“2.439 restos de víctimas desaparecidas han sido recobrados”

El jefe de la Unidad de Justicia y Paz Luis González León habló con Verdad Abierta sobre las principales dificultades y logros con que se ha encontrado la Fiscalía tras cuatro años de implementarse la ley que prometió verdad justicia y reparación.
Luis González León, coordinador de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General. Foto Semana.

La ley de Justicia y Paz entró en vigencia el 25 de julio de 2005, sólo hasta un año después el gobierno envió a la fiscalía la lista de postulados que se someterían al proceso. ¿Qué hizo su equipo entretanto?

Los dos primeros años los ocupamos en documentar y conocer qué hicieron los grupos paramilitares. Nos dimos cuenta que ante un tema tan complejo como documentar la actuación de miles de paramilitares que delinquieron por años lo mejor era hacer investigaciones por estructuras. Y así lo hicimos. Formamos grupos de investigadores que se han especializando en cada bloque o estructura. Un equipo de investigadores enfrentados a una estructura criminal. Visitamos las zonas, desempolvamos los procesos muertos sobre hechos violentos. Estudiamos toda la literatura que se escribió sobre estos temas. Todo eso nos permitió conocer muy bien los roles de cada uno miembros del grupo armado y hasta lograr identificar muchos que no se sometieron a la ley, a estos les hemos compulsado copias para que la justicia ordinaria los procese y allá también hay resultados importantes por información obtenida acá.

¿Qué tan preparada estaba la Unidad de Justicia y Paz?

Cuando el gobierno nos envió la lista de postulados teníamos 20 fiscales y 150 investigadores. Así empezaron las versiones libres y con ellas aparecieron las dificultades logísticas que no se había previsto. Nos tocó buscar la manera para lograr llevar la señal a las zonas apartadas del país donde había víctimas interesadas en escuchar el testimonio de los postulados. El año pasado logramos fortalecer toda la estructura de la Unidad enormemente. Hoy hay 3.810 postulados en el proceso y unos 60 fiscales titulares. Tenemos más de 26.000 hechos delictivos que han salido a flote en las versiones libres, de estos 21.000 son homicidios.

¿Cuál es la verdad sobre los desmovilizados que fueron postulados a Justicia y Paz y que no han iniciado el proceso?

Unos 1.300 postulados no han atendido las citaciones que les hemos hecho por radio, televisión y prensa. Realmente no sabemos dónde están. Los llamamos, los buscamos en sus direcciones y nada, nadie da razón. Se perdieron. Pero también tenemos unas 430 versiones libres que estamos por empezar con desmovilizados que sabemos dónde están y que quieren avanzar en su proceso.

¿Cuáles han sido las principales dificultades en estos cuatro años de aplicación de la ley?

La primera fue sin duda la falta de previsión que tuvo la ley. Nadie pudo prever la planta que se requería para atender todas las complejidades que demanda aplicar una ley como la de Justicia y Paz y entre eso está la logística que se necesita para, por ejemplo, atender a las víctimas durante el proceso: llevarles la señal para que vean las versiones libres, conseguir las salas, brindarles orientación jurídica, documentar sus casos, asistirlos con abogados, psicólogos...

Eso en cuanto a lo logístico ¿y desde el punto de vista jurídico?

La interpretación de la ley ha sido también un tema complejo. Afortunadamente la Corte ha hecho pronunciamientos para aclarar varios de sus aspectos y hoy podemos decir que la ley está madura. Nos estábamos condenando al fracaso cuando la norma señalaba que sólo cuando se tuvieran documentados todos los hechos de un postulado se podría acusarlo. Dimos un batalla y la Corte, a comienzos de este año, nos dio la razón permitiendo las imputaciones parciales, es decir por bloques de hechos. Un ejemplo es el de Jorge Iván Laverde, alias El Iguano, quien anunció de entrada 2.000 homicidios, gracias a las imputaciones parciales su proceso ha podido avanzar enormemente.

Hablemos ahora de los logros de esta ley...

Uno de los logros más importantes es el hallazgo de los restos de miles de desaparecidos. Implementamos jornadas para escuchar a las víctimas y documentar los casos de los desaparecidos y trabajando en coordinación con otras entidades del Estado logramos algo que era impensable hace cuatro años. Hemos recuperado 2.439 cuerpos o restos óseos, de estos más de 680 ya fueron analizados con peritajes de ADN para lograr su identificación. Y 571 ya fueron entregados a sus familiares.

La ley también prometió verdad

Y ese otro de los logros más importantes. Haber empezado a reflejar la verdadera historia de qué hicieron los grupos armados en el país y todo lo que ello implica, incluyendo a otros involucrados. Hasta el momento hemos compulsado copias para que se investigue en la justicia ordinaria a unos 140 miembros de la fuerza pública y también a 196 políticos. Desde ese punto de vista si se mira la historia y se compara antes y después del 25 de julio de 2005, se podrá ver que ley de Justicia y Paz empezó a esclarecer hechos terribles que ocurrieron en este país. Eso nunca había pasado.

¿Y desde su punto de vista cuál es la gran lección que deja la Ley de Justicia y Paz?

Por fin en este país las víctimas se hecho visibles. Las víctimas en este proceso son el eje central de la justicia. La fiscalía no espero a que las víctimas vinieran, fuimos y las buscamos en pueblos donde jamás se había visto a un funcionario judicial. Los escuchamos y les asesoramos sobre sus derechos. Luego les llevamos la señal para que vieran las confesiones y participaran con verdadera participación. Más tarde hemos podido entregarle a varias restos de sus desaparecidos. Sabemos que lo que falta es mucho pero estamos comprometidos para avanzar y sacar este proceso adelante.