijé en ese tema”.

Si bien no hay claridad acerca de la pertenencia al frente Arlex Hurtado de algunos de los siete menores desmovilizados o los 71 que se hicieron adultos, Hasbún aceptó su responsabilidad en este delito: “si algo me corresponde a mí no tengo ningún problema en aceptarlo ya que no pusimos ningún control, no conocíamos la importancia del reclutamiento de menores”.

Por línea de mando y sin conocer mayores detalles de los crímenes en muchos de los casos, Raúl Hasbún Mendoza, ex jefe paramilitar del Frente Arlex Hurtado del Bloque Bananero de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), se responsabilizó de decenas de actos cometidos en el Urabá antioqueño por sus subalternos, incluido el reclutamiento de menores.

Al Bloque Bananero se le atribuyen hasta el momento 10.111 homicidios y buena parte de ellos fueron perpetrados por el frente Arlex Hurtado, un grupo paramilitar de carácter urbano que delinquió en Apartadó, Carepa, Chigorodó y Mutatá entre 1996 y 2004, inicialmente bajo la estructura de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y, posteriormente, en las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

El Frente Arlex Hurtado se desmovilizó el 25 de noviembre de 2004 en el corregimiento El Dos, de Turbo, Antioquia, junto a los hombres del Bloque Bananero. No obstante, su comandante huyó de las autoridades y por varios años no fue requerido por las autoridades. El 18 de diciembre del 2007 la Fiscalía le dictó orden de captura y fue detenido en la ciudad de Cúcuta el 30 de abril de 2008. Hoy está postulado a los beneficios de la ley de Justicia y Paz.

Durante los días 18, 19 y 20 de noviembre pasados, Hasbún, conocido como ‘Pedro Ponte’ o ‘Pedro Bonito’, compareció a una nueva versión libre ante la Fiscalía 17 de la Unidad de Justicia y Paz para continuar con su proceso de confesión. En esa diligencia, el ex jefe paramilitar, un reconocido empresario de la región del Urabá antioqueño, aceptó por línea de mando cerca de 30 homicidios perpetrados por sus subalternos, entre ellos Carlos Vásquez, alias ‘cepillo’, Suley Antonio Guerra Castro, alias ‘suley’, Oscar Dario Ricardo Robledo, Cardenio Caicedo Mena, alias ‘el burro’ y John Jairo Álvarez Manco, alias ‘el mono’, entre otros.

Hasbún narró que, según sus hombres, decenas de personas fueron asesinadas en su zona por presuntos nexos con grupos guerrilleros. En varios casos admitió que no recordaba los detalles de los asesinatos ni la justificación para cometerlos, pero se comprometió ante las víctimas, que presenciaron las audiencias en Medellín y a través de circuito cerrado de televisión en Apartadó, a esclarecer algunos de ellos con hombres bajo su mando detenidos con él en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, y con un grupo de investigadores y de abogados a su servicio.

Ante el requerimiento de las víctimas para que hablara de algunas personas asesinadas durante su comandancia al frente del Arlex Hurtado, el paramilitar sostuvo que algunos de esos casos no estaba en capacidad de reconocerlos porque no tenía información.“Por ningún motivo voy a reconocerlos”, enfatizó y, de paso, pidió paciencia en este proceso para aclararlos.

“Para esclarecer todos y cada uno de esos hechos se necesita demasiado tiempo y trabajo, sobre todo si se tiene en cuenta que no todos los miembros del bloque Bananero y del frente Alex Hurtado se desmovilizaron y algunos ya están muertos”, indicó Hasbún, haciendo referencia a alias ‘cepillo’, uno de sus mandos medios con mayor poder militar y de decisión, quien murió en un accidente de tránsito en agosto de 2006, y Cristiniano Palacios Rojas, alias ‘Cocuyo’, muerto también en un percance automovilístico, en marzo de 2005.

No acepta despojo de tierra

Si bien Hasbún está admitiendo por línea de mando sendos crímenes cometidos por sus hombres, lo que ha dejado en claro en las audiencias de la semana pasada es que no aceptará su participación en el despojo de tierras del que fueron víctimas decenas de campesinos en zonas rurales bajo su jurisdicción, particularmente en regiones como Belén de Bajirá, corregimiento de Mutatá.

La negativa de aceptar este delito surgió tras una pregunta remitida a la sala de audiencias por una de las víctimas de robo de predios, quien le preguntó por una finca de su propiedad que al parecer le fue expropiada por parte de un señor a quien identificó como Jaime Antonio Uribe Castrillón y lo calificó como “uno de los terratenientes de la región”.

“Esa debe ser una de las 20 mil hectáreas que me endilgan que yo me robé en la zona bananera”, respondió Hasbún, expresando molestia por el asunto, pero aclaró que personas como Uribe Castrillón no sólo preservaron sus tierras y ganados, sino que multiplicaron su patrimonio durante la consolidación de las Auc en el Urabá, porque aceptaron pagar las extorsiones que permanente les exigían.

“No tengo conocimiento si el señor Uribe es testaferro de algún comandante paramilitar”, agregó Hasbún, pero resaltó que hacía parte del grupo de personas a quienes se les exigía un aporte para las Auc. “Así era con mucha gente: colaboraban a las buenas o a las malas”. Asimismo precisó que la mayor injerencia en Belén de Bajirá la tuvo Vicente Castaño Gil, quien pretendía contrarrestar allí la presencia de la guerrilla con proyectos productivos, siendo el principal de ellos el cultivo de palma aceitera.

Hasbún precisó que de los pocos contactos que tuvo con propietarios de predios en Belén de Bajirá fue para comprar una finca llamada La 14 a nombre de Ramiro Vanoy, alías ‘Cuco’, comandante del bloque Mineros del Auc y poderoso narcotraficante del Bajo Cauca antioqueño.

“Esa finca se la compré legalmente al señor Adolfo Valencia. En la negociación no hubo nada ilegal, se pagó correctamente y ningún campesino puede decir que fue desplazado de ese sector”, explicó Hasbún, quien precisó que el predio tenía una amplia pista de aterrizaje, que fue utilizada por alias ‘Cuco’ para su negocio de narcotráfico y para el movimiento de tropas paramilitares.

Las audiencias de Raúl Hasbún continuarán el miércoles 25 de noviembre y se espera que no sólo siga ampliando su versión sobre el accionar paramilitar en el Urabá antioqueño, sino que dé razón detallada, cierta y comprobable de los cientos de crímenes que cometió el frente Arlex Hurtado bajo su mando en esa rica región agroindustrial.