| Los peligros de la negociación |
| Procesos de Paz | ||||
| Domingo, 18 de Noviembre de 2012 08:16 | ||||
Negociar en medio del conflicto, los posibles ataques al proceso, la lentitud en el proceso y el escepticismo de los colombianos son los riesgos que enfrenta la negociación entre el Gobierno y las Farc.
2. Fuerzas extremistas que saboteen y confundan ¿Se quedarán tranquilos los narcotraficantes que pueden perder a las Farc como su más confiable proveedor de coca? ¿Cruzarán los brazos los vendedores de armas y de municiones viendo que el dinámico mercado colombiano se les cierra? ¿Se resignarán los políticos y militares corruptos a ver cómo emergen verdades que habían logrado mantener ocultas y su máscara de prestigio intacta? ¿Y aquellos mandos medios de la guerrilla que hace tiempos refundieron la ética guerrera entre los cajones de los negocios fáciles y el abuso de poder, dejarán sus feudos sin resistencia? Todos estos son potenciales enemigos, prestos a cabalgar sobre cualquier error para desbaratar a bala lo que se consiga conversando. 3. Diálogos que no se traducen en acuerdos concretos Los negociadores que las Farc designaron para esta segunda etapa tienen una tendencia excesiva al discurso, pues con la excepción de Márquez que ha comandado el bloque Caribe por muchos años, los demás han sido más hábiles en la retórica que en el combate. Marcos Calarcá lleva años por fuera del país encargado de las relaciones internacionales y una tarea similar ha tenido Rodrigo Granda. Andrés París se le conoció en el Cagúan como un político. Jesús Santrich ha sido propagandista de radio e historiador informal de la guerrilla. Y aunque aún no se sabe si Simón Trinidad podrá participar desde su celda en Estados Unidos, si lo hace, su trayectoria es más discursiva y financiera, pues pocas veces disparó su fusil. Tanto político en la negociación puede resultar positivo, en el sentido de que pueden ser más amigos de buscar soluciones negociadas, que de seguir empeñados en la guerra. Sin embargo, si vuelven la negociación una reafirmación de posiciones dogmáticas y de prejuicios, de retórica marxista, que no conduzca a acordar acciones prácticas, pueden extender la negociación, sin mostrar avances, hasta dónde políticamente el gobierno Santos ya no la pueda sustentar. 4. Apoyo popular en caída Hoy el proceso de paz tiene al 54 por ciento de los colombianos optimista de que va a funcionar, según una encuesta de Ipsos, publicada por varios medios el pasado 10 de septiembre. Es una favorabilidad débil que puede perderse si la negociación se prolonga y el ambiente se llena de información negativa, así sea especulativa. Menos flexibilidad aún demuestran los colombianos frente a lo que se podría conceder en la mesa: un 72 por ciento no quiere ver a los jefes guerrilleros en política y un 84 por ciento no está de acuerdo con que se salven de la cárcel. No es exactamente un amplio e irrestricto apoyo a la paz negociada. De ahí que la estrategia del gobierno acerca de cómo informar sobre lo que vaya sucediendo en La Habana es crucial. Contar cada detalle puede magnificar las diferencias; contar demasiado poco, puede inflar la especulación mediática. Así mismo tendrá que manejar las redes sociales, que el mundo ya sabe que son muy poderosas, para recabar el respaldo de entusiastas y neutralizar sabotajes informáticos por esta vía. |
||||
| Última actualización el Domingo, 18 de Noviembre de 2012 20:11 |