‘Don Berna’ y el arte de esquivar la verdad

¿Por qué víctimas, activistas y académicos consideran que el exjefe paramilitar sigue en deuda con la verdad sobre el conflicto en Colombia?

Tras casi diez años de participación en la Ley de Justicia y Paz, sus confesiones dejan un sabor agridulce. Víctimas, académicos y activistas señalan que para un hombre que acumuló tanto poder en el mundo criminal, sus revelaciones se han quedado cortas. Análisis de VerdadAbierta.com

Alias Don Berna En julio de 2007 ´Don Berna´ rindió su primera versión libre ante fiscales de Justicia y Paz en Medellín.

La mañana del 16 de julio de 2007, el exjefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’ o ‘Adolfo Paz’, arribó al Palacio de Justicia de Medellín para rendir su primera versión libre ante un fiscal de Justicia y Paz. Ese día, las víctimas de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), especialmente las de Antioquia y Córdoba, aguardaron expectantes sus revelaciones.

No era para menos. Durante poco más de dos décadas, ‘Don Berna’ fue protagonista de los hechos más relevantes del bajo mundo criminal: la guerra contra el extinto capo Pablo Escobar; el exterminio del Bloque Metro de las Accu; la muerte de los integrantes de la banda La Terraza de Medellín; los pormenores de la Operación Orión; el asesinato de reconocidos defensores de derechos humanos; la consolidación de un de las empresas criminales más poderosas del país,  entre otros.

Hoy, ocho años después, sus víctimas, así como académicos que han estudiado el tema de la violencia en Medellín, señalan que sus revelaciones se han quedado cortas, que ha dosificado su verdad y que su versión del conflicto armado presenta serios vacíos. Pese a ello, la figura de Murillo Bejarano resulta fundamental para entender el capítulo urbano del conflicto armado y lo que fue ese complejo maridaje entre mafia, narcotráfico y autodefensas.

La gran fosa que desenterró Justicia y Paz

Por ello –y como parte del especial periodístico: ¿Qué nos dejan 10 años de Justicia y Paz?-, VerdadAbierta.com se dio a la tarea de rastrear los aportes del exjefe paramilitar, tanto en versiones libres como en audiencias públicas celebradas bajo la Ley de Justicia y Paz, con el fin de comprender lo que fue el fenómeno paramilitar en Medellín y, de paso,  cotejar lo dicho con publicaciones y entrevistas a expertos y académicos con el fin de conocer qué tanta verdad le ha aportado al país.

La guerra contra Pablo Escobar

En poco menos de 25 años, ‘Don Berna’ pasó de ser el conductor de un acaudalado narcotraficante antioqueño al máximo jefe de la ‘Oficina de Envigado’, una poderosa empresa criminal que sirvió de brazo armado y financiero de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

Claro está, ello no hubiera sido posible sin la estrecha relación que forjó a lo largo de dos décadas con los hermanos Fidel y Carlos Castaño, a quienes conoció siendo muy joven en Itagüí, municipio del sur de Medellín al que llegó a la edad de 15 años luego que su padre fuera asesinado en el Valle del Cauca.

Panorámica de Medellín Medellín se convirtió en el campo de batalla durante las distintas guerras que libró el exjefe paramilitar. Foto: Semana.com

Fue precisamente en Itagüí donde libró su primera guerra. En sus confesiones ante fiscales, Murillo Bejarano relató que, para principios de la década del 80, se dedicaba a la comercialización de repuestos de motos y a administrar un parqueadero en esta localidad. Un día, cansado de la extorsión de la que venía siendo objeto por parte de una célula de la guerrilla del Epl, conocida como ‘Estrella Roja’, decidió enfrentarlas junto con un grupo de amigos.

Dicha determinación lo llevó a conocer a las familias Moncada y Galeano. Para aquel entonces era un secreto a voces que Fernando y Mario Galeano, así como ‘Kiko’ Moncada, debían su inmensa fortuna al tráfico de estupefacientes. No obstante, otra versión fue la que entregó ‘Don Berna’ cuando una fiscal, en febrero de 2012, le preguntó por este clan mafioso: “yo los conocí como comerciantes. Eran personas de clase media alta con algunos recursos, también habían sido víctimas de extorsión por parta de la guerrilla (…) pues Mario fue secuestrado por el M-19. Así fue que simpaticé y pues yo terminé muy cercano a ellos”.

Sobre lo que no queda duda es que la confrontación con la célula del Epl por poco le cuesta la vida. Un día de 1985, hombres armados llegaron hasta el parqueadero que administraba y le propinaron varios disparos. Luego de tres meses en coma, despertó con la noticia que había perdido su pierna derecha. Su convalecencia la pasó en una casa de Fernando Galeano, quien luego lo contrataría como su conductor personal.

Muy pronto, Murillo Bejarano se ganó la confianza de los Galeano y también de los Moncada. Fue gracias a esta relación que entabló amistad con Fidel Castaño. Lo que aún es un misterio es la forma cómo se conocieron estos grupos familiares. La pista más esclarecedora la aportó recientemente John Jairo Vázquez Velázquez, alias ‘Popeye’, exjefe de sicarios de Pablo Escobar, durante entrevista rendida ante la Dirección Nacional de Análisis y Contexto (Dinac) de la Fiscalía. En ella, alias ‘Popeye’, manifestó que Galeano financió un grupo contrainsurgente que Fidel Castaño montaba en Urabá para finales de la década de los ochenta.

Lo que sí se sabe es que tanto ‘Popeye’, como ‘Don Berna’ y los hermanos Fidel y Carlos Castaño protagonizaron una guerra sin cuartel que se libró en las calles de Medellín. El asesinato de Fernando y de ‘Kiko’ Moncada a manos de Pablo Escobar en la cárcel La Catedral, de Envigado, en julio de 1992, así como su posterior fuga semanas después, desató una reacción en cadena que logró aglutinar en un solo bando, antiguos trabajadores y socios de los Moncada y Galeano (como Fidel y ‘Don Berna’) sedientos de venganza; acérrimos enemigos de Escobar como el Cartel de Cali; y algunas autoridades militares y de Policía.

Fue el nacimiento de los ‘Pepes’ (Perseguidos por Pablo Escobar), grupo que al final terminó siendo la semilla de la máquina de guerra conocida como Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu). “Las armas que utilizaron los ‘Pepes’ después fueron utilizados por las Autodefensas. Sin ‘Pepes’ no hubieran existido las Autodefensas”, declaró ‘Don Berna’ ante fiscales de Justicia y Paz desde su sitio de reclusión en los Estados Unidos una mañana de noviembre de 2014.

Al respecto, hay quienes advierten que lo confesado hasta ahora sobre este capítulo de la historia de la violencia en Colombia, deja más sombras que luces. Para Juan Diego Restrepo, periodista y autor del libro ‘Las vueltas de la Oficina de Envigado’, son precisamente las relaciones que tejieron ‘Los Pepes’ las que facilitaron la expansión del paramilitarismo en el país y que sobre “esa articulación de los ‘Pepes’ con el Bloque de Búsqueda, poco ha dicho, así como tampoco ha hecho referencia al papel que jugó la (escuela de carabineros) Carlos Holguín, ni de los altos mandos de la Policía que después mantuvieron lazos de cooperación con los Castaño”.

Ana Feney Ospina, fiscal 15 de la Unidad de Justicia Transicional (antes Justicia y Paz), responsable de documentar la historia de los bloques bajo el mando de ‘Don Berna’, señaló por su parte que en el último año el exjefe paramilitar ha venido aportando mayores elementos para reconstruir la verdad histórica que rodea a ‘Los Pepes’. Así, por ejemplo, en versión libre rendida en noviembre de 2014, ‘Don Berna’ mencionó como integrantes de este grupo criminal a Carlos Mauricio Fernández, alias ‘Doblecero’; su hermano Rodolfo Murillo Bejarano, alias ‘Semilla’; y los hermanos Carlos y Fidel Castaño.

Las bandas cooptadas por las Auc  

“Una de las dificultades que encierra el caso ‘Don Berna’, por lo menos en Medellín, es que se trata de conflicto urbano, con características muy distintas al conflicto rural. En ese sentido, para entender lo que fue el paramilitarismo en una ciudad como Medellín es necesario comprender un asunto tan complejo como las bandas delincuenciales de esta ciudad”, dice la Fiscal 15.

Alias Don Berna “Por cuenta de las declaraciones de ‘Don Berna’ no se ha compulsado una sola copia ni se ha iniciado una investigación porque, en realidad, no ha señalado a nadie”, abogado de víctimas.

 Y es que, si algo ha dejado claro la historia del conflicto armado es que, tras la muerte del jefe del Cartel de Medellín, la criminalidad en esta ciudad experimentó una profunda transformación y que en dicho proceso, ‘Don Berna’ jugó un papel determinante. No en vano, hubo quienes catalogaron a Murillo Bejarano como el sucesor de Pablo Escobar, dado el grado de control y mando que alcanzó sobre las bandas delincuenciales de la capital antioqueña.

No obstante, sus revelaciones en el marco de la Justicia Transicional sobre este particular han dejado un sabor agridulce. Según relató a fiscales, en versión rendida desde su sitio de reclusión en los Estados Unidos en febrero de 2012, una vez abatido Pablo Escobar, Carlos Castaño citó a los líderes de La Terraza, una banda delincuencial que operaba en el barrio Manrique, nororiente de Medellín, para que se unieran a la causa paramilitar: “ellos estaban muy golpeados porque trabajaban para Pablo (Escobar). Entonces, Carlos les propone que trabajen para él. Fue como una especia de indulto”, declaró.

Por cuenta de esta relación operativa, la Terraza terminó convertida en una de las más temidas del país por cuenta de la comisión de toda clase de crímenes ordenados por Carlos Castaño, varios de ellos de gran connotación nacional. Algunos de ellos fueron abordados por la Fiscalía General de la Nación para su completo esclarecimiento. Como es el caso del asesinato del periodista Jaime Garzón, ejecutado por sicarios de La Terraza y donde ‘Don Berna’ ha salpicado al exsubdirector del desaparecido DAS, José Miguel Narváez, a quien señaló de “influir en Carlos Castaño para que diera la orden de asesinar a Garzón”.

“Él (Narváez) era una persona muy cercana a las Autodefensas. Él llegó con información de que Jaime Garzón no sólo era facilitador de secuestros sino que también era parte de la estructura de las Farc”, declaró ‘Don Berna’ en esa versión libre de 2012. Ese día, el exjefe paramilitar también salpicó al excoronel del Ejército, Jorge Eliecer Plazas, actualmente recluido en centro penitenciario, como uno de los altos mandos del Ejército que colaboró en este magnicidio.

Este último también fue señalado por Murillo Bejarano en otro de los crímenes cometidos por miembros de la banda La Terraza y que conmocionaron al país: el de los investigadores del Cinep Elsa Alvarado y Mario Calderon, asesinados un 19 de mayo de 1997. De acuerdo con declaraciones entregadas a Justicia y Paz, el excoronel Plazas, para esa época adscrito a la Brigada XIII del Ejército, con sede en Bogotá, le suministró información a Carlos Castaño sobre una presunta militancia de los investigadores en la guerrilla del Eln.

“Esta es una información que le llegó a Carlos (Castaño) por inteligencia Militar, concretamente la pasó un coronel Plazas del Ejercito que le decían ‘Don Diego’, que era el seudónimo”, relató Murillo Bejarano en aquella ocasión, agregando además que: “él pasaba la información de que los esposos Alvarado hacían parte de la estructura del Eln y que eran los que manejaban la parte política y social”.

Sicarios de la banda La Terraza fueron también los encargados de asesinar, el 28 de febrero de 1998, al defensor de derechos humanos Jesús María Valle. Según ‘Don Berna’, el crimen se cometió por petición del ya fallecido Pedro Juan Moreno, quien fuera secretario de Gobierno de Antioquia durante la gobernación de Álvaro Uribe Vélez. “Esta acción fue una petición del doctor Moreno, ya que él (Valle) estaba haciendo una investigación sobre los hechos que ocurrieron en El Aro, Ituango”. Esta y otras versiones entregadas por otros exjefes paramilitares llevaron a la Sala de Justicia y Paz de Medellín, en febrero de 2015, a compulsar copias a la Comisión de Acusaciones de la Cámara para que investiguen al expresidente y hoy senador, Álvaro Uribe.

Dentro de la lista de hechos atribuibles a esta banda delincuencial figuran además el secuestro de la exsenadora Piedad Córdoba; el secuestro del exdirector de Fiscalías de Medellín, Guillermo León Valencia Cossio; el secuestro de varios investigadores de la organización defensora de derechos humanos Instituto Popular de Capacitación (IPC) de Medellín; el secuestro de Carlos Alonso Lucio; y los asesinatos de varios integrantes del CTI de la Fiscalía en Medellín.

Las dudas por resolver

Curiosamente, en su larga lista de crímenes develados ante fiscales de Justicia y Paz, como los descritos anteriormente, ‘Don Berna’ ha descargado la responsabilidad en personas ya fallecidas o que ya venían siendo incriminadas por declaraciones de terceros, situación que levanta ampolla entre abogados, académicos y víctimas.

Alias Don Berna Las víctimas aún esperan que ‘Don Berna’ diga toda la verdad sobre lo que ocurrió en La Escombrera de la Comuna 13 de Medellín.

 “Por cuenta de las declaraciones de ‘Don Berna’ no se ha compulsado una sola copia ni se ha iniciado una investigación porque, en realidad, no ha señalado a nadie”, le dijo a VerdadAbierta.com un abogado que representa a víctimas del Bloque Cacique Nutibara de las Auc, quien pidió reserva de su identidad.

De acuerdo con el jurista, son varios los hechos que marcaron un punto de quiebre en la historia del paramilitarismo en Antioquia sobre los cuales este exjefe paramilitar debería aportar información que vaya más allá del aspecto anecdótico o “las generalidades que le ha venido entregando a la Fiscalía”.

Entre estos está el famoso grupo de notables que asesoró a Carlos Castaño en las Autodefensas, sobre los cuales ‘Don Berna’ se abstuvo de declarar en su momento, argumentando razones de seguridad. “Yo le solicito a la Fiscalía por ahora obviar esta pregunta y más adelanta la ampliaré, ya que por razones de seguridad me preocupa responde a esto (…) ahí hay personas que ya fallecieron, como Rodrigo García, Pedro Juan Moreno, el señor Narváez también era uno de esos asesores”, dijo en 2012.

Otro de los sucesos que merece mayor explicación por parte del exjefe paramilitar guarda relación con el exterminio del Bloque Metro de las Accu, estructura paramilitar liderada por Carlos Mauricio García, alias ‘Rodrigo Doble Cero’. Hoy se sabe, gracias a textos y entrevistas inéditas brindadas por el propio ‘Rodrigo Doble Cero’ antes de ser asesinado, que se trató de una disputa que tuvo su origen en su negativa de permitir el ingreso a las Autodefensas de sectores mafiosos, como el que representaba ‘Don Berna’ y que en dicha confrontación también tomaron partido las Fuerzas Militares.

Lo poco que se ha develado en el escenario de la justicia transicional ha sido por voz de otros desmovilizados de las Auc que participaron en dicha guerra. Uno de ellos es Elkin Casarrubia Posada, alias ‘El Cura’, quien en versión libre ante fiscales en abril de 2012, dio a conocer detalles de esta confrontación al interior de las huestes paramilitares.

La cuota de ‘H.H’ en el exterminio del bloque Metro

De igual forma, las víctimas que dejó el accionar del Bloque Cacique Nutibara de las Auc esperan que su máximo comandante, diga cuáles fueron los políticos y empresarios que le solicitaron a Carlos Castaño la creación de un bloque paramilitar para Medellín, como él mismo lo señaló en 2009.

Hoy, sus confesiones al respecto han permitido establecer que el origen del BCN tuvo lugar en el municipio de Sopetrán, occidente de Antioquia, a finales de los años noventa. “Llegaron todos los jefes de las bandas: los Mondongueros, los Triana; la Unión de Itagüí. Les dijimos que empezaba un proyecto antisubversivo, que las Autodefensas íbamos a controlar los barrios y que ellos iban a trabajar bajo nuestro mando. La mayoría aceptó porque acabábamos de derrotar a Pablo Escobar y teníamos la fortaleza suficiente para convencerlos”, dijo ‘Don Berna’ en 2012.

Uno de los hechos atribuibles a este bloque y que el país entero espera clarifique es lo que pasó antes, durante y después de la famosa Operación Orión, mediante la cual se  expulsaron a las milicias de las Farc, Eln y Comandos Armados Populares (CAP) de la comuna 13 de Medellín.

Más allá de las señalamientos hechos contra los generales (r) del Ejército, Mario Montoya; y Policía, Leonardo Gallego, lo que buscan establecer las víctimas es qué pasó con las personas reportadas como desaparecidas en el marco del operativo, pues hasta ahora solo hay versiones confusas. “Cuando se le pregunta por el tema de los desaparecidos de la comuna 13 señala que hubo muchos casos donde las personas eran sacadas de la ciudad y arrojadas al río Cauca”, manifestó la Fiscal 15 de la Unidad de Justicia Transicional.

¿paranarcos o narcoparas?

Según la fiscal Ospina, la extradición de ‘Don Berna’ hacia los Estados Unidos, en mayo de 2008, donde purga una condena de 35 años de prisión por delitos de narcotráfico, sumado al hecho de que nunca ha podido versionar conjuntamente con sus subalternos (a diferencia de otros jefes paramilitares), ha dificultado el proceso de reconstrucción de verdad de los bloques Cacique Nutibara, Héroes de Granada y Héroes de Tolová.

“La tesis de la Fiscalía es que él sí ha contribuido a la verdad, pero su participación en Justicia y Paz ha sido muy fluctuante pues pasaron años sin que rindiera una sola versión libre y eso, obviamente, afecta el proceso”, sostuvo la funcionaria judicial, quien añade una complejidad más: “su caso también nos plantea un reto jurídico: si controló las bandas criminales de Medellín, les permitió que delinquieran para que se sostuvieran, pero las puso al servicio del paramilitarismo, ¿deberá responder entonces por todos los hechos criminales que cometieron las bandas delincuenciales?”.

El interrogante cobra pertinencia si se tiene en cuenta que, tras la muerte de Escobar, Murillo Bejarano logró consolidar un poder afincado en la llamada ‘Oficina de Envigado’. En este caso, de acuerdo con Camilo Sánchez, abogado experto en justicia transicional de Dejusticia, el deber de Murillo Bejarano es contribuir a la construcción de verdad histórica, la reparación de sus víctimas y el esclarecimiento judicial, “mientras que para el componente criminal ya existen mecanismos en la justicia ordinaria donde se ofrecen prebendas a cambio de contribuir con la verdad histórica y judicial”.

Alias Don Berna El otrora temido jefe paramilitar hoy rinde sus declaraciones desde una pequeña celda de una cárcel de los Estados Unidos, donde purga una condena de 35 años de prisión por narcotráfico.

El caso de ‘Don Berna’ también mantiene vivo un intenso debate académico sobre el papel del narcotráfico en la expansión del paramilitarismo y, en general, la degradación del conflicto armado. El propio Murillo Bejarano reconoció ante fiscales de Justicia y Paz, en febrero de 2012, que “de una u otra manera la lucha en Colombia ha tenido como meridiano el narcotráfico. Siempre he pensado que si no existiera el narcotráfico, pues no existía el conflicto, porque ese ha sido el combustible y esa es una realidad”.

Sobre el particular, el politólogo Gustavo Duncan, quien se ha dedicado a estudiar el fenómeno del  narcotráfico como actividad generadora de poder, afirmó que el caso de ‘Don Berna’ permite entender cómo los criminales terminaron involucrados en el conflicto armado y asumiendo un rol político.

“Don Berna termina metido en el conflicto político armado por cuenta de una guerra contra Pablo Escobar, una guerra que además termina haciéndola con quienes terminarán después convertidos en los principales jefes paramilitares durante los años noventa”, señaló Duncan.

El politólogo puso en cuestión además la naturaleza mafiosa del paramilitarismo, al afirmar que “la criminalidad terminó involucrada con todos los actores armados: guerrilla y paramilitares; todos terminaron articulados al narcotráfico. Lo que deberíamos mirar es el papel central que tiene el narcotráfico y la criminalidad en la economía política del país”.

Lo cierto es que muchas cosas han cambiado desde aquel 16 de julio de 2007. El otrora temido jefe paramilitar rinde sus declaraciones desde una pequeña celda de una cárcel de los Estados Unidos, donde purga una condena de 35 años de prisión por narcotráfico. La criminalidad que una vez dominó a sus anchas con puño de hierro, hoy es un extraño rompecabezas que se disputan muchos de sus herederos.

Hasta sus víctimas, que se cuentan por miles en todo Antioquia y Córdoba, le han perdido algo de ese miedo reverencial que mantuvieron por años y hoy le increpan que cuente toda la verdad. Y con justa razón. A pesar de los años y los estragos que ya evidencia su carácter por cuenta de la del encierro en tierras ajenas, 'Don Berna' continúa demostrando que es un hombre sagaz experto en esquivar su compromiso con la verdad.