Condenan a varios paramilitares a 40 años por el asesinato de Carlos Castaño

Vicente Castaño y ocho paramilitares más fueron declarados culpables de la muerte del exjefe de las Auc.


Carlos Castaño.

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Un juez especializado de Antioquia condenó a 40 años de prisión a nueve exparamilitares por el asesinato el 16 de abril de 2004 de Carlos Castaño Gil, uno de los principales jefes de las Auc. Por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y desaparición forzada fueron sentenciados José Vicente Castaño, el hermano de Carlos Castaño, Ismael Ruiz Romero, Juan de Dios Úsuga David, uno de los líderes de Los Urabeños, Chenier Darley Manco Duarte, Robinson Antonio Monterrosa Jiménez, Pedro Antonio Muñoz Gómez, Vladimir Martínez Palomeque, Fernando Oquendo Estrada, y Miguel Ángel Serrano Ossa.

Carlos Castaño, según la investigación de la Fiscalía, fue asesinado el 16 de abril de 2004, en Rancho al Hombro, cerca de El Tomate, una vereda de San Pedro de Urabá, Antioquia. Las diferencias entre Carlos y su hermano Vicente por la creciente participación de narcotraficantes en Santa Fe de Ralito terminaron condenándolo.

Aunque los relatos de los jefes paramilitares difieren, la Fiscalía estableció que un grupo de 40 hombres, 20 de ellos del Bloque Bananero, salieron al mando estaba varios paramilitares: Elkin Casarrubia, alias ‘El Cura’,  Juan de Dios Úsuga, alias ‘Giovanni’, alias ‘Móvil Cinco’, alias ‘Perro Mocho’, entre otros.

Poco antes Vicente Castaño, alias ‘El Profe’, Ever Veloza, alias ‘HH’ y Jesús Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’, planeado el asesinato. Según dijo ‘HH’, Vicente Castaño le dijo que había que matar a Carlos porque quería acabar con las Auc y que el miedo de Vicente Castaño era que si mataban a Carlos, les tocaba matarlo a él también. “Por miedo a perder el poder en las Auc prefirió matar al hermano”, señaló en una audiencia de Justicia y Paz.

Aunque Carlos Castaño alcanzó a escaparse en medio del enfrentamiento contra sus guardaespaldas, lo alcanzaron. Según ‘HH’: “Carlos se vuela, pero lo recogieron. Les dicen que levante las manos y él les contestó ‘qué pasa, llamen a mi hermano’. Le dicen que es orden de él. Móvil Cinco asegura a Carlos y le pega un tiro”.

Después, según ‘HH’, Móvil Cinco se fue con el cadáver de Carlos Castaño y lo enterraron. De acuerdo con la investigación los partícipes en esos hechos recibieron una suma que osciló entre cuatro  millones de pesos y 20 millones de pesos. En agosto de 2009 fueron condenados a 26 años de prisión otras diez personas por el asesinato del jefe de las Auc.

Los restos de Carlos Castaño
En septiembre de 2009, gracias a los testimonios de distintos desmovilizados, la Fiscalía llevó una comisión de exhumación a El Tomate, la vereda donde decían haber enterrado a Carlos Castaño. Jesús Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’ acompañaba el equipo que logró recuperar los restos de un esqueleto con un tiro de gracia y un brazo fracturado.

La Fiscalía cruzó el ADN de ese cuerpo con el de Carlos Esteban Duque, un supuesto hijo natural del jefe de las Auc. El índice de paternidad es de 99 por ciento. Por otra parte los técnicos forenses del CTI cruzaron los datos de LOS RESTOS con los de María de Jesús Gil, la madre del clan Castaño, que también indicó un 99 por ciento de probabilidad de relación matrilineal. Así la Fiscalía concluyó que la identidad de Carlos Castaño estaba plenamente confirmada.

La Corte Suprema de Justicia sin embargo dice que las pruebas de su muerte no son contundentes, y por eso condenó en abril de 2007 al ex jefe paramilitar a 28 años de prisión por la masacre de Mapiripán, Meta.

Lo último que pidió Carlos Castaño
Sentado en una vieja silla y recostado contra la pared dentro de un rancho de propiedad de un campesino de 65 años en la vereda El Tomate, de San Pedro de Urabá, y reclamando de manera insistente que lo llevaran a hablar con su hermano Vicente, fue asesinado el jefe paramilitar Carlos Castaño el 16 de abril de 2004.
Así lo reveló el ex paramilitar Elkin Casarrubia Posada, alias ‘El Cura’, ante un fiscal de la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz durante su primera sesión de versión libre realizada en Medellín.

“La orden que me dieron a mí fue matar a Carlos Castaño”, dijo Casarrubia Posada. La misión le fue dada a comienzos de Abril de 2004 durante una reunión en la que estuvieron presentes Vicente Castaño, alias ‘El Profe’, Ever Veloza, alias ‘HH’, y Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’. De acuerdo con el testimonio del versionado, la decisión la había tomado Vicente, “pero ‘HH’ me dijo que toda la comandancia de las Auc sabía de esa orden”.

Una vez conocido el propósito, se organizó un grupo de paramilitares de por lo menos cincuenta hombres que venían de diversos bloques, entre ellos del Calima y del Bananero, y de confianza de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’. Al frente de la misión estarían Henry Rodríguez Gómez, alias 'Darío', comandante militar del Bloque Bananero en ese momento; Elkin Casarrubia Posada, alias ‘El Cura’, quien dirigía el Frente Amalfi del Bloque Calima en varios municipios del Nordeste antioqueño; y alias ‘Móvil Cinco’, de quien no se conoce hasta el momento su nombre.

Para cumplir con la misión, y por orden de alias ‘HH’, se trasladaron de Santo Domingo, Antioquia, a Santa Fe de Ralito, Córdoba, varios fusiles Galil y R-15, los cuales fueron entregados después a varios combatientes en el sitio El Molinillo, en San Pedro de Urabá.
El relato de alias ‘El Cura’ revela que hubo varios intentos de atacar a Carlos Castaño, pero que por diversas circunstancias y contraordenes se abortaron. Una de esas ocasiones se presentó en la finca llamada ‘La 28’, donde frecuentemente se encontraba el líder político de las Auc. Hasta ese lugar había llegado Diego Martínez Goyeneche, alias ‘Daniel’, quien estaba al frente del Bloque Tolima.

“La orden que ‘Monoleche’ dio en ese momento fue que matáramos a Daniel cuando bajara de la finca y si venía con Carlos Castaño, que los matáramos a los dos, pero luego ‘HH’ cambió la decisión y dio la orden de no matarlo para no “calentarse” con Carlos Castaño”, indicó Casarrubia Posada.

Según el versionado, pasaron varios días hasta que una casualidad los llevó a encontrar al líder de las Auc. “Yo estaba con Vicente Castaño en una de sus fincas y hasta allí llegó un señor que le decían Choroto, quien le administraba algunas tierras a ‘el profe’, a decirle que unos campesinos estaban quemando uno de los bosques de su propiedad. Vicente entonces le ordena a ‘Monoleche’ que arregle ese problema”, relató el versionado.

Dado el conocimiento de la zona que tenía alias ‘Monoleche’, le dijo a alias ‘El Cura’ que reuniera la gente porque cerca del sitio de la quema era frecuente ver a Carlos Castaño y a sus escoltas. El grupo de paramilitares se transportó en por lo menos cuatro camionetas. “En una de ellas iban Monoleche, Sarley y Jhovanny; en la otra iba Darío con unos veinte hombres; en otra estaba Ramiro; y en otra íbamos Móvil Cinco y yo”.

Pasaron por varias fincas, todas ellas ubicadas entre los municipios de San Pedro de Urabá y Arboletes, sin encontrar rastros del jefe paramilitar, hasta que pasaron por el frente de un lugar conocido en la región como Rancho al Hombro, que no era más que una tienda veredal a donde salía Carlos Castaño a conectarse a Internet a través de un teléfono público que había allí.

“Móvil Cinco y yo veníamos delante de todos los vehículos y cuando llegamos a ese punto vimos a un muchacho de la seguridad de Castaño. Le avisé a Monoleche y les dije a todos los hombres que la acción iba a comenzar. Cuando pasamos por frente de la casa de Rancho al Hombro, vimos a Carlos Castaño  en el mostrador de la tienda frente a un computador”, narró ‘El Cura’.

Móvil Cinco venía manejando el vehículo y frenó casi al frente donde estaba el vocero político de las Auc, y desde el mismo momento de la llegada del comando armado que buscaba al líder paramilitar empezó el tiroteo. “Ese intercambio de disparos duró como media hora y allí murieron varios escoltas de Carlos Castaño. Al rato, se le escuchó gritar que no disparan más”.

En la escaramuza, el líder paramilitar se había refugiado en un pequeño rancho habitado por un hombre de por lo menos 65 años. “Allí, recostado en una silla contra la pared, Carlos Castaño nos preguntaba qué estaba pasando y Móvil Cinco le hacía varios reclamos. Cuando Castaño insistió que lo llevaran donde su hermano, Móvil Cinco le disparó y lo mató”.

De acuerdo con lo dicho por el versionado, fue él quien recogió del mostrador donde encontraron a Castaño el computador y dos memorias, las cuales le entregó una semana después a alias ‘HH’. Casarrubia Posada dijo, además, que alias ‘Monoleche’ se quedó con la pistola Pietro Bereta que portada el líder de las Auc.

Terminada esa tarea, se dio otra orden: matar a todos los hombres que le ayudaron a Carlos Castaño. Se calcula que por lo menos diez hombres, entre ellos varios heridos, fueron asesinados y enterrados en fosas comunes en la finca escuela conocida como La acuarela. Pero uno de ellos, conocido con el alias de ‘el tigre’, se hizo el muerto, escapó y fue quien anunció que Carlos Castaño estaba muerto.

Luego de la operación, se allanaron varias fincas frecuentadas por Carlos Castaño en busca de dinero y armas. En una de ellas encontraron varios fusiles y en otra un trabajador del jefe paramilitar les entregó varios millones de pesos. “A los dos o tres días, Monoleche les repartió de a dos millones de pesos a los patrulleros que participaron en el operativo contra Carlos Castaño”.

De acuerdo con alias ‘El Cura’, los cadáveres de los escoltas asesinados fueron desenterrados y quemados varios días después cuando a la zona de El Tomate llegaron hombres de la Fiscalía y de la Policía. “El propósito era desaparecer todo tipo de pruebas”, afirmó el versionado.

Otra de las medidas que tomó Vicente Castaño y sus hombres fue organizar varios grupos paramilitares para contener algunas reacciones y represalias de aquellos jefes afectos a Carlos Castaño, entre ellos se le temía a Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’.
Por último, Casarrubia Posada precisó que la muerte de Carlos Castaño estaría relacionada con los supuestos contactos del líder político de las Auc con autoridades norteamericanas. Pero fue más allá y dijo que ya había perdido mando sobre las autodefensas: “solo le copiaban Daniel, el del Tolima, el Alemán y Jorge 40. Y con su hermano Vicente no tenían buenas relaciones, mantenían muchas discusiones”.