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Por lo menos 281 municipios serán vulnerables en el posconflicto

Así lo estableció la Fundación Paz y Reconciliación en una de sus más recientes investigaciones. Estos territorios son claves para determinar la solidez de los acuerdos que se puedan alcanzar con las guerrillas de las Farc y el Eln.

guerrilleros-farc-620x400-3foto: archivo Semana.

La violencia guerrillera se ha vivido con diferente intensidad a lo largo y ancho de Colombia y los factores estructurales que la hacen posible varían en la geografía nacional. En esa perspectiva, un estudio de la Fundación Paz y Reconciliación muestra que por lo menos 281 municipios serían vulnerables al resurgimiento de expresiones de violencia en un eventual escenario de posconflicto.

A juicio de esta fundación, dirigida por León Valencia, el posconflicto plantea numerosos retos a nivel nacional y regional, y de ejecución en el corto, mediano y largo plazo. “Los temas nacionales son mayúsculos, van desde una gran estrategia de reconciliación nacional, hasta la lucha por mitigar los efectos de factores estructurales que promovieron la violencia”, señala el documento Retos Nacionales y territoriales del postconflicto.

En tanto los retos regionales en algunos territorios específicos son trascendentales según Paz y Reconciliación, por cuanto en ellos se reproduce la economía que creó la guerra y de no controlarse traería nuevas olas de violencia. “En los conflictos armados prolongados la guerra crea una economía de la cual sobrevive, y esta se desarrolla generalmente en los territorios excluidos, marginados y donde hicieron presencia los grupos armados ilegales. Cultivos de coca, minería criminal, redes de extorsión son solo un ejemplo”, advierte esta organización no gubernamental.

Uno de los aspectos que exigirá una rápida intervención del gobierno nacional ante un escenario de posconflicto es la posible permanencia de los guerrilleros desmovilizados en aquellas zonas donde hicieron presencia armada. Según las hipótesis planteadas por esta fundación, “a diferencia de procesos de paz anteriores, los hombres y mujeres que salgan de los grupos guerrilleros no se dirigirán a las ciudades a estructurar y crear una nueva vida […] se quedarán y realizarán su reinserción en las zonas donde operaban”. Eso significa que, por lo menos inicialmente, “las dinámicas de postconflicto no se vivirán en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla, sino en municipios como Puerto Asís, La Macarena en el Meta o San Vicente del Caguán”.

Cruzando información sobre sobre dónde han hecho presencia armada y ejercido una labor de regulación social las guerrillas de las Farc y el Eln en los últimos 30 años, la Fundación Paz y Reconciliación determinó que son por lo menos 281 municipios donde deberán hacerse esfuerzos importantes para consolidar los acuerdos de paz que se alcancen, en un futuro, con esas organizaciones armadas ilegales. A ello se suman unos 300 municipios en los que predominan actividades económicas ilegales y se tiene conocimiento de presencia y dominio de grupos surgidos desde mediados de 2006, luego de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). “Si bien estos 300 municipios no son foco fundamental del postconflicto, deberá pensarse un tratamiento especial para ellos, para lograr construir una sociedad pacífica y democrática a futuro.

El resultado de la investigación quedó plasmado en el siguiente mapa en el que se registran las regiones en las que, con diferentes niveles de vulnerabilidad, necesitarían cambios de fondo para que, en caso de establecerse un acuerdo de paz, se concreten los puntos que se pacten en la mesa de negociaciones.

De acuerdo con Paz y Reconciliación, la guerrilla de las Farc hace presencia en 242 municipios de 14 regiones del país, donde vive por lo menos el 12% de la población colombiana, y en por lo menos 112 tienen “una capacidad amplia de injerencia en la vida política y social”. En relación con el Eln, afirma que opera en 99 municipios, ubicados en 7 regiones del país, con una capacidad de injerencia importante en 4 de estas zonas. Un análisis detallado de estas regiones muestra que en un amplio porcentaje hay actividades económicas ilegales y se sitúan en zonas de fronteras agrícolas marginalizadas de los circuitos económicos centrales de país.

Esta investigación tuvo en cuenta cuatro factores adicionales a los de la presencia efectiva de las guerrillas para determinar el potencial riesgo de vulnerabilidades en un escenario de posconflicto: presencia institucional (número de hospitales, juzgados, oficinas bancarias, etc), factores de violencia (cultivos de coca y explotación minera), componente geográfico (índice de ruralidad y cobertura de vías terciarias) y el índice de necesidades básicas insatisfechas. El siguiente cuadro muestra los diez municipios más vulnerables.

Para atender estos 281 municipios en el eventual periodo de posconflicto, la Fundación Paz y Reconciliación propuso un plan de choque que debería implementarse durante el primer año de acuerdos, al que llamó “Victorias tempranas de la paz”, y que definió como “un conjunto de actuaciones concretas en un cortísimo período de tiempo, en territorios claramente focalizados; las acciones deben tener una posibilidad de realización rápida y un alto nivel de visibilidad, de tal manera que rindan un saldo medible no sólo en el impacto directo de la acción, sino también en el nivel de confianza que puede crear la misma en la población respecto del proceso de paz”.

Lo que pretende esta propuesta es que esas actuaciones contribuyan a una valoración positiva del proceso de paz, legitimen el conjunto de acciones que son necesarias para lograr las transformaciones estructurales que el país demanda en el largo plazo.

Para concretar esas acciones, Paz y Reconciliación propuso una “institucionalidad de transición que garantice su identificación e implementación de manera rápida y participativa”, similar a experiencias nacionales del pasado como el Plan Nacional de Rehabilitación o el modelo de Colombia Humanitaria. Adicional a ello, planteó la creación de un marco jurídico de contratación transitorio para estos 281 municipios con una asignación presupuestal específica para ellos.

“Estas victorias tempranas para la paz no se pueden hacer al estilo de la Ley 80, se requiere una respuesta rápida, una consulta expedita y participativa con la comunidad y una asignación presupuestal independiente”, plantea esta fundación y reitera que “los recursos asignados por el ‘ente’ encargado de las acciones de victorias tempranas, no pueden cumplir los requisitos ordinarios de contratación y selección de ejecutores”.

Finalmente propuso el apoyo de organizaciones no gubernamentales y de organizaciones comunitarias para lograr una ejecución rápida, siguiendo modelos con algunos elementos que formaron parte de la política para la reconstrucción del Eje Cafetero después del terremoto de finales del siglo pasado.

Llegó el espinoso momento de la verdad

Dar garantías, generar confianza y que cada actor reconozca sus responsabilidades son algunas de la lecciones que dejan las comisiones de la verdad en el mundo.

0-foto-kofiEl exsecretario general de la ONU Kofi Annan estuvo entre este lunes y jueves en el país para conocer los detalles del proceso de paz y hablar de comisiones de la verdad. Foto: archivo Semana.

Desde mediados del año pasado, la Mesa de Conversaciones de La Habana viene discutiendo cómo resarcir a las víctimas de una guerra larga y degradada. Como parte de esa discusión, ha surgido el tema de un mecanismo para que se conozca la verdad del conflicto. Así lo anunció el presidente Juan Manuel Santos al confirmar que sus negociadores partieron a La Habana el 24 de febrero para entrar en esta materia.

Pero la verdad no sólo es para las víctimas sino para toda la sociedad como concluyeron diferentes expertos nacionales e internacionales en el foro ‘Comisiones de la verdad y procesos de paz: experiencias internacionales y desafíos para Colombia’, realizado por la Fundación Kofi Annan, el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) y Foros Semana en Bogotá.

Justo cuando el país comienza a pensar la mejor manera de conocer toda la verdad posible, quiénes deben hablar, quiénes recibirán esos testimonios, qué hacer con la información y cómo guardarla, conocedores del tema de la talla del exsecretario general de la ONU Kofi Annan vinieron al país para hablar de múltiples ejemplos, especialmente de las comisiones que hubo en Argentina, Guatemala y Kenia.

Annan planteó que todo se trata de un balance entre una justicia sin impunidad pero que no sea un impedimento para la paz. “Hay que ser lo suficientemente ambiciosos para buscar la justicia y la paz y lo suficientemente sabios para saber cómo hacerlo”. (Ver: Las lecciones de Kofi Annan para el país)

Por su parte, David Tolbert, presidente del ICTJ aseguró que la paz no se puede basar en una “amnesia del pasado” donde se olvide la responsabilidad de todos los actores, incluyendo la del Estado. Al respecto, reconoció que en el país se han hecho algunos procesos para llegar a la verdad, como Justicia y Paz, pero que no se ha llegado al fondo del asunto. “No pueden hacerse los ciegos frente a las violaciones ocurridas”, expresó.

De las más de 40 comisiones de verdad que han existido en todo el mundo, todas sirven como un ejemplo para Colombia, ya sea por su éxito o su fracaso. Un punto en común que los panelistas plantearon fue que por lo general las comisiones que más ambiciosas son a la hora de investigar son las que mayores posibilidades tienen de fracasar. Además, señalaron la importancia de que la gente confíe en las instituciones, de que cada comisión se haga según el contexto del país y de la necesidad de reconocer que habrá límites pues no todo se sabrá ni se resolverá con el informe que se produzca. Una comisión de verdad es sólo el punto de partida.

A estas opiniones, el gobierno respondió que se busca el “máximo de justicia posible”, como lo dijo Santos. “El esclarecimiento nos mostrará que verdades hay muchas, algunas muy incómodas, y que todas tienen que aflorar”, agregó el mandatario.

El alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, fue mucho más contundente que Santos frente a la responsabilidad estatal. “No podemos decir que de nuestro lado no hay culpas. Si las reconocemos, podemos exigirles mucho más a los otros, como las Farc y el Eln”, aclaró.

El funcionario puso sobre la mesa un tema que ha sido discutido para la justicia transicional pero que también cabe en la comisión de la verdad: ¿quiénes deben participar? Jaramillo cree que se deben incluir a víctimas, victimarios, empresarios, políticos y a todos los que tengan que ver con este conflicto. “Es una participación para dignificar a las víctimas que también debe tener en cuenta la dignidad de los combatientes”, sostuvo.

Con toda la discusión de fondo de qué es una comisión de la verdad, al final del foro hubo un panel para pensar cuáles son los puntos más difíciles qué se vienen con este tema.

0-foto-kofiEn el último panel del foro se afirmó que los esfuerzos por la verdad en Colombia han sido de parte de la sociedad, la comunidad de derechos humanos y el gobierno. Foto: archivo Semana.

Lo primero que reconocieron es que no se empieza desde un vacío. Existen aportes hechos por la ‘Comisión de Estudios de la Violencia’ en 1958, el libro ‘Colombia, violencia y democracia’ en 1987, el trabajo de la Ruta Pacífica por las Mujeres en 2010, el informe ‘Basta Ya’ del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en 2013, la reciente publicación de la Comisión Histórica, entre otros.

Además, los colombianos ya saben lo que pasó y ahora “lo que se necesita es un reconocimiento pero, ¿cuáles serán sus alcances?”, se pregunta Gonzalo Sánchez, director del CNMH.

Los panelistas Ronald Syle, excomisionado de la verdad en Kenia; Priscila Hayner, consultora independiente, y Marina Gallego, directora de la Ruta Pacífica, señalaron las cuatro mayores dificultades de una comisión de la verdad.

La primera de ellas es que haya una sociedad fuerte. Según Hayner, en los países donde la sociedad civil ha tenido la suficiente fuerza como para poner sus temas sobre la mesa, las comisiones han tenido éxito.

El otro punto son las garantías para quienes hablarán y respecto a quienes recibirán la información. En el caso de Kenia, a los declarantes les ofrecían ciertas condiciones de seguridad. El problema es que no eran muy altas puesto que el gobierno no tenía un programa fuerte de protección a testigos. “Dependíamos de nuestros propios recursos y muchos prefirieron no hablar por miedo”, precisó Syle.

En el caso de la Ruta Pacífica por las Mujeres, que reunió más de mil relatos de violencia en todo el país, acordaron que ningún nombre aparecería para evitar que las volvieran a victimizar.

En cuanto a los integrantes de la comisión, deben ser independientes e íntegros para que la sociedad confíe en ellos, como planteó Annan.

Ya durante la implementación, el mayor desafío es el acceso a la información, tanto de los archivos como de las personas. En un principio, el gobierno keniano puso a disposición de los comisionados todos los datos estatales, pero cuando los necesitaron, las instituciones ralentizaron todo el proceso y al final no los dejaron acceder, especialmente porque sabían que habían altos funcionarios involucrados en la investigación.

En ese caso, sectores como los empresarios o la fuerza pública se negaron a hablar. “Por eso les explicamos que en esta conversación sobre la historia la gente hablaría de ellos y ellos decidían si hablar o no para corregir las posibles imprecisiones. Así los atrajimos para que también participaran”, relató Syle.

Por último, existe una dificultad a la que ninguno de los panelistas supo plantearle una posible solución. Cuando la comisión termine su labor y se disuelva, ¿dónde debe quedar la información que recogieron?

En Perú, se destinó una caja fuerte para guardar ciertos archivos y su contenido era tan delicado que sólo tres de los 12 comisionados tenían acceso a ellos. Dos años y medio después, cuando la labor terminó, no había quien controlara esos archivos con la confianza suficiente.

En cuanto a Kenia, se desconoce el paradero de todos los informes de verdad. “No sé dónde están nuestros documentos ahora, nadie nos responde y nadie tiene acceso a ellos. Se dice que los tiene el mismo gobierno que fue uno de los actores del conflicto”, concluyó Syle.

Colombia apenas comienza un camino largo en temas de verdad. En la discusión se deberá resolver quiénes hace una comisión de la verdad, cuáles serán los planteamientos básicos y hasta dónde le contarán al país qué fue lo que realmente pasó, por qué pasó y quiénes son los responsables de más de 50 años de guerra. Por el momento, tiene a su disposición ejemplos internacionales que le muestran parámetros básicos de éxito o fracaso. El camino lo deciden lo colombianos. 

Paz territorial: entre inquietudes y propuestas

Desconocimiento de los acuerdos alcanzados en La Habana, escaso compromiso de la empresa privada y temor ante un posible desmovilización que no tenga las garantías del gobierno son algunas de la inquietudes planteadas por organizaciones sociales de doce regiones del país.

0-encuentros-regionales-pazFoto del Encuentro Regional de Paz en Tibú, del año pasado. Este 23 de febrero se reunieron más de 100 delegados se organizaciones sociales, sindicatos, mujeres, indígenas y medios de comunicación.

Ante la posibilidad de que se firme en La Habana un acuerdo entre la guerrilla de las Farc y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, son muchas las inquietudes que surgen en aquellos municipios que han sido fuertemente azotados por la violencia. Otros, que cuentan con fuertes organizaciones sociales, tienen propuestas concretas para aterrizar en sus regiones aquello que se consigne en el documento final a través del cual se ponga punto final a la confrontación armada.

El año pasado se organizaron doce Encuentros Regional para la Paz promovidos por la Redprodepaz, la Ruta Pacífica de las Mujeres, la Red de Iniciativas por la Paz desde la Base y la Organización Pensamiento y Acción Social, apoyados por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, a través de los cuales se buscaba escuchar directamente a las comunidades y conocer tanto sus inquietudes como sus propuestas sobre este proceso, que pretende ponerle fin a más de 50 años de guerra en el país, cuáles serían sus aportes ante un posible escenario de posconflicto.

Las ideas de unos y otros se pusieron en común este lunes en Bogotá durante el encuentro nacional de los delegados de las 12 regiones que participaron en los Encuentros de Paz, evento al que también asistieron representantes de diversas entidades estatales y de organizaciones internacionales. El propósito era establecer una hoja de ruta que le permita al país prepararse para la aplicación de los acuerdos, si estos son refrendados por los colombianos.

Qué las inquieta a las comunidades
0-encuentros-regionales-pazEste año se realizará una segunda fase de los encuentros regionales de paz. Foto: cortesía Chasquis.

“Es importante resaltar que muchas personas no conocían y muchas aún no conocen qué es lo que se está negociando en La Habana y a partir de este desconocimiento se crean imaginarios que no son reales sobre estas negociaciones”, dice Amanda Lucía Camilo, coordinadora en el Putumayo de la Ruta Pacífica de la Mujeres, refiriéndose a la situación de su departamento.

En esta apreciación coinciden líderes sociales del Meta, Caquetá, Tolima y Valle del Cauca consultados por VerdadAbierta.com. Entre ellos es común escuchar la queja por la escaza información que brindan las autoridades locales al respecto, pero también la falta de interés e incredulidad de gran parte de los pobladores en las regiones. Por tal razón, como quedó consignado en un informe sobre los doce encuentros, gran parte de las preguntas de las comunidades están dirigidas a aclarar los tiempos y los alcances de los puntos hasta ahora acordados en la mesa de negociaciones en la isla del Caribe.

Una propuesta de las organizaciones es que se fortalezcan los medios de comunicación comunitarios para que sean éstos los que puedan informar a las comunidades de los corregimientos y las inspecciones del país lo que se está decidiendo en La Habana.

En las zonas donde hay mayor presencia guerrillera, los pobladores se preguntan qué va a pasar en caso de que se produzca una desmovilización masiva.  “Sobre todo en las regiones donde hay más frentes de las Farc. La gente ya quiere saber qué va a pasar y quién va a ser el responsable de la reinserción de estas personas que hacen parte de la comunidad”, expone Rodrigo Velaides Nieto, Comité de Cacaoteros ChoCaguán que trabaja desde Cartagena de Chairá, en Caquetá.

La gente también se preguntó en estos encuentros regionales cuál va a ser el papel del gobierno nacional para que la reinserción no quedé únicamente en manos de las comunidades locales; y se interrogó sobre el papel que tendrían las Fuerzas Armadas en escenarios de posconflicto. En regiones como en el Catatumbo y en Arauca, donde hacen presencia otros grupos guerrilleros, las organizaciones no ven posible una paz territorial si estos no se desmovilizan.   

Uno de los temas que más genera inquietudes en las regiones es el de la propiedad y el uso de la tierra, ante ello surgieron preguntas como: ¿se va a garantizar la implementación de las zonas de reserva campesina? ¿Cómo se va a implementar la democratización de la tierra a la vez que se beneficia a la minera y la explotación de hidrocarburos? ¿Está dispuesto el gobierno a construir planes efectivos y graduales de sustitución de cultivos?

encuentros regionales 2El comisionado de paz, Sergio Jaramillo, escuchó algunas de las inquietudes de los líderes sociales. Foto: cortesía Chasquis.

 “En el caso del Meta, por ejemplo, es urgente resolver quiénes son los tenedores de la tierra y cómo van a darle tierra a quiénes no la tienen, de dónde va a salir esa tierra es una discusión fundamental, sobre todo para los habitantes del Ariari”, afirma Roberto Sanabria García, subdirector del Programa de Desarrollo y Paz del Meta.  

Además, en todas las regiones se  abordaron los problemas que empresas mineras y petrolíferas causan al modelo de economía campesina. “Debe hablarse abiertamente de la necesidad de un mayor control sobre la explotación de los recursos naturales, es necesario para que los acuerdos que se están firmado sean posibles o sino estamos cerrando un conflicto y abriendo otros sobre el control de los recursos estratégicos”, complementa Wilmar Gómez, integrante del Programa de Desarrollo y Paz del Tolima.

Las comunidades de las doce regiones concluyeron que es necesario crear espacios de dialogo entre las empresas privadas, las comunidades y las autoridades locales. “Ellos son un actor clave en los territorios, no se puede hablar de escenarios de paz si ellos no están involucrados”, asegura Amanda Lucía Camilo de la Ruta Pacífica en el Putumayo.

Los representantes de las organizaciones sociales esperan que sus propuestas no sean simplemente escuchadas, sino que en escenarios de posconflicto les den las herramientas necesarias para que sean ellas las encargadas de ponerlas en práctica. Además, coinciden en que el papel de la Iglesia Católica en todas las regiones es fundamental.  

Por último, estos líderes sociales reiteran que son las organizaciones comunitarias las que conocen la complejidad de las regiones, cuya realidad indica que no es homogénea, sino que varía de acuerdo a sus características particulares y al tipo de presión armada que padecen, por lo que advierten que las inquietudes y las demandas son cambiantes, aunque en ellas coincide una petición central: se debe contar con dispositivos de seguridad para continuar en la tarea de aterrizar la paz en los territorios.

En 2014 se empezó a ‘saborear’ el fin del conflicto

El año pasado disminuyeron los combates, los muertos, los ataques a la población civil y el número de personas secuestradas y desplazadas. De acuerdo con la Fundación Paz y Reconciliación, las Farc se están preparando políticamente para el posconflicto en las regiones.

0-conflicto-2015Las acciones armadas de las Farc han mermado en los últimos meses. Foto: archivo Semana.

Durante todo el 2014, la Fundación Paz y Reconciliación hizo un trabajo de campo en 242 municipios donde están presentes las Farc, además de un balance del accionar de esta guerrilla en comparación con años anteriores. Las conclusiones pueden ser un abrebocas de lo que puede suceder si se firman los acuerdos de La Habana. Estos son los principales hallazgos del informe.  

Disminuyó la intensidad de la guerra
Según las cifras recogidas por la Fundación, mientras en el año 2013 se presentaron 2.003 acciones armadas perpetradas por las Farc, el número disminuyó a 1.186 en 2014. Sin embargo, estas cifras deben ser analizadas regionalmente, pues aunque en Cauca el Frente VI de las Farc redujo drásticamente sus ataques armados, en Meta y Guaviare el Bloque Jorge Briceño, antes conocido como el Bloque Oriental, aumentó las acciones armadas.

Acciones Armadas de las FARC. 1997-2014. Cifras Fundación Paz y Reconciliación.

De acuerdo con el informe, este desescalamiento del conflicto ha impedido la muerte de cerca de 1.000 combatientes, de la guerrilla y de la Fuerza Pública, comparado con años anteriores. El Centro de Memoria Histórica en su informe ¡Basta Ya! aseguró que en Colombia por cada combatiente muerto cuatro civiles son asesinados. Con base en esas cifras, Ariel Ávila, investigador de la Fundación, concluye que la disminución en la intensidad de la guerra ha significado por lo menos 5.000 muertos menos en el país.

Esto también se ha visto reflejado en un descenso en el número de desplazamientos que, según cifras oficiales, es de cerca del 60%.

Nuevas estrategias de la guerrilla  
Esa reducción de las acciones militares “hace parte de una cambio táctico militar, donde se privilegian acciones contra la infraestructura petrolera y energética y no se combate para preservar la tropa”, señala el estudio. Este tipo de actividades representa cerca del 50% del total de las acciones armadas de las Farc en 2014.

Para Ávila, eso tiene relación con la creación masiva de Unidades Tácticas de Combate y las “comisiones mineros”, estructura guerrilleras de no más de diez miembros que no tienen táctica de combate, pero si pueden instalar explosivos. Estos ataques ocurrieron, en su mayoría, en Putumayo y Norte de Santander.

Ataques infraestructura petrolera 2014. Cifras de la Fundación Paz y Reconciliación.

También aumentaron las extorsiones, que pasaron de 34 en 2013 a 93 un año después. De acuerdo con el estudio, las Farc comenzaron a cobrar vacunas en lugares donde nunca antes lo habían hecho, como por ejemplo la zona urbana de Neiva. Además, se amplió la población objeto de este tipo de delitos. En Caquetá, algunos municipios en los que cobraban solo a quienes tenían más de 50 cabezas de ganado pasaron a extorsionar a quienes tienen solo diez.

Los ritmos de la guerra se mueven con los de la paz
El estudio señala que hay una sintonía entre cómo avanzan los diálogos en La Habana y la intensificación de las acciones violentas, de manera que se han convertido en una mecanismo utilizado por las Farc para ejercer presión a la mesa de conversaciones. Pero a su vez, la guerrilla es cada vez más consciente del rechazo que en la opinión pública genera cada acción militar, lo que ha llevado a este grupo armado “a racionalizar sus acciones militares”.

La desmovilización no aumentó y el tipo de guerrilleros que dejan las armas también ha cambiado a causa de los diálogos de paz. “Los mandos medios perciben que podrían salir con mayores beneficios que hacerlo mediante desmovilizaciones individuales”, de manera que la mayoría de quienes se entregaron a las autoridades en 2014 fueron reclutas, es decir, personas que han durado ente tres y seis meses en las filas guerrilleras.

Guerrilleros desmovilizados. Consolidado Historico.2003-2014. Cifras del Ministerio de Defensa.

¿Las Farc se preparan para el posconflicto?
El informe se refiere a una serie de cambios y transformaciones en la estrategia política de las Farc.  Según el trabajo de campo realizado, la guerrilla ha suspendido lo que se conocía como “consejos de autoridad” o “consejos de resolución de conflictos”,  reuniones convocadas mensualmente en el que se resolvían todo tipo de problemas vecinales. La suspensión de estos consejos, que daban lugar a todo tipo de arbitrariedades y abusos de autoridad, les ha abierto espacio a las Juntas de Acción Comunal que han creado comités de conciliación.

Ha cambiado el papel de los nuevos reclutas que ahora viven la mitad del tiempo en sus veredas y pasan la otra mitad del año en entrenamiento militar, cada vez es más común que los guerrilleros duerman en sus propias casas. También se han hecho más frecuentes las reuniones con las comunidades.

“Las Farc se preparan para el posconflicto y para todas las estructuras de las Farc es claro que el proceso de paz se va a firmar, eso no quiere decir que no existan miedos y desconfianzas”, dice el estudio.

Las treguas se cumplieron
Las Farc declararon cinco treguas unilaterales en diferentes momentos del año que en total cubrieron 56 días, tres de ellas en época electoral. Para la Fundación Paz y Reconciliación, éstas se cumplieron en un 98%, lo que ha significado que el país viviera las elecciones más pacíficas de los últimos 15 años.

También resaltan que en los días posteriores a las treguas se intensificó la operación armada de la guerrilla, por ejemplo, el 15 de enero de 2014, luego de terminada la que se conoció como “tregua navideña”, las Farc realizaron más de 100 acciones armadas en 15 días.

Doce miradas sobre el conflicto

0-doce-visiones-conflictoLa Comisión de Historia y Víctimas del conflicto, conformada por 14 intelectuales, doce ensayistas y dos relatores, entregó su informe el pasado 10 de febrero en La Habana. Hay pocos puntos en común y muchas divergencias sobre el origen del conflicto, su prolongación y sus efectos. Aquí está un resumen de cada uno de los documentos presentados a la Mesa de Conversaciones.