Las fosas comunes por destapar del Urabá antioqueño

Varias de ellas estarían en las fincas La Lucila, de Turbo, y La 35, en San Pedro de Urabá, donde facciones de las Auc tuvieron sus bases de operaciones. El número de víctimas es incierto.
Sector de La Lucila, en Turbo. Se presume que allí habría 120 personas enterradas.      

En el Urabá antioqueño aún hay numerosas fosas comunes por descubrir en las que reposarían los restos de víctimas de los grupos paramilitares que operación en esa región desde mediados de los noventa hasta entrada la década del dos mil. Se calcula en cientos los desaparecidos que podrían estar en ellas, según lo han confesado ante fiscales de Justicia y Paz  en Medellín exintegrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

Uno de los predios que constantemente es  referido por excombatientes del Bloque Bananero de las Auc es la finca La Lucila, un predio ubicado en el área urbana de Turbo de por lo menos 400 hectáreas y de propiedad del Municipio, que fue base de operaciones de esa facción armada y donde permanecía su comandante, Ever Veloza García, alias ‘HH’.

Veloza García ha referenciado el predio de La Lucila en dos ocasiones. La primera de ellas fue el 27 de marzo de marzo de 2008, en esa ocasión dijo: “allí dejaban muchos muertos, en ese sitio enterraron varias fosas, pero ahí construyeron una cárcel de menores y una urbanización, y las fosas quedaron enterradas debajo de las construcciones. Más o menos 15 o 20 personas enterradas o más.  La autoridad de la época y todo el mundo sabía que ahí era un asentamiento de las Auc, permanecía gente uniformada, nosotros acampábamos en los potreros”.

Alias ‘HH’ volvió a referirse al tema a mediados de mayo de este año, durante una versión libre rendida desde una prisión en Estados Unidos. “Cuando nosotros llegamos a Urabá, más concretamente a Turbo, nos instalamos en la finca La Lucila”, aseguró el exparamilitar. “Desde ahí salíamos, hacíamos lo que teníamos que hacer y regresábamos”.

El exparamilitar agregó en su confesión que a esa finca llevaban a todo aquel que querían investigar para interrogarlo: “Si teníamos sospechas de que alguien era guerrillero, lo llevábamos para allá, lo torturábamos y allá mismo lo enterrábamos. En esa finca hay muchos de los desaparecidos del Urabá”.

Una de las particularidades de este predio es que está ubicado en zona urbana, a pocos metros del hospital Francisco Valderrama y de la estación de la Policía Nacional de la localidad; además, no era desconocido para los pobladores de la localidad ni para las autoridades Así lo reconoció el exjefe paramilitar: “Nosotros andábamos armados, con fusiles, con pistolas, a la vista de todo mundo. Andábamos matando y haciendo muchos daños, ¿quién se iba a oponer a que nos metiéramos a esa finca? Eso era de dominio público”.

VerdadAbierta.com visitó el predio y se encontró con una zona de expansión urbana donde actualmente hay cuatro urbanizaciones construidas y una más en obra; además, hay un asentamientos de 26 familias afectadas hace varios años por el invierno procedentes de la vereda Yaruma; también está la Casa de la Cultura; y muy cerca fue construida recientemente la nueva sede de la Universidad de Antioquia.

Según el Plan de Desarrollo Municipal 2012 – 2015, la zona, que comúnmente se conoce como La Lucila, es una de las tres áreas de expansión urbana de la localidad, junto con Brisas del Mar y Casanova, lo que supone, a futuro, una intensa actividad urbanizadora.

Habitantes del sector consultados reconocieron que allí hay fosas con cuerpos de víctimas del Bloque Bananero y admitieron que hay personas que viven en el lugar que saben dónde ubicadas, buena parte de ellos en un amplio lote aún sin construir.

“Es cierto, aquí hay fosas y creo que en ellas hay por lo menos 120 personas”, aseguró uno de los primeros pobladores de la zona, quien solicitó la reserva del nombre. Según él, ese predio se le conoce como la Lucila porque antes de pasar a manos del Municipio perteneció a una señora con ese nombre.
 
En los últimos diez años se han construido allí cuatro urbanizaciones, que agrupan por lo menos 600 viviendas. La primera etapa, de 360 soluciones, fue destinada a familias desplazadas por la confrontación armada que se dio en 1997 en las cuencas del Cacarica, Truandó y Salaquí, así como de Unguía, Acandí, Bojayá, Riosucio y Carmen del Darien, en el departamento del Chocó, y que se asentaron por varios años en el coliseo del municipio de Turbo.

Luego en el sector intervinieron cajas de compensación como Comfenalco, que también construyó allí una urbanización, así como la Fundación Social Banacol-Corbanacol, que hizo un conjunto de viviendas para sus empleados. En la actualidad se adelanta la construcción de otras más.

“Aquí hay gente que trabajó con ellos (con los paramilitares) que no se desmovilizaron y que saben dónde están esas fosas, sólo esperan que por aquí venga la Fiscalía y comience a buscar”, dijo el poblador consultado.

Fosas en La 35
Otro de los lugares donde podría estar enterrado un significativo número de desaparecidos es la finca La 35, situada en el municipio de San Pedro de Urabá.  Aunque hay postulados que dicen saber dónde están las fosas, no ha sido posible llevar a cabo exhumaciones.

Los reiterados problemas de coordinación entre el Instituto Nacional Penitenciario (Inpec) y la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz, sumado a la delicada situación de orden público que afrontan los municipios ubicados en el sur de Córdoba y el norte del Urabá antioqueño, han impedido desenterrar la verdad que yace bajo la tierra de esta mítica finca, predio que sirvió de campo de entrenamiento de miles de paramilitares y de cementerio clandestino para cientos de sus víctimas.

Según lo relatado ante fiscales de Justicia y Paz por exmiembros de las Auc como Efraín Pérez Cardona, alias ‘400’, o Jesús Ignacio Roldán, alias ‘Monoleche’, la finca La 35, ubicada en el corregimiento El Tomate de San Pedro de Urabá, fue el primer cuartel que los hermanos Carlos, Vicente y Fidel instalaron en el Urabá antioqueño. En ella tuvieron su primera escuela de formación, bajo el mando de un exmilitar: Carlos Mario García, alias ‘Rodrigo Doble Cero’.

Además, La 35 también sirvió como “destino final” de cientos de personas del Norte de Urabá y Sur de Córdoba que fueron retenidos y llevados hasta este predio para ser ajusticiados por los paramilitares acusados de ser integrantes o auxiliadores de la guerrilla. Allí eran torturados, desmembrados y enterrados, como lo revelara alguna vez el ya fallecido paramilitar Francisco Villalba: “se reunían personas de pueblos vecinos, se llevaban en camiones hasta la finca y pasados unos días, se descuartizaban”.

De acuerdo con alias ‘Monoleche, “la gente sabía que cuando alguien era llevado para La 35 era porque allá lo iban a ajusticiar. Hasta integrantes de las Autodefensas fueron fusilados y enterrados en La 35”. En marzo de este año, este exparamilitar le informó a la Fiscalía 13 de Justicia y Paz, encargada de la documentación de los delitos cometidos por lo que se conoce como ‘Casa Castaño’, sobre su disposición de dar a conocer la ubicación de 16 fosas comunes existentes en La 35.

Pese a la relevancia de su anuncio, que de ser cierto ayudaría a aliviar el dolor de las víctimas que esperan saber de sus seres queridos desaparecidos hace poco menos de 20 años, no se ha removido un metro cúbico de tierra y “ni siquiera han ido a entrevistarme, a preguntarme algo”, como lo manifestó el propio postulado ante el Tribunal de Justicia y Paz de Medellín el pasado 4 de junio.

Ante los magistrados, alias ‘Monoleche’ se quejó de lo que llamó “falta de voluntad de la Fiscalía” pues según dijo, no es la primera vez que manifiesta su voluntad de entregar las coordenadas de varias fosas comunes ubicadas en La 35. Y aunque el fiscal 13 de Justicia y Paz anunció ese mismo día que para el mes de julio se tiene programado una salida con el postulado al terreno para comprobar sus aseveraciones, fuentes allegadas a la Fiscalía de Justicia y Paz le manifestaron a VerdadAbierta.com que buena parte de las dificultades en los procesos de exhumación, así como en otras diligencias de esta Unidad, están relacionadas con el Inpec.

“Para adelantar las labores de prospección, ubicación y exhumación de las fosas que ‘Monoleche’ dice saber, es necesario trasladar al postulado hasta la cárcel Las Mercedes de Montería”, explicó la fuente, quien agregó que “resulta que una vez que lo necesitábamos en Montería lo llevaron a Bogotá y otra vez lo llevaron solo un día cuando la solicitud era por casi una semana. De un tiempo para acá hay muchos problemas con los traslados que tiene que hacer el Inpec de los postulados, ellos son los responsables de llevarlos a las audiencias”, señaló la fuente, que prefirió que se omitiera su nombre.

Y así parece entenderlo la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín que, al considerar como de alta relevancia el anuncio hecho por alias ‘Monoleche’, le ordenó a la Fiscalía 13 de Justicia y Paz “realizar las diligencias necesarias para que se adelanten las labores de prospección y solicitar al Inpec que traslade al postulado para que se haga esta labor. De no hacerlo, la Sala (de Justicia y Paz) lo entenderá como un incumplimiento grave a una orden judicial”.

A las dificultades de tipo administrativo también se suma la delicada situación de orden público que aún pervive en la región. “La zona es difícil, hay fuerte presencia de bandas criminales. Aunque ya se han hecho exhumaciones en la región, no deja de ser riesgoso hacer labores de este tipo en este momento”, le declaró a VerdadAbierta.com un investigador judicial.

Si bien no hay cifras concretas del número de personas que podrían estar enterradas allí, funcionarios de la Fiscalía 13 de Justicia y Paz estimaron que de las 2.000 personas denunciadas como desaparecidas y cuyos casos son atribuibles a la llamada ‘Casa Castaño’, un número importante de ellas podría estar enterrada bajo las fértiles tierras de la finca La 35, un predio de poco más de 2.000 hectáreas.

Ya entre 2009 y 2011, el equipo de exhumaciones de la Unidad de Justicia y Paz, regional Antioquia, logró exhumar 65 cuerpos de este predio. Entre los despojos mortales se hallaron restos de hombres de todas las edades, mujeres y niños, muchos de los cuales presentaban signos de tortura, estaban atados de pies y manos o se encontraban desmembrados.

Por ahora tanto en La Lucila como en La 35, así como en otros sectores más de la región agroindustrial de Antioquia, hay muchas fosas por descubrir. Las víctimas que buscan a sus seres queridos, asesinados por facciones de las Auc, esperan que la Fiscalía actúe de manera efectiva y rápida para que sean recuperados los restos de sus seres queridos y termine, por fin, la incertidumbre que padecen desde hace varios años.