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‘El Alemán’ dice que saldrá a buscar desaparecidos

Fredy Rendón Herrera, uno de los pocos exjefes paramilitares que no fue extraditado y que aún queda detenido en el país, habló para VerdadAbierta.com de cómo ve su futuro, apenas recupere su libertad, probablemente este año. Asegura que no volverá a armarse y se dedicará a resarcir a las víctimas ayudándoles a encontrar los restos de sus familiares desaparecidos. Por Juan Diego Restrepo E.

Fredy Rendón Herrera, alias 'El Alemán', ex jefe del Bloque Elmer Cárdenas de las Auc.“Yo no voy a volver a las armas”, dijo con su característico tono Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, uno de los pocos exjefes paramilitares que no fueron extraditados a Estados Unidos, al hablar de lo que será su vida una vez quede en libertad, luego de purgar los ocho años de cárcel estipulados en la Ley 975, llamada de Justicia y Paz, que se cumplen este año.

En entrevista con VerdadAbierta.com, Rendón Herrera explicó que en agosto próximo comienzan a correr los días en los cuales podrá solicitar su excarcelación por pena cumplida, tal como lo establecieron las normas de justicia transicional. Sin embargo precisó que no será éste el caso de todos los 33 hombres que estuvieron bajo su mando en el Bloque Elmer Cárdenas y que hoy están postulados a los beneficios de la ley. Por tanto, no será una salida masiva, como equivocadamente se ha venido difundiendo.

Alias ‘El Alemán’ tuvo amplio poder armado ilegal en el norte del Urabá chocoano, antioqueño y cordobés, y con sus hombres llevó el terror por más de 10 años a numerosas comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas, en su afán de atacar las posiciones de la guerrilla, particularmente de las Farc, que tenían una presencia histórica en aquellas regiones.

Además de la promesa de no volver a las armas, Rendón Herrera se ha trazado dos propósitos una vez alcance la libertad: trabajar por la ubicación de las fosas comunes donde yacen los restos de decenas de las víctimas que dejaron los hombres bajo su mando y ayudar a encontrar a cientos de hombres que fueron reclutados por su grupo como menores de edad para que reciban asistencia sicosocial y logren superar algunas de las secuelas que les haya dejado la guerra de la que él fue protagonista.

En diciembre de 2011, la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, condenó a este ex jefe paramilitar por los delitos de reclutamiento de menores de edad, concierto para delinquir, porte de armas y uso de insignias de uso privativo de las Fuerzas Militares, secuestro y homicidio. Este tribunal le concedió una pena alternativa de ocho años, porque cumplió con las condiciones que establece la Ley 975 de 2005. (Lea informe especial: 'El Alemán', el primer 'peso pesado' condenado en Justicia y Paz)

A continuación, apartes de la entrevista:

VerdadAbierta.com: ¿Cuál es la reflexión que hace ahora, cuando le faltan cuatro o cinco meses para alcanzar su libertad?
Fredy Rendón Herrera: Más que reflexión es lo que manda la ley, y la ley manda que a los postulados que están dentro del proceso de Justicia y Paz tendrán una pena de cinco a ocho años, que después con las reformas posteriores manda que son ocho años.

VA: ¿Habrá una salida masiva de paramilitares de las cárceles a partir de agosto de este año?
FRH: Del universo de por lo menos 2.200 desmovilizados que estamos postulados a los beneficios de la Ley de Justicia y Paz, no todos cumplen la pena de ocho años para agosto, yo pensaría que seguramente vamos a ir solicitando la libertad a medida que se vaya cumpliendo la pena.

VA: En el caso de los hombres que estuvieron bajo su mando en el Bloque Elmer Cárdenas y que están postulados a la Ley 975, ¿cuál es su situación?
FRH: Usted ve aquí a 30 muchachos, en su gran mayoría no cumplen para agosto los ocho años, algunos cumplirán para 2015, 2016, muchos irán hasta el 2021, porque es a partir de la privación de la libertad que cuenta el tiempo en la cárcel y muchos de esos muchachos se postularon posteriormente.

VA: Preocupa a varias organizaciones de derechos humanos y sociales que no se conozcan programas oficiales de resocialización para los ex paramilitares que están en las cárceles y van a salir, ¿usted comparte esa apreciación?
FRH: Eso es totalmente cierto y es la mayor preocupación que tenemos. Y seguimos esperando al gobierno. Hemos enviado las comunicaciones que usted quiera y nos hemos puesto en contacto con la ACR (Agencia Colombiana para la Reintegración) y le hemos preguntado al doctor Eder (Alejandro Eder, su director) qué va a pasar con el tema de reinserción. Pero qué pasa, no se ha llevado a cabo ningún programa de reinserción distinto a lo que manda el Inpec: si usted estudia, rebaja; si usted trabaja, rebaja.

En un patio donde hay 200 internos rebajan cinco por estudio o trabajo, pero el estudio nos lo tenemos que pagar nosotros mismos, o sea, no hay ningún programa del gobierno que diga si usted va a la universidad el Estado le va a pagar la carrera, nosotros tenemos que recurrir a las familias para que nos paguen el semestre.

Hemos hablamos con un grupo de sicólogos que vino a hacer un análisis del proceso de reinserción. Yo les dije: no se preocupen por Fredy Rendón porque tiene un compromiso con esta sociedad, con este país, con mi familia, yo no voy a volver a las armas, pero preguntémosle a estos muchachos qué se ha hecho con ellos. ¿Será que tienen la preparación? Frente al proceso de reinserción para que estos hombres no regresen a hacer el mal cuando recuperen su libertad, el Estado está en entredicho.

VA: Otro sector que ha expresado temores frente a la posible salida masiva de ex paramilitares es el de las víctimas, quienes creen que podrían ser nuevamente victimizadas. ¿Qué tiene para decirles a ellas?
FRH: En la cárcel, gracias a nuestro esfuerzo, hemos aprendido cosas que no tuvimos la oportunidad de aprender afuera, hemos estudiado, por eso creemos que las víctimas no deben sentir temor, nosotros queremos regresar a esas comunidades porque somos de allá, porque nuestras familias viven allá, nuestras esposas viven allá. Las víctimas no deben sentir temor por nosotros; al contrario, queremos trabajar con ellas. Si bien no les queremos pedir que olviden, sí que nos perdonen.

VA: En su caso, ¿volverá Necoclí, en el Urabá antioqueño?
FRH: Yo diría que a establecerme no, porque el proceso como tal no termina con la condena que me puedan imponer este año ni con la liberación, el universo de hechos tipificados en el Código Penal como delitos que se le pueden imputar al Bloque Elmer Cárdenas es un universo muy grande. En ese sentido, el tema de los desaparecidos será nuestro compromiso de trabajo en adelante: en la búsqueda y ubicación de esos desaparecidos para que sus familiares puedan tener la oportunidad de darles un entierro digno.

VA: ¿Durante estos años de presidio esa búsqueda y ubicación no fue efectiva?
FRH: El proceso no nos permitió poder ubicar con certeza cada una de esas osamentas que están sepultadas en esa región. Desde aquí hemos salido a una o dos exhumaciones y no se han dado resultados, hemos encontrado algunos cuerpos, pero no es lo mismo estando ya afuera, con el tiempo suficiente para ir a los terrenos, de poder conversar con desmovilizados que podemos encontrar en la zona, con los mismos campesinos, que saben dónde se ubicaron los grupos, entonces queremos trabajar en ese tema como compromiso nuestro y de la mano del establecimiento, claro está porque nosotros no somos ni antropólogos, ni topógrafos; simplemente es ir, ubicar y enseguida comenzar a trabajar con la Cruz Roja Internacional y con la Fiscalía para ir recuperando esas osamentas y que se puedan identificar por pruebas de ADN.

VA: En su caso particular, ¿cuál es la situación hoy?
FRH: Yo sigo esperando a que se haga presente aquí el Estado porque seguramente para agosto o septiembre de este año estaré solicitando mi libertad condicional o a prueba. En ese sentido, espero que, primero, me garantice la seguridad frente a una agresión de alguien que considera que yo soy enemigo de él o que está resentido por una acción que haya cometido la organización cuando estaba en armas, algún miembro de la Fuerza Pública del que se haya aludido por alguna declaración de cualquiera de los postulados en este proceso de verdad histórica; y segundo, para que coadyuve en ese trabajo de ubicar a los desaparecidos y ponerles nombres, yo solo no soy capaz de hacerlo, nosotros solos tampoco, tenemos que hacerlo de la mano del Estado y de organizaciones sociales que nos puedan apoyar en lo económico, en lo logístico.

VA: Usted también ha hablado de buscar a quienes fueron reclutados como menores de edad para hacer parte de su bloque paramilitar. ¿Qué pretende con ese propósito?
FRH: En el tema de menores, muchos de los niños y jóvenes que reclutamos en el curso de la guerra para convertirlos en niños soldados, muchos de ellos ha podido ubicarlos la Fiscalía, pero a otros no porque regresaron al campo. Qué bueno que estas personas nuevamente las podamos ubicar y visibilizarlas frente a las autoridades y puedan recibir ayuda, más en lo sicológico, que en lo económico, porque de una u otra manera les quedan muchas secuelas de su paso por la guerra.

VA: Pero todos son ya son mayores de edad.
FRH: Si, claro, pero dicen los investigadores y los sicólogos que llevan años trabajando en el tema que ese estrés postraumático vivido desde niño por una situación como la guerra necesita que se acompañe sicológicamente porque quedan unas secuelas de por vida. Así sean mayores de edad me parece que el Estado y la sociedad, y más nosotros que tuvimos un mando sobre ellos, podernos acercarnos para que puedan de alguna manera tener esa ayuda en lo sicológico, en lo sicosocial, para nivelar algunas secuelas que quedaron después de haber participado en la guerra. Seguramente será una labor muy difícil, pero trataremos de hacer nuestro mayor y mejor esfuerzo porque se puedan ubicar muchas de estas personas.

VA: ¿Conversa usted de estos temas con otros comandantes que comparten celda o prisión con usted?
FRH: Frente a los compañeros que están aquí y tuvieron un nivel de comandancia, cada uno de ellos maneja sus propios miedos, sus propias angustias, sus propias necesidades con respecto a sus familias, sus expectativas, pero en su gran mayoría son personas que, sin temor a equivocarme, jamás regresarán a hacer parte de algo que puede avergonzarlos a ellos y a sus familias. La sociedad puede esperar de mí, de mis muchachos, de esta gente, por lo que yo es auscultado en ellos y visto durante todos estos años, que van a salir a hacerle bien a la sociedad.

VA: Sobre usted pesa una solicitud de extradición, suspendida desde hace varios años por la Corte Suprema de Justicia a la espera de su colaboración en el desarrollo de su proceso en Justicia y Paz. ¿Qué va a pasar con esa situación, una vez esté en libertad?
FRH: Para entender la situación, se la quiero explicar de la siguiente manera: a mis dos hermanos y a mí nos abren un indictment (una acusación), a Jairo, que no tuvo participación en la guerra, y a Daniel, que sí tuvo participación en la guerra en los Llanos Orientales, por un avión que en 2003 aterrizó en el aeropuerto de Necoclí cargado con una droga que fue tomada por efectivos del Bloque Elmer Cárdenas. Posteriormente, el señor Vicente Castaño nos llama y nos dice que esa droga es del señor 'Rasguño' (Hernando Gómez Bustamante), se le entrega a ese señor y paga un recurso para recuperar su droga. Con base en la manipulación de esa droga, el gobierno de Estados Unidos solicita la extradición de mis hermanos.

Mi hermano Jairo va a Estados Unidos y la justicia encuentra que, después de escuchar las explicaciones, no tenía nada que ver con esta situación y lo condenan por un lavado de activos por el tema de una maquinaria y regresa nuevamente al país. En el caso de mi hermano Daniel, estaba dentro del proceso de Justicia y Paz, pero no se presenta a dar cumplimiento a la Ley 975, hace parte –de la mano de Vicente Castaño – de un rearme, es capturado y el gobierno de Estados Unidos lo solicita por otro indictment nueva.

VA: ¿Una vez libre, se presentaría ante la justicia estadounidense para dar esas explicaciones?
FRH: La Honorable Corte Suprema de Justicia de Colombia al no aprobar mi extradición dijo que por los hechos que me estaban solicitando la justicia norteamericana me deberían juzgar en Colombia y ese juzgamiento está en proceso en nuestro país.

VA: Los reclamantes de tierras tienen miedo del regreso de los ex paramilitares a zonas que les han sido restituidas o están en proceso, porque creen que se exacerbarán los conflictos y podrían ser afectadas nuevamente. ¿Qué les responde? ¿Se pueden sentir tranquilas una vez que hombres como usted estén en libertad?
FRH: El fenómeno de tierras que han perdido los campesinos en Colombia es una situación de muchísimos años, que la guerra, de una u otra manera, acrecentó. Pero ante el temor de los campesinos que hoy están haciendo las reclamaciones, yo digo todos los días, Dios mío que les regresen la tierra en derecho al campesinado que la perdió. En estos días celebrábamos cómo el gobierno nacional les va a devolver a los campesinos las tierras en las Tulapas, las cuales había comprado irregularmente el Fondo Ganadero de Córdoba. Ojalá las devuelvan.

En mi caso y en el caso de los 33 desmovilizados del Elmer Cárdenas postulados a la Ley de Justicia y Paz, es gente que no tiene un centímetro de tierra ni tenemos aspiraciones de ir a la región y pretender quitarle un centímetro de tierra a ningún campesino.

VA: Al respecto, siempre se ha dicho que usted posee tierras sembradas de palma en el bajo Atrato chocoano. ¿Es eso cierto?
FRH: Cuando yo llegué a este proceso en el año 2007 desde mi primera versión a la Fiscalía me decían “es que usted tiene 34 mil hectáreas en la zona del Jiguamiandó, que usted le robó a los campesinos y que tiene 24 mil hectáreas sembradas de palma”. Por ahí tres o cuatro años después, de tanto explicar de que si es una tierra que está allí y que está sembrada en palma, se necesita abonar la palma, sacar el fruto, sacar el aceite, vender el aceite, recibir el cheque, pagar los trabajadores, la seguridad social, los impuestos, y nada de eso lo hago yo. Así se los expliqué a fiscales y a jueces y hace por ahí dos años me dijeron “usted tiene la razón, usted no era el dueño de esas tierras, usted no desplazó la gente para robarles la tierra, usted no sembró la palma, usted no explota económicamente eso”. Se ha demostrado que quienes tenían intereses allí eran los señores ‘Don Berna’ (Diego Fernando Murillo Bejarano), Vicente Castaño, Raúl Hasbún, Jesús Ignacio Roldán, entre otros, y señores de la clase empresarial antioqueña y urabaense.

VA: Pero en el municipio de Mutatá, particularmente del corregimiento Bejuquillo, los afectados alegan que Elkin Castañeda, miembro de su grupo, presionó el despojo y aún hoy, a través de testaferros, posee tierras en esa zona.
FRH: Elkin llegó a hacer parte del Bloque Elmer Cárdenas por allá a finales de 2001 y antes hacía parte del Bloque Bananero. Yo le he hecho preguntas sobre esas denuncias y él me ha dicho: “Vea señor, usted sabe cómo ha sido mi situación, que eso lo definan los jueces y los investigadores, que encuentran que alguna finca es mía y que yo le he mentido a este proceso, entonces que se aplique todo el rigor de la ley”. Elkin no es mi subalterno sino un compañero de presidio, y le he dicho, como dice mi papá, que cada cual haga con su camisa un saco, entonces será él que dé las respuestas y que la justicia falle en derecho quién tiene la razón.

VA: ¿El Elmer Cárdenas, como estructura armada que alcanzó tanto poder en sus áreas de influencia de Chocó, Antioquia y Córdoba, no tuvo como práctica el despojo de tierras?
FRH: Jamás. Y sabe una cosa, no solo la Fiscalía ha tenido acceso a los 33 desmovilizados postulados a la Ley de Justicia y Paz, sino a los 2.533 desmovilizados a quienes les han preguntado varias veces si el despojo era una práctica nuestra y nadie ha dicho que sí.

Eso sí, una vez si le quitamos mil hectáreas a un tipo. En una oportunidad comenzaron a llegar campesinos a hacer ranchos en la carretera entre Necoclí y San Pedro, aprovechando que la situación estaba segura. Yo comencé a conversar con ellos y me decían que no tenían tierra. Un señor amigo del señor Vicente Castaño, llamado Fernando Mafioli, había comprado unas tierras alrededor de los predios del Fondo Ganadero de Córdoba; el tipo tenía como 3 mil hectáreas, abandonadas y en rastrojo, entonces yo fui y medí mil hectáreas y se las entregamos de a diez hectáreas por familia, y lo registramos con nombres y números de cédula. Todo eso lo entregué a la Unidad de Justicia y Paz. Un día aquí en la cárcel me encuentro con un abogado representante de Mafioli que me estaba reclamando porque yo le había robado su tierra. Yo le expliqué que él compró esas tierras aprovechando que el campesino, por la violencia que se vivió en esa zona, vendió supremamente barata. Deberá ser la justicia colombiana la que determine si le quita la tierra a esos campesinitos, que ya tienen su casita, su platanito, su yuquita y viven de eso, y llevan los niños a la escuela el Tuntun, y también deberá decir si yo cometí un delito, y decidir si se la devuelve a ese señor.

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