"Mucho inocente pagó en una guerra sin razón": ‘Coplero’

La verdad de lo que hicieron los paramilitares del Casanare se está conociendo solamente por la colaboración de José Reinaldo Cárdenas alias ‘Coplero’, el único postulado a Justicia y Paz que perteneció a las Autodefensas del Casanare. 
  
José Reinaldo Cárdenas Vargas alias 'Coplero', ex jefe militar de Aguazul, Casanare, de las Autodefensas Campesinas de esa región. Foto VerdadAbierta.com

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En Justicia y Paz, José Reinaldo Cárdenas Vargas alias ‘Coplero’ ha confesado 200 asesinatos de los 7 mil que según cálculos extraoficiales se cometieron en Casanare bajo el régimen de terror paramilitar.  Sus confesiones son la única información que tienen las víctimas de esta región de los Llanos Orientales porque las Autodefensas Campesinas del Casanare, Acc, o ‘Buitragueños’, como se les conoció en la región, no se desmovilizaron y Cárdenas es el único de este bloque que fue postulado a Justicia y Paz, y por lo tanto, tiene un incentivo jurídico para colaborar con la justicia.

Alias ‘Coplero’ ha reconstruido algunos de los crímenes con colaboración de varios ex paramilitares de las Acc, que están presos pero que no están postulados como alias ‘Solín’, ‘Careloco’ y ‘Chocolate’. Las víctimas del Casanare le han pedido en forma reiterada al Ministerio de Justicia que considere la postulación de 120 ex paramilitares que están presos y juzgados por la justicia ordinaria, pero el gobierno ha rechazado la solicitud.

Los fundadores de este grupo paramilitar también están presos y al no desmovilizarse tampoco han confesado lo que sucedió en la zona. Héctor Buitrago alias ‘Tripas’, el creador de estas autodefensas en la década de 1980, fue capturado el 6 de abril de 2010 en Cundinamarca. Dos de sus hijos Héctor Germán alias ‘Martín Llanos’ y Nelson Orlando Buitrago alias ‘Caballo’ fueron capturados el 6 de febrero de 2012 en Venezuela.

VerdadAbierta.com entrevistó en la cárcel La Picota a alias ‘Coplero’, quien este mes de marzo de 2012 será presentado ante un Tribunal de Justicia y Paz donde la Fiscalía 16 le imputará los delitos que el ex paramilitar ha confesado en versiones libres. En la entrevista habló sobre reclutamiento, desapariciones y la guerra con el Centauros, el bloque paramilitar que se tornó en enemigo.

¿Cómo ingresó a las Auc?
Mi nombre es José Reinaldo Vargas. Mi seudónimo o sobrenombre ha sido desde pequeño.  Vengo de una familia campesina  del municipio de Tauramena, Casanare. Ingresé en 1994 a las Autodefensas Campesinas de Casanare cuando tenía  15 años. En alguna ocasión se me dio por decir que quería ingresar a las autodefensas, en ese tiempo, los llamábamos Los Masetos.

 
Alias 'Coplero' ingresó a las Autodefensas del Casanare siendo menor.   

Después me arrepentí porque llegó un muchacho al que le decían ‘Conejo’ que me intimidó con psicología, llamémoslo así, de que el que se iba lo mataban. Estaba en una finca llamada El Triunfo cuando llegó Jaime Matiz Benítez con 20 paramilitares.

El verdadero fundador y creador de las autodefensas en el año 1984 fue el señor Héctor Buitrago. Él se organizó por ausencia del Estado, de pronto no había  esos derechos fundamentales de garantizar la seguridad a mucho ganadero y a mucho campesino de bien. Él se organizó y comenzó con ocho hombres. Cuando yo ingresé ya  éramos 60 hombres. La operación más que todo era en Boyacá, Monterey, en Casanare, y Puerto López en el Meta.

¿Cuándo ingresó qué le asignaron, cómo su recorrido?
Entré como un patrullero raso común y corriente. Tomé cursos de entrenamiento, de formación militar en una base con diferentes obstáculos de pista, instrucción de combate e ideología de la organización. Nos explicaban del trato con la población civil, que lamentablemente se perdió mucho más adelante, del respeto entre nosotros mismos, los deberes, los derechos, los delitos, las sanciones, todo lo que se incluía en el estatuto disciplinario interno.

¿Los instructores eran militares? ¿había militares dentro de la organización?
No, en  ese tiempo el instructor era propio de la organización. Un miembro activo de la organización que se llamaba Jorge Beltrán alias ‘Pantera’. Ese fue mi instructor en ese curso. Más adelante se fueron presentando de pronto algunas ayudas militares pero unos grupos muy pequeños.

¿Y qué militares? o ¿de qué base?
No. Sé que era un capitán de pronto de una base llamada Pozo 3. Estuvo pero no daba la cara. Sabía que era un capitán más no de su verdadero nombre. Tuve un curso de contraguerrilla, base en movimiento, polígono nocturno y polígono diurno. Eso fue lo que él (el capitán) ayudó para ese tiempo.  En 1999 estuvo un ex militar al que le llamaban ‘800’.

¿Era común que las autodefensas reclutaran a jóvenes?
Crep que los comandantes no tuvieron ese conocimiento como hoy en día, como que no pensaron de pronto un poco en la situación. No miraban la edad sino más bien se guiaban por el físico, que fuera una persona robusta y que  aguantara  un entrenamiento militar. El joven tiene más energía y habilidad en muchas cosas. Pero el trato para todo el mundo era igual. No tengo nada que decir que de pronto a mí me trataron mejor que el otro.

En varias entrevistas los paramilitares han contado cómo era su vida en las autodefensas, las prácticas a las que recurrían. ¿Cómo vivió eso?
Me enseñaron en cierta forma sobre respetar los derechos humanos. Que si un enemigo caía en combate se le respetara la vida. Pero eso se fue presentando al criterio de cada comandante, entre más grande la organización, se fueron saliendo de las manos muchas cosas.

¿Se degeneró?
SÍ, se degradaron muchas cosas.

¿De lo que recuerda qué se degeneró?
En cuestión de reclutamiento de menores,  que a veces, se hacía a cambio de la vida. Había muchachos que les gustaba robar ganado, que se hacían pasar por autodefensas y hacían desorden. Se iba a desprestigiar la organización, entonces se reclutaba esas personas a cambio de no quitarles la vida. Pero hubo malos comportamientos en la organización.

¿Barbarie?


¿Qué recuerda? Justicia y Paz documentó que algunas víctimas fueron asesinadas con ácido…
Eso es verdad, no era cotidiano, no era normal pero en alguna ocasión se presentó.

¿Y por qué lo hacían?
Por una orden que dio un superior, Luis Eduardo Linares alias ‘HK’. La orden era que había que ensayar con cianuro porque tenían que ultimar a una persona y no podían hacer ruido. Entonces tocaba valerse de esa forma y ensayé con una persona.

Si eso pasó con cianuro, ¿qué otras cosas pasaron?

 
Según 'Coplero', las Autodefensas del Casanare desaparecieron a por lo menos 2 mil personas.   

Otra arma que se aplicó fue con arma blanca, de desmembrar a una persona y dejarla en una fosa. Pero eso no fue por gusto ni por causar daño psicológico o temor. Era porque teníamos que desaparecer, porque si dejábamos un homicidio aquí, otro allá, entonces lógico que empezaba a haber presión de la fuerza pública. Por eso ese comportamiento de desaparecer.

¿Cuándo empiezan las desapariciones?
Desde que yo empecé ya estaba la práctica.

Según el gobierno, Casanare tiene las estadísticas más altas de desaparición. ¿Por qué se dio esa situación?
Por uno de los comandantes. En Casanare se dieron muchas desapariciones. El comandante ‘HK’ era el que tomaba las decisiones porque era un mando regional y él era autónomo de cualquier decisión y de ordenarla.

¿Cuántas personas creen que desaparecieron?
Unas cinco mil desapariciones aproximadamente.

¿En qué período?

Yo le pongo que de 1995 en adelante.

¿Por qué 5 mil personas desaparecidas?
No, perdón. De todos, 2 mil son desaparecidos.

Pero igual 2 mil desaparecidos es un número muy grande. ¿Por qué llegó a ese nivel la barbarie?
Por lo que le dije hace un momento. Fue tan grande la organización y algo grande también se sale de las manos. ‘HK’ era un hombre que a toda hora era hacer, hacer y hacer, y no pensar, y por eso murió mucha gente inocente. También hubo una disputa de territorio que eso conllevo a más muerte. También hubo disputas con la guerrilla, con el Frente 56 de las Farc, el Frente Domingo Laín y el José David Suárez del Eln. Eso fue presentando mucho conflicto y por eso pienso que hubo tanta víctima. No tuvieron en cuenta que había que investigar, investigar e investigar.

¿Cometieron muchos atropellos?

Sí, claro. Soy muy consciente. Yo vine a aceptar la realidad, arrepentido de todos estos actos. Nos equivocamos y hubo atropello contra mucho inocente.

¿Atacaron a algún colectivo o comunidad?
Al campesino. Porque si había una región donde había guerrilla eran acusados de guerrilleros, y si había una zona donde había autodefensas eran señalados de paramilitares.

Usted dice que comenzó como patrullero, ¿en qué momento le encargan el grupo de Aguazul?

Estuve en Sogamoso (Boyacá), luego en el Meta, Girardot (Cundinamarca) y llegué el 3 de agosto de 2001 a Aguazul (Casanare).

¿Por qué todos esos recorridos?
Traslados.

¿O sea que en Sogamoso hubo autodefensas?
En Sogamoso hubo autodefensas. Yo fui el primero que llegó.

¿Y eso tuvo alguna conexión con ‘Los carranceros’?
‘Los carranceros’ son del Vichada. En 1996 estuve en una patrulla con el señor ‘Guillermo Torres’ (José Baldomero Linares, ex jefe paramilitar de las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada, conocidas popularmente como ‘Carranceros’, porque presuntamente fueron promovidas por el empresario de las esmeraldas Víctor Carranza).

Las víctimas dicen que en Aguazul hay una laguna donde fueron arrojados los cuerpos de las víctimas…
No lo sabía, lo vine a saber por una entrevista de un muchacho alias ‘Camargo’, él fue quien comentó. En 2001 por orden de alias ‘HK’ se dio la orden de exhumar los cuerpos, sacarlos de las fosas y cambiarlos de puesto. Más o menos los muchachos duraron como unos veinte días haciendo eso. Porque en ese tiempo era muy peligroso que nos fueran a encontrar una fosa, la organización iba a tomar represalias contra uno porque no se habían tomado medidas para desaparecer a las personas. Me vine a enterar por esa entrevista que habían arrojado los cuerpos a la laguna pero esa no había sido la orden. De pronto por no excavar, los arrojaron a ese lago.

¿Cómo fue la guerra con el Centauros? ¿Cuál fue el detonante?
A uno le queda difícil realmente buscar la naturalidad del problema.  Eso lo sabe directamente ‘Martin Llanos’ y Miguel Arroyave (alias ‘El Arcángel, ex jefe paramilitar del Centauros, asesinado en septiembre de 2004). Pero lo que uno escucha es que quien comenzó la guerra fue Arroyave que quería absorber al otro grupo (Autodefensas Campesinas del Casanare o ‘Buitragueños’). Pero el verdadero que sabe la problemática, por qué fueron las causas lo sabe ‘Martín Llanos’.

¿Usted vivió esa guerra?


¿Cómo fue?

 
La guerra entre el Bloque Centauros, de Miguel Arroyave, y las Autodefensas Casanare, de Héctor Germán Buitrago, dejó dos mil muertos entre ambos paramilitares.   

Fue muy sangrienta en la que se disputó el territorio en Meta y Boyacá. Donde uno trataba de absorber al otro y el otro a no dejarse. Lo que uno escucha es que hubo unos 300 ó 400 muertos de la Acc y unos mil del Bloque Centauros, entonces hubo muchos muertos. Demasiados. (Otras versiones dicen que los muertos fueron dos mil entre ambos bandos).

¿Pero eran en batallas?
La guerra comenzó en el Meta, en una parte que no conozco, entre La Cooperativa y La Jungla, por ahí fue que comenzó la guerra. Luego esa guerra se vino hacia el Casanare y Boyacá. Esa disputa estuvo más o menos dos años.  En la guerra los muertos que más se presentaron fue en batalla.

¿Cómo era un día de batalla?
Estuve dos veces, en el Casanare. Pero los combates se presentaron más en el Meta, allá fueron más duros. Yo estuve en Casanare en uno que comenzó a las cuatro de la tarde y terminábamos a las ocho de la noche. Al otro día comenzamos a las seis de la mañana y salí herido como a las once de la mañana con un disparo en el pie.   

¿Cómo era vivir ese momento?
Se siente miedo. Uno se acuerda de los hijos y la esposa. Había una cortina de fuego, con cadena de tiradores a unos cinco kilómetros a lo largo. Era ir y  venir, el que tuviera el poder de fuego. Era debilitar al otro, de pronto a que el otro tuviera más bajas.

¿Qué decían sus superiores?
No se usaba tanto la estrategia sino la confrontación. De pronto uno sabía donde se los iba a encontrar y ahí se formaba la batalla.

¿Cómo fue el equilibrio de las fuerzas?  En Justicia y Paz varios paramilitares han confesado que los Centauros pidieron apoyo de otros grupos de las Auc para derrotar a las Acc…
Uno escucha pero uno fue un combatiente más. Lo que se sabe es que al comienzo las Acc iban ganando la guerra en el Meta pero los Centauros, que dependían del Urabá (de los hermanos Carlos y Vicente Castaño), se valieron de apoyo y la mayoría de bloques los apoyaron. Entonces ahí ya había un gran número de pie de fuerza y así fueron debilitando a las Acc.

¿Hubo apoyo del Ejército en algunos combates?
Yo escuchaba que sí, pero realmente no puedo hablar de ese tema porque no me consta.

Ya que estuvo en las Acc tanto tiempo. ¿Cómo era Martín Llanos?
‘Martin Llanos’ era un hombre de carácter, decidido. También en algunas formas era accesible, se le hablaba y escuchaba. Quien era el más jodido de todos era ‘HK’, si él decía que era blanco, era blanco, si decía que era negro, era negro. Pero para mí ‘Martín Llanos’ era un hombre de carácter, un hombre de decisión.

¿Y él cómo veía lo que ocurría en Casanare?
Él creía que ganaba la guerra porque se sentía seguro de esa guerra. De pronto no se imaginaban que iba a haber una incursión de las fuerzas armadas legales.

¿Por qué Casanare era importante para los paramilitares?
De pronto no era importante, sino que el Centauros quería acabar a las Autodefensas Campesinas del Casanare.

¿Las Acc cómo financiaron esa guerra?

 
El ex paramilitar dijo que despojó tierras en Aguazul y Maní por orden de sus superiores.   

Eso es más lo que uno ve porque no manejé el tema de finanzas. Las Acc se financiaron de contrataciones arroceras, fincas, posiblemente de petroleras y  también del gramaje, del impuesto que cobraron en las algunas regiones donde había narcotráfico como por ejemplo en el Meta.

¿Protegían la infraestructura petrolera?
Si las autodefensas mandaban en una región era para que no hubiera guerrilla. Para eso se cobraba un ‘impuesto’,  se suponía que era para brindar seguridad.

Las víctimas cuentan que en Villanueva y Monterrey alias ‘Martín Llanos’ se quedó con tierras que ‘legalizó’ con complicidad de notarios de Yopal. ¿Qué sabe de eso?
Es mucha cosa que de pronto pasó en la organización pero no tuve acceso a eso. Mis funciones fueron militares. Cuando hablo de lo militar, son las urbanas, contraguerrilla, esas cosas. Uno sabe que, sí claro, hubo mucha desapropiación de terrenos. Hablemos de la familia Feliciano, inclusive soy responsable de la finca San Tropel, en Aguazul, y otra finca por ahí en Maní. Es muy cierto que mucha expropiación. Lo que pasa es que soy ajeno totalmente a cómo manejarían ese tema, de pronto con personas terceras.

En esos dos casos que ha confesado de despojo, ¿cómo lo hizo?
Todo fue por mandos superiores.  Yo era un muchacho inferior, totalmente un mando pequeño, que siempre vivía cumpliendo funciones, obedeciendo órdenes. Me decían  “hay que ir a tal finca a hacer esta diligencia, pídale los documentos”. Así fue con la finca San Tropel. Me dieron el teléfono de una señora para que la llamara y le exigirá unos documentos originales para llevarlos a la vereda Agua Clara donde estaba un muchacho esperándolos. Yo la llamé, le exigí los documentos y la señora los entregó. Hasta ahí llegó mi función, de ahí en adelante ya la tomaba otro. . De esa manera fue que yo participé en despropiar la finca San Tropel.

¿Y en la otra? ¿En la de Maní?
Un muchacho me dijo que venía con orden de ‘Martín Llanos’ que una finca tenía problemas, que la iban a expropiar, entonces yo le dije: “Ahí están los muchachos. Tome cuatro o cinco y haga lo que tenga que hacer”. Pero él fue el responsable.

O sea que usted cumplía con la orden de hacer el desplazamiento pero no sabía que pasaba con la tierra…
A mí me tenían exclusivamente para eso.

¿‘HK’ y ‘Solín’ eran mandos militares en el área general?

Sí, ‘Solín’ era el comandante de todas las urbanas, especiales que llamaban. Él tenía gente en Aguazul, Yopal, Maní, Monterey, Villanueva, Sogamoso y Duitama. En todas partes tenían a su respectivo comandante.

¿Y ‘HK’?
‘HK’ era el comando regional, era el que se entendía con todas las contraguerrillas.

Y en esos desplazamientos, ¿las fincas fueron un botín de las autodefensas?
Sí, hubo algunas que se necesitaban y las pusieron a trabajar al servicio de la organización para financiarse.

Hace un momento se refirió a la familia Feliciano. En Justicia y Paz han dicho que uno de ellos promovía las autodefensas pero que el resto de familia fue víctima de ‘Martín Llanos’…
En la época se decía que Víctor Feliciano en algún modo patrocinaba. Hablo no más de don Víctor, era patrocinador y cuando hablo de patrocinador era persona colega de la organización y de pronto aportaba. Para mí era un patrocinador.

¿Y por qué terminaron siendo asesinados otros integrantes de la familia si como usted dice no tenían nada que ver con el conflicto?
Realmente, como le expliqué hace un momento, uno no sabe lo que originó la agresión que tuvo la organización con esa familia. El único que sabe realmente es ‘Martín Llanos’.

De lo que vivió, ¿estuvo en alguna masacre donde hubo despojo para favorecer a alguien?
Yo en masacres no estuve. Pues hoy en día que uno va conociendo la Ley. Un día quemamos unas personas, cuatro en mismo día que fueron desaparecidas, pues esa sería la única masacre en la que estuve. Pero no tengo nada que ver con masacres.

Respecto a los desaparecidos, hubo algún partido político o comunidad que quisieron exterminar…
No tuve conocimiento de esos hechos y  no escuché que había que atacar a algún partido político por alguna circunstancia, no.

O de algún grupo que hayan pensado que tuvieran relación con el Eln o las Farc…
Sí, eso también causó mucha muerte. Por informaciones de que tal empresa financiaba a la guerrilla, entonces ahí llegaba la autodefensa y venga para acá, también fináncienos a nosotros. Es el único ejemplo que le puedo poner.

En 2001 se supo en la región que los paramilitares convocaron cerca del río Túa a un grupo de 200 maestros para que votaran por Álvaro Uribe. ¿Cómo fue esa reunión?
Pues uno escuchaba que Uribe iba a lograr la paz, se hablaba de la desmovilización. Inclusive yo vine a tener idea de quién era Uribe por un programa llamado La Lechuza. Él comenzó  a hablar de desmovilizaciones.  Se enfocó a ese tema, pero realmente si en un tiempo dieron la orden de hacer cierta política en la organización como con la población, como que el presidente que de pronto le servía al país era Uribe, pero no me consta si hubo una reunión por ahí en el Túa.

Volviendo al tema de la guerra con el Centauros, ¿cuánto duraron en combate?

No estuve en todos los combates pero fueron como dos años, de 2002 hasta 2004.

¿Cómo fue ese comienzo de la guerra?

Comenzó en el Meta, pero no estuve. Pero se escuchaba, llegaban heridos al Casanare de a quince y veinte heridos. Se escuchaba que la guerra estaba dura.

¿Y a quién enviaban allá al Meta?
Allá estaba un comandante regional, que era el que dirigía los combates. ‘Coyote’ era el mando regional en el Meta y en el Casanare era ‘HK’. El que dirigió los combates más que todo en el Meta fue ‘Coyote’. Se escuchaba que había mucha bala, mucho herido.

¿A quién mandaban al frente?
Los comandantes al frente del combate. La cortina de fuego era comandante de compañía y contraguerrilla, comandante de  escuadra y patrullero, eran quienes permanecía en la cortina de fuego confrontando el enemigo.

¿Y la guerra se hacía en el monte?
Depende del terreno donde se presentara. A veces se presentaba en terreno limpio, en sabana y otras veces en montaña. Pero eso fue diverso, en varias formas.

¿Y para esa guerra supongo que también hubo reclutamiento?
Ahí fue donde más se presentó reclutamiento.

¿Iban a pueblos cercanos o traían desde otras regiones?

 
Las Autodefensas Campesinas del Casanare reclutaron menores y jóvenes de la región para combatir al Centauros.   

La guerra es tan sucia que se valen de mañas. En una guerra el encargado de reclutar  tenía que engañar, que les pagaba muy bien, que de pronto iban a trabajar en arroceras, que la bonificación era muy buena. Ya cuando llegaban a las regiones de control de autodefensas les decían la verdad. En Casanare les decían: “Usted queda reclutado para la organización. Usted verá que hace”. Y ya se tomaban las represalias, se intimidaba.

¿Hubo casos en los que un reclutado al dar cuenta de la realidad no quiso entrar a combatir y ustedes lo mataron?
Que yo presenciara, no, gracias a Dios, no. A uno le daba cosa ir a sacar a un muchacho de una casa a la fuerza, era duro. Uno también  puede estar en una guerra pero uno también tiene sentimientos, uno también es sensible y a veces el papá a uno le suplicaba que no se lo llevara. Eso a uno le conmueve los sentimientos. Pero desgraciadamente en una organización uno debía cumplir la orden o si no terminaba fusilado.

¿Era muy común que la gente  se enrolara en las autodefensas y que al principio la gente lo viera sin mucho problema?
Sí, lo miraba como una seguridad necesaria en la región de alguna manera.

Pero cuando empiezan a tener tantas bajas (en la guerra con El Centauros) empezaron a forzar…
Sí, ya llegó la orden a las malas.

¿Cómo fue eso? y ¿por qué?
En 2004 me tocó hacer un reclutamiento de 30 muchachos. ‘Solín’ me exigió 100 y eso fue una Semana Santa. Me acuerdo tanto que le dije que no, que respetáramos la Semana Santa.

¿Y por qué querían cien?
Necesitaban personal por lo que se estaba presentando los combates. Tenían bajas, desertaban, entonces necesitaban para poder llevarlos a entrenamiento y contener el fuego con el enemigo.

¿Y los sacaban de las casas o los citaban?
Los buscábamos en las fincas donde trabajaban. Uno les llegaba: “Bueno, usted queda para las autodefensas”. Se llevaba obligatorio.

Cuéntenos esa escena, ¿cómo es que en Semana Santa le piden reclutar 100, ¿cómo hizo?
En la región uno escuchaba que unos tomaban el nombre de autodefensa, que otros le pegaban a la mamá o robaban. Entonces cogí primero a los que tenía entre ojos por mal comportamiento y a los que se hacían pasar por autodefensas les dijo: “Bueno, ahora si va a ser autodefensa, camine”. Pero también hubo gente que estaba trabajando juiciosa que nos llevamos.

¿En qué parte los reclutaron?
Una parte de Aguazul y otra de Maní.

¿Y a dónde los llevaron?
Yo se los entregué a ‘Solín’ en el río Cusiana y me dijo “Son cien”. Pero yo le dije que no era capaz. Pues uno es capaz, uno podía ser capaz, pero es que uno también tenía sentimientos, uno también le movía algo por dentro de que no estaba bien. Yo le dije: “Hay mucha presión de la fuerza pública”. Fue la disculpa y me dijo: “Ah bueno, esperemos”.

¿Qué es lo último que recuerda de esos muchachos que reclutó?
Algunos muy tristes; otros pues les gustaba tal vez. Entonces me dieron mucha tristeza.

¿Pero hubo alguno en particular que le haya dicho algo?
Sí, yo dejé ir tres. Entre ellos había un evangélico y un mecánico que lloraban y lloraban. Yo dije: “Dejo estos treinta y que estos muchachos se vayan”.

¿Iban mujeres?
No, yo no recluté mujeres. Yo siempre respeté a la mujer.

¿Y dentro de esos treinta había menores de edad?
Creo que tres, porque la mayoría eran reservistas.

Usted dice que los llevaban a una finca y les enseñaban a disparar…
Se los entregué a ‘Solín’ y sé que se los llevaron para el Casanare a una base de entrenamiento. No sé quién les daría el curso. Fue un curso muy corto porque estábamos era en la guerra. Pero obligatoriamente había que darles un curso.

¿Cómo era alias ‘HK?
Él venía de una familia de Bucaramanga. Había sido soldado profesional del Ejército. Pero él no daba esa expresión del derecho de opinar, de decir “eso no está bien”, mientras que  ‘Solín’ le decía: “Vea, eso está mal”. Si ‘HK’ decía que algo era negro era negro, y si era blanco era blanco.

Un hecho que recuerde de la crueldad de alias ‘HK’…
Un día íbamos en una camioneta y le dije mire, allá va la familia de la muchacha que usted mandó a matar en Maní. Ella era novia mía y era inocente. Y recuerdo que me respondió: “Ya está muerta y a veces en la guerra tienen que morir inocentes”.

Qué otra injusticia recuerda…
Cuando me mandó desplazar un verdulero, un viejito de una finca. Porque de un tiempo atrás en esa zona había guerrilla, pero estamos hablando de cinco años atrás. Le dije que eso era una injusticia, que el señor estaba trabajando juicioso y que eso ya era de dominio de nosotros. Pero me dijo (alias ‘HK’) que no y se pegó de que ahí había una tienda a donde llegaban unos guerrilleros. Fue una injusticia. El señor lloraba y preguntaba que por qué lo desplazaban.

Volviendo al tema de la guerra. ¿Cuándo empiezan ustedes a darse cuenta que están perdiendo?
En 2004 hay ya mucha persecución de la fuerza pública. No me constan los vínculos de los Centauros con la fuerza pública, pero sí percibía que el Gaula estaba encima de nosotros. Entonces desde ese momento empezamos a sentir que se iba a perder. Mirábamos que la fuerza pública estaba mucho sobre nosotros y no contra el Bloque Centauros.

¿Y trataron de sobornar a la Policía o al Ejército?
Eso se presentó pero creo que no se pudo. Pero en ese tiempo fue que ya miramos que perdíamos la guerra.

¿Cuáles fueron los vínculos de ustedes con las fuerzas militares?
Ya los expliqué en Justicia y Paz. En cierto tiempo hubo ayuda de las fuerzas militares, como lo han venido diciendo los postulados de los diferentes bloques, pero hay que ser claro en que no toda la fuerza pública se prestó.

¿Pero quién los ayudaba?
Personalmente que a mí me conste un teniente y un cabo (se reservan los nombres porque la investigación está en curso). Uno sabía que la organización manejaba mucha más Ley, pero no tenía acceso a esa información. Eso lo manejaba personas de más alto nivel, como de la parte administrativa. Como le digo, hay muchas cosas que uno no sabe.

¿Qué hecho marcó que ustedes ya se sintieran perdidos?
La Operación Santuario del Ejército, porque en junio del 2004 habíamos 700 hombres todavía para combate. Esa gente fue trasladada a Boyacá a tomar reposo, a reorganizarse. Pero ya llegó la operación  que fue la que definitivamente desmanteló  militarmente a las Acc.

¿Cómo fue esa operación?
Aproximadamente fueron tres mil o cuatro mil soldados que bloquearon las vías de acceso a Boyacá, vías de comunicación. No se podían suministrar víveres, entonces al tomar todas las vías  de penetración, todas las vías de acceso, viales o caminos, el combatiente echa a aguantar hambre, echa a desertarse, otros a entregarse, otros a hacerse matar y eso fue lo que se presentó en la Operación Santuario.

¿Mucha deserción?
La mayoría se entregaron a la fuerza pública. Otros los mataron y otros desertaron  sin entregarse a nadie y tomaron su vida común y corriente.

¿Y en su caso?
Me empezó a caer el Gaula. Alias ‘Mauricio’ u ‘Otoniel’ (Dairo Antonio Úsuga David, ex jefe militar del Centauros y ahora miembro de una bacrim) se consiguió mi teléfono. Me dijo: “Eche para acá. No se haga matar. Ya la guerra la tienen perdida”… Con la Operación Santuario definitivamente me quedé solo. Yo siempre permanecía con quince o veinte muchachos.

Entonces cuando se queda solo, aceptó la propuesta de alias ‘Mauricio’…
Sí. Él me dijo: “Yo sé de guerra y usted fue un hombre mandado. Usted todo lo que hizo fue mandado, y a mí no me gusta restar sino sumar”. Entonces seguimos hablando y es ahí cuando me presento al frente de alias ‘Diego’ (Orlando Mesa Melo, que delinquió con los Centauros en el Norte del Casanare y quien está solicitando la postulación de Justicia y Paz). En el 2005 ya me dan una contraguerrilla.

¿Por qué las Acc no se desmovilizaron?

 
'Coplero' dijo que la verdad sobre lo que sucedió en el Casanare no se sabe porque él es el único postulado de este grupo en Justicia y Paz.   

Ese bloque no quiso desmovilizarse. Entiendo la problemática de ‘Martín Llanos’ El gobierno solo quería tener una mesa de negociación como  Ralito. Pero era imposible porque ‘Martín tenía una guerra. Si él se iba a negociar, allá lo iban a matar. Él pidió una zona en Casanare para negociar, él quería negociar, después ya dijo que no quería porque sintió esa incertidumbre de sentirse engañado. Como que veía que lo querían matar de la manera que fuera.

Cuando se pasa al Centauros, ¿le tocó combatir a las Acc o pactó una tregua?
No se pactó. Pero gracias a Dios no se presentó.

Lo hubieran visto como un traidor…
A ojos de ellos sigo siendo un traidor. Pero las circunstancias fueron diferentes. Yo no le doy mente a eso, yo ya quiero buscar otro camino.

Usted entonces se desmovilizó con el Centauros…
Sí. El 3 de septiembre de 2005 en Yopal.

¿Cuál es su balance de la guerra?

Lo que pasó nunca debió haber pasado. Fue totalmente desastroso, no solo en Aguazul, Casanare, sino en Colombia. Hubo mucho abuso a la población por los grupos armados. Uno hoy vive muy arrepentido. Uno sabe que atropelló mucha gente y mucho inocente pagó en una guerra sin razón.

¿Usted cree que es clave la postulación de ‘Martín Llanos’ y de los ex integrantes de las Acc que están presos?
En Casanare no ha resuelto nada, porque el único postulado soy yo. Una estructura de 1.500 hombres es bastante grande. Yo allá era un pequeño comandante. No se sabe nada, simplemente se sabe lo de Aguazul porque ante Dios y ante todo yo he dicho la verdad. Yo creo que debe haber una posibilidad. Inclusive, 14 ex combatientes, que fueron compañeros míos, me ayudaron de forma voluntaria en las versiones libres. Se puede decir que las víctimas no han sabido la verdad como deben saberla, como ha sucedido con otros bloques. El que no ha querido es el gobierno.

¿Usted cree que políticos y empresarios los utilizaron para lograr sus fines?
Yo creo que de cierta manera, sí. Porque hoy en día uno ve versiones de diferentes comandantes y entonces uno se basa en eso y dice sí fuimos utilizados.