“No puedo explicar tanta sevicia”: 'Diego Vecino'

En la ruta de la extradición, el ex jefe paramilitar Edwar Cobos Téllez, alias 'Diego Vecino', dice que teme que nuevamente la verdad que merecen las víctimas se quede en EE.UU. Entrevista de El Espectador.

‘Diego Vecino’ sostiene que la Ley de Justicia y Paz quedó en medio de la confrontación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial. Foto: El Espectador.
El comandante político del sanguinario bloque paramilitar de los Montes de María, Edwar Cobos Téllez, alias Diego Vecino, dice desde la cárcel La Picota de Bogotá que la Ley de Justicia y Paz quedó atrapada en la confrontación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial; que no sabe cómo explicar la barbarie de sus hombres en las pavorosas masacres de las autodefensas en Bolívar y Sucre; y que los parapolíticos que pasaron por su organización deben responder por sus actos. Sus apreciaciones cobran relevancia tras la histórica condena a 40 años de prisión del ex gobernador de Sucre Salvador Arana Sus, uno de sus principales aliados.

La Corte Suprema de Justicia está equiparando la responsabilidad de los parapolíticos con la de los comandantes de las Auc. ¿Está de acuerdo?

Lo debe determinar la justicia. Donde hubo responsabilidad, se debe asumir.

¿Militares y políticos deberían tener la posibilidad de acogerse a Justicia y Paz?

Aquí le metemos cada vez más ingredientes a Justicia y Paz y la llevamos al colapso. Hay que continuar con esta ley para los hechos más relevantes y someter el resto a procesos más rápidos.

¿Por qué se ha especulado sobre supuestos nexos entre Miguel Nule y las autodefensas?

El ex gobernador de Sucre fue un gran amigo, pero perdí comunicación con él. La reunión en la finca Las Canarias (de su propiedad) en 1997 marcó un paso en la presencia de las autodefensas en Sucre. A esa reunión no fuimos 5 ó 7 ganaderos a tomar tinto, nos reunimos un centenar de ganaderos y la responsabilidad de Miguel Nule es la misma de Humberto Vergara Támara, Gustavo Vergara Arrázola, Jaime Isaac Náder, Rodrigo Montes, Javier Piedrahíta, Joaquín García, entre otros. Nos reunimos a analizar con Salvatore Mancuso la situación de orden público y a pedirle que no se llevara la autodefensa porque no teníamos alternativa.

De esa reunión mucho ganadero está pasando de agache...

Lamentablemente uno se acuerda de unos 10 ó 15 nombres, pero fuimos un centenar de ganaderos o empresarios. Estábamos abandonados por un Estado cobarde. A varios nos habían secuestrado las Farc, quemado fincas, masacrado ganado, asesinado administradores. Yo administraba la finca Las Melenas y entre el 93 y el 95 fue mucha la plata que le di a la guerrilla por extorsiones.

¿Sigue creyendo que ustedes fueron un mal menor?

Sí, a pesar del daño. El desplazamiento no ha sido causado sólo por las Auc. Ha sido responsabilidad de unos y de otros, incluido el mismo Estado, que es el principal responsable de lo sucedido.

¿Cómo era la situación de orden público en Córdoba cuando usted llegó?

Yo llegué a Valencia (Córdoba) cuando ya existía el grupo de Los Tangueros, liderado por Fidel Castaño. Después hubo una alianza con las Auc de Córdoba lideradas por Mancuso. Ahí viene la fundación de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu). La guerrilla se resguardó en los Montes de María. En 1996 apareció Rodrigo Mercado Peluffo, Cadena, y las Auc ocuparon los Montes de María. Mi bloque tuvo cerca de 700 hombres.

En Ralito usted fue reconocido como uno de los reacios a la negociación con el Gobierno.

Era realista a las dificultades de la negociación. Propuse que esta organización se convirtiera en una alternativa política. Advertí muchas veces que el fenómeno del narcotráfico, enquistado en áreas que manejaban las autodefensas, seguía vivo. ¿Qué pasa hoy en el Catatumbo, en el Nudo de Paramillo o en el sur de Bolívar? Vemos el nacimiento de unas guerrillas de derecha que están haciendo alianzas.

Pero usted está pedido formalmente en extradición.

Ese pedido obedece a la responsabilidad que he asumido sobre el control de las drogas que sacaban los ‘narcos’ por el Golfo de Morrosquillo entre octubre de 2001, cuando Vicente Castaño me entregó esa tarea, y el 14 de julio de 2005. De ese impuesto, el 50% era para Vicente y el resto para el bloque.

¿Qué le consta del asesinato de Vicente Castaño?

Fue asesinado en marzo de 2007. A un sector no le convenía tenerlo vivo.

Usted dice que las Auc se crearon para defenderse, pero hicieron mucho más: masacraron, expropiaron tierras, desplazaron...

Sí, hay que aceptarlo. Este fenómeno creció demasiado. En 1997 las Auc tenían unos 7 mil hombres. En 1999 ya éramos 25 mil y se terminaron desmovilizando 31.768 hombres. Esto hizo que el fenómeno se degradara. Un ejército regular tiene su jerarquía vertical, pero un ejército irregular no está consultando lo que hace. Cómo no hablar de las masacres de El Salado, Chengue, de Manpuján, Macayepo, por mencionar sólo cuatro.

¿Por qué tanta sevicia?

El paso de la Auc por los Montes de María fue muy lamentable. No todos los que murieron eran culpables. Sin embargo, tanta sevicia no tiene explicación. Cuando uno asiste a una diligencia y escucha relatos llenos de tanta crueldad de algunos de mis hombres, ¿qué puede uno explicar? Cómo se asesinó gente a machete, a garrote, cómo sucedieron violaciones. Ese daño no tiene explicación distinta a ese monstruo que se enquistó en cada una de las mentes de estos hombres que arrebataron vidas de la manera más cruel.

¿De dónde sacaron la información para ejecutar esas masacres?

De fuentes de inteligencia de la organización, de comunidades, de estamentos militares, de la Brigada de Infantería de Corozal, de la Policía de Sincelejo, del DAS, la Fiscalía. Nosotros penetramos todas las instancias. Mire lo que me pasó a mí: sólo en noviembre de 2006 me dictaron la primera medida de aseguramiento. Antes no tuve requerimientos.

¿Qué pasó con ‘Cadena’?

Desapareció en diciembre del 2005. Creo que está muerto.

¿Quién lo mató?

Tuvo relación con muchos políticos en Sucre, con Fuerzas Militares, policías, el DAS. Los enemigos eran muchos.

¿Lo asusta su extradición?

Más allá de las condiciones carcelarias, claro que me angustia. Debo solucionar los líos judiciales en EE.UU., pero me preocupa que con mi extradición se vaya la verdad que necesitan las víctimas.

¿Qué tanto falta por contar?

Mucho. Más si seguimos yendo a versiones libres cada 14 meses.

¿Seguirá colaborando con la justicia cuando esté en EE.UU.?

Es un camino irreversible. Pero el tema es de prioridades y allá no lo es la Ley de Justicia y Paz.

¿Su balance de Justicia y Paz?

Los resultados son elocuentes: hablar de más de 25.000 hechos confesados, más de 2.000 fosas, más de 200 investigaciones a políticos y dirigentes gremiales, documentar hechos que la justicia ni siquiera sabía. Pero Justicia y Paz no se puede quedar sólo en estadísticas. La ley ha quedado en medio de la confrontación entre el Poder Ejecutivo y el Judicial. Como está planteada nos vamos a quedar sin conocer las sentencias judiciales y los destinatarios en un limbo jurídico.

Publicado en El Espectador - Fecha 5/12/09