Comisión Colombiana de Juristas considera que se amnistiaron 31 mil paramilitares

Al cumplirse el quinto aniversario de Justicia y Paz, que permitió el sometimiento de los paramilitares, la Comisión publicó un balance en el que asegura que no hubo desarme y cuestiona la impunidad en el proceso.
Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas. Foto: Semana.

VerdadAbierta.com entrevistó al presidente de la Comisión Colombiana de Juristas, Gustavo Gallón, quien cuestiona la forma en la que el Gobierno hizo la desmovilización de los paramilitares, además que los paramilitares no cumplieron con el cese al fuego prometido y siguieron asesinando personas, y también asegura que el número de desmovilizados no coincide con las cifras.

Gallón asegura que muchos desmovilizados, que cometieron delitos y que no tenían procesos abiertos en la justicia, no han respondido por esos crimenes con lo que considera que se dio una amnistía a muchos paramilitares.  

La Comisión Colombiana de Juristas es una ONG con estatus consultivo ante las Naciones Unidas que lanzó el pasado 22 de julio su segundo informe de balance sobre la aplicación de la ley 975 (también conocida como ley de Justicia y Paz) de 2005.

Previo al lanzamiento de la investigación, la CCJ hizo un seminario con víctimas de la violencia y expertos en diferentes temas para discutir sobre los problemas de la impunidad, la restitución de tierras, los impactos psicosociales y la continuación de estructuras paramilitares, que continúan pese a la desmovilización de los grandes grupos paramilitares.

En la entrevista con VerdadAbierta.com, el director de la CCJ, habló sobre los logros y fracasos de Justicia y Paz (Vea la versión PDF del libro).

VerdadAbierta.com: ¿Por qué el libro se llama La metáfora del desmantelamiento de los grupos paramilitares?

Gustavo Gallón: Llegamos al título de La metáfora de la desmantelamiento de los grupos paramilitares parodiando una expresión que el propio Gobierno utilizó en relación con el cese al fuego. El primero de diciembre de 2002 el Presidente de la República anunció que se había iniciado oficialmente la negociación con los paramilitares, pero que estaba sujeta a la condición de que no hubiera ningún muerto más.

Eso no fue cierto. Las organizaciones de derechos humanos comenzamos a registrar día tras día muertes y desapariciones de personas por parte de grupo paramilitares. Así lo informamos al Gobierno y a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA.

El Gobierno lo negó en diversas oportunidades y en febrero de 2005, el entonces Alto Comisionado para la Paz (Luis Carlos Restrepo), frente a estas críticas dijo: “es que el cese de hostilidades es una metáfora que debe manejarse con mucha flexibilidad”. En realidad metáfora no es la expresión correcta, pero lo que él quiso decir es que el cese de hostilidades es un cuento, que el cese de hostilidades es una simulación; no se lo tomen en serio, es algo frente a lo cual hay que ser muy flexible.

Hemos visto que así como el cese de hostilidades fue una simulación, también la justicia y la desmovilización han sido una simulación o una metáfora como dijera el Alto Comisionado. Es decir, que se ha dado algo de desmovilización pero no en la forma y en la dimensión en la que el Gobierno lo dice.

VerdadAbierta.com: ¿Cuál es el balance que ustedes hacen después de estos cinco años de Justicia y Paz?

G.G.: Primero, que no es un proceso de paz, que eso también es una metáfora. No es un proceso de paz justamente porque no se ha logrado la desmovilización, que es una de las condiciones de legibilidad establecidas por la propia ley 975 para la concesión de los beneficios

Tampoco es un proceso de paz porque se ha producido la extradición de los jefes paramilitares, y no se extradita aquel con el que se hace la paz.

Y porque continúan en actividad un número considerable de paramilitares. Según unos estudios son cuatro mil, en otros son 10 mil los paramilitares en actividad, y no hay que olvidar que eran 12 mil los paramilitares que estaban en actividad cuando se inició este Gobierno. Lo cual significa, además, que los paramilitares que se habrían desmovilizado son una mínima parte comparados con los que están en actividad actualmente.

Lo que hemos constatado es eso. Hemos valorado el hecho que haya algunos paramilitares desmovilizados y privados de la libertad. Hemos valorado el hecho de que haya habido algunos relatos que permitieron descubrir la forma de actuar de algunos paramilitares.

Pero también nos ha preocupado ver que esto es muy poco en relación con los resultados que habría debido tener en materia de verdad, justicia, reparación y paz.

VerdadAbierta.com: Para ustedes, ¿cuáles son las cifras reales de la desmovilización?

G.G.: El Gobierno había informado de manera constante que los paramilitares desmovilizados eran alrededor de 31.600. De esos 31.600, fueron desmovilizados 28 mil, no por la ley de Justicia y Paz, sino por el decreto 128 de 2003, en el que el Gobierno dijo: “los que no tengan procesos iniciados antes de la desmovilización quedan en libertad”.

Lo cual es ilegal y fue una amnistía de facto, prohibida por la constitución, y así lo declaró la Corte Suprema de Justicia en un caso, que puso en entredicho el que estas personas no fueran sometidas a un proceso judicial.

Los 3.600 restantes fueron incluidos por el Gobierno en una lista de postulados a la ley de Justicia y Paz ante la Fiscalía. De esos 3.600, se han presentado ante la Fiscalía 600 ó 700 postulados. Lo que significa el 2 por ciento de los 31.600 que el Gobierno dice que se desmovilizaron.

Ahí hay varias cosas graves. Una, ¿qué pasa con los tres mil restantes que fueron postulados a la ley de Justicia y Paz y no se han presentado en la Fiscalía? No hay ninguna acción contra ellos, están en la impunidad y también hay una amnistía de facto en relación con ellos.

Es decir, hay 31 mil paramilitares con amnistía de facto y 600 que han sido sometidos a la ley de Justicia y Paz. Eso es contrario a todo. Es contrario incluso a la propia ley 975, a la legislación colombiana y a los tratados internacionales.

Además de eso, no entiende uno cómo se produce esa cifra de 31.600, cuando eran 12 mil los paramilitares, que según las cifras oficiales, acumuladas además, tenía este Gobierno cuando comenzó en agosto de 2002.

Recuerdo que cuando inició el gobierno de Pastrana según las cifras oficiales, los paramilitares eran ocho mil, y cuando terminó eran 12 mil. O sea, esto es una serie de cifras que tenía el Gobierno y no es que las hubieran sacado de la noche a la mañana.

Un desfase tan grande no se puede entender, de 12 mil a 31.600, casi triplicado el número de paramilitares. Entonces la pregunta que uno se hace es, ¿es cierto que se desmovilizaron 31.600?

Si es cierto, es muy grave, porque significa que los paramilitares crecieron como nunca durante  el primer periodo del Gobierno de Uribe.

Pero por otra parte sabemos que no es cierto, lo cual también es grave, porque entonces hay un engaño. Porque varios jefes paramilitares han confesado que ellos a última hora vincularon a muchachos que no eran paramilitares, para que se dejaran tomar la foto como paramilitares y recibieran subsidios.

Entonces, si teníamos 12 mil paramilitares y hay diez mil paramilitares en actividad, la conclusión que puede sacar la población colombiana en este momento, es que los paramilitares que se desmovilizaron fueron un poco más de dos mil.

La situación se hace mucho más grave ahora, cuando el Presidente en su discurso del pasado 20 de julio dice que son 53 mil los combatientes que se han desmovilizados bajo la regulación de la ley de Justicia y Paz.

De esos 53 mil, hay que descontar unos guerrilleros que son más o menos seis mil o siete mil. O sea, ya no serían los 31.600 que el Gobierno venía diciendo, sino que pasamos a 47 mil. Esto es una multiplicación de cifras que uno no entiende y que realmente esconde un propósito de distorsionar la realidad.

VerdadAbierta.com: Usted habla de cuatro mentiras en la ley de Justicia y Paz, ¿cuáles son?

G.G.: Garantía de no repetición. Mientras que el Gobierno dijo que no habría ni un muerto más, sí ha habido más de 4300 muertos y desaparecidos registrados como producto de las acciones de paramilitares después de iniciar el proceso de negociación, y el Gobierno después confeso que el cese de hostilidades era una metáfora que había que manejar con mucha flexibilidad.

Verdad. Hay una verdad muy escasa, pero además el Gobierno y voceros suyos han dicho: el país no está preparado para conocer la verdad.

Reparación. No hay reparación real, seria. Y el Gobierno está proponiendo en este momento limitar los topes de la reparación.

Desmovilización. Y la desmovilización en cuanto tal, por las cifras que acabo de decir.

VerdadAbierta.com: ¿Se debe hablar de Bacrim o grupos paramilitares?

G.G.: El Gobierno habla de bandas criminales, nosotros pensamos que hay grupos paramilitares que constituyen bandas criminales. El Gobierno trata de establecer una disociación entre los dos términos, se inventa un nuevo término con nombre de vermífugo y cree que con eso cambia la realidad.

El problema de los paramilitares no es su denominación, el problema de los paramilitares es la actividad. Y como lo dijeron algunas víctimas en el evento de hoy, en sus regiones los paramilitares continúan actuando, continúan matando gente, continúan ejerciendo coerción sobre la población y controlando políticamente muchos sectores de la actividad.

VerdadAbierta.com: ¿Es decir que siguen operando igual que los grupos que se desmovilizaron?

G.G.: Ha habido cambios indudables. Ha habido desmovilización de algunos paramilitares. Ha habido desuniformación, no están actuando en este momento con uniformes, aunque en algunas partes sí. Ha habido detención o privación de libertad, e incluso la extradición de algunos jefes paramilitares. Ha habido relevos en la dirigencia. Pero concluir de allí, que lo que hay en este momento es algo absolutamente distinto de lo que había antes, es realmente maquillar la realidad

VerdadAbierta.com: ¿Cuál es la postura de ustedes sobre el proyecto de ley para prorrogar la ley de Justicia y Paz?

Es un abuso más. Primero, es contradecir lo que el propio Gobierno dice, porque, ¿para qué una ley que permita a los paramilitares desmovilizarse en el futuro si supuestamente no hay paramilitares? Es una demostración de que el Gobierno no está diciendo la verdad cuando dice que se acabaron estos grupos.

Segundo, es una ley de impunidad que permite seguir matando y violando derechos humanos, con la promesa de que se obtendrán rebajas de penas en el futuro.