“La firma no traerá la paz por arte de magia”: Alan Jara

      
En su libro ‘El mundo al revés’, Alan Jara hace un relato detallado de cómo aferrarse a la vida cuando tener el anhelo de sobrevivir no es suficiente. Sus más de 7 años de secuestro en las selvas del sur de Colombia le enseñaron de la manera más cruda cuáles son las entrañas del conflicto y la manera en que las víctimas lo sufren directamente.

Por Periódico del Meta

dlr-alan-jaraAlan Jara, gobernador de Meta y exsecuestrado de las Farc.

Por eso dice que la visión del posconflicto debe ser más amplia y abarcar de manera especial a las comunidades que han padecido siempre el flagelo de la guerra y que pese a las dificultades siguieron viviendo en esas zonas, muchas veces sin ningún respaldo del Estado.  

El Periódico del Meta habló con Jara por ser una de las víctimas más representativas del país, quien incluso estuvo en las mesas de La Habana para hablar a nombre de ellas y quien, seguramente, al dejar su cargo como actual gobernador del Meta, mantendrá esa condición de consultor destacado en materia de Derechos Humanos en el país.

El mandatario regional asegura que antes de la firma de los acuerdos es necesario hacer una pedagogía del conflicto y de la paz para que se pueda dimensionar la importancia de que cese la guerra. Sin embargo, insiste, se les debe decir a los ciudadanos que todos los problemas de Colombia no se van a resolver al otro día que salga la foto de la firma del acuerdo.

“Si bien es cierto la guerra ha generado mucho dolor y dificultades y es muy importante acabarla, también lo es que por ausencia de ésta no se van a acabar los demás problemas que tiene el ciudadano del común. Al día siguiente de la firma la escuela que hace falta en la vereda seguirá haciendo falta; el médico en el puesto de salud no llegará por arte de magia; y las carreteras seguirán pendientes de construirse.

“Los colombianos debemos saber con precisión qué se solucionará de inmediato y qué llevará un tiempo construirlo. Una cosa es la firma de terminación del conflicto en La Habana y otra es la construcción de paz en las regiones, la cual se consigue es con presencia estatal”, explicó Jara.    

Y naturalmente puso al Meta como ejemplo. En este departamento existen 7 mil kilómetros de trochas que son fundamentales para que campesinos muy humildes puedan sacar sus productos, pero para una gobernación es imposible atender esa inversión, por lo que se requiere un acompañamiento nacional, incluso internacional, para dar respuestas a este tipo de necesidades.

“Esto quiere decir que una vez terminado el conflicto, el Estado asumirá unas responsabilidades que hoy en la práctica no las tiene. Cualquier vacío que se presente en materia de institucionalidad en las regiones debe ser llenado por el Estado de manera inmediata, si no, se corre el riesgo de que surjan o tomen fuerza actores armados que a toda costa se deben evitar”, dijo el mandatario regional.

En su concepto, sería un error que cuando se esté hablando de posconflicto se piense solo en los reinsertados o en quienes estaban ejerciendo sus actividades dentro de la guerrilla. Para Jara, las víctimas y comunidades que han estado en áreas de conflicto y no han recibido presencia plena del gobierno, deben sentir inmediatamente esos beneficios del fin de la guerra.

“Particularmente las zonas que hoy más necesidades tienen en el Meta son las que más han padecido la guerra”, anotó.

Victorias tempranas
Con el anuncio del inicio del desminado en el Meta, que junto a Antioquia son los departamentos con más presencia de campos con artefactos explosivos pendientes de desactivar, se empiezan a dar esas “victorias tempranas” que Jara solicitaba en La Habana para que el ciudadano común sintiera de verdad que sí había avances que los beneficiaban directamente.  

“Es sencillo. Debe haber hechos que sean acordados en las mesas que nos permitan a los colombianos palpar los beneficios de la paz; llevamos tantos años en guerra que prácticamente no sabemos lo que es la tranquilidad y cómo es estar en paz. Las minas han afectado niños, campesinos y, por supuesto, a militares, entonces cualquier acuerdo que ayude a desescalar ese tipo situaciones al Meta le sirve porque somos los que hemos vivido el conflicto”, explicó.  

Finalmente dice que frente a que los colombianos refrenden o no los acuerdos en las urnas, no debe haber ‘plan b’ y que debe ser un propósito de todos, independiente de cualquier condición política, religiosa o social. “Esto lo queremos todos los colombianos pero la clave es hacer pedagogía de paz y entendamos todos cuál es esa oportunidad histórica que se está jugando el país y que de lograrlo como sociedad tendremos unas posibilidades que hoy ni nos imaginamos. Si Colombia es así, en medio del conflicto, imagínese superándolo”.

Pese a sus opiniones, dice que hoy tiene suficientes responsabilidades al frente de la Gobernación para atender lo que falta de su plan de desarrollo como para pensar en el papel que desempeñará en el 2016, pero siente la obligación de trabajar por la paz y advertir sobre las dificultades que se presentan y asume como un deber el planteamiento de que en el posconflicto se deben atender las deudas históricas de inversión para no descuidar a la población civil y menos a las víctimas.