Campesinos, más organizados para reclamar sus derechos

Cerca de 3.000 campesinos hacen parte de la Asociación Campesina del Bajo Cauca (Asocbac). Su propósito es reivindicar los derechos que se vulneren durante el desarrollo de la lucha antinarcóticos que adelanta el Gobierno Nacional en esa subregión de Antioquia.
 

Jorge Ríos muestra los efectos de las goteras de glifosato en la selva nativa del Cañón de Iglesias.
Entre las marchas campesinas del año 2008 y la ocurrida hace dos semanas en Tarazá, Bajo Cauca antioqueño hay diferencias: una de ellas en el orden con que se desarrolló la última movilización. No hubo disturbios, no se tomaron la troncal a la Costa Atlántica ni entraron en choques con los agentes del escuadrón antidisturbios de la Policía Nacional.
 
“La gente está aprendiendo a trabajar, por eso fue tan pacífica la marcha”, afirma Jorge Ríos, uno de los líderes de la movilización y secretario de la Asociación de Campesinos del Bajo Cauca. “Grupo de campesinos que llegaba a Tarazá, lo íbamos organizando y le decíamos que no se había venido a hacer disturbios ni a pelear, sino a reclamar unos derechos”.
 
El propósito de la movilización fue protestar contra los estragos que estaba ocasionado la fumigación aérea con glifosato en los cultivos de pancoger, pastos y bosques nativos en diversas regiones del Bajo Cauca. En esa ocasión, se concentraron 2.500 personas en el coliseo de Tarazá.
 
Jorge Ríos es un labriego más, de 47 años de edad y oriundo del corregimiento Santa Rita, de Ituango, de donde salió a los nueve años, para venirse a vivir a Tarazá junto con su familia. No tiene mayores estudios, pero eso no ha sido un obstáculo para ejercer un claro liderazgo sobre los campesinos de Asocbac. “A mí me dejaron como líder y entre más ánimo le veía a las comunidades más ánimos me daba para trabajar por ellas”.
 
Este labriego no niega que cultivo hoja de coca, pero en el año 2007 se la erradicaron y desde esa época no ha vuelto a la ilegalidad. Ahora se concentra en fortalecer a Asocbac. 
 
El carácter pacífico de la marcha es el resultado de diversos trabajos comunitarios adelantados desde mediados de 2008, cuando surgió la Asociación. “Hemos venido capacitando líderes para que en caso de una salida se controle a la gente. Capacitamos a presidentes y líderes de las juntas de acción comunal”, agrega Ríos. En su proceso de formación han tenido contactos con la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (Acvc), y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin).
 
Pese a ser una asociación joven, pues tiene poco más de dos años de existencia, ha logrado cohesionar a los campesinos, al punto que actualmente tiene 3.000 afiliados, de los cuales 500 están dedicados a la sustitución de cultivos de hoja de coca, sobre todo en el municipio de Valdivia.
 
Asocbac nació luego de las marchas de los meses de febrero, abril y mayo del 2008 tras reflexionar sobre la manera desordenada como salieron de sus corregimientos y veredas para reclamar mayor atención de las autoridades y solicitar apoyo para la sustitución de cultivos ilícitos. “Salíamos muy desorganizados, por eso teníamos muchos problemas”, dice Ríos, quien a su vez es presidente de la junta de acción comunal de la vereda Las Acacias, donde habita actualmente.
 
La idea surgió de varios líderes campesinos de los municipios de Tarazá y Valdivia. Uno de ellos fue José Antonio Betancur López, quien asumió la vocería de los campesinos durante el consejo comunitario celebrado el 3 de mayo del 2008 en Tarazá ante el entonces Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. También fue la primera víctima.
 
El 4 de julio de 2009, Betancur López fue requerido por agentes de la Policía para una requisa cuando se desplazaba en un taxi desde el casco urbano de Tarazá al corregimiento El Doce. “Lo que sabemos es que lo retuvieron un rato, hasta cuando llegaron varios hombres de civil y se lo llevaron”, precisa Ríos. Horas más tarde fue encontrado muerto cerca del acueducto de la vereda Piedras. “El crimen nunca se investigó”, agrega.
 
La protesta del pasado mes de febrero es la primera que coordinaron desde la Asociación. Sus líderes fueron los que se sentaron a la mesa de negociaciones con voceros de los gobiernos Nacional y Departamental para desactivar la movilización y regresar a las parcelas.
 
Este líder campesino reitera que la Asociación fue constituida para defender los derechos de los campesinos, “esa es nuestra idea y eso es lo que hacemos”, reitera. Por eso rechaza de manera tajante los señalamientos que ha lanzado en las últimas semanas el Gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero en contra de la dirigencia campesina.
 
“Es mentira que la movilización recibió apoyo de las Farc”, asevera Ríos. “Lo que hubo fue un movimiento de los campesinos para reclamar por los daños que nos ocasionaron con las fumigaciones aéreas. Los mismos campesinos presionaron para que hubiera presencia de mucha gente”.
 
La organización con la que llegaron a Tarazá les permitió, por ejemplo, no dejarse arrastrar por una protesta que se impulsó desde el corregimiento El Doce, donde tiene fuerte presencia la banda criminal emergente conocida como ‘Los Urabeños’, un grupo que surgió en el Urabá antiqueño a mediados del 2006 y fue comandado por Daniel Rendón Herrera, alias ‘don Mario’, hasta el momento de su captura el 15 de abril de 2009.
 
“Ellos pretendían tomarse la troncal, pero nosotros teníamos claro que ahí no nos íbamos a meter. Allá si salieron presionados por ese grupo. La idea de ellos era que nos metiéramos a la carretera, pero si nosotros aceptábamos eso perdíamos el trabajo que llevábamos. Y quedaba la asociación por el piso, y eso era lo que no queríamos”, explica Ríos.
 
Incluso reconoce que no pensaban ceder tan fácilmente en las negociaciones, pero los disturbios del corregimiento El Doce, que dejó una persona muerta, los obligó a lograr acuerdos rápidamente para evitar mayores problemas. “Eso fue un intento de sabotear nuestro trabajo”, opina el líder campesino, pero agrega, con satisfacción, que la asociación nunca perdió el control de la protesta ni estuvo bajo presión de ningún grupo armado.