Alias ‘Monoleche’ aún no sale de Justicia y Paz

En un ambiente de señalamientos y acusaciones, la Fiscalía Octava de Justicia y Paz solicitó la exclusión de este exparamilitar por faltar a la verdad en un caso de despojo de tierras y su supuesta participación en tres homicidios después de su desmovilización.

Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias 'Monoleche'.¿Realmente faltó a su compromiso de contribuir a la verdad y reparar a sus víctimas el exparamilitar Jesús Ignacio Roldán, alias ‘Monoleche’, al reconocer solo hasta hace poco su responsabilidad en el despojo de la finca La Holanda, de Montería, hecho que negó reiteradamente durante ocho años de continúas y numerosas versiones libres ante fiscales de Justicia y Paz?

Tal interrogante deberá resolverlo la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín tras la solicitud hecha por la Fiscalía Octava de Justicia y Paz de solicitar la exclusión de alias ‘Monoleche’ de los beneficios de la justicia transicional consagrados en la Ley 975 de 2005, entre ellos una condena alternativa de 8 años.

No obstante, antes de esa decisión, este tribunal deberá esperar a que la Corte Suprema de Justicia resuelva si el magistrado Juan Guillermo Cárdenas, integrante de la Sala y designado para decidir este asunto, puede declararse impedido como lo solicitó, por considerar que, meses atrás, mientras se discutía el proyecto de sentencia contra este postulado, había pronunciado una opinión desfavorable contra su presencia en el proceso de Justicia y Paz, lo que viciaría su neutralidad y objetividad, atentando además contra el derecho del debido proceso.

Mientras todo esto ocurre, la fiscalía 30 especializada contra Bandas Criminales continuará una investigación iniciada recientemente contra alias ‘Monoleche’ por su presunta responsabilidad como determinador en la desaparición y posterior homicidio de los hermanos Juan y Diego Vélez Ruiz, así como del contador público Luis Fernando Claros, ocurridos en 2007 y 2009 respectivamente.

Estos hechos que se dieron después de su desmovilización con el Bloque Casa Castaño de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y que según el Ente Investigador, tuvieron como móvil el apoderarse de unas tierras en el Urabá antioqueño que pertenecieron a uno de los máximos jefes paramilitares, Vicente Castaño, lo que genera la pérdida de beneficios judiciales y la exclusión de Justicia y Paz.

La novela de La Holanda
El pasado 6 agosto de 2014, alias ‘Monoleche’ le narró a fiscales de Justicia y Paz, en diligencia de versión libre, los pormenores relacionados con el despojo de una finca llamada La Holanda, del corregimiento Leticia de Montería. Ese día, el otrora hombre de confianza de Vicente Castaño Gil narró cómo, en noviembre de 2003, él y otro paramilitar conocido como ‘Chico’ se dirigieron hasta el predio en cuestión, siguiendo órdenes de su jefe.

“Resulta que el señor ‘Cuco’ (Vanoy) le dice a Vicente (Castaño) que hay una finca por Montería, que es de un extrabajador de él que se llamaba Hugo Berrío, que le había robado y necesitaba recuperarla”, dijo ese día.

“Me traslado entonces a La Holanda con el señor Chico. Allá estaba el administrador con su esposa. Yo hablo con él y le digo que esa finca la voy a decomisar por orden de Vicente Castaño. Él me dice que no hay ningún problema, que él tenía conocimiento que esa finca tenía problemas, que le pagara lo que se le debía y que se le dejara sacar un ganado que tenía este muchacho allí”, añadió.

Para la Fiscalía de Justicia y Paz la revelación resultó bastante sorpresiva, pues en diligencias judiciales rendidas en los años 2008, 2009 y 2010 negó reiteradamente su participación en ese despojo.

El 24 de enero de 2008, por ejemplo, cuando un fiscal le preguntó por qué había una mujer, de nombre Yaneth Arango García, que lo señalaba de haberle despojado este predio, respondió: “se llegó al comentario, como ahí cerca están Ias tierras que tenía Fidel Castaño de las que él había repartido, que yo había comprado una cantidad de tierras en esa zona, pero eso es mentiras”.

La misma negativa la repitió el 13 de agosto de 2009, cuando en una diligencia de versión libre dijo que “estaba dispuesto a perder los beneficios de Justicia y Paz si lo que esta señora Janeth dice de que yo la haya desplazado fuera cierto, lo que dice esta señora en su denuncia es falso”.

Fue precisamente Yaneth Arango quien, en 2008, denunció su caso ante la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía y ante la justicia ordinaria. VerdadAbierta.com publicó esa historia el 10 de mayo de 2011, razón por la cual recibió sendas críticas de alias ‘Monoleche’, quien alegó que lo narrado en el reportaje era falso. (Ver: Monoleche' y la batalla por 'La Holanda')

La historia de la disputa por el predio, que incluye graves hechos de sangre que compromete a dos oficiales y a doce soldados adscritos a la IV Brigada del Ejército, con sede en Medellín, se remonta al año 2002.

Para ese entonces, el Bloque Mineros de las Auc, comandado por Ramiro Vanoy Murillo, alias ‘Cuco Vanoy’, ya era ‘amo y señor’ en el municipio de Tarazá, Bajo Cauca antioqueño. Su poder militar lo convirtió en el único jugador del negocio del narcotráfico en la región: solo ellos podían comprar la producción de base de coca en la zona bajo su influencia armada, considerada para aquel entonces como “la despensa cocalera de Antioquia”. Nadie podía saltarse esa regla.

No obstante, hombres bajo el mando de Vanoy Murrillo detectaron el 17 de junio de 2002 que dos de sus trabajadores, Hugo Alberto Berrío y su hermano Fredy, intentaron sacar 80 kilos de base de coca ocultos en un camión en el que viajaban desde el corregimiento La Caucana de Tarazá hasta Medellín, con el fin de vendersela a un narcotraficante de esta ciudad.

Por tal razón fueron declarados “objetivo militar” por el Bloque Mineros y se desató en su contra una cacería que dejó por lo menos seis personas muertas, entre ellas los dos hermanos infractores de las normas paramilitares.

Hugo fue asesinado en diciembre de ese año en el municipio de Girardota, norte del Valle de Aburrá, mientras se movilizaba en un vehículo en compañía de otra persona. El 28 de febrero de 2004 mataron a Fredy junto a otras tres personas más en un lujoso apartamento de la unidad residencial Parques del Estadio, al lado de la sede de la IV Brigada del Ejército.

Los cuatro hombres fueron asesinados por militares adscritos a esa guarnición militar en un aparente operativo comandado por los entonces coronel Guillermo Granados y el capitán Rogelio Echeverri del Ejército, quienes luego de los hechos expusieron el caso como una acción contra guerrilleros de las Farc, pero luego se supo que al parecer fueron pagados por la llamada ‘Oficina de Envigado’. (Ver: Miembros de la Fuerza Pública salpicados en masacres de 'Cuco' Vanoy y Procuraduría y Fiscalía pedirán revisar fallo sobre masacre de narcos)

Para el momento de su muerte, Hugo convivía con Yaneth y tenían como patrimonio familiar La Holanda, un predio de 128 hectáreas dedicado a ganadería. Según el relato que entregó en su momento a la justicia, luego de desplazarla forzosamente, ‘Monoleche’ quiso aprovechar la situación para quedarse con su finca, recurriendo para ello a una serie de maniobras fraudulentas.

La primera de ellas fue la falsificación de firmas. El 29 de diciembre de 2003 se suscribrió la escritura pública 994 en la Notaria Tercera de Sincelejo, donde Ernesto José Cantero, exhibiendo un poder autenticado y otorgado por Hugo Berrío el 28 de noviembre de 2003, es decir, once meses después de su muerte, vende el predio La Holanda a Alex Posada Petro. Tres meses después, el 11 de marzo de 2004, la finca es adquirida por Amparo Pereira, excompañera sentimental de alias ‘Monoleche’, mediante escritura pública 560 de la Notaria Segunda de Montería.

En mayo de 2014, en desarrollo de una audiencia de Justicia y Paz contra ‘Monoleche’ en Medellín, Yaneth Arango denunció haber recibido amenazas de muerte por hombres que dijeron estar al servicio de 'Monoleche', quienes le exigieron que dejara de reclamar este predio, o se atendría a las consecuencias.

“Estaba amenazado”
Cuando el pasado 6 de agosto un fiscal de Justicia y Paz le preguntó a alias ‘Monoleche’ por los detalles de esta negociación, el exparamilitar confesó que Vicente Castaño lo autorizó para que vendiera el predio. “Resulta que averigüé que las escrituras estaban a nombre de Hugo Berrío, ya fallecido. Entonces contrato a un abogado de Montería, llamado Ariel, que me dijo que él podía falsificar la firma del señor Hugo para hacer las escrituras”, contó.

Lo que vino después, según ‘Monoleche’ fue buscar personas para darle la apariencia de legalidad al negocio. De acuerdo con su versión, todos fueron engañados pues nadie supo lo que había detrás de este inmueble. El primero en aparecer fue Ernesto José Cantero, oriundo de Montería, encargado de realizar el poder. Luego apareció Alex Posada Petro, también de Montería, quien por petición del exparamilitar recibe la finca. Luego llegaría Amparo Pereira.

“Yo había vivido como seis o siete años con una señora Amparo Pereira, viuda del señor Giyo Calonge. Ella me cuidaba un hijo que había tenido con una sobrina de Carlos Castaño. Un día ella me dice que quería comprar una tierrita en Montería, y yo pensé en esa finca, porque era muy buena. Le digo a Vicente (Castaño) que si podía negociar esa finca y me dice que sí. Ahí es donde se le vende esta tierra a la señora Amparo, en 400 millones de pesos. La plata se le dio a Vicente Castaño”, relató.

Para el Ente investigador, la declaración de ‘Monoleche” dejó al descubierto una serie de contradicciones y mentiras con relación a este hecho, “afectando los postulados de verdad; la que decide presentar luego de transcurridos seis años desde el primer momento en que se le indaga por estos hechos, no porque no recuerde o le sean ajenos, sino que los calla con clara intención de ocultar las circunstancias del hecho, garantizar la impunidad y con ello mantener en cabeza de Amparo Pereira el predio”.

De acuerdo con la Fiscal Octava de Justicia y Paz, si bien la versión libre es el escenario propicio para confesar los hechos, no debió ocultar hasta último momento información sobre el caso relacionado con La Holanda, “máxime cuando ha sido interrogado con anterioridad sobre las circunstancias en que se desarrollaron, mostrándose ajeno a los mismos e incluso refiriendo como prueba de lo que fue su participación en los hechos, las decisiones adoptadas en la justicia ordinaria que en su momento le fueron favorables, mintiendo evidentemente dentro del proceso”.

Al respecto, Jesús Ignacio Roldán señaló como argumento de su defensa que si no confesó con anterioridad estos hechos fue porque Yaneth Arango había buscado recuperarla a través de hombres del Bloque Mineros que no se desmovilizaron como Rafael Álvarez Pineda, alias ‘Chepe’, y Rolando Lopera, alias ‘Milton’, e incluso miembros de los llamados ‘Urabeños’ como Francisco Morela, alias ‘Negro Sarley’, quienes lanzaron amenazas de muerte contra él y su familia.

“Un día el ‘Negro Sarley’, ya fallecido, mandó llamar a un sobrino mío que vive por Pueblo Bello, entre Turbo y San Pedro de Urabá, y le dijo: ‘dígale a su tío que si se denuncia esa finca a extinción de dominio y se pierde, lo mato a él y lo mato a usted’. Desde la cárcel, incluso, alias ‘Chepe’ me mando a amenazar”, dijo alias ‘Monoleche’.

El exparamilitar también señaló que Yaneth Arango mantiene estrechos vínculos con las bandas criminales que delinquen en Córdoba y el Bajo Cauca antioqueño y de paso, la inculpó como responsable de la muerte de su cuñado Fredy Berrío, tras indicar que fue ella quien informó a los miembros de la ‘Oficina de Envigado’ el sitio donde se escondía.

“En 2009, la señora Yaneth entró como diez tipos ‘enfusilados’ a amenazar a Amparo Pereira, que en ese entonces vivía en La Holanda, a decirle que tenía que irse de la finca. ¿Ella por qué no denunció? Porque esta gente le dijo: ‘si usted denuncia, la matamos a usted, a su hijo y a su familia’. Yo le vendí esa finca a ella sin decirle el problema que tenía. Ella no es mi testaferra. Pero bueno, a esas bandas les están combatiendo, las están arrinconando y ahí es cuando decido hablar”.

Yaneth Arango ha negado de manera reiterada cualquier vínculo con grupos armados ilegales y tal como lo ha narrado en diversos estados judiciales sus abogados son constantemente amenazados, así como también los potenciales compradores del predio La Holanda.

Las otras acusaciones
Frente a la acusación hecha por una fiscal especializada contra Bandas Criminales, alias ‘Monoleche’ dijo que los hermanos Juan y Diego Vélez Ruiz y el contador Luis Fernando Claros pertenecían a la Oficina de Envigado. “Ellos amenazaron a toda la familia del (alias) ‘Gordo Pepe’, que era el único que sabía dónde estaba Vicente Castaño. Y fueron ellos, con otras personas, quienes le dijeron al ‘Gordo’ que entregara a Vicente o mataban a su familia. En el asesinato de ellos están involucradas otras fuerzas, y demostraré mi inocencia en ese caso”.

Finalmente, resaltó su aporte en el hallazgo de decenas de fosas comunes en el Urabá antioqueño y cordobés. Por ahora, la decisión sobre la suerte de ‘Monoleche’ en el proceso de Justicia y Paz tendrá que superar varios trámites. El primero de ellos será la declaración de impedimento hecha por el magistrado Juan Guillermo Cárdenas, designado inicialmente para decidir en este caso.

El magistrado señaló que durante la discusión del proyecto de sentencia contra este exparamilitar, que iba a ser leída este lunes, hizo público su postura desfavorable al otorgamiento de los beneficios de la justicia transicional, pues a su juicio, “el postulado ha faltado a la verdad, ha amenazado a las víctimas y ha jugado con la justicia”. Estas opiniones, que no fueron consignadas en su salvamento de voto, constituyen un prejuicio que afecta la imparcialidad del juez.

Así, será la Corte Suprema de Justicia quien decida si el magistrado Cárdenas puede declararse impedido como lo solicitó, para luego darle paso a la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín para que defina si alias ‘Monoleche’ merece los beneficios de la justicia transicional o si, por el contrario, lo excluye porque faltó a la verdad de manera reiterada y delinquió después de su desmovilización.