Vicente Castaño llevó las Accu al Oriente antioqueño

Un desmovilizado de las Auc contó en versión libre cómo Vicente Castaño llevó a las autodefensas al Oriente Antioqueño.
  En breve: Los días martes 29 y miércoles 20 de septiembre, Ricardo López Lora, conocido con los alias de `La marrana’ `Robert’, fue versionado por fiscales de la Unidad de Justicia y Paz en Medellín. En sus dos primeras
audiencias como desmovilizado del bloque Bananero de las Accu, narró los
pormenores de su vida paramilitar y reconoció algunas acciones criminales,
entre ellas el asesinato del Personero Helí Gómez, de El Carmen de Viboral.

Paramilitares mencionados: Vicente Castaño, Ever Velosa García, alias
Merchán.

Sitios mencionados: La Ceja, Sonsón, El Carmen de Viboral, El Retiro.

Militares mencionados: Mayor Jesús María Clavijo Clavijo, sargento
William Mora, cabo Oswaldo Beltrán.
 

  Vicente Castaño, alias 'El Profe'.

Por orden de Vicente Castaño, una facción de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) se instaló en el Oriente antioqueño con el fin de contrarrestar diversos frentes de las guerrillas de las Farc y el Eln que operaban en esa subregión del departamento y que venían cometiendo atentados dinamiteros contra la infraestructura energética, atacando los cascos urbanos y secuestrando a los pobladores más pudientes.

La revelación la hizo el ex paramilitar Ricardo López Lora, identificado con los alias de Robert o La marrana, durante su primera presentación como postulado del Bloque Bananero de las Accu ante los fiscales de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín. Este paramilitar, quien se había mostrado renuente a vincularse al proceso, fue capturado el 23 de enero de 1998 y paga una condena de 20 años por el delito de secuestro simple agravado.

Durante sus versiones, reconoció que por orden de Vicente Castaño fue trasladado de la subregión del Urabá al Oriente de Antioquia para que creara allí un grupo paramilitar que enfrentara no sólo la insurgencia, sino a toda persona que fuera catalogada de “indeseable”, lo que derivó en sendas acciones de “limpieza social” contra expendedores y consumidores de sustancias alucinógenas. Se espera que alias La marrana responda por la muerte de por lo menos 300 personas ocurridas durante su permanencia en esta subregión.

López Lora llegó al Oriente antioqueño a mediados de 1995 y hasta el momento de su captura, ocurrida el 23 de enero de 1998 en su casa de La Ceja, recibió órdenes directas de Vicente Castaño, quien periódicamente le enviaba listas con nombres de hombres y mujeres que debían ser asesinados.

Este ex combatiente de las Accu, antiguo miembro del 5° Frente de las Farc, fue seleccionado en Apartadó por Ever Velosa García, alias HH, comandante en esa época del bloque Bananeros de las Accu, para que impulsara el proyecto contrainsurgente en el Oriente antioqueño siguiendo las instrucciones de Castaño. De hecho, el jefe paramilitar lo acompañó a esta subregión, le mostró, inicialmente, los municipios de La Ceja y La Unión, y lo dejó instalado en la primera de las localidades.

Desde allí, López Lora comenzó a controlar las operaciones paramilitares en buena parte de los 23 municipios que integran el Oriente antioqueño, una subregión rica en recursos hídricos, atravesada por la autopista Medellín-Bogotá, donde está asentado el aeropuerto José María Córdova, con grandes extensiones de tierra dedicadas a la agroindustria y con uno de los más altos costos de la tierra por metro cuadrado del país.

López Lora explicó que para controlar estos territorios tuvo bajo su mando por lo menos 12 hombres en la zona urbana y otros 40 en el área rural. Se movían de un lado a otro sin que tuvieran mayores inconvenientes con la Fuerza Pública. En las audiencias involucró a varios miembros de la Policía Nacional y el Ejército, quienes le facilitaron sus labores criminales.

“Él cuenta que llegó a La Ceja y, de inmediato, se conectó con varios miembros de la Fuerza Pública – dijo una fuente judicial -. Entre ellos estaban el mayor el Ejército Jesús María Clavijo Clavijo, comandante del batallón de contraguerrilla Granaderos; el sargento William Mora, comandante de la estación de policía de Cocorná, quien le fue recomendado a López Lora por uno de los hijos del jefe paramilitar Ramón Isaza; y el cabo primero Oswaldo Beltrán, de la estación de policía de La Unión”.

En las declaraciones, López Lora sostuvo que tanto el Mayor Clavijo como los comandantes de Policía llegaban primero a los sectores urbanos y rurales donde las Accu iban a hacer alguna incursión y tras crear la seguridad necesaria, los paramilitares entraban y cometían los crímenes.

Estos vínculos ya eran conocidos en Antioquia desde julio de 1998 cuando, tras una minuciosa investigación realizada por la Seccional en Antioquia de la Oficina de Investigaciones de la Procuraduría General de la Nación a partir de una denuncia recibida por ciudadanos del Oriente antioqueño y del hallazgo de un beeper durante la captura de López Lora, se logró identificar a los miembros de la Fuerza Pública señalados por López Lora, quienes posteriormente fueron juzgados y condenados por la justicia ordinaria.

Uno de los aspectos que más llama la atención es que mientras adelantó operaciones en el Oriente antioqueño, este ex paramilitar era considerado por el Ejército como “un prestante ganadero de la región, que se desempeñaba como informante del Gaula de la Cuarta Brigada”, según consta en declaraciones dadas por oficiales de esa guarnición militar durante un proceso que tuvo en su contra.

“Era muy eficiente en mandar a matar gente”, dijeron las fuentes judiciales. Su eficacia en el cumplimiento de las tareas fue de tal magnitud, y había acostumbrado a sus hombres a ejecutarlas con igual prontitud, que el 28 de septiembre de 1996 recibió la orden de asesinar a seis personas en La Ceja y se ejecutó en menos de media hora. “No se moría ni uno menos ni uno más”, declaró el versionado.

Ante los fiscales de la Unidad de Justicia y Paz, López Lora reveló que los nombres de las personas que su grupo debía asesinar eran suministrados a través de listas que recibía periódicamente de manos de un hombre conocido como Merchán, considerado la mano derecha de Vicente Castaño en Medellín. Lo que no pudo establecer el versionado era quién le suministraba los nombres a su jefe.

Uno de los homicidios que reconoció fue el del Personero de El Carmen de Viboral, Helí Gómez Osorio, asesinado por hombres bajo su mando la noche del 27 de noviembre de 1996, cuando se traslada de su oficina a su lugar de residencia. Según López Lora, Vicente Castaño ordenó su muerte porque al parecer era un aliado de la guerrilla del Eln. “Me dijo que ese personero era un aliado de esa guerrilla, que les llevaba remesas, se reunía con ellos, era su ideólogo”, confesó el ex paramilitar.

Esta versión contrasta con la planteada en el escrito de formulación de cargos contra el ex jefe paramilitar Ramón Isaza de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, pues allí se dijo que el Personero había sido asesinado por hombres bajo su mando por las constantes denuncias que venía haciendo sobre el accionar paramilitar en su localidad.

“En ese sentido –precisaron las fuentes judiciales– es importante destacar que López Lora dio los nombres de los tres hombres que asesinaron al señor Personero y los detalles del crimen, por lo que su versión es mucho más creíble”.

Otro de los crímenes que aceptó es el del asesinato de 14 personas en zona rural del municipio de Sonsón, tras una incursión perpetrada los días 24, 25 y 26 de agosto de 1996. “No reconozco ni uno más porque después de esa operación nos retiramos porque ese municipio quedaba muy lejos –indicó López Lora-. Luego de mi salida, ese territorio fue copado por las Autodefensas del Magdalena Medio, al mando de alias McGuiver”.

Durante su versión, López Lora incurrió en una inconsistencia que ahora la Fiscalía tendrá que aclarar. El versionado negó cualquier contacto con asociaciones de vigilancia y seguridad privada, conocidas como Convivir. Pero en esa subregión estaba operando la Asociación Cantarrana desde el 14 de septiembre de 1995, cuando fue constituida legalmente en el municipio de Rionegro.

Investigaciones de la época establecieron que varias acciones criminales fueron coordinadas por los paramilitares con esta Convivir. La que más se recuerda aún en esta subregión fue la perpetrada el 15 de agosto de 1997 en un campamento de aserradores ubicado en la vereda El Carmen, a 20 minutos del casco urbano del municipio de El Retiro. Allí perdieron la vida 10 trabajadores, quienes fueron confundidos por guerrilleros de las Farc.

Dadas las características de la subregión, uno de los temas que más inquieta a los fiscales de la Unidad de Justicia y Paz es la forma cómo se financió esta facción de las Accu, pues de acuerdo con lo declarado por el versionado, cuando llegó al Oriente antioqueño recibió órdenes de no cobrar “vacunas” ni cuotas de seguridad a nadie en esa subregión, así como tampoco tener contactos con narcotraficantes.

“¿De dónde entonces sacaba el dinero?”, se preguntó uno de los funcionarios. A esos interrogantes, López Lora declaró no saber nada: “A mí la plata, en efectivo, me la daba Merchán, el mismo que me suministraba las lista de los que debía asesinar. Nadie puede decir que yo extorsioné, para eso me daban viáticos”, dijo.

La versión del ex paramilitar no permite aún aclarar los posibles vínculos de Vicente Castaño con empresarios del Oriente antioqueño, quienes venían siendo extorsionados y secuestrados por las guerrillas de las Farc y el Eln. Pero sentencias de años anteriores, que juzgaron y condenaron a varios miembros de la Fuerza Pública que colaboraron con las Accu, establecieron que sí hubo apoyos de gentes de esa subregión.

Una de las decisiones fue proferida en el año 2001 por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia. En ella se precisó que las Accu en el Oriente de Antioquia contaron “con el apoyo de las personas con mayores ingresos económicos, entre ellos ganaderos y comerciantes (…) no solamente con la finalidad de combatir a los grupos insurgentes, sino también de llevar a cabo acciones de “limpieza social” sobre personas consideradas por una parte de la población como individuos “indeseables” (“viciosos”, atracadores, cuatreros, violadores, entre otros)”.

Lo que sí reveló López Lora en su diligencia de versión libre, fue la manera cómo Vicente Castaño se desplazaba por la subregión: “se movía solo, sin guardaespaldas. En varias ocasiones me citó a algunos predios rurales de la zona y cuando llegaba lo encontraba con Merchán o con algunos de sus amigos, pero nadie más”. Agregó que tal vez se debía a su bajo perfil y a que el Oriente antioqueño era una “zona controlada” por ellos.

Se espera entonces que con las próximas audiencias de versión libre, el postulado Ricardo López Lora, del bloque Bananero de las Accu, entregue mayores detalles de su accionar en una de las subregiones del departamento más golpeadas por la violencia paramilitar durante la segunda mitad de la década del 90 y ayude a desentramar las redes de apoyo que construyeron con empresarios, ganaderos, políticos y miembros de la Fuerza Pública del Oriente antioqueño.