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Fiscalía imputa a Mancuso por masacres de El Aro, La Granja y Pichilín

La Fiscalía responsabilizó al ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso por las masacres de la Granja, El Aro y Pichilin, realizadas en Antioquia y Sucre en las que fueron asesinadas 28 personas.

En breve: Salvatore Mancuso, alias ‘El Mono Mancuso’, ex comandante del bloque Catatumbo, Norte y Córdoba de la AUC, inició su audiencia de imputación parcial de cargos ante un Magistrado de Justicia y Paz desde Washington donde fue responsablizado por las masacres de la Granja, El Aro y Pichilin, realizadas en Antioquia y Sucre en las que fueron asesinadas 28 personas y se desplazaron cientos de familias.

Lugares que mencionó: Municipio de Ituango, Antioquia; Pichilín, Sucre.


Salvatore Mancuso, ex jefe paramilitar del bloque Norte, Córdoba y Catatumbo. Foto: Semana.

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La justicia colombiana le atribuyó a Salvatore Mancuso ser el autor de las masacres de La Granja(1996) en la que fueron asesinadas cinco personas, El Aro (1997) en la que murieron 12 personas, y Pichilìn(1996) en la que fueron asesinadas otras 11.

Desde Estados Unidos, donde se encuentra recluido, el propio Mancuso había narrado en una audiencia televisada cómo fueron las masacres en Antioquia: Vea su confesión aquí. Y en Sucre: Vea su confesión aquí.

Por estas masacres y otros crímenes un magistrado de control de garantías aceptó imputar a Mancuso por los delitos de homicidio agravado, terrorismo, desplazamiento forzado, tortura, incendio, secuestro, hurto agravado, fabricación y porte ilegal de armas.

Los crímenes se cometieron entre los años de 1996 y 1997 cuando Mancuso, como jefe de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ordenó a sus hombres ingresar al municipio de Ituango en Antioquia por órdenes de Carlos y Vicente Castaño para asesinar un grupo de pobladores que las autodefensas señalaban como presuntos colaboradores de la guerrilla en los corregimientos de La Granja y El Aro.

El ex jefe paramilitar también incursionó en Sucre para crear el bloque Norte en donde hombres bajo su mando asesinaron 11 personas en el corregimiento de Pichilìn en el municipio de Morroa.

Según, la Fiscalía en cada una de estas masacres los paramilitares contaron con la complicidad de miembros del ejército y la policía.

Salvatore Mancuso fue extraditado en mayo de 2008 a los Estados Unidos en compañía de 14 jefes paramilitares que fueron acusados por las autoridades colombianas de continuar delinquiendo desde la prisión después del proceso de desmovilización; es tal vez el jefe paramilitar extraditado que más bloques comadó en el país después de los hermanos Castaño y uno de los primeros en llegar a una audiencia parcial de imputación en el proceso de Justicia y Paz.

Justicia y Paz es un sistema de justicia transicional que investiga los hechos confesados y formula los cargos (imputación) contra el versionado ante el Magistrado de control de garantías de Justicia y Paz. En audiencia pública éste, vigila que no se haya violado el debido proceso y, si el desmovilizado acepta los cargos, el magistrado abre un incidente de reparación integral en el que las víctimas o sus representantes legales o el Ministerio Público debe expresar qué tipo de reparación pretenden.

Pueden conciliar esta reparación con el desmovilizado, y luego de que juez falle cómo se reparará a las víctimas, y le fija una condena al procesado. Ésta pena se suspende si se considera que el desmovilizado ha cumplido los postulados de la ley y merece la pena accesoria, entre cinco y ocho años. Si no lo considera apto para el beneficio, su caso pasará a la justicia ordinaria.

La masacre de la Granja (15 de junio de 1996)

la Fiscalía sostuvo ante el Juez de Garantías que Mancuso fue el responsable de la incursión 30 paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá(Accu) que recorrieron el casco urbano del corregimiento de La Granja, Antioquia, el 15 de junio de 1996, cerraron los establecimientos públicos, sacaron a la gente a los parques y los asesinaron delante de sus vecinos y familiares.

Durante la investigación, la Fiscalía encontró pruebas que demostraron que las víctimas de la masacre no eran colaboradores de la guerrilla como aseguraron los paramilitares. Descubrió que se trataba de personas que en el momento de la masacre se encontraban indefensas y que no tenían vínculos con grupos guerrilleros.

El fiscal también aseguró que en la masacre de La Granja, los paramilitares contaron con la complicidad de varios miembros de la Fuerza Pública que son investigados por la Unidad de Justicia y Paz, entre ellos el entonces comandante de la brigada IV del ejército, general Alfonso Manosalva.

Según la Fiscalía, los militares entregaron listas a los paramilitares con los nombres y ubicación de civiles inocentes para que fueran asesinados.

El mismo Mancuso, en una versión libre en noviembre de 2008, dijo que sus hombres entraron al municipio de Ituango con la colaboración de las Fuerzas Militares. Mencionó al teniente Sánchez Castro del Ejercito, el teniente Gañán de la Policía de Ituango, el mayor Fernández de la base de Yarumal y el general Alfonso Manosalva, de la Brigada IV del Ejército, a quienes señaló de cómplices en las acciones de las Auc en esta población. (ver nota completa)

La fiscalía también presentó apartes de la versión libre de José Arroyo, alias ‘Ocho Cinco’ o ‘El caballo’, desmovilizado del bloque mineros, en la que contó que varios policías de Ituango le colaboraron en el asesinato de cuatro personas. 'Ocho Cinco' dijo que los policías se hicieron de la vista gorda cuando los paramilitares entraron al municipio. “(Los policías)fueron avisados para que nos dejaran pasar por sus jurisdicciones, sin confrontarnos”.

La masacre de El Aro (22 de octubre de 1997)

Otra de las masacres por las que fue imputado Mancuso fue la del corregimiento de El Aro en 1997, en la que un grupo de 150 paramilitares recorrieron por más de 20 días esta zona de Antioquia torturando a sus pobladores y asesinando a 12 personas.

La Fiscalía estableció que, en su recorrido, los paramilitares entraron a la finca de una campesino en el corregimiento de Puerto Valdivia donde asesinaron a dos personas. Ese mismo día siguieron hacia El Aro en donde mataron a siete personas, entre ellas un joven de 14 años de edad.

Una vez el caso urbano del corregimiento los paramilitares reunieron a la población y asesinaron a tres personas, una de ella Marco Aurelio Ariza quien fue torturado hasta causarle la muerte. Al salir del corregimiento los paramilitares incendiaron casi la totalidad del pueblo, solo la capilla y ocho viviendas sobrevivieron a las llamas producidas por los paramilitares.

Después de la masacre, 17 residentes fueron secuestrados durante dos semanas para arrear el ganado que los mismos paramilitares les habían robado. Las 1.200 cabezas de ganado fueron transportadas a los municipios de La Planta y Tarazá en Antioquia, zona de influencia de los bloques Central Bolívar y Mineros de las Auc.

Según ha confesado Mancuso en versión libre, la masacre fue realizada por hombres bajo las órdenes de Isaias Montes, alias‘Junior’; 150 paramilitares; las tropas de ‘Cuco Vanoy’; y miembros de las autodefensas de Urabá. (Ver Las cicatrices de El Aro)

Mancuso señaló que el entonces secretario de Gobierno de la Gobernación de Antioquia, Pedro Juan Moreno, se enteró de lo que iba a pasar en El Aro en una reunión que tuvo con Carlos Castaño a la que asistió Salvatore Mancuso en Tierra Alta, Córdoba, previa a la masacre. Moreno había pedido personalmente a Castaño una cita para hablar sobre las Convivir de Urabá, de las que fue uno defensores en Antioquia .

Mancuso aseguró también que un helicóptero de la Gobernación de Antioquia sobrevoló El Aro durante la masacre. “Yo fui a El Aro cuando las tropas estaban sin munición, a sacar heridos y muertos”, recalcó. El ex jefe de las Auc dijo que un helicóptero del ejército también sobrevoló el corregimiento.

Según la versión libre de Salvatore Mancuso, el entonces comandante de la IV Brigada del Ejército, a quien mencionó como “el general Ospina”, colaboró con los paramilitares para el desarrollo de la masacre. Aunque Mancuso no precisó quién era Ospina, para la época de la masacre quien comandaba la IV Brigada, con sede en la ciudad de Medellín, era el general Carlos Alberto Ospina, quien remplazó al comandante Manosalva después de que este muriera de un ataque cardíaco.

10 homicidios y 95 desplazamientos forzados en Ituango

Además, Mancuso fue responsabilizado por la Fiscalía por el desplazamiento de 95 pobladores de Ituango que huyeron de sus tierras evadiendo las masacres de los paramilitares y diez asesinatos de habitantes del mismo corregimiento realizados entre junio de 1996 y noviembre de 1997.

La Fiscalía le atribuyó a Mancuso los asesinatos de Ramón Taborda Peña, Oscar Darío Jaramillo, Aristóbulo Larrea, Ramón Saldarriaga López, Jorge Amado Salas, Jhon Elkin Pérez, Germán Darío Restrepo, Luis Alberto Sánchez, Enrique Elías Guarín, y un poblador conocido con el apodo de ‘El chatarrero’.

La Masacre de Pichilín (4 de diciembre de 1996)

El fiscal también le atribuyó al ex jefe del Bloque Norte la autoría de la masacre del corregimiento de Pichilín realizada el 4 de diciembre de 1996 en la que fueron asesinadas 11 personas.

En versión libre Salvatore Mancuso aseguró que ordenó la masacre por las acusaciones de Salomóm Feris Chadid, alias “08”, quien aseguró que detrás del municipio se encontraba un campamento del frente 35 de las Farc.

Mancuso asistió a una reunión el 2 de diciembre, dos días antes de la masacre, en la que explicó al Mayor Parra Niño de la Sijín de Sincelejo sobre los planes para ejecutar la masacre.

Según el paramilitar las autoridades garantizaron despejar la vía y no reaccionaron contra de los hombres de las autodefensas.

En la masacre participó Rodrigo Antonio Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’, quien utilizó armas y hombres de la Convivir Nuevo Amanecer dirigida por el ganadero Javier Piedrahita, que para ese entonces apoyaba a las autodefensas y de la Convivir Horizonte Limitado, de la que Salvatore Mancuso figuraba como representante legal.

Mancuso señaló que el Coronel Néstor Enciso, comandante de la Policía de Sucre y el capitán de la Infantería de Marina, Jorge Javier Muñoz Suárez, tenían nexos con alias ‘08’ . En versión libre del 2008 Mancuso aseguró haberlos conocido personalmente a través de Salomón Feris Chadid.

A Mancuso se le atribuyen las masacres de Mapiripán, en la que murieron veinte campesinos en 1997. La de la Gabarra en 1999, en la que paramilitares bajo su mando asesinaron a treinta y cinco personas. La del Aro, en Ituango Antioquia, en octubre de 1997 y la del Salado en febrero de 2000 en la que murieron treinta y ocho campesinos.El día de su desmovilización el bloque entregó 1.114 armas (998 largas, 71 cortas, 55 de apoyo), 287.444 unidades de munición de diferente calibre, 1.335 granadas, 200 radios portátiles, 11 vehículos, 2 lanchas, 8 canoas, 15 motores, 45 mulas, 19 semovientes, 56 inmuebles rurales e información acerca de 105 predios utilizados por el bloque como apoyo logístico.

En sus versiones libres hasta principios del 2008, alcanzó a confesar más de 500 crímenes entre los que se destacan: desaparición forzada, fabricación y tráfico ilegal de armas, homicidio, hurto, incendio, lesiones personales, secuestro extorsivo, tentativa de homicidio y terrorismo.

Se espera que este viernes, la fiscalía continúe con las imputaciones por crímenes como la masacre de El Salado, entre otros.

Tags: Salvatore Mancuso, Bloque Norte, Bloque Córdoba, Bloque Catatumbo

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