Las mentiras que llevaron a la cárcel a un exalcalde

Desmovilizado del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) reconoció que mintió en un proceso judicial que terminó en condena contra Édgar Eladio Giraldo, exalcalde de San Rafael, Antioquia. Familiares, allegados y comunidad siempre clamaron por su inocencia.

Édgar Eladio Giraldo, exalcalde de San Rafael.Las declaraciones de Jader Armando Cuesta, alias ‘Medellín’ o ‘Niche’, desmovilizado del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), sirvieron de prueba para que el Juzgado Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá impusiera una condena de 40 años de prisión a Édgar Eladio Giraldo Morales, exalcalde del municipio antioqueño de San Rafael.

Según esa sentencia condenatoria, de febrero de 2014, Giraldo Morales incurrió en los delitos de homicidio en persona protegida, desaparición forzada agravada y concierto para delinquir agravado, supuestamente por ordenarle a miembros del Bloque Metro de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), el asesinato y posterior desaparición del educador Julio Ernesto Ceballos Guzmán y del exsoldado profesional Ángel Hipólito Jiménez, hechos ocurridos el 15 de octubre de 2001 en zona rural de San Rafael.

De acuerdo con alias ‘Medellín’, la justificación para dichas muertes radicó en que Giraldo Morales, para ese entonces alcalde de ese municipio del Oriente antioqueño, le manifestó a alias ‘Arboleda’, uno de los comandantes del Bloque Metro en la región, que “había que matar al profesor y al soldado, porque estaba en contra de las autodefensas y le estaba colaborando a la guerrilla”.

Desde el mismo momento en que se conoció la sentencia condenatoria, familiares, amigos, compañeros y un buen número de sanrafaeliteños comenzaron una intensa campaña para demostrar que la justicia había cometido una flagrante equivocación; que Giraldo Morales era un “falso positivo judicial”; y que el exparamilitar era un falso testigo pagado por personas interesadas en dañar la honra y la reputación de quien fuera alcalde de San Rafael en los periodos 2001-2003 y 2004-2007.

Comunidad en el Oriente antioqueño, inquieta por condena a exalcalde

Después de dos años años de movilizaciones, denuncias públicas y maniobras jurídicas, el pasado 25 de abril la justicia terminó dándoles la razón. Ese día, el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Medellín condenó a 60 meses de prisión a Jader Armando Cuesta por los delitos de falso testimonio y fraude procesal. En otras palabras, el propio desmovilizado de las Auc reconoció en estrados judiciales que mintió adrede con relación a la participación de Giraldo Morales en la muerte y desaparición del maestro y el exsoldado profesional. Y que lo hizo porque políticos reconocidos del pueblo le pagaron para ello.

El reconocimiento hecho por el desmovilizado no obedeció a un acto de contrición, espontáneo arrepentimiento o presiones externas de ninguna índole. ¿Qué sucedió entonces?

Un rastro de mentiras

La suerte del exmandatario local comenzó a recomponerse en febrero de 2015, cuando el Tribunal Superior de Bogotá resolvió la apelación que él interpuso a la decisión del Juez Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá. Aunque el Alto Tribunal ratificó la sentencia de primera instancia, el salvamento de voto realizado por el magistrado Orlando Muñoz Neira terminó siendo fundamental para darle un nuevo giro a un caso que parecía ya esclarecido.

Muñoz Neira comenzó a advertir varias inconsistencias en los detalles narrados por alias ‘Medellín’ durante el proceso relacionados con los responsables directos del crimen del docente y exmilitar; la participación del exburgomaestre en la comisión de esos delitos; la forma cómo ocurrieron los hechos; e, incluso, su presunta pertenencia al Bloque Metro de las Accu.

Desmovilizados de las Auc que delinquieron en San Rafael, actualmente postulados a la Ley de Justicia y Paz, como Parmenio de Jesús Usme García, quien fungiera como comandante de esta estructura paramilitar en el Oriente antioqueño, manifestó en el proceso que no conocía a nadie con los alias de ‘Medellín’ o ‘Niche’. Él no fue el único que declaró en tal sentido.  

“Jesús Antonio Suárez Daza, alias ‘Cosecho’, de quien también se predica su membresía con las Auc, en su ampliación de indagatoria de septiembre 3 de 2009 (un día después de la que rindió "Candado") dijo no conocer a alias ‘Medellín”, tal como figura en el salvamento de voto, en el que también se lee: “conveniente resulta también releer la postura de alias ‘Candado’ o ‘Pistoloco’, José Alexander Osario Morales, quien reconoce haber operado, como paramilitar, en la vereda Piski, escenario físico de la muerte del profesor Ceballos y el exsoldado Jiménez, bajo el mando de ‘Parmenio’ (…) cuando se le preguntó por el testigo que incrimina al aquí acusado, esto es, por Jader Cuesta Romero, por varios de los apodos que este tenía, su respuesta fue que no conocía a nadie con tales alias”.

Al final, el magistrado terminó consignando en su salvamente de voto que Jader Armando Cuesta “es uno de esos desmovilizados de grupos de autodefensas, que bajo la capa de Justicia y Paz, está dispuesto a utilizar, en forma ilegal, mecanismos de comunicación desde su sitio de reclusión, para hacer llamadas telefónicas y contactar, vía internet, a otras posibles víctimas con tal de vender su testimonio al mejor postor”, concluyendo además que “no puede, por ende, la jurisdicción cimentar una condena de décadas en un testimonio sinuoso y embaucador que harto papel, tinta, cd’s, y miles de horas de trabajo judicial y abogadil ha hecho invertir a la administración de justicia y letrados particulares”.

Con este impulso jurídico, la Fiscal 5 de la Unidad de Falsos Testigos, Amanda Elena Cetina, decidió asumir este caso. Como parte de sus pesquisas judiciales, interrogó a varios exparamilitares postulados a la Ley de Justicia y Paz, quienes ratificaron las sospechas del magistrado: alias ‘Medellín’ o ‘Niche’ nunca delinquió en San Rafael. La muerte del profesor y el exsoldado fue ordenada por alias ‘Julián’, hombre de entera confianza de Parmenio. En el crimen participaron alias ‘Cosecho’ y ‘Candado’. Ninguno de ellos vinculó a Jader Armando Cuesta ni a Édgar Eladio Giraldo Morales.

“La Fiscal presentó alrededor de 100 pruebas contra este testigo”, cuenta José María Martínez, abogado del exalcalde, actualmente recluido en la cárcel de Máxima y Mediana Seguridad de Itagüí. Según Martínez, el material probatorio presentado por la fiscal fue poniendo “contra las cuerdas” a Jader Armando Cuesta quien, al final, terminó celebrando un acuerdo con el Ente Investigador para evitar una condena que pudo ser mucho mayor.

Lo que viene

“Ahora, lo que viene es presentar un recurso de revisión, tal como lo contempla el parágrafo 3 del artículo 192 de la Ley 904 de 2004, que dice que la revisión procede si después de la sentencia condenatoria aparecen hechos nuevos o surgen pruebas no conocidas al tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado. La idea es presentarlo ante la Corte Suprema de Justicia y esperar que resuelve, pero soy muy optimista”, señala el jurista.

Lo anterior, en términos prácticos, significa que hasta tanto no haya un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia, Giraldo Morales aún debe permanecer en su sitio de reclusión. Pese a ello, entre familiares y allegados reina el optimismo de ver de nuevo en libertad al exburgomaestre.

“Hemos luchado mucho para demostrar la inocencia de mi esposo y estamos muy optimistas, porque en este caso, la justicia sí cometió un grave error que ya comienza a reconocerse”, cuenta Patricia Ciro, esposa de Giraldo Morales.

Para ella, la decisión adoptada por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Medellín el pasado 25 de abril confirman sus más profundos presentimientos: “Detrás de esto siempre hubo una intriga política”.

En efecto, al reconocer ante la Fiscal 5 que mintió, Jader Armando Cuesta también señaló que reconocidos políticos del Oriente antioqueño le pagaron para que enlodara al exalcalde. Contra ellos ya se compulsaron copias a las entidades correspondientes para que se inicien las investigaciones respectivas.  

“Es que el señor Giraldo y su grupo político conquistaron cuatro veces consecutivas la alcaldía de San Rafael. Y si se pone en contexto, vemos que ese municipio del Oriente antioqueño fue el que mayor concentración paramilitar tuvo: prácticamente vivían en el pueblo”, reflexiona el abogado, quien no duda en afirmar que el caso de Giraldo Morales fue un “falso positivo judicial”.

Por lo pronto, en San Rafael continuarán con la intensa campaña denominada “Eladio es inocente”, con la cual inundaron las redes sociales para hacer visible estee drama, con resultado bastante positivo. Ya demostraron su inocencia, ahora, claman por su pronta liberación.