Una familia guajira reclama 5 mil hectáreas en tres departamentos

Cuentan los sobrevivientes que las guerrillas secuestraron al padre, quien nunca apareció, y a una hija, que les quitaron 800 reses y los ahuyentaron de sus fincas, que los paramilitares les advirtieron que ya habían perdido sus tierras y que hasta el Incoder les quitó propiedades para titularlas a parientes de políticos. Hoy buscan la restitución.

En la finca Murillo, del municipio de Pivijay, Magdalena, hoy se observan los nuevos nombres que les dio la multinacional Agrifuels.Hace 21 años la violencia llegó a la vida de la familia Ariza oriunda de La Guajira. En la Semana Santa de 1992, el ganadero Teodoro Manuel Ariza Ibarra, de 58 años de edad, fue secuestrado por guerrilleros del Eln. Se lo llevaron de su finca La Montaña, en Ponedera, Atlántico. Era un patriarca. Sus herederos cuentan que tenía 17 hijos y era dueño de 33 fincas, trece en el Atlántico, ocho en La Guajira y doce en el Magdalena. Hoy han acudido ante la Unidad de Restitución de Tierras para que les ayude a completar los documentos para reclamarlas ante la justicia. Se las quitaron los violentos a la fuerza y siente que están en su derecho de pedir que se las devuelvan. (Ver: Folio listado Unidad de Restitución).

El Heraldo de Barranquilla registró el secuestro de Ariza el 21 de abril de 1992, seis días después de ocurrido. Según declaró entonces Pedro Aragón, director del Das regional, a Ariza el Eln “lo acusaba de fomentar grupos armados de autodefensas para proteger sus tierras de invasiones campesinas”. Cuenta la nota que la guerrilla le venía cobrando extorsiones (boleteo) en su hacienda La Montaña. Además, le habían quemado la maquinaria y le habían robado ganado en sus fincas de Pivijay, Magdalena. Y hasta le hicieron un robo en su casa del barrio Los Nogales, de Barranquilla.

Los hombres del Eln le pidieron a los Ariza un rescate millonario para liberar a su padre. Dicen los familiares que consiguieron el dinero y lo entregaron, siguiendo sus instrucciones, pero Teodoro nunca regresó. Desaparecido el padre, la familia no resistió las amenazas de guerrillas y después de los paramilitares, y fue abandonando las fincas.

Una hija entrevistada por VerdadAbierta.com recuerda que a los pocos meses del secuestro del papá, en ese mismo 1992, ella fue a la finca ‘Toro Sentado’, en Pivijay, para sacar un ganado y venderlo. No llegó a su destino, pues guerrilleros del Eln la retuvieron el camino y se la llevaron a donde su comandante, alias de ‘Efraín’. “Me trasladaron a zona rural del municipio de Chivolo – dice ella dolida aún hoy – me obligaron a firmarles unos bonos de venta y se quedaron con las 800 reses que teníamos en esa finca, después de cuatro días me soltaron y me dijeron que no regresáramos”. Ella y sus hermanos entendieron el mensaje y no volvieron a las fincas del Magdalena, ni a las del Atlántico.

Otro miembro de esta extensa familia que también habló con este medio, contó que después de la desmovilización de las Autodefensas en 2006, ellos resolvieron animarse a ir se a Pivijay a ver qué había pasado con sus fincas. Asegura que en el camino se encontraron con hombres del frente Pivijay, que comandaba alias ‘Caballo’. (El nombre real es Edmundo Guillén Hernández, y figura como un desmovilizado del frente Bernardo Escobar, con jurisdicción en Pivijay y otros muncipios del Magdalena postulado a Justicia y Paz, y coautor de la masacre de Nueva Venecia. (Ver Masacre de Nueva Venecia se originó en Pivijay

A pesar de que este grupo ya se había desmovilizado, él todavía estaba en la zona, dijo la persona de la familia Ariza. “En el puente La Salaminita nos retuvo un grupo de ‘paras’ y nos llevaron a donde ‘Caballo, le dijimos que íbamos a darnos cuenta de las tierras, pero él nos dijo que eso ya no era de nosotros, que no volviéramos”.

La familia de Ariza Ibarra quiso dejar atrás su triste experiencia con la violencia y no volvieron a sus haciendas. Ahora, sin embargo, quieren que se las devuelvan: “Nosotros somos muchos hermanos y queremos que nos devuelvan lo que es de nosotros”, dijo una hija. “Tenemos los títulos de las tierras, los documentos legales que nos permiten demostrar que somos los legítimos dueños y las pruebas de que lo que han hecho con ellas no es legal”.

Ella guarda celosamente cientos de hojas que aseguran dan fe de su verdad y relata paso a paso todo el trámite que desde el 2008 ha hecho ante el Incoder y la justicia ordinaria para recuperar las propiedades de su familia. Sus solicitudes pasaron luego a la Unidad de Restitución de Tierras de los tres departamentos.

La historia de las tierras
¿Cómo un ganadero acumuló tanta tierra en tres departamentos? “Todo lo que dejó mi papá, lo hizo a pulso –dijo la hija a VerdadAbierta.com —. Mi abuelo fue ganadero y ahí heredó algunas propiedades. Mi papá sembraba café, tenía ganado y poco a poco fue comprando tierras. De Riohacha pasó a Barranquilla y allá vivíamos cuando lo secuestraron”. El gobierno le autorizó un chaleco antibalas y un equipo de comunicación como medidas de protección porque tiene un alto riesgo, ya que constantemente la están amenazando.

Ariza empezó, en efecto en La Guajira, con la finca La Nueva Providencia de 1.500 hectáreas. Ésta no la pueden vender porque desde 2005 está en proceso de sucesión de los 17 herederos de don Teodoro. Por estar tanto tiempo improductiva, en 2007 el Incoder declaró la finca terreno baldío, lo dividió en ocho parcelas y se las adjudicó a igual número de familias guajiras. El problema, dice la familia, es que los beneficiarios no eran campesinos sin tierra sino terratenientes y testaferros de los paramilitares.

“Tenemos todos los registros de los títulos, como el que está a nombre de la ex rectora de la Universidad de La Guajira, Maritza León. Este proceso está en manos del Incoder, de la Fiscalía General de la Nación y de la Procuraduría”, dice otro de los parientes. (Ver: Folio Oficina de Registros de Instrumentos Públicos).

Después de haber desarrollado La Nueva Providencia en La Guajira, Ariza se extendió al Magdalena, donde compró otras 1.400 hectáreas para criar ganado. Allí sus herederos reclaman doce predios. Uno de estos, de 400 hectáreas, es la finca Murillo y figura actualmente a nombre de la empresa Agrifuels, del grupo israelí Merhav. (Ver: ‘Empresa israelita se habría apropiado ilegalmente de 1.023 hectáreas’, en diario El Colombiano).

En este departamento pasó lo mismo que en La Guajira: el Incoder declaró tierras baldías las fincas y luego las tituló a nombre de familiares del ex representante a la Cámara, José Rosario Gamarra, condenado por concierto para delinquir a 36 meses de prisión en 2007, por haber sido apoyado por el paramilitarismo en las elecciones al Congreso en 2002. Dicen los hijos de Ariza que los parientes de Gamarra luego le vendieron las tierras a la multinacional extranjera. (Ver: ‘La despojo-política en Remolino’).

Hace cuatro años la familia Ariza solicitó a la justicia la revocatoria de la posesión y “después de tantas solicitudes, de aplazamientos y dilataciones, hace unos meses el Incoder hizo una inspección ocular de los predios”, contó el familiar de los Ariza.

En el Magdalena los Ariza también reclaman otras dos fincas. Barcelona y Monserrate en el municipio de Tenerife, que suman mil hectáreas. Explica la hija de Ariza que estas tierras se las están disputando judicialmente dos hermanos, con los que Ariza Ibarra tenía negocios ganaderos. La hija explica que su padre sí les había dejado 1.800 cabezas de ganado, pero que ellos se quedaron también con la tierra.

En Atlántico el despojo no fue ni de la guerrilla ni por paramilitares ni porque el Incoder declarara baldíos sus tierras. Aquí fue el narcotráfico el que se quedó con sus propiedades. “En estas propiedades se nos metieron los narcotraficantes del cartel de Cali y de alias ‘Caracol’, dijo uno de los herederos de Ariza. “Ellos se apoderaron de las tierras desde finales de los 90 y en 2006 nos amenazaron y nos obligaron a firmar las escrituras, a cambio de ocho millones de pesos que nos dio un testaferro de ‘Caracol’”.

Según dijeron a VerdadAbierta.com varios de los herederos de Ariza Ibarra, en este departamento reclaman 1.500 hectáreas en trece predios en Ponedera y Sabanalarga y una propiedad en Barranquilla. De uno de ellos, la finca La Montaña fue de donde se llevó la guerrilla del Eln a Teodoro Ariza junto con un sobrino. Al joven lo liberaron a los pocos días en zona de San Jacinto, Bolívar, pero al tío se lo llevaron para los Montes de María. La Unidad de Restitución de Tierras ya tiene los documentos y está investigando el caso.

Le tomará tiempo al Estado verificar la historia de esta cantidad de propiedades que, según dicen sus hijos, tenía don Teodoro Ariza y se las despojó la violencia de todos los colores políticos y hasta el narcotráfico.