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Los lujosos negocios de Mancuso que no repararán a las víctimas

  
Salvatore Mancuso invirtió 5.600 millones en el restaurante L'Enoteca que fue administrado por el empresario italiano Giorgio Sale. Fotomontaje: Verdadbierta.com

Durante el juicio que se adelanta en contra de Salvatore Mancuso dentro del proceso de Justicia y Paz, la defensa del extraditado jefe paramilitar reconstruyó la historia de un lujoso restaurante de Barranquilla en el que Mancuso invirtió más de 5.600 millones de pesos y que fue administrado por el empresario italiano, Giorgio Sale.

El empresario, quien se encuentra preso en la cárcel La Picota de Bogotá desde febrero de este año por el delito de lavado de activos, fue el encardo de manejar el dinero que Mancuso destinó para la compra del inmueble y de todos los elementos necesarios de este exclusivo restaurante.

El nombre del negocio era L’Enoteca y fue entregado por Mancuso para la reparación de las víctimas, pero según denuncias de la defensa del ex paramilitar, “a pesar de la millonaria inversión, los activos del restaurante fueron avaluados solamente en 64 millones y el inmueble fue vendido por un valor muy inferior al real, significando menos recursos para las víctimas”.

Los lujos del restaurante era exorbitantes, según Celso Alfredo Salazar, conocido como uno de los principales testaferros de Mancuso y quien se encuentra en libertad luego de cumplir su condena por el delito de lavado de activos. En su momento, Salazar sirvió como fiscalizador de los recursos que le entregó Mancuso a Giorgio Sale, puesto que el ex jefe paramilitar tenía dudas de si el dinero se había destinado adecuadamente.

Mancuso desconfiaba de Giorgio Sale: Salazar

Celso Alfredo Salazar es un médico veterinario con estudios en finanzas que se ganó la confianza de Salvatore a través de asesorías y se convirtió en su mano derecha.

“Cuando yo asesoraba en temas ganaderos a Salvatore Mancuso, me contó que tenía un negocio de un restaurante con Giorgio Sale”, aseguró Salazar y agregó que el ex jefe paramilitar lo envió en 2004 a realizar una especie de auditoría para saber cómo y en qué, Giorgio Sale se había gastado el dinero de Mancuso.

Fue entonces, cuando Salazar viajó a Bogotá y conoció a Sale. “Cuando revisé las cuentas, encontré que, por lo menos en apariencia, estas eran correctas y que los informes correspondían a las inversiones que Sale le había dicho a Mancuso que había hecho”, señaló Salazar.

Según el testigo, de las facturas que revisó pudo encontrar que se habían invertido tres mil millones de pesos en el restaurante . “Al final le informé a Salvatore que las cuentas concordaban y que todo era normal”, agregó Salazar.

Con los tres mil millones iniciales, Sale compró las mejores instalaciones y equipos de cocina para el restaurante que costaron 800 mil euros, así como antigüedades y elementos de lujo como un piano de cola. “Todo lo que había en el restaurante era importado, lo único nacional eran los alimentos perecederos”, indicó Salazar, quien agregó que los cubiertos, los manteles, las vajillas y la cristalería eran de lujo, es más, cada copa de cristal podía llegar a costar cerca de 300 mil pesos.

A pesar de que Salazar creyó que los precios de estos objetos eran demasiado elevados, cuando averiguó en el mercado con los almacenes en donde había comprado Sale, se dio cuenta de que incluso, habían cosas más caras y que efectivamente, los precios si correspondían a los señalados en las facturas.

Según Salazar, en octubre de 2004, Mancuso le pidió de nuevo que fuera a revisar las cuentas de Giorgio Sale, puesto que el ex jefe paramilitar había invertido más dinero. “Para ese momento la inversión de Salvatore Mancuso en el restaurante la Enoteca llegó a los 5.600 millones de pesos", afirmó Salazar, quien dice que los computadores en los que llevaba las cuentas fueron incautados el 22 de noviembre de 2006, fecha en la que fue capturado.

Sin embargo, a pesar de que Mancuso había recibido este informe de Salazar, le pidió el favor de que fuera hasta Roma, Italia, para verificar si las propiedades que decía tener Giorgio Sale, eran reales. “Sale quería demonstrar que sí tenía solvencia económica para mejorar la relación de confianza con Mancuso. En mi visita me di cuenta que Sale era de un estrato socio económico alto, desde la casa de sale se veía el palacio Papal, era una casa elegante y lujosa”, aseguró Salazar.

“Luego de la inauguración del restaurante en la que se hizo una fiesta gigantesca, a la que asistió mucha gente, seguí yendo varias veces. Deje de ir seis meses antes de mi captura, pero para ese momento el restaurante estaba mejor que nunca”, aseguró Salazar, quien agregó que en la noche del 22 de noviembre de 2006, cuando fue capturado, L’Enoteca fue allanada en una operación realizada por la Policía.

Según lo registró la revista Semana en 2006, Salazar fue uno de los capturados en la operación contra el narcotráfico y lavado de activos que dejó al descubierto los hilos de poder del italiano Giorgio Sale y sus hijos con la poderosa mafia italiana conocida como la D’rangheta. Sus exclusivas vinerías y restaurantes L’Enoteca de Bogotá, Cartagena y Barranquilla y su cadena de almacenes de ropa Made in Italy, en su momento, quedaron en manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes.

En 2008, L’Enoteca entró en liquidación y pasó a ser administrada por el Fondo de Reparación a las Víctimas de Acción Social.  Según las denuncias hechas por Mancuso, cerca de diez mil botellas de vinos finos se dañaron porque no tuvieron el cuidado necesario para su mantenimiento.

El Fondo de Reparación, que en el gobierno Santos ha sido manejado por la Unidad de Atención a Víctimas, informó a los magistrados que cuando asumieron la administración del Fondo no se recibieron las lujosas botellas de vino porque se habían deteriorado y no se podían vender para obtener recursos.

La magistrada que lleva el caso pidió a la Fiscalía y a los representantes del Fondo de Reparación para las víctimas solicitar los documentos, actas y videos en los que la Policía Judicial realizó el inventario de L’Enoteca luego de ser allanada. Esta petición tiene como objetivo constatar las denuncias de la defensa de Salvatore Mancuso para verificar los bienes allanados y comprobas los supuestos malos manejos del restaurante.

L’Enoteca en imágenes


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