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La guerra entre jefes ‘paras’ que casi acaba con el proceso de paz

Una masacre cometida en 2004 en Caucasia y que se trató de un ajuste de cuentas entre jefes 'paras', por poco echa al traste las negociaciones entre las Auc y el gobierno.
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 En la foto, alias 'Macaco' o 'Javier Montañez' como se hacía llamar al interior de las Autodefensas.

El 13 de septiembre de 2004, la Fiscalía 118 Delegada ante el Juez Penal del Circuito de Caucasia ordenó apertura de investigación previa a fin de esclarecer los móviles, circunstancias y responsables de la masacre perpetrada en esta localidad del Bajo Cauca antioqueño el 31 de agosto de ese año y que estuvo a punto de “echar al traste” el proceso de paz que por aquel entonces adelantaba el Gobierno Nacional con el Estado Mayor Negociador de las Autodefensas Unidas de Colombia, en el corregimiento Santafe Ralito de Valencia, Córdoba.

Ese día, según lo narrado por testigos del hecho, a eso de la 1:30 de la tarde, varios hombres fuertemente armados que se movilizaban en dos camionetas llegaron hasta la “Peluquería DKDA”, ubicada en inmediaciones del Parque La Ceiba, sobre la Avenida El Pajonal de Caucasia. Los hombres abrieron fuego de manera indiscriminada contra los clientes que se encontraban a esa hora en el local y en la acción perdieron la vida Pedro Segundo Ávila Mercados, conocido con el alias de ‘Camilo’, de 19 años de edad; y Alexander Forero Melo, alias ‘Cajuche’, de 23 años.

Los relatos también aluden a un tercer hombre que fue sacado gravemente herido en un taxi. Las pesquisas judiciales posteriores al hecho criminal permitieron establecer que se trataba de un hombre conocido con el alias de ‘Soldado’, de quien no se logró ni su identidad ni su suerte finalmente. Las autoridades solo pudieron establecer que los occisos eran integrantes “del grupo armado ilegal conocido como Autodefensas”.

Y si bien, aún hoy, quienes recuerdan el hecho apuntan a que “fue una vendetta entre los mismos paracos”, el 23 de mayo de 2005, luego de seis meses de labores infructuosas por parte de los investigadores judiciales, la Fiscalía 44 Delegada ante el Juez Penal del Circuito de Caucasia decretó resolución inhibitoria sobre este expediente; es decir, se decidió suspender la investigación hasta tanto no surgieran nuevas pruebas que permitieran dar con los autores intelectuales y materiales de uno de los  hechos que más conmocionó a los habitantes de Caucasia en aquel año.

Hoy, siete años después de aquella decisión, las revelaciones hechas por uno de los protagonistas de esta historia ante fiscales de Justicia y Paz han permitido conocer buena parte de la verdad. Se trata de Ramiro Vanoy, alias ‘Cuco Vanoy’, quien desde su sitio de reclusión en La Florida, Estados Unidos, le narró a una fiscal de Justicia y Paz el cómo y el por qué varios de sus hombres fueron asesinados por subalternos de Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, y cómo la mediación del “comandante Mancuso” evitó una confrontación que hubiera causado aun más dolor, muerte y desolación en el Bajo Cauca antioqueño.

Una pelea que terminó en venganza
Para el 2004, los Bloques Minero y Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) habían alcanzado tal hegemonía armada y criminal en los seis municipios del Bajo Cauca antioqueño, que en varios de ellos eran los paramilitares, y no las autoridades legítimamente constituidas, las que impartían orden, justicia y ejecutaban obras sociales y proyectos de infraestructura.

No hubo alcalde, concejal, inspector de Policía o personero; incluso comandante de estación de Policía que no haya tenido que concertar con ‘el comandante Cuco’ o ‘el comandante Macaco’ en el periodo comprendido entre 1998-2004. Ambos, con un importante precedente narco e integrantes de peso dentro del Estado Mayor Negociador de las Auc, debieron aprender a convivir en la región del Bajo Cauca por orden de Vicente Castaño.  

En 1997, Vicente realizó una reunión en una finca entre Caucasia y Valencia a la que asistieron los jefes de las pequeñas facciones paramilitares existentes para ese entonces. Allí, alias ‘El Profe’ les propuso ser parte de las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá (Accu). A la reunión asistieron alias ‘Cuco’ Vanoy, quien ya lideraba el que posteriormente sería el Bloque Mineros; y alias ‘Javier Montañez’ o Carlos Mario Jiménez, quien había conformado un pequeño grupo de seguridad en el corregimiento Piamonte de Cáceres, conocido como los ‘Caparrapos’.

“En esa reunión ‘El Profe’ (Vicente Castaño) me presentó al comandante (alias ‘Javier’) Montañez (Carlos Mario Jiménez). Para ese entonces yo no lo conocía personalmente, pero sí había oído hablar de él. En esa reunión el profe nos dijo a varios comandantes de qué zonas nos íbamos a encargar cada bloque. A mí me tocó una zona y a (alias ‘Javier’) Montañez, otra”, relató alias ‘Cuco Vanoy’ ante fiscales de Justicia y Paz.  

Según su relato, y lo establecido por la Fiscalía de Justicia y Paz, los dominios del bloque Minero se centraron principalmente en el corregimiento Barro Blanco de Tarazá así como la zona urbana y  rural de este municipio, desde el cual se conectaba con Ituango; también la parte norte del departamento como Yarumal, Valdivia, el corregimiento Puerto Valdivia de esta localidad y Caucasia.

El Bloque Central Bolívar se encargó del corregimiento El 12 de Tarazá; parte de la zona rural de  Cáceres, zona rural de Caucasia y el municipio de Zaragoza, desde el cual se conectaba fácilmente con el Nordeste antioqueño. “Pero Caucasia es la capital del Bajo Cauca. En esa época llegaba gente de todas partes. Todavía es así. Pero en ese tiempo habían paramilitares del Central Bolívar, del Minero, de la Mojana, de otros bloques; hasta gente de la Oficina de Envigado iba a Caucasia”, agregó el máximo líder del Bloque Minero.

Fue así como una tarde de mayo de 2004 llegaron varios jóvenes provenientes de Medellín, que para su infortunio, según lo relatado por ‘Cuco Vanoy’, violaron la regla más estricta impuesta por los paramilitares en los pueblos bajo su control: consumir drogas. “Entonces, (alias) Chepe, uno de los urbanos que tenía en Caucasia, ordenó a varios de los pelados que él tenía que los cogieran a correazos en el parque y les dio varias horas para que se fueran del pueblo”, añadió Vanoy.

Lo que desconocía alias ‘Chepe’, cuyo nombre es Rafael Álvarez Pineda, hoy por hoy uno de los máximos jefes de los ‘Urabeños’ en el Bajo Cauca y por el cual la Policía ofrece 100 millones de pesos de recompensa, es que los jóvenes eran amigos cercanos de uno de los hombres más cercanos a alias 'Macaco' en Caucasia: Héctor Edilson Duque, alias ‘Monoteto’.

Días después, sicarios siguiendo órdenes de alias ‘Monoteto’ ubicaron a los subalternos de ‘Chepe’ que participaron en la paliza, quienes se encontraban en la “Peluquería DKDA”. “Cuando me enteré, lo primero que hice fue ubicar a (alias) ‘Chepe’, pero no lo encontraba y pensé: lo mataron, mataron a ‘Chepe”, recordó el comandante del bloque Minero.

Solo un par de días después ‘Cuco Vanoy’ pudo conocer la versión completa de los hechos: si bien su más apreciado subalterno estaba con vida, los muertos eran de los suyos y habían caído a manos de integrantes del Bloque Central Bolívar. “Para ese entonces nosotros ya estábamos en (Santafé) Ralito y le hice el reclamo a Macaco y no le gustó. La cosa se estaba poniendo maluca”, dijo Vanoy.

Y fue la intervención de Salvatore Mancuso lo único que logró apaciguar los caldeados ánimos de los jefes paramilitares. Según lo recuerda ‘Cuco Vanoy’: “el comandante (Salvatore) Mancuso medió entre nosotros. Nos recalcaba mucho eso, que estábamos en un proceso de paz y que no fuéramos a dañar el proceso ni fuéramos armar una guerra por cuenta de un hecho como ese”.

Lo paradójico es que la historia de las Auc está llena de hechos como este. Basta recordar la guerra que emprendió Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’, contra los integrantes del Bloque Metro, incluido su máximo líder Carlos Mauricio García, alias ‘Doblecero’. Incluso en los  tiempos de Santafe Ralito se registraron historias como la Rodrigo Mercado Peluffo, alias ‘Cadena’, comandante del Bloque Héroes de los Montes de María, quien desapareció misteriosamente una tarde de 2005 cuando se movilizaba en una camioneta a una finca cerca a Montería. Para ese entonces, ‘Cadena’ vivía en Santafe Ralito y hacia parte del equipo negociador de las Auc.

Suerte similar corrió el máximo líder del bloque Centauros, Miguel Arroyave, quien siendo parte del equipo negociador de las Auc fue asesinado en septiembre de 2004 en Puerto Lleras, Meta, por dos de sus lugartenientes. Frente a lo anterior, a la justicia no le queda otro camino que esclarecer todos estos hechos. Solo así, el país podrá conocer el alcance de lo que se dejó de contar en las negociaciones con las Auc.