Uribe, un municipio que cuenta la historia de las Farc

Sus habitantes han sido testigos desde procesos de paz hasta múltiples ataques militares, como el que casi genera una crisis en La Habana hace una semana.

la uribe 1 Los acuerdos de paz entre las Farc y el gobierno de Belisario Betancur se desarrollaron en Uribe, en 1984. Foto: Tomada del Flickr de las Farc.En Uribe, Meta, conocen la guerra a fondo. Sus pobladores han estado sometidos por décadas al imperio de las armas de la guerrilla de las Farc, a los choques constantes con tropas del Ejército, pero también a los intentos de anteriores gobiernos de buscar el fin de la confrontación con ese grupo insurgente.

La historia reciente del país tiene entre sus registros los diálogos de paz adelantados durante el gobierno del entonces presidente Belisario Betancur (1982-1986), que acabaron en un fracaso; los bombardeos al campamento del Secretariado de las Farc, conocido como Casa Verde, realizados el 9 de diciembre de 1990 y autorizados por el mandatario de la época, César Gaviria (1990-1994); y fue espacio de negociaciones desde noviembre de 1998, cuando el gobernante de turno, Andrés Pastrana (1998-2002), creó una zona de distensión que abarcó municipios de Meta y Caquetá para facilitar las conversaciones con las Farc.

De nuevo, el territorio de Uribe, Meta, volvió a ser noticia el pasado 8 de julio, cuando en circunstancias poco claras, una comisión de guerrilleros tuvo un choque armado con tropas del Ejército en momento en que los insurgentes esperaban un helicóptero que los llevaría, previa autorización del gobierno nacional, a La Habana, Cuba, para recibir de Naciones Unidas las indicaciones de cuáles serán sus tareas en la comisión de verificación y monitoreo de desmovilización y desarme una vez sea firmado el llamado Acuerdo Final.

No se sabe por qué llegó el Ejército y tampoco coinciden las versiones del gobierno y las Farc de cómo inició el combate, ni siquiera en cuál fue la vereda donde ocurrió el enfrentamiento; lo cierto es que los guerrilleros no pudieron viajar a Cuba y se adentraron otra vez en las montañas, donde han estado por varias décadas.

En el pasado

Uribe no es cualquier municipio cuando se habla del pasado de las Farc. Durante varias décadas fue sede del Secretariado, núcleo central de su dirigencia, y muy cerca de allí la guerrilla se bautizó como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en 1966.

En sus tierras se realizó la Sexta Conferencia en 1978, máxima instancia de deliberación de esta organización alzada en armas, de nueve que se han hecho hasta ahora. Además, en 1983, fue escenario del Pleno Ampliado para llevar a la realidad lo acordado en la Séptima Conferencia sobre la expansión política y militar.

En este municipio, el Bloque Oriental reclutó por primera vez a un menor de edad. Los registros de la Fiscalía aseguran que se trata de Enrique Ríos Garzón, un joven de 17 años de la vereda La Francia, quien fue obligado a ingresar a las filas en 1975.

En la década del ochenta, en el campamento conocido como Casa Verde, incrustado en el cañón del río Duda, permanecían los máximos ideólogos de las Farc, Luis Alberto Morantes, alias ‘Jacobo Arenas’, y Pedro Antonio Marín, alias ‘Manuel Marulanda’ o ‘Tirofijo’. Los acompañaban parte de los principales jefes de la época, entre ellos Luis Édgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’; Guillermo León Sáenz, alias ‘Alfonso Cano’; Luciano Marín, alias ‘Iván Márquez’; y Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, actual comandante de las Farc. Además, en la región estaban la mayoría de los 13 frentes que entonces tenía la guerrilla.

Por tal razón, en aquel sitio se sentó un grupo de negociadores del gobierno del presidente Betancur con el fin de buscarle una salida política a la confrontación armada, en 1984. El 24 de marzo de ese año se firmaron unos compromisos, conocidos como Los acuerdos de La Uribe, en los que acordó un cese bilateral de fuego, que entró en vigencia cuatro días después, así como el fin del secuestro y la extorsión por parte de la guerrilla. Un año después nació la Unión Patriótica como fuerza política de izquierda. No obstante, esas conversaciones fracasaron en 1987.

Tres años después, fue también el escenario donde murió Luis Alberto Morantes, alias ‘Jacobo Arenas’, uno de los ideólogos de las Farc.

La arremetida militar

Los años noventa comenzaron con aires de paz tras los diálogos del gobierno César Gaviria con varias guerrillas como el M-19, el Quintín Lame, la Corriente de Renovación Socialista (una disidencia del Eln) y el Ejército Popular de Liberación (Epl).

El 9 de diciembre de 1990 los colombianos acudieron a las urnas para elegir los 70 encargados de cambiar la Constitución Política por medio de una Asamblea Constituyente; ese mismo día se ordenó la llamada Operación Colombia, una acción militar de gran envergadura en la que participaron 46 aeronaves, desde las que se lanzaron por lo menos 180 bombas en Casa Verde con el fin de eliminar al Secretariado, pero los ataques no lograron su propósito.

A raíz de esa incursión militar, “una buena cantidad de tropa (de las Farc) ubicada en Meta, en el proceso de repliegue llega al Sumapaz. Allí, funda en sólo dos años tres frentes guerrilleros”, explica Carlos Medina en la investigación Farc: flujos y reflujos.

No obstante, los alzados en armas no abandonaron Uribe. De hecho, desde allí se orquestó el plan de las Farc para sitiar a Bogotá y tomarse el poder político por las armas. A finales de los ochenta empezaron a crear múltiples frentes de guerra y su expansión empezó desde ese municipio de Meta hacia regiones de los departamentos de Cundinamarca, Casanare, Boyacá, Arauca, Vichada y del sur del país.

En un intento por contener el crecimiento de la guerrilla y eliminarla en sus zonas de retaguardia, el gobierno de Ernesto Samper lanzó las operaciones militares Destructor 1 y 2. Pero ambas fracasaron.

Su sucesor, Andrés Pastrana, despejó cinco municipios de Meta y Caquetá para crear la zona de distensión en noviembre de 1998 y adelantar negociaciones con las Farc. Uno de ellos era Uribe. De acuerdo con el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH, durante las conversaciones se registró una disminución importante de acciones bélicas, que se llegaron a su fin cuando se terminó ese el 20 de febrero de 2002.

“A partir de esta fecha, las Farc desatan la más grande ofensiva dirigida a afectar la infraestructura de las zonas donde tienen presencia”, señala el Observatorio en uno de sus documentos de análisis.

El fracaso de los diálogos los obligó a replegarse a sus zonas históricas, como Uribe, La Macarena y Vistahermosa luego de que se formalizara el Plan Colombia y se fortalecieran las fuerzas militares con recursos provenientes del gobierno norteamericano.

De regreso a la retaguardia

la uribe 2La orden del cese al fuego se emitió el 14 de mayo de 1984. Foto: Tomada del Flickr de las Farc.“El objetivo era llegar al corazón de las Farc en Cundinamarca”. Así describe el Ejército la operación Libertad Uno, cuyas acciones lograron contrarrestar los siete frentes guerrilleros que se acercaban a la capital colombiana, especialmente por el páramo Sumapaz, entre el 6 de junio y el 31 de diciembre de 2003.

Las afectaciones fueron drásticas: el Frente 22 desapareció durante una ofensiva de la Fuerza Pública; a los frentes 52, 54 y 56 y 52 los acabaron casi por completo; y “sólo los frentes 53 y 55 logran soportar la fuerte ofensiva por tres meses, posteriormente salieron hacia el Meta”, afirma el investigador Medina.

Líderes de Uribe aseguran que ambas estructuras se mueven actualmente en las montañas del norte del municipio, en la zona conocida como Papaneme, desde donde se accede al páramo Sumapaz; pero que aclaran que la unidad guerrillera que aún lleva la batuta en el municipio es el Frente 40.

Esta estructura nació en 1988 como uno de los 48 frentes que se propuso crear la guerrilla durante la Séptima Conferencia para ejecutar su proyecto de expansión. De hecho, el propósito de esta unidad era ser el puente con Caquetá, otro de los departamentos donde históricamente ha estado la guerrilla.

La Fiscalía asegura que, en sus inicios, esta unidad tuvo cuatro batallones de milicias conformados por cerca de 1.600 hombres armados que hacían inteligencia, manejaban explosivos y vigilaban la llegada y la salida de personas y productos de la región.

El ente investigador también reportó que sólo en 2007, en el Frente 40 se practicaron 17 abortos forzados a mujeres guerrilleras, de acuerdo a un informe dirigido al Estado Mayor que encontraron en correos electrónicos de Víctor Julio Suárez, alias ‘Mono Jojoy’.

Algunos de los hechos más recordados de este frente subversivo son el ataque al puesto de Policía de Uribe, en 1998. Cuatro años después y tras el rompimiento de los diálogos con Pastrana, atacaron de nuevo el lugar con cilindros bomba; y para finales de 2002 habían hostigado con granadas a cerca de 750 miembros de la Fuerza Pública en pleno casco urbano y en la pista del aeropuerto.

El cese de los diálogos en 2002 también significó que las Fuerzas Militares se enfocaran otra vez en la lucha contra el narcotráfico y los campesinos que sembraban hoja de coca. Esto hizo que el auge que existió en los tiempos de la zona de distensión, se trasladara de las cabeceras municipales a las veredas. En Uribe significó que muchos de los habitantes se fueran a vivir a la inspección La Julia, a más de cinco horas de distancia del casco urbano e incluso más grande que éste.

“La Julia se convirtió en el refugio de casi todos los desplazados de Uribe y zona de repliegue de las Farc (...) Dicha estructura armada se desplaza con relativa tranquilidad por este corredor que lo conecta con la Sierra de La Macarena a través de una trocha e incluso con el Páramo de Sumapaz”, apuntaba el Observatorio de la Presidencia en 2003. Cuatro años después, la Policía instaló un puesto en esa inspección con cerca de 100 hombres.

El alcalde de Uribe, Jaime Pachecho, dice que la guerrilla siempre se ha movido por el municipio, especialmente de La Julia hacia el sur, y “sin necesidad de estar corriendo de aquí para allá”.

Al mismo paso que avanzaban las Fuerzas Militares en un intento por recuperar los cerros y el cañón que circundan Uribe, las Farc se adentraban en el monte y a su paso sembraban minas antipersonal. Hoy, tanto el departamento como el municipio, hacen parte de los lugares con más víctimas por minas en el país.

“Si una persona caía a un campo minado en esa zona no podía denunciar, así fuera con su pierna en la mano. Porque donde estaba minado significaba que había algún campamento guerrillero cerca o alguna ruta de ellos”, informa un experto de la región que pidió la reserva de su nombre.

En Meta, las cifras de heridos por estos artefactos explosivos se dispararon desde 2002, justo después de que se acabaran los diálogos de paz. En Uribe, las víctimas aumentaron a partir de 2007, como lo muestran las estadísticas de la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (Daicma).

En 2003, el gobierno del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) desplegó todo un operativo militar llamado Plan Patriota con el fin de acabar a sangre y fuego a las Farc, especialmente en los departamentos de la Orinoquía. La segunda fase de ese proyecto fue el Plan Consolidación, iniciado en 2007, y que consistía en llevar educación, salud, infraestructura, entre otros, a seis municipios de Meta, entre ellos Uribe, donde ya había accedido la Fuerza Pública.

A la par de esos proyectos sociales, avanzaba la Fuerza de Tarea Conjunta Omega. Uno de los golpes iniciales se propinó en límites de La Macarena y Uribe, donde se atacó el campamento de Luis Antonio Losada, alias ‘Carlos Antonio Lozada’, uno de los actuales negociadores de las Farc en Cuba y en ese entonces comandante del Frente 40. Varios guerrilleros murieron en el combate, el propio ‘Lozada’ resultó herido, su computador fue confiscado y ha sido una de las piezas en la investigación en contra de la guerrilla.

Las acciones militares golpearon duro a las Farc. Tanto que, en 2010, atacaron también en límites de Uribe con Macarena y Vistahermosa el campamento del jefe guerrillero Jorge Briceño Suárez, alias ‘Mono Jojoy’, dándole muerte y fin a uno de los hombres míticos de ese grupo insurgente.

El presente

Varios líderes de Uribe aseguran que el alcalde actual es el primero de los últimos años que gana las elecciones a pesar de no haber sido el candidato apoyado por las Farc.

“Ellos son los que manejan la política, los que dicen qué se puede hacer y qué no, los que brindan justicia y los que cobran la extorsión, que es para todos: por cada litro de leche, bulto de plátano o carga de maíz hay un porcentaje. Si se vende una tierra, tiene que ser con el permiso de ellos y darles algo por la venta”, dice el alcalde Jaime Pacheco.

Un experto aclara que hoy por hoy el Frente 40 es “uno de los pobres de las Farc”, pues no está muy involucrado en el narcotráfico y sus rentas provienen más de la extorsión, práctica a la que supuestamente se le puso fin tras una orden dada por alias ‘Timochenko’ el pasado 4 de julio.

Radiografía de las extorsiones de las Farc

Pese a la historia del municipio y al ataque ocurrido hace una semana, que por poco genera una crisis en La Habana, un habitante que ha recorrido Uribe durante los últimos años, asegura que se vive tranquilidad y todo “porque a diferencia de otros municipios del Meta, en este territorio no hay confrontación con otros grupos armados, además del Ejército, y se vive bajo un sólo criterio: el de las Farc”.