“Las muertes de líderes son excesivas en Tumaco”

Asesinan al representante legal del Consejo Comunitario del Alto Mira y Frontera en Nariño. Las palabras de uno de sus amigos lo dice todo: “Genaro, tú te vas y quedamos más solos y con miedo a seguir”.

asesinato genaro tumacoGenaro García, líder comunitario de Tumaco.

Este lunes 24 de agosto, las Farc reconocieron que hombres de sus filas asesinaron al líder comunitario de Nariño. En un comunicado de cinco puntos, el grupo guerrillero reconoció que han "adelantado investigaciones internas y en el terreno sobre el mencionado caso, las cuales conducen a la conclusión de que efectivamente unidades de la Columna Móvil Daniel Aldana se encuentran comprometidos en la comisión de tan condenable acto". Esta es su historia.

Genaro García había regresado a Tumaco apenas un año atrás. Las amenazas que lo habían obligado a vivir en Bogotá parecían cosa del pasado y la protección de las medidas cautelares le dieron la seguridad suficiente para volver a su tierra y retomar la causa por los derechos de su comunidad asumiendo la representación legal de uno de los Consejos más azotados por el conflicto armado en esa zona del Pacífico.

Pero el pasado lunes 3 de agosto, en horas de la mañana, cuando se desplazaba por la carretera que va de Chilvi al corregimiento de San Luis Robles lo interceptaron dos hombres en moto quienes, luego de revisar las identidades de todos los pasajeros que iban en el carro, se llevaron a Genaro y, minutos después, lo asesinaron. La Balsa, su pueblo, está de luto.

Así se pronunció la Diócesis de Tumaco:
-Genaro tú te vas y quedamos más solos y con miedo a seguir-  dijo uno de los integrantes del Consejo Comunitario horas después de su muerte

 “Genaro es uno de esos líderes ancestrales de la Costa Pacífica nariñense, un líder entregado por las causas afrocolombianas. Genaro era el Representante Legal del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera, uno de los Consejos que en Colombia  más ha sufrido por la violencia de los palmeros, los paramilitares y la guerrilla de las FARC. Todos los que lo conocimos recordamos a Genaro como una persona entregada y pacífica. Genaro fue amigo de la Diócesis de Tumaco desde los tiempos de la Hermana Yolanda Cerón, otra líder que también fue asesinada en Tumaco en el 2001.

Y es que las muertes de líderes son excesivas y desproporcionadas en Tumaco, a Genaro le tocó ver la muerte de tres compañeros líderes de su misma organización: En 1998 fue asesinado Francisco Hurtado, Representante Legal del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera y en el 2008 fueron asesinados Felipe Landázuri y  Armenio Cortés. Esos dolorosos asesinatos provocaron que muchas personas abandonaran el proceso de lucha por hacer cumplir la Ley 70 en los territorios con titulación colectiva. Pero Genaro se quedó y siguió trabajando por su comunidad, con la bandera de la paz en el pecho. Había denunciado varias veces amenazas en su contra y tenía medidas cautelares, pero de nada sirvieron. Hoy lloramos amargamente su muerte, con la esperanza de que estos hechos no se repitan.” (Texto tomado de www.casamemoriatumaco.org)

La Diócesis de Tumaco hizo un fuerte llamado a las instituciones para investigar el crimen y proteger la vida de los líderes comunitarios de la zona, también instan a los grupos armados  a detener los hechos violentos contra toda la población civil.

Una guerra sin fin
En toda la esquina occidental del país, en zona rural de Tumaco, a orillas del río Mira, los pobladores han padecido todas las tragedias durante los últimos cuarenta años. Primero, llegó la industria palmera que, a juicio de varias organizaciones, les fue arrebatando territorio que les pertenecía; y luego la coca se convirtió en combustible para la expansión de los paramilitares y las bandas criminales que los sometieron a reclutamientos forzados, abusos sexuales, asesinatos y desplazamientos.

Sólo en lo que va del año, Tumaco ha sufrido las intermitencias del proceso de paz y la persistencia del conflicto armado: seis atentados que dejaron sin energía eléctrica y sin servicio de acueducto a alrededor de 120 mil personas; además de los ataques a oleoductos por parte de las Farc que generaron enormes derramamientos de crudo en aguas del pacífico, constituyéndose como una de las mayores calamidades ambientales de los últimos tiempos. (Lea: Las Farc se ensañaron con Tumaco)

En esta zona fértil y estratégica compartida por comunidades afro e indígenas, confluyen  intereses de todos los actores armados que buscan imponerse y preservar sus rutas del narcotráfico. En el último tiempo se han sumado nuevos conflictos: las consecuencias ambientales, sociales y económicas  producto de la minería legal e ilegal y la construcción de la carretera Binacional que conecta la frontera con el Ecuador. Dicen los miembros de la comunidad que esta obra ya viene arrastrando irregularidades, disputas y como siempre, violencia.