‘Ernesto Báez’, el político de las Auc

      

Iván Roberto Duque es, quizás, el principal ideólogo que tuvieron las Autodefensas Unidas de Colombia. Desde joven se caracterizó por sus duros discursos contra la guerrilla y la izquierda. Fue pieza fundamental en el andamiaje del Bloque Central Bolívar. Ahora, testigo fundamental en una docena de procesos contra parapolíticos.

baez 10 anios jyp 1‘Ernesto Báez’ participó en la desmovilización de varios bloques de las Auc. En la imagen aparece dando un discurso durante la entrega de armas del Bloque Bananero, ocurrida en noviembre de 2004. Foto: archivo Semana.‘Ernesto Báez’, asegura que nunca ha empuñado un arma y mucho menos sabe lo que es disparar un fusil. Dice que jamás ha asesinado a alguien y que su mayor crimen fue haber sido un político de extrema derecha que militó al interior de una poderosa organización armada, como lo fueron las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), que mediante el pretexto de la lucha contrainsurgente se propusieron “refundar la patria”.

Parece que en ello no falta a la verdad. Hasta ahora, en los registros de la Unidad de Justicia Transicional (antes Justicia y Paz) no figura testimonio o declaración que señale directamente a ‘Ernesto Báez’ como autor material de crimen alguno. Con todo y ello, deberá responder por más de 2.200 hechos violentos, entre masacres, homicidios selectivos, desplazamientos forzados, desapariciones, reclutamiento de menores de edad y crímenes de género cometidos por los integrantes de la más temida y enorme máquina de guerra que llegaron a conformar los paramilitares: el Bloque Central Bolívar.

Según el Ente Investigador, la explicación a lo anterior tiene su fundamento jurídico: Iván Roberto Duque integró el triunvirato sobre la cual se fundó el Bloque Central Bolívar. Así, mientras Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’ se erigió como responsable de finanzas y Rodrigo Pérez Alzate, alias ‘Julián Bolívar’ como comandante militar, ‘Ernesto Báez’ asumió como comandante político.

Por cuenta de las arengas contra la guerrilla y los fuertes discursos contra la izquierda; sus emotivas odas al proyecto paramilitar así como a sus máximos comandantes; y las posturas ultraconservadoras que asumió siendo comandante político del Bloque Central Bolívar, ‘Ernesto Báez’ terminó sembrando en las mentes y en los corazones de una tropa superior a los siete mil combatientes, la semilla contrainsurgente que justificó el asesinato de miles de campesinos inermes, de cientos de dirigentes sindicales, líderes e indígenas; el desplazamiento de poblaciones enteras, el reclutamiento de menores de edad y otras tantas violaciones a los derechos humanos.

“Y cómo no va responder ahora si él contribuyó, con su discurso político, a fortalecer ese megaproyecto criminal que fue el Bloque Central Bolívar, que además se tomó media Colombia”, explica Luz Helena Morales, fiscal 27 de la Unidad de Justicia Transicional, encargada de documentar la historia y los hechos cometidos por este bloque paramilitar, quien añade que “no en vano, todos los mandos medios y patrulleros del (Bloque) Central Bolívar estaban convencidos de que estaban luchando por el país, que estaban haciendo una buena labor”.

Pero, ¿quién fue en realidad ‘Ernesto Báez’? ¿Cuál fue su papel al interior de las Auc? ¿Qué tanto ha contribuido con la verdad, la justicia y la reparación? VerdadAbierta.com rastreó lo que ha sido su participación en estos años en el proceso de Justicia y Paz y esto fue lo que encontró.

‘Báez’, el amigo de Henry Pérez

baez 10 anios jyp 4‘Báez’ durante una versión libre ante fiscales de Justicia y Paz. Foto: archivo Semana.“En Puerto Boyacá, la vida giraba en torno a tres cosas: la alcaldía municipal, el Batallón Bárbula y las Autodefensas de Henry Pérez”, declaró ‘Ernesto Báez’ ante fiscales de Justicia y Paz un día de agosto de 2012. El Ente Investigador lo había citado para que revelara detalles de lo que fue su amistad con Henry Pérez, de su paso por la llamada “capital antisubversiva de Colombia”, localidad donde terminó de moldear su faceta como político al servicio del proyecto paramilitar.

Por cuenta de sus habilidades oratorias, la sesión debió extenderse un par de días más de los presupuestados. A lo largo de ellas contó como ingresó al mundo de la política en su tierra natal: el departamento de Caldas. Lo hizo a través del partido Liberal luego de culminar sus estudios de derecho en la Universidad de Caldas. Cuando en Colombia los alcaldes se nombraban a dedo, Iván Roberto Duque fue designado como máxima autoridad de La Merced, un municipio al norte del departamento.

Promediando la década de los ochenta un amigo cercano, Rodrigo Calderón González, le hizo una tentadora propuesta difícil de rechazar: convertirse en el asesor político de la recién conformada Asociación de Ganaderos del Magdalena Medio (Acdegam), con sede en la localidad de Puerto Boyacá. Allí conoció a fondo el proyecto de Henry Pérez. Pero no solo eso: entabló gran amistad con Pablo Emilio Guarín, político liberal de gran influencia en el Magdalena Medio, asesinado en 1987. Allí, en Puerto Boyacá, también hizo sus primeros contactos con quienes años más tarde, serían algunos de los más temidos jefes de las Auc: Ramiro Vanoy Murillo, alias ‘Cuco Vanoy’; Ramón Isaza; y Luis Eduardo Cifuentes, alias ‘El Águila’.

Acdegam terminó convertida en la fachada de los grupos paramilitares de Henry Pérez. Tal como lo consignó la periodista María Teresa Ronderos en su libro Guerras recicladas, desde allí se pagaba la nómina de los combatientes, se compraban armas, uniformes, pertrechos. Desde la sede de la Asociación se coordinaban acciones militares, atentados, asesinatos. Pero también se planeaba la construcción de escuelas, se pagaban maestros, se contrataban médicos para las veredas. Toda una obra social que ayudó a legitimar el proyecto contrainsurgente, componente en el que fue fundamental Iván Roberto Duque.

Fueron épocas de excentricidades, de lujos y un poder desmedido que hizo sentir a los integrantes de Acdegam y las Autodefensas como intocables, como él mismo lo reconoció en sus diligencias de versiones libres: “yo, siendo un joven inmaduro, ganaba tanta plata que no sabía en qué gastarla. Me compré una camioneta, la más cara que se podía, y me fui para Manizales a fanfarronearle a mis amigos lo bien que me estaba yendo en ese entonces”.

En dichas audiencias, Duque hizo importantes revelaciones. Contó, por ejemplo, sobre la alianza que fraguaron en su momento el líder de las Autodefensas del Magdalena Medio y el entonces director del extinto DAS, Miguel Maza Márquez, para combatir a un enemigo en común: Pablo Escobar. Tras el asesinato de Luis Carlos Galán, las autoridades centraron su atención en la figura de Henry Pérez, situación que lo atormentó bastante, según Báez, pues pasó de ser el hombre más querido de Puerto Boyacá a ser el más buscado en todo el país.

“En marzo de 1991, Henry Pérez recibió en su finca La Palmera la visita de un coronel del Ejército, Luis Bohórquez Montoya, en ese entonces comandante del Batallón Bárbula, que había sido denunciado por sus vínculos con los paramilitares. Yo estaba presente ese día y en mi presencia le dijo a Pérez que disponía de unas grabaciones entre comandantes del Ejército y el general (Miguel) Maza Márquez donde recibían una órdenes muy singulares. Decía el coronel que donde se publicaran esas grabaciones iban a rodar tres o cuatro cabezas importantes, entre ellas la del general Maza Márquez”, declaró en aquella ocasión ante fiscales de Justicia y Paz.

Henry Pérez quiso aprovechar dicha revelación para salir de su clandestinidad, limpiar su nombre y de paso, sacar de la región al narcotraficante más buscado del mundo, en aquel momento enfrascado en una guerra contra el Estado cuyas acciones y métodos de financiación no eran de todo el agrado del jefe de las Autodefensas de Puerto Boyacá. “Henry Pérez envió un emisario a Bogotá a dialogar con el general Miguel Maza Márquez. Fue así como comenzaron a fraguarse las alianzas entre el DAS y las Autodefensas, alianzas que han permanecido siempre”, agregó el exjefe paramilitar.

El cruce de comunicaciones terminó en ofrecimientos prácticos para cada una de las partes. El líder de las Autodefensas se comprometió a colaborar con el DAS en su persecución contra Pablo Escobar. A cambio, el DAS coadyuvó en la fuga de la Cárcel Nacional La Picota (de Bogotá) de Jaime Eduardo Rueda Rocha, penal al que había sido llevado luego de su captura como responsable material del crimen de Luis Carlos Galán. “En septiembre de 1991, en un sitio llamado Puerto Romero, celebré una reunión política y cuando terminé se me acercó un hombre, de sombrero grande, que me dijo que tenía que hablar conmigo en privado.Era Jaime Eduardo Rueda Rocha, el hombre que se había acabado de fugar de la cárcel. Me dijo que a él lo habían ayudado agentes del DAS, que dos de ellos lo habían llevado hasta a Puerto Boyacá”, añadió

Miguel Maza y sus presuntos vínculos con los ‘paras’

En la diligencia mencionada, el excomandante político del Bloque Central Bolívar dio su versión de los hechos sobre la masacre de La Rochela, que actualmente enreda su salida de la cárcel de mediana y máxima seguridad de Itagüí, tras cumplir sus ocho años de reclusión, tal como lo consigna la Ley de Justicia y Paz. (Ver más en: La masacre de La Rochela enreda la libertad de Ernesto Báez) Ese día dijo ante fiscales de Justicia y Paz que Henry dio la orden de asesinar a la comisión de 15 funcionarios judiciales que se habían desplazado hasta La Rochela, en Simacota, Santander, pues temía que esclarecieran la masacre de 19 comerciantes ocurrida en aquel pueblo, en 1987: “La esposa de Henry Pérez era comerciante. Y según le contó ella a Henry, unos comerciantes le habían robado una mercancía y por eso ordenó asesinarlos”.

De la cárcel a la Casa Castaño

baez 10 anios jyp 5Tras salir de prisión, ‘Báez’ contactó a Carlos Castaño y luego fue clave en la creación del Bloque Central Bolívar. Foto: archivo Semana.Hasta 1989, movimientos de autodefensas como el de Henry Pérez estaban amparados por la Ley. Pero fue en ese año que el entonces presidente Virgilio Barco decretó su ilegalidad. Para continuar controlando la vida política del Magdalena Medio, Acdegam y las autodefensas de Henry Pérez crearon el movimiento Morena, el cual presentó una lista a las elecciones parlamentarias de ese año. Iván Roberto Duque la lideró junto a otros políticos como Armando Valenzuela.

Aunque el experimento duró tan solo tres meses, en su momento logró desatar una gran tormenta política al presentarse abiertamente y sin pudor como el primer partido político de extrema derecha en el país. En aquel entonces fue un secreto a voces que Morena no solo era el brazo político de las Autodefensas sino que este era financiado con dineros del narcotráfico. El propio ‘Ernesto Báez’ ratificaría lo anterior en los estrados de Justicia y Paz de la ciudad de Medellín, el 28 de marzo de 2012: “todos los episodios que tienen que ver con la política en Puerto Boyacá y sus éxitos, no hubieran sido posibles sin el apoyo y la financiación de las autodefensas”.

La Morena de extrema derecha que no fue

Con todo y ello, un par de años después Duque logró desempeñarse como funcionario de la gobernación de Boyacá y luego como asesor personal del mandatario de ese departamento. En 1994 llegó su primer lío con la justicia: la Fiscalía decidió capturarlo, acusándolo de conformar grupos paramilitares. También se le vinculó con varios homicidios, entre ellos, el del concejal de Puerto Boyacá, Jairo Hernández, ocurrido en 1991. Su estadía en la cárcel fue tan solo de unos meses. Tras recobrar su libertad, lo primero que hizo fue contactar a Carlos Castaño, por aquel entonces comandante de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu).

Es precisamente en este momento, en la clandestinidad, cuando adopta el alias de ‘Ernesto Báez de la Serna’. Pero ello no implicó un cambio en su perfil. Por el contrario, fue pieza fundamental para el surgimiento del Bloque Central Bolívar. Tal como ha logrado documentarlo la Unidad de Justicia Transicional de la Fiscalía (antes Justicia y Paz), el nacimiento del bloque paramilitar más grande y poderoso tuvo como antecedentes, por un lado, las intenciones de Carlos Castaño de expulsar a la guerrilla del Eln del sur de Bolívar y así, poder establecer un importante corredor estratégico para las Autodefensas; y, de otro lado, las protestas que se realizaron en varias localidades de esta región para rechazar la propuesta de despeje para adelantar allí diálogos de paz con el Eln.

De acuerdo con el Ente Investigador, tras el asesinato de alias ‘Camilo Morantes’, jefe de las Autodefensas en el Magdalena Medio, ordenado por el propio Carlos Castaño dado sus constantes desmanes, el máximo jefe de las Accu ordenó la fusión de todos los grupos de autodefensa que delinquían en el sur de Bolívar, Santander, Puerto Berrío, Yondó, Bajo Cauca y Nariño bajo el nombre de Bloque Central Bolívar. La Casa Castaño designó a alias ‘Macaco’ como jefe general, a alias ‘Julián Bolívar’ como jefe militar, y a alias ‘Ernesto Báez’ como jefe político.

El Bloque Central Bolívar comenzó a crecer exponencialmente. Al finalizar el 2004, contaba con nueve frentes que operaron en Nariño, Huila, Caquetá, Putumayo; Boyacá, Cundinamarca, Santander, Norte de Santander, Caldas, Risaralda, Vichada, Nordeste antioqueño y sur de Bolívar. Un total de 7.603 hombres hicieron entrega de armas bajo el mando de esta estructura. Según Luz Helena Morales, fiscal 27 de la Unidad de Justicia Transicional, encargada de documentar la historia y los hechos del Bloque Central Bolívar, tan solo 450 excombatientes de esta poderosa estructura comparecen ante los estrados de Justicia y Paz.

“Estamos hablando de una macroestructura criminal; es decir, no hablamos de un solo grupo armado al margen de la ley sino de un mega proyecto ilegal en el cual se implementaron las condiciones militares, logísticas y políticas necesarias para apoderarse de varios territorios del país”, afirma la funcionaria judicial, quien no duda en afirmar que “quien tiene la memoria de este gran bloque es ‘Ernesto Báez’”.

Los “parapolíticos”

baez 10 anios jyp 3En varias ocasiones, ‘Báez’ ha declarado ante la Corte Suprema de Justicia sobre los nexos de diferentes políticos con grupos de autodefensas. Foto: archivo Semana.Si algo ha caracterizado a ‘Ernesto Báez’ es su capacidad de echar discursos, incluso por horas. También esa actitud recia y beligerante de la cual hizo gala durante los diálogos entre el Estado Mayor de las Auc, del cual hizo parte, y el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, en Santafé de Ralito, donde en más de una ocasión le habló duro y de forma desafiante al Establecimiento.

Quienes lo conocen lo describen como un hombre que va de frente, convencido de su verdad y conocedor de la Ley y de los vericuetos y las trampas que encierra la política. La naturaleza de su temperamento también le ha granjeado varios problemas a lo largo de su proceso en la justicia transicional. Sus duras críticas al trámite legislativo de la Ley 975 (Justicia y Paz) y sus fuertes declaraciones hacia el proceso de desmovilización de las Auc le significaron varias discusiones públicas con el entonces Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo.

Pero no solo eso. Su negativa a reconocer su participación en varios crímenes por poco le cuesta su exclusión de los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. En efecto, en 2012, la Fiscalía 14 de Justicia y Paz lo halló responsable de las muertes de: Iván Rincón Henao, alcalde del municipio de Aguadas (Caldas), asesinado el 3 de agosto de 2003; Gabriel Ángel Cartagena, gobernador del resguardo indígena Cañamomo y Loma Prieta del municipio caldense de Riosucio, asesinado el 6 de junio de 2003; y Alma Rosa Jaramillo Lafourie, asesora del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, asesinada el 30 de junio de 2000.

El Ente Investigador también le imputó la masacre de seis indígenas del resguardo Escopetería Pirsa, ejecutado entre el 25 y el 27 de noviembre de 2001, en la que murió Luis  Ángel Charrúa, fundador de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic); el homicidio del periodista José Emeterio Rivas, cometido por desconocidos la noche del 6 de abril de 2003, en Barrancabermeja, Santander; y el secuestro de la senadora por el Partido Liberal, Piedad Córdoba, perpetrado el 21 de mayo de 1999 en el barrio El Poblado, de Medellín. (ver más en: alias Ernesto Báez: a un paso de la justicia ordinaria).

Aunque inicialmente la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá decidió excluirlo de los beneficios de la justicia transicional, la Corte Suprema de Justicia anuló dicha decisión, por lo que el excomandante político del Bloque Central Bolívar regresó nuevamente a los estrados de justicia y paz. Desde entonces, sus confesiones han sido más contundentes y esclarecedoras, principalmente en el tema de ‘parapolítica’.

De acuerdo con la fiscal 27 de Justicia y Paz, sus declaraciones se han convertido en pruebas fundamentales en procesos judiciales adelantados contra un número considerable de políticos entre quienes sobresalen Carlos Arturo Clavijo; Carlos Escalante; Juan Manuel López Cabrales; Luis Alberto Gil; Alfonso Riaño; Enrique Bravo; Rocío Pineda; Juan José Chaux, entre otros. De hecho, el la Fiscalía espera realizar una audiencia antes de finalizar el presente año donde se revelarán nuevos nombres de políticos que establecieron nexos electorales con las Autodefensas.

Pero así como desde la Fiscalía expresan que las declaraciones de ‘Ernesto Báez’ están ayudando a desmantelar las estructuras políticas que cohonestaron con el paramilitarismo en departamentos como Antioquia, Caldas y Santander, colectivos de víctimas y defensores de derechos humanos consultados por VerdadAbierta.com sienten que poco o nada ha cambiado, a pesar de ello.

“Uno siente que el departamento sigue en la misma situación, porque persiste el fenómeno paramilitar”, asegura Darío Ruiz, presidente del Comité Permanente de Derechos Humanos de Caldas, quien agrega que pese a las declaraciones de Báez, “todavía quedan muchas cosas por esclarecer. Independiente de que algunos políticos ya pagaron cárcel, aún faltan algunos por ser juzgados, porque es secreto a voces que mantuvieron nexos con el bloque Cacique Pipintá”.

Por su parte, Marta Hernández, presidente del Consejo Regional Indígena de Caldas (Cric), afectado fuertemente por el accionar del bloque Cacique Pipintá, del cual Báez fue su comandante, afirma que el exjefe paramilitar aún no se ha comprometido a revelar toda la verdad: “se han reconocido algunos hechos que han enlutado a las comunidades indígenas de Caldas, pero no hemos llegado hasta los autores intelectuales, quiénes dieron las órdenes”.

Según Hernández, aún esperan que ‘Ernesto Báez’ clarifique algunos hechos cometidos por miembros del Cacique Pipintá contralíderes indígenas, como fue el homicidio de María Fabiola Largo, candidata al Concejo de Riosucio (Caldas), asesinada el 9 de abril de 2003; y la masacre perpetrada en la Comunidad de la Rueda, ocurrida el 26 de noviembre de 2001.

“Y todavía persisten las presiones contra el movimiento indígena. Y eso lo hemos denunciado. Nosotros todavía sentimos mucha tensión porque el paramilitarismo no ha desaparecido. Hay amenazas contra líderes indígenas y mucha presión hacía ellos”, sentencia Hernádez.