Hernán Giraldo: máquina de guerra en la Sierra Nevada de Santa Marta

¿Cómo hizo este paramilitar para dejar 67 mil víctimas en la Sierra Nevada y sus alrededores?

Cuando ni siquiera se hablaba de un movimiento nacional, ya en la Sierra Nevada de Santa Marta se tejía la red de lo que años más tarde se convertiría en uno de los grupos paramilitares más violentos del país de la mano de Hernán Giraldo Serna, conocido con los alias de ‘El Patrón’, ‘El Taladro’ o ‘El Señor de la Sierra’, quien logró consolidar un emporio bélico que lo convirtió en el jefe del desmovilizado Bloque Resistencia Tayrona de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

Giraldo Serna responde desde una cárcel en Virginia, Estados Unidos, junto con diez de sus hombres más cercanos, por 695 hechos imputados por la Fiscalía Novena de Justicia y Paz. En la audiencia de juzgamiento, que se inició en julio de 2013 ante magistrados de Barranquilla, se ha conocido cómo hizo este paramilitar para convertirse en el terror de campesinos, comerciantes, funcionarios y de aquellos aliados que no estaban de acuerdo con él.

Junto con ‘El Patrón’ son procesados José del Carmen Gelvez, alias ‘El Canoso’; Norberto Poveda Quiroga, alias ‘Beto’ o 5.5.; Nodier Giraldo Giraldo, alias ‘El Cabezón’; Daniel Giraldo Contreras, alias ‘Grillo’ (hijo de Hernán Giraldo); Carmen Rincón, alias ‘La Tetona’; Eduardo Enrique Vengoechea Mola, alias ‘El Flaco’; José Daniel Mora López, alias ‘Guerrero’; Afranio Manuel Reyes Martínez, alias ‘El Negro’, y Edgar Antonio Ochoa Ballesteros, alias ‘Morrocoyo’.

Esta historia criminal comenzó en 1986 cuando Giraldo Serna organizó las Autodefensas Campesinas de la Vertiente Nororiente de la Sierra Nevada de Santa Marta, luego de que mataran en un atentado contra él a Fidelina Pérez, su hijo y su yerno, quienes iban en su vehículo rumbo a la vereda El Mamey. Este hecho estuvo antecedido por dos atentados más, en 1983 y 1984, perpetrados por la guerrilla de las Farc que había llegado a su territorio en 1982 y veía en Giraldo Serna un liderazgo social y armado en la zona.

La muerte de sus tres acompañantes en ese ataque llevaron a Giraldo Serna a vender parte de sus animales para comprar armas y les exigió a las familias campesinas que aportaran un hijo para formar un grupo de autodefensa, con el único fin de acabar con la guerrilla, estrategia que hizo que muchos colaboraran, pero también que generara el primer desplazamiento de campesinos de la Sierra Nevada que no estaban de acuerdo con su propuesta.

Mientras esto sucedía en la zona nororiental de la Sierra Nevada, el clan de los Rojas (Adán Rojas Ospino y sus hijos Rigoberto, Adán, José Gregorio y Camilo) también crearon su grupo de autodefensa en la región occidental de este sistema montañoso.

Posteriormente, ambas organizaciones armadas se fundieron y a ellos se les sumó José María Barrera, conocido como ‘Chepe’ Barrera. Se hicieron llamar ‘Los señores de la guerra’. Este grupo, liderado por Hernán Giraldo, se extendió a La Guajira, donde hizo alianzas con los grupos delincuenciales de Palomino y Mingueo.

Estas alianzas hicieron que esa autodefensa campesina pasara a un plano guerrista y organiza un grupo llamado ‘Los Caporos’, en los que participan grupos delincuenciales de Santa Marta, Barranquilla y La Guajira. Giraldo Serna logra que Álvaro Blanco Blanco, alias ‘Blanquillo’; Hernando Posada Yépez, alias ‘Marrano Negro’, en Guachaca; Ricardo Beltrán Luque, en Palomino; Agustín Lindo Redondo, Mario de Jesús Sánchez, alias Guartinajo, y otros más en Mingueo asuman la propuesta de guerra para acabar con la guerrilla.

Según las investigaciones de la Fiscalía Novena de Justicia y Paz, expuestas ante las victimas en la audiencia de formulación de imputación de cargos que inició en julio de 2013, y que se reanudó en enero de 2014, la ola de asesinatos selectivos por los que hoy se le acusa a Giraldo y diez de sus hombres que hacían parte de la primera y segunda línea de mando, ocurrieron desde 1996, cuando matan a varios integrante de la Unión Patriótica, entre ellos a los hermanos Garcés, a José Heberto Barriga de la Cruz, German Barriga Cruz, Arnulfo Garcés Arcila, Marcos Sánchez Castellano (abogado), Fernando Fernández Cervantes, Aníbal Sierra Charris.

Antes de crear la Autodefensa Campesina, Hernán Giraldo fue líder comunal en la Sierra Nevada, organizó grupos de seguridad privada conocidos como ‘Los Combos’ e hizo alianzas con el grupo delincuencial ‘Los Chamizos’, que dominaban el mercado público de Santa Marta. Junto a ellos asesinan en 1977 a siete jóvenes samarios que supuestamente eran delincuentes comunes. En plena conversación del gobierno del presidente Belisario Betancourt con las Farc en 1986, funda el Bloque Caribe de Autodefensas Campesinas de El Mamey.

Las alianzas de Giraldo
Hernán Giraldo, un campesino que llegó a la Sierra Nevada en 1969, cuando tenía 20 años, donde trabajó cuatro años como jornalero en la finca Santafé, propiedad de Euclides Colina, y recorrió varias veredas como Siberia, San Pedro de la Sierra, Bunda, Rio Piedra, fortaleció su emporio de terror y poder desde la vereda Quebrada del Sol, donde compró la finca La Estrella.

Después de que organizó el grupo ‘Los Caporos’, conformados por su autodefensa y la de los hermanos Rojas y otros aliados en La Guajira, participó en 1997 en las masacres de las fincas Honduras y La Negra, en el Urabá Antioqueño, donde asesinaron a 20 campesinos, tal como lo reconoció en su versión libre en 2008. Para cometer estas masacres se reunió en El Rodadero, Magdalena, con Fidel Castaño, quien le pidió hombres para esta incursión. Igualmente, participó en la masacre de Currulao, en Turbo, Antioquia, en marzo de 1998, hechos por los que están condenados tanto Hernán Giraldo como Adán Rojas.

A Giraldo se le responsabiliza de cometer asesinatos de connotación, así llamados por Justicia y Paz, en Barranquilla, Norte de Santander. Según el ente acusador, este grupo delincuencial y paramilitar no se limitaba a actuar dentro de sus fronteras, que en esencia eran 21 mil kilómetros de Magdalena, La Guajira y Cesar, sino que se movilizaba a otras regiones del país.

Su papel en el fortalecimiento paramilitar fue clave. Ayudó a crear el frente Zona Bananera, comandado por Edgar Ariel Cardona, alias 57 o ‘Virgilio’, quien no se postuló a Justicia y Paz, con cuyo frente cometió su primera masacre en San Pedro de la Sierra en abril de 1997. El frente Zona Bananera inicio con 24 hombres, de los cuales siete salieron de las filas de las autodefensas de Hernán Giraldo.

Pero antes de este frente, nació la fachada de las autodefensas en esta zona. Se trató de la cooperativa de vigilancia y seguridad privada (conocidas como Convivir), llamada Conservar, que prestaba seguridad en el mercado público de Santa Marta, algunos barrios y el sector hotelero de la ciudad.

Varios de los postulados que participan en la audiencia junto con Giraldo, pertenecieron a esa Convivir. Esta cooperativa se creó en 1995 y en 1998 fue clausurada, cuando las altas cortes las declararon ilegales. Por tal razón capturaron a varios de sus integrantes, entre ellos a Carmen Rincón, alias ‘La Tetona’, quien hace parte del grupo de diez paramilitares a los que la Fiscalía Novena le imputó cargos por desaparición forzada, reclutamiento, violencia basada en género, homicidios múltiples, extorsiones y desplazamiento.

Después del cierre de esta Convivir, la mayoría de sus miembros se pasaron a las filas paramilitares y Giraldo crea las Autodefensas Campesinas del Magdalena y La Guajira (ACGM), con una estrategia militar que le funcionó: reclutó jóvenes que envió a prestar el servicio militar al Ejercito Nacional y luego de su regreso se incorporaban a su grupo de autodefensa.

VerdadAbierta.com conoció que a muchos de esos muchachos les alteraron sus registros de nacimiento para enviarlos al Ejército antes de la edad estipulada. A este grupo de jóvenes le decían los ‘Guachaqueros’, pues la mayoría eran oriundos del corregimiento de Guachaca y fueron enviados a la compañía Dardo Uno del Batallón Córdoba del Ejercito Nacional, que tenía como único fin perseguir a la guerrilla, con el apoyo de los hombres del frente Zona Bananera, según testimonios de varios de desmovilizados.

‘Los Guachaqueros’ cuando regresaron en 1998 de prestar el servicio militar recibieron el primer uniforme que tuvo el grupo de autodefensas de Hernán Giraldo. Se reunieron en la vereda Quebrada del Sol con ‘El Patrón’ y quedó como jefe militar Luis Felipe Quiroga y como su segundo, su hermano Norberto, quienes más tarde se convertirían en hombres claves en el Bloque Resistencia Tayrona.

Este grupo de jóvenes comenzó con las amenazas a funcionarios, como las que hicieron contra los agentes del CTI Fabio Coley Coronado y Jorge Luis de la Rosa, quienes fueron declarados objetivos militares en abril 1999, cuando emitieron el primer comunicado a la opinión pública. Ante las amenazas, la Fiscalía trasladó a los agentes al departamento de Bolívar y allí los asesinó otro grupo paramilitar y los desapareció.

La guerra con los Rojas
Este es una de los hechos que aumentó el poder de Giraldo. De acuerdo con las versiones entregadas tanto por él mismo como por miembros de los Rojas a Justicia y Paz, el 24 de septiembre de 1999 asesinaron a Emérito Rueda Rosa, amigo cercano de Hernán Giraldo. (Ver: Las batallas de Hernán Giraldo)

Al parecer Rigoberto y Adán Rojas Mendoza enviaron a alias ‘El Flaco’, ‘La Burra’, Azadón’ y ‘Coro’ a hurtarse un vehículo a la Troncal del Caribe. Los paramilitares iban acompañados por un miembro de la Policía Nacional, un cabo conocido como de La Pava.

En la Troncal se cruzaron con Emérito y se produjo un intercambio de disparos, en el que muere éste y el cabo de La Pava, a quien los Rojas entierran. La Policía se entera de lo sucedido y le exige a los Rojas que entreguen el cuerpo del agente. Estos lo desentierran y arrojan su cuerpo en predios del Sena Agropecuario de Santa Marta y las autoridades lo reportan como muerto en “actos propios del servicio”.

Luego del asesinato de Emérito Rueda, Hernán Giraldo le solicita permiso a los Castaño para atacar a los Rojas, sus antiguos socios, y encuentra el respaldo. Por eso los Castaño envían a la zona a Ramiro Bejarano, alias ‘Tolima’ y a otros más, quienes son los que dirigen el ataque contra el grupo de los Rojas, integrado por Rigoberto Rojas Mendoza, alias ‘Rigo’; Miguel Adán Rojas Mendoza, alias ‘El Negro’; José Gregorio Rojas Mendoza, alias ‘Yoyo’; Edwin Rojas, así como otros hombre oriundos de Santa Marta, como Edwin Rodríguez y Juan Carlos Peña.

Este ataque ocurre en el 2000. El seis de febrero de ese año van al corregimiento Bonda, de Santa Marta, donde estaba la base de los Rojas y durante dos horas sostienen enfrentamientos, muriendo tres miembros del grupo de los Rojas, y quedando heridos padre e hijo. Mientras buscaban atención médica, fueron capturados por las autoridades Rigoberto y Adán Rojas y a partir de ahí salen del territorio y se quedan solo en la ciudad de Santa Marta. La victoria de Giraldo se sella con la entrega de dos miembros del clan de los Rojas quienes se rinden y se llevan 27 fusiles.

En ese mismo mes de febrero Giraldo es atacado por una facción de las Farc comandada por alias ‘Solís Almeida’, quien tenía como misión matar al jefe paramilitar. De acuerdo con el testimonio de Luis Felipe Quiroga en su versión libre ante la Fiscalía de Justicia y Paz en abril de 2011, en la reacción a ese ataque, los paramilitares tuvieron apoyo del Ejército Nacional y la Policía Antinarcóticos.

La pelea con los Castaño
Otro episodio importante que protagonizó Giraldo fue el suscitado a raíz de la masacre de ‘El Pechiche’, ocurrida el 9 de octubre de 2001, cuando Jairo Musso Torres, comandante de las autodefensas de Giraldo, asesinaron a seis personas, entre ellos tres agentes de la Policía Antinarcóticos que iban tras la pista de Musso.

Según las investigaciones de la Fiscalía Novena, Jairo Musso se enteró que iban a capturarlo y envió a sus hombres hasta el restaurante ‘El Pechiche’, sobre la Troncal del Caribe. Allí quedó un subintendente herido y es llevado ante Musso, lo ejecutan, queman el vehículo y las armas.

Este hecho hace que las autoridades empiecen una arremetida contra los paramilitares y los Castaño le piden a Hernán Giraldo que entregue a Musso, pero ‘El Patrón’ les responde con un comunicado que “un padre nunca entrega a su hijo”.

Los Castaño señalan a Musso como narcotraficante y deciden ir por él a la Sierra Nevada. Envían a paramilitares de varios frentes de toda la Costa Atlántica -Héroes de Montes de María, las Accu de Fundación, Elmer Cárdenas, Bloque Norte- que ingresan por Mingueo y Palomino, en La Guajira, y por Fundación, en Magdalena, con más de 300 hombres, y se apoyan en los Rojas que conocen la zona y a sus colaboradores.

Se registran dos guerras, una en la parte baja de la Sierra (incluyendo Santa Marta) y otra en la parte alta. Los hombres enviados por Castaño asesinan a miembros de la estructura urbana de Giraldo, entre esos a José Edilberto Guzmán, alias ‘Quemaito’, junto con sus dos hijos menores, en la puerta de su casa, el 1 de diciembre de 2001; dos días después a Janer Cotes Leura; lanzan una granada a la ferretería Gómez Hermanos; ocurre la masacre de El Yucal, población que llenaron con letreros en contra de Giraldo, al punto que los medios de comunicación locales y nacionales informaron que “Santa Marta estaba en medio del terror porque los paramilitares se habían declarado la guerra”.

Fue entonces cuando Hernán Giraldo organizó un paro armado en Santa Marta. Al respecto, el periódico El Informador tituló ‘Un día de miedo’. Ese día la capital del Magdalena se convirtió en una ciudad fantasma: el comercio no abrió sus puertas y el transporte público se paralizó. Este paro tenía como fin evitar que los hombres de Castaño se aprovisionaran de víveres para subir a la Sierra en busca de Musso.

El 31 de diciembre Giraldo dio la orden a Jairo Musso de atacarlos en la vereda El Campano, combate que dura cuatro horas. Luego suceden varios ataques que provocaron el desplazamiento más grande que se ha registrado en esta región del país.

Los primeros días de enero de 2002 se presentaron enfrentamientos en diferentes sectores, los pobladores de El Campano se van a Minga y quedan en medio del fuego cruzado, por lo que los hombres de Giraldo, superados en número por los de Castaño, se van a Nuevo Mundo, donde son apoyados por ‘Tolima’ y aun así son alcanzados y se refugian en la finca Santafé, siguen su camino y llegan a Perico Aguao, a donde también llegan los hombres de los Castaño, bajo el mando de alias ‘60’, y matan a cinco campesinos que no se habían desplazado.

Los combates se registraron en los tres departamentos que atraviesa la Sierra Nevada y el último de ellos ocurrió en la vereda Quebrada del Sol, fortín de Giraldo, que se prolongó por 72 horas. Allí, Giraldo decidió hacer una tregua, les anunció a sus hombres dicha determinación y se reunió con sus comandantes en Buritaca.

Rodrigo Tovar, alias ‘Jorge 40’, comandante del Bloque Norte, fue designado por los Castaño para la negociación, y éste le pidió a Giraldo garantías para conversar. Giraldo le entregó a su hijo Daniel, quien se va a Medellín en calidad de rehén, junto con alias ‘90’. La reunión del acuerdo y cese de la guerra entre los dos grupos paramilitares se dio el 24 de febrero de 2002, en la vereda Los Cocos, en un acto público.

Esta guerra provocó, según las autoridades, el desplazamiento de por lo menos ocho mil campesinos entre enero y febrero de ese año, aunque las cifras de la Defensoría del Pueblo indican que fueron 14 mil campesinos los que fueron obligados a quedarse en la Troncal del Caribe, utilizados como escudos, para evitar que los hombres de Castaño entraran a la Sierra Nevada. Los campesinos regresaron cuando se lo ordenaron los paramilitares luego del acuerdo.

La firma de la ‘paz’ entre los dos bandos hizo que Hernán Giraldo perdiera el control de La Guajira donde estaba desde 1998. Los comandantes son mezclados y nace el frente Contrainsurgencia Wayuu, comandado por alias ‘Tolima’, quien se queda en territorio guajiro, mientras que Giraldo se queda como comandante del frente Resistencia Tayrona, pero ya como miembro del Bloque Norte y bajo el mando de ‘Jorge 40’.

A partir de ese momento suceden muchos hechos violentos en la Sierra y se arrecia la persecución contra la guerrilla de las Farc que disputaba el corredor en la parte media baja y media de la Sierra. Aracataca, Ciénaga, Fundación, Guachaca, La Tagua, El Campano, Nueva Granada, Siberia, Chimbarazo y Parranda Seca, son municipios, corregimientos y veredas que sufrieron la guerra paramilitar y aumentan los homicidios selectivos entre 2002 y 2003.

Paralelamente la ciudad de Santa Marta fue dividida por sectores que eran controlados por los paramilitares urbanos. En 2003, el Frente Resistencia Tayrona se extiende a La Unión, La Secreta y La Reserva. Asimismo, logran llegar a San Pedro de la Sierra, desalojando de la zona a los frentes 19 de las Farc y Javier Castaño del Eln. Allí se quedan hasta la desmovilización, en 2006.

En 2003 Adán Rojas se fue de Santa Marta para fortalecer la contraguerrilla en la Sierra Nevada y en 2005, Hernán Giraldo decidió independizar el frente Resistencia Tayrona del Bloque Norte, en medio de las conversaciones con el Gobierno Nacional, y a su vez incita a ‘Jorge 40’ a no desmovilizarse. Sus bloques fueron de los últimos en dejar las armas. Giraldo se desmovilizó en febrero de 2006, junto con 1.167 hombres, y fue extraditado en mayo de 2008 a Estados Unidos, para que respondiera por delitos asociados a la exportación de drogas ilícitas a ese país.