‘Karina’, a responder por 143 crímenes en Caldas y Antioquia

La que fuera la jefe del frente 47 de las Farc entre 2000 y 2003 y otros guerrilleros, están siendo imputados ante la Sala de Justicia y Paz por su responsabilidad en los delitos que dejaron al menos 1.044 víctimas.

Después de cinco años de haberse desmovilizado y de estar colaborando con la justicia, Elda Neyis Mosquera García, alias ‘Karina’, entró en la etapa final de su juicio ante la sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, en el que un fiscal la responsabiliza de haber cometido 143 delitos cuando era jefe del Frente 47 de las Farc.

A ella y a otros cinco desmovilizados de la guerrilla se les acusa de haber cometido desplazamientos y desapariciones forzadas, reclutamiento de menores, toma de poblaciones y secuestros en el oriente antioqueño y el norte de Caldas entre 2000 y 2003.

El Fiscal 44 de Justicia y Paz documentó cómo fueron las acciones delictivas del bloque subversivo que comandó esta mujer que hoy tiene 50 años y del que desertó junto a su pareja Abelardo Montes Suárez -conocido con el alias de ‘Michín’- para someterse a la justicia en mayo de 2008. Por estos hechos, la Fiscalía pretende demostrar que Mosquera y sus hombres dejaron alrededor de 1.044 víctimas.

Además de 'Karina', la imputación también cobija a los desmovilizados Edison de Jesús Rúa, Marco Fidel Giraldo Torres, Pedro Luis Pino Valderrama y Nelson Patiño Cuartas, integrantes de los frentes 47 y 9 de las Farc.

Esta guerrillera empezó a tener protagonismo en la guerrilla en el Frente 5, cuando en 1997 este grupo provocó el desplazamiento de cientos de campesinos para responder la operación Génesis, en la que paramilitares y miembros de la XVII Brigada del Ejército bajo el mando del general Rito Alejo Del Río, ingresaron a la ribera del río Cacarica y asesinaron al campesino Marino López Mena, caso por el que el militar fue condenado a 25 años de cárcel por su complicidad con los paramilitares.

Según la Fiscalía, alias 'Karina' y sus hombres del Frente 47, que pertenecía a su vez al Bloque José María Córdova, lograron controlar durante tres años una amplia zona de Antioquia y Caldas usando como arma de guerra la desaparición forzada, el secuestro, el reclutamiento de menores de edad y la toma de poblaciones.

'Karina' fue postulada a Justicia y Paz y, además, ha cumplido papeles como el de gestora de paz durante el gobierno de Álvaro Uribe, y está recluida en instalaciones militar en Antioquia. El 12 de marzo de 2009, en un acto en La Uribe, Meta, frente a varias víctimas de la guerrilla, pidió perdón por sus crímenes y recordó que ella misma fue reclutada por las Farc cuando tenía 16 años. “Me reclutaron como a cualquier joven sin tener conocimiento del país. Solo lo vine a conocer cuando ya estaba en la guerrilla y por situaciones de guerra”, dijo a los medios en ese momento.

El secuestro y la extorsión
‘Karina’ llegó a la región en 2000 enviada por el Estado Mayor de las Farc porque, según contó en varias versiones libres ante Justicia y Paz, los frentes 47 y 9 se encontraban “en desorden” tras la captura del jefe de estos grupos.

Desde que asumió el control del Frente 47, Mosquera buscó mejorar la economía del grupo, siguiendo la “ley” 002 del Secretariado de las Farc que ordenaba cobrar “impuestos” a personas que tuvieran un capital superior al millón de dólares. Salió a hacer las rondas de extorsiones pero muchos de los cafeteros, ganaderos, agricultores y comerciantes de esta zona se negaron a pagarle. Entonces ella ordenó secuestrar a quienes no pagaran para obligarlos.

La Fiscalía presentó en detalle 23 secuestros extorsivos ordenados por el Frente 47 en los cuales, casi siempre las víctimas fueron comerciantes y ganaderos. En la mayoría de los casos documentados, las Farc los mantuvo secuestrados por poco tiempo, desde unas horas hasta quince días.

Fue tal el abuso, que esa agrupación subversiva secuestró en un municipio de Caldas a una niña de tres años por la que pedían rescate. Pero el hecho generó tal rechazo en la opinión pública por las denuncias que hicieron sus padres a través de los medios de comunicación, que se vieron obligados a dejarla en libertad.

La Fiscalía también presentó otro caso en el que secuestraron a la comerciante María Belén Escobar Osorio el 28 de marzo 2001, en Argelia, Antioquia, y durante los 8 días que estuvo retenida, algunos milicianos fueron a su almacén y le robaron un dinero que tenía guardado producto de la venta de varios bultos de café.

Según la Fiscalía, las Farc tenían tres modalidades de secuestro: el extorsivo, con el que conseguían recursos para su operación; el político, bajo el cual secuestraban personajes públicos y políticos para presionar la obtención de un estatus político o de beligerancia; y el militar, en el que su blanco era la Fuerza Pública para presionar el llamado canje por guerrilleros presos.

Si se miran la cifras, fue durante la época que ‘Karina’ y sus hombres azotaron la región cuando se registraron la mayor cantidad de secuestros. En los municipios de Antioquia en los que tuvo presencia, Sonsón fue el más afectado con 91 secuestros entre 1982 y 2010, pero con un pico que empezó en 1999 y se extendió hasta el 2001, según el Centro de Memoria Histórica. De cerca le sigue San Carlos, con 87 secuestros en el mismo período. Estos empezaron a aumentar en 1997 y siguieron altos hasta 2001. Solo en el 2000 se registraron 18 secuestros en este municipio. En el caso de Caldas, Samaná fue el que más secuestros sufrió. El CNMH tiene un registro de 59 de los cuales 23 ocurrieron en 2000.

Reclutar y desaparecer
Para controlar estos territorios ‘Karina’ realizó censos o empadronamientos, así conocían quién vivían en la zona, y podían vigilar mejor quién entraba o salía. Esta medida desembocó en que si capturaban a menores que no eran de la región y que no pudieran justificar su presencia allí, las Farc los tildaban de infiltrados, colaboradores del Ejército o paramilitares y ordenaba desaparecerlos. (Leer: 'Karina', a responder por reclutamiento de menores)

En esta parte de la imputación, la Fiscalía solicitó al magistrado Cárdenas que por tratarse de menores de edad se hiciera la audiencia de carácter reservado.

Luego de documentar 20 casos, la Fiscalía pudo establecer que las Farc recurrieron a dos modalidades de desaparición forzada: una era la interceptación de jóvenes en los caminos veredales o en sus casas con la intención de secuestrarlos para luego asesinarlos y desaparecerlos. Y la otra era a través de retenes en las vías. Allí, cuando identificaban a un desconocido, lo bajaban del vehículo y lo desaparecían. Los que más sufrieron por este crimen fueron los pobladores de los municipios de Nariño, Argelia, Sonsón al suroriente antioqueño, y los caldenses de Samaná y Pensilvania.

La Fiscalía también presentó la imputación de 74 casos de reclutamiento de menores, cometidos en las mismas poblaciones. Al respecto, los hallazgos de Justicia y Paz muestran que la mayoría de ellos, algunos de 12 años, fueron ajusticiados cuando intentaron desertar o porque sospechaban que le servían a la Fuerza Pública. Todos fueron sepultados en fosas comunes y aunque los desmovilizados han señalado los lugares en donde fueron enterrados, hasta el momento la Fiscalía informó que se han entregado 36 cuerpos. Los han encontrado por la colaboración de los guerrilleros que se han sometido a Justicia y Paz y están pendientes por identificar dos cuerpos más.

No es la primera vez que le imputan a ‘Karina’ este delito. En marzo de 2013 ya le habían presentado cargos por otros 29 menores, muchos de los cuales fueron fusilados, desaparecidos, enterrados como NN, y unos pocos, que contaron con suerte, desertaron o se desmovilizaron.

Las zonas desplazadas
Con estas prácticas delincuenciales, la guerrilla provocó una crisis humanitaria en el eje cafetero. Varios pueblos quedaron deshabitados porque sus pobladores se fueron para evitar ser víctimas del 47, pero en otros casos lo hicieron porque fueron amenazados por la guerrilla que los consideró colaboradores de la fuerza pública. Algunos no han podido regresar casi una década después de ocurridos los hechos.

Luego de documentar 30 casos de desplazamiento individual por amenazas, la Fiscalía concluyó que 'Karina’ y su frente consideraban que era una obligación de los pobladores apoyar incondicionalmente a la guerrilla o de lo contrario tenían que irse de la región.

Uno de esos casos que ilustran esta práctica es el de Jorge Iván Galeano, de Argelia, Antioquia, a quien secuestraron por 12 horas el 10 de octubre de 2001, en ese tiempo tras golpearlo y señalarlo de colaborador de la fuerza pública, lo dejaron en libertad no sin antes advertirle que si no se iba de la región lo asesinarían. Por este hecho se desplazó con su familia y no ha vuelto a la zona.

El fiscal de Justicia y Paz también imputó cargos a los guerrilleros por su responsabilidad en dos episodios de desplazamiento masivo, en los que la población fue forzada a huir por los combates entre la guerrilla y el Bloque Magdalena Medio de las Autodefensas. Uno de los casos se registró en El Prodigio, un corregimiento de San Luis, en el oriente antioqueño, cuyos pobladores fueron obligados a salir de sus hogares en dos oportunidades, una el 4 de marzo de 2001 y la otra el 7 de abril del mismo año, por combates entre el frente 47 y hombres de las autodefensas comandadas por Ramón Isaza y Luis Eduardo Zuluaga alias ‘Macguiver’.

En una versión conjunta en Justicia y Paz, en la que participaron Isaza y ‘Karina’ el 24 de junio de 2013, contaron que esa zona había estado en medio de la confrontación entre paramilitares y guerrillas desde finales de los ochenta. Se disputaban el control de los municipios San Luis, Puerto Nare, Puerto Berrío y la región del Samaná. Los paramilitares replegaron a las guerrillas hacia otras localidades del Oriente antioqueño sino que consolidaron un vasto territorio de retaguardia para las nacientes Autodefensas.

Los paramilitares controlaron la región por casi dos décadas consecutivas, lo que terminó erigiendo a Isaza y sus lugartenientes en ‘Dios’ y ‘Ley’ en varios caseríos desperdigados a lo largo de esas llanuras y montañas. “Eso no es de negar: uno convivía con ellos, pero no porque uno quisiera, nos tocó. Con ese abandono del Estado, ellos se convirtieron prácticamente en la autoridad. Eso nos costó que nos estigmatizaran. La gente decía que todos los de El Prodigio éramos paramilitares”, señaló el Presidente de la Junta de Acción Comunal de este corregimiento.

Como las Farc comenzaron un proceso de expansión de sus bloques en el oriente de Antioquia, resultaba fundamental crear corredores de movilidad que conectaran los bloques José María Córdova (hoy llamado Iván Ríos y compuesto por los frentes 9, 47 y la columna Jacobo Arenas) con el Bloque Magdalena Medio (frentes 4 y 36), comandado por ‘Pastor Alape’.

Dicho corredor pasaba precisamente por El Prodigio, que es la puerta de entrada al Magdalena Medio y por allí conecta a los municipios del Oriente antioqueño con Puerto Nare y también con Barrancabermeja, sobre el río Magdalena. El lugar era tan estratégico que quien quisiera movilizarse desde el suroriente de Antioquia al nordeste, tenía que pasar por ahí.

“Comenzamos a hacer inteligencia en ese corregimiento desde finales de 1999. Nosotros sabíamos que esa era tierra de las Autodefensas de Ramón Isaza”, explicó Pedro Pino, desmovilizado del Frente 9 de las Farc, en su versión a las autoridades de junio de 2013. “Y para los planes de expansión de las Farc, El Prodigio era importante”, agregó a su vez que ‘Karina’, aseguró que “para ese entonces el Estado Mayor había dado la directriz de incrementar las operaciones militares contra las Autodefensas, porque estaban haciendo replegar a las Farc”.

El 4 de marzo de 2001 comenzó a materializarse la ofensiva militar de la guerrilla. Ese día, cuando caía la tarde, unos 200 guerrilleros de los frentes 9 y 47 ingresaron hasta El Prodigio y se enfrentaron con las tropas de las Acmm acantonadas en ese corregimiento. Sorprendidas por el poder de fuego de las Farc, que recurrió a morteros hechizos y utilizó cientos de granadas de fragmentación, los paramilitares informaron de la situación a su comandante Isaza. Entonces éste llamó a Macguiver y con el apoyo de Rodrigo García alias ‘Doble Cero’ reunieron 300 paramilitares en donde doce horas después repelieron el ataque.

El 27 de abril de ese mismo año como retaliación, los guerrilleros volvieron a tomarse el pueblo y a atacar un grupo paramilitar que Isaza había dejado en la zona provocando un nuevo desplazamiento de 800 personas.

El otro caso de desplazamiento masivo que presentó la Fiscalía fue el del barrio La Plazuela de Samaná, en Caldas, ocurrido el 1 de marzo de 2003. Según el relato de las víctimas y los desmovilizados, ese día, integrantes del frente 47 de las Farc llegaron para atacar a un grupo de paramilitares que vivían en el sector. Muy cerca había un puesto de control del Ejército que reaccionó con los pocos hombres que había, pero el combate fue de tal magnitud que terminó desplazando a 201 personas (46 familias).

Según un informe de Pnud titulado “Conflictos y desplazamientos en el Gran Caldas”, el oriente de Caldas vivió su peor época producto de los enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares entre 2000 y 2003, y como consecuencia, de Samaná, Pensilvania y otros municipios vecinos, se desplazaron 30.149 personas.

El mismo documento da cuenta que, en 2002, el éxodo forzado en los departamentos del Eje Cafetero rompió con todos los récords, con 19.781 desplazados, la mayoría registrados en Caldas. El promedio de desplazados que llegaron a otras zonas de la misma región en 2000, 2001 y 2003 fue de poco más de siete mil, según datos de la desaparecida Red de Solidaridad. Todo coincide con la ‘era’ de ‘Karina’.

La imputación a ‘Karina’ y sus hombres continuará hasta el viernes 24 de enero, mientras tanto el magistrado de Justicia y Paz decidió ratificar que ella continuará retenida hasta que le dicten la sentencia por estos crímenes, que se espera se produzca a mediados de este año.