La sombra de ‘Camilo Morantes’ en el despojo de tierras

Guillermo Cristancho fue temido por la estela de muerte que dejó en Santander. Fue el autor de la masacre de Barrancabermeja así como del abondo masivo de tierras en Sabana de Torres.

‘Camilo Morantes’ era innombrable. Su sola referencia le ponía los pelos de punta a cualquiera. En 1999 fue nombrado jefe las Autodefensas Campesinas de Santander y Sur del Cesar (Ausac), grupo paramilitar que hacía presencia en estos dos departamentos, así como en Ocaña, Norte de Santander. Participó en la comisión de masacre del 16 de mayo de 1998 en Barrancabermeja, donde fueron asesinadas 32 personas, y por orden de los hermanos Castaño fue asesinado en noviembre de 1999.

Lo que no se ha contado del exjefe paramilitar es que estuvo tras los abandonos masivos de tierras en Sabana de Torres, Santander, en los años noventa cuando su grupo amenazaba a los campesinos de este municipio, así como de Rionegro y Puerto Wilches. Dos de las tres sentencias hasta ahora emitidas por un juez especializado en tierras, les han dado la razón a dos familias del corregimiento de Payoa, en Sabana de Torres, que aseguraban que dejaron sus parcelas por la violencia paramilitar. La otra sentencia reconociò el abandono de tierras por la violencia del Eln (Lea: Juez ordenó primer retorno en Sabana de Torres, Santander).

Las dos más recientes sentencias señalan que dos familias salieron desplazadas en entre 1997 y 2002, abandonando parcelas de 48 y 69 hectáreas que el antiguo Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (Incora, hoy Incoder) les había adjudicado y en las que sembraban plátano, maíz, yuca y cacao, y criaban ganado, cerdos, gallinas y patos. El Juez Especializado de Tierras de Barrancabermeja ordenó al Incoder entregarles los títulos, a las autoridades seguridad para su retorno y a diferentes instituciones del gobierno garantías para que los campesinos puedan permanecer en sus parcelas.

Les falsificaron la firma
Los Vargas* vivían en un predio de 48 hectáreas que el Incora le había titulado a Ramiro*, el padre. Tras la muerte del señor en 1981, su esposa y tres hijos siguieron cultivando la tierra hasta 1995, cuando a la vereda llegó el grupo de ‘Camilo Morantes’ amenazando a los pobladores. En su relato al juez, la familia contó que se desplazaron hacia el  casco urbano de Sabana de Torres por miedo a que los mataran y que Rogelio*, un hijo, se quedó cuidando junto a su esposa la parcela.

Pero el 30 de octubre de 1997 el grupo paramilitar asesinó a Rogelio. La familia decidió no volver más. Durante quince años siguieron desplazados y cuando escucharon que existía una ley con la que podían reclamar sus tierras presentaron la petición a la Unidad de Restitución. Lo que los Vargas no sabían era que su parcela había sido vendida tres veces.

Durante el proceso de restitución, el juez encontró que el 15 de junio de 2006, ante la Notaría Séptima de Bucaramanga, fue presentado un poder firmado, supuestamente, por Ramiro, el padre de los Vargas, quien había muerto en 1981, con el que ‘autorizaba’ la venta de sus tierras. El 21 de noviembre de 2007 en la Notaría 7 de Bogotá la tierra fue transferida a Reinaldo Esparza Rojas y Celmira Rodríguez de Martínez.

Luego, se dio un nuevo movimiento: el 31 de diciembre de 2009 , Esparza y Rodríguez le transfirieron la parcela de los Vargas a Antonio Marín Salazar, y este último a su vez, el 19 de septiembre de 2012, a Jairo María Ariza Gamboa. El negocio quedó registrado en en la Notaría 5 de Bucaramanga.  El juez los llamó a participar del juicio de restitución pero ninguno asistió a las audiencias. Pese a que el Estado les nombró un abogado que los representara, el juez determinó que ninguno era comprador de buena fe y que la propiedad de parcela debía volver a los Vargas.

Asesinatos, ‘la estrategia’
Los Méndez*, otra familia campesina del corregimiento de Payoa, abandonó la parcela tras las amenazas y el asesinato de dos integrantes de la familia, cometido por paramilitares. En agosto de 1995 lograron que el Incora les titulara una parcela de 69 hectáreas, donde vivían tranquilos hasta que ‘Camilo Morantes’ comenzó a amenazar a Gustavo*, el padre de esta familia.

En noviembre de 1999, ‘Morantes’ fue asesinado por orden de los hermanos Carlos y Vicente Castaño, jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). Sin embargo, eso no significó el fin del accionar del grupo armado ilegal. Los paramilitares en el sur del Cesar y de Ocaña y Ábrego, en Norte de Santander, quedaron a cargo de Juan Francisco Prada Márquez, alias ‘Juancho Prada’, y en Santander fueron absorbidos por el Bloque Central Bolívar (Bcb), bajo el mando de Rodrigo Pérez Alzate, alias ‘Julián Bolívar’.

Las amenazas contra los pobladores de Payoa volvieron con los paramilitares del Bcb, quienes, el 28 de noviembre de 2000, llegaron hasta la parcela de los Méndez y amenazaron con matar a Ricardo*, un hijo, quien finalmente fue desaparecido ese año. Pese a la tragedia, la familia quiso resistir y en medio de la violencia siguió cultivando la tierra.  El 17 de febrero de 2002 los paramilitares volvieron y esa vez asesinaron a Gustavo, el padre.

Los Mendez no aguantaron más y se desplazaron lejos de Sabana de Torres por miedo a que los siguieran matando. Intentaron retornar después de la tragedia, pero “al poco tiempo mataron a más gente. No volvimos”,  relató un integrante de la familia durante el juicio. Ahora, con la sentencia en sus manos, esperan volver después de trece años al terruño donde cultivaban pancoger y criaban animales de corral.

Según el antiguo Registro Único de Población Desplazada (Rupd), de Sabana de Torres salieron desplazadas 4.766 personas por la violencia, siendo 2001 y 2002 los años más críticos con más de 500 expulsadas del municipio. Sin embargo, solo 221 familias han presentado solicitudes de restitución por 14.885 hectáreas que les fueron despojadas o que tuvieron que abandonar por el conflicto. Este municipio es el lugar con más solicitudes de restitución en este departamento, según datos actualizados por la Unidad de Restitución al 31 de mayo de 2013.

¿Quién era ‘Camilo Morantes’?
Era el alias de Guillermo Cristancho Acosta, un paramilitar que, junto con su hermano Ernesto, alias ‘Braulio’, hizo parte de un grupo paramilitar que operó en Rionegro, Sabana de Torres y Puerto Wilches, Santander, y al parecer fue financiado por ganaderos de la región para combatir a la guerrilla. La Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz documentó que, inicialmente, al grupo se le conoció como 'Autodefensas Campesinas de Camilo Morantes', quien pese a que fue capturado en Bucaramanga en enero de 1996 y ser condenado por conformación de grupo ilegales, siguió delinquiendo.

El grupo paramilitar creció en integrantes, sumándose a él su sobrino Néstor Javier Cristancho, alias ‘Beibys’. En 1997, Juan Francisco y Roberto Prada, jefes paramilitares del sur del Cesar, se reunieron con 'Morantes' y acordaron rebautizarse como Autodefensas Campesinas de Santander y Sur del Cesar (Ausac), nombrando a ‘Camilo Morantes’ como el jefe. Durante los siguientes dos años, este hombre ordenó masacres, entre ellas, la del 16 de mayo de 1998 en el puerto petrolero de Barrancabermeja (Lea: Masacre por error y Confesión de Morantes sobre su autoría en la masacre de Barrancabermeja de mayo de 1998).

Según las confesiones de varios desmovilizados del Bcb, entre ellos alias ‘Julián Bolívar’, los hermanos Carlos Castaño ordenaron el asesinato de ‘Morantes’: “Ni siquiera varios de sus hombres más cercanos pudieron  escapar a las crueldades de este singular personaje, que según afirman en la región, acusaba un deleite morboso cuando él mismo amarraba a las víctimas, para lanzarlas a un estanque infestado de cocodrilos, que él mismo había dispuesto en una de sus fincas… El  11 de noviembre de 1999 Camilo Morantes fue ajusticiado…”, contó el ex jefe paramilitar en un libro que le entregó a la Fiscalía.

En el año 2000, Carlos Castaño ordenó una nueva ‘organización’ de las Auc en la región y dejó que los Prada siguieran en el sur del Cesar y que Santander lo tomara el Bcb, que a partir de ese año comenzó a ser financiado por Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’. Los asesinatos y los desplazamientos contra la población continuaron durante los siguientes años. Alias ‘Beibys’, el sobrino de ‘Morantes’, también fue asesinado por el mismo grupo paramilitar.
 
El Bloque Central Bolívar sur Bolívar, que hizo presencia en Santander, se desmovilizó en enero de 2006, bajo los acuerdos de las Auc con el gobierno nacional. Algunos de los crímenes cometidos por ‘Camilo Morantes’ fueron confesados Mario Jaimes Peña, alias ‘Panadero’.