VerdadAbierta.com

Facebook
Twitter
Youtube

Cuando 'H.H.' era un 'Escorpión'

Antes de ser jefe paramilitar, Hébert Veloza fue un sicario de los hermanos Castaño.  Participó en el exterminio de la UP, asesinó sindicalistas e hizo los primeros contactos con la Brigada 17.
   
Hébert Veloza alias el 'Mono Veloza' o 'H.H.' fue jefe paramilitar de los Bloque Bananero y Calima. Foto archivo Semana    

Llevaba veneno en la sangre. Hébert Veloza dijo que, cuando las Farc le quitaron el camión en el que transportaba alimentos y con el que sostenía a su familia en el Urabá antioqueño, buscó a los hermanos Castaño para que le dieran ‘trabajo’. Quería vengarse.

Los hermanos Carlos y Vicente Castaño ya eran reconocidos en la región porque habían conformado las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, en 1991 se habían desarmado pero a los pocos años habían decidido rearmarse reclutando a ex guerrilleros y ex militares para supuestamente hacerle frente a la guerrilla. 

Al aceptarlo, enviaron a Veloza a una finca en Córdoba donde recibió entrenamiento del ex capitán del Ejército Carlos Mauricio Rodríguez alias ‘Doble Cero’ y de allí fue llevado en un camión hacia el norte del Urabá antioqueño donde la Casa Castaño controlaba las rutas de narcotráfico del Golfo de Urabá.

Era finales de 1994 y Veloza hacía parte del ‘Grupo de los 20’, una célula paramilitar que en seis años hizo metástasis por Turbo, Apartadó, Carepa y Chigoró, los municipios conocidos como los del Eje Bananero por sus extensos sembradíos de plátano. En sus inicios Veloza, apodado por sus cómplices como el ‘Mono Veloza’ o ‘Carepollo’ y luego conocido en el Valle como alias ‘H.H.’, comenzó como un sicario bajo las órdenes de ‘Doble Cero’.

A su llegada al norte del Urabá antioqueño, el ‘Grupo de los 20’ fue divido en dos: uno, que delinquió en las zonas rurales y otro llamado 'Los Escorpiones' que se instaló en los cascos urbanos. De este último hicieron parte siete paramilitares: el ‘Mono Veloza’, Enrique Mestre alias ‘Wilson’, José Ruperto García alias ‘El Gato’, Wílmer Aguado alias ‘Carroloco’, Fosferinson Flórez alias ‘Montador’, Uber Coca alias ‘Uber’ y Jesús Albeiro Guisao alias ‘El Tigre’.

Según lo documentó la Fiscalía, Veloza y sus seis cómplices se movilizaban en carros y a cualquier hora asesinaban.

Fueron conocidos en la región porque entraban a las casas de sus víctimas, las sacaban de sitios públicos y de las fincas donde trabajaban y en muchos casos abandonaron sus cuerpos en un sitio conocido como La Caleta. “Era un callejón ubicado a 3 kilómetros del casco urbano de Turbo. Allí todos los días dejábamos cuerpos”, dijo el ex jefe paramilitar que fue extraditado en 2009.

Antes de ser enviado a Estados Unidos por cargos de narcotráfico, alias el ‘Mono Veloza’ contó en versiones libres que Los Escorpiones tuvieron como informantes a los Comandos Populares, un grupo de desmovilizados del Epl que siendo perseguido por las Farc decidió delinquir con los paramilitares.  “Asesinamos gente por información de los comandos alias ‘Camacho’, Carlos Vásquez alias ‘Cepillo’, ‘San Pedro’ y ‘El Tigre’. Este último conocía todas las bananeras. También nos apoyábamos en los capataces de las fincas que tenían mucha información”, dijo el ex jefe paramilitar en la audiencia.

Así, 'Los Escorpiones' realizaron asesinatos selectivos en barrios que, según ellos, eran señalados de albergar a presuntos colaboradores la guerrilla.

Según la documentación que hizo la Unidad de Justicia y Paz, los barrios Julia Orozco, Gaitán, Bueno Aires y Obrero, de Turbo, fueron blanco de los paramilitares. Lo mismo sucedió en los corregimientos El Tres y Nueva Colonia.

“El 24 de marzo de 1995 un grupo armado entró a la vereda La Esperanza, en el corregimiento El 3, de Turbo, y sin mediar palabra disparó contra un joven de 27 años. En versión libre, Veloza dijo que lo asesinaron por informaciones de que colaboraba con guerrilla”, leyó la Fiscalía. La historia se repitió tal cual en otros casi 30 crímenes que la Fiscalía legalizó ante los magistrados.

Por su sangre fría para disparar contra quienes consideraba sus enemigos, en poco tiempo el ‘Mono Veloza’ se convirtió en jefe paramilitar del Bloque Bananero y una década después del Bloque Calima. Asesinó a personas señaladas de colaborar con la guerrilla, persiguió a sindicalistas y participó en el exterminio de la Unión Patriótica, UP. También hizo los primeros contactos con la Brigada 17 para delinquir en complicidad con esta unidad del Ejército, hecho por el cual está en juicio el general (r) Rito Alejo del Río. Durante una jornada de legalización de cargos ante un magistrado de Justicia y Paz, la Fiscalía reconstruyó los primeros crímenes del ‘Mono Veloza’.

La Brigada 17
Esta es una unidad del Ejército que tiene sede en Carepa y el general (r) Rito Alejo del Río fue su comandante entre 1995 y 1997, precisamente el mismo período en el que se consolidó el Bloque Bananero de las Auc según lo ha documentado Justicia y Paz (Lea: Los ‘paras’ y la Brigada 17).

Durante la audiencia de legalización de cargos contra alias el ‘Mono Veloza’, la Fiscalía narró uno  de los primeros casos de complicidad entre los paramilitares y soldados de esa Brigada, y que está demandado desde 2000 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “El caso se encuentra en estado de admisibilidad”, explicó la Unidad de Justicia y Paz a los magistrados.

El 16 de diciembre de 1995 cuatro hombres fueron detenidos por soldados de la Brigada 17, cuando se movilizaban en dos motocicletas por la vereda La Arenera, en el corregimiento de Currulao de Turbo. Los tildaron de guerrilleros con base en señalamientos de un informante.  Dos de ellos permanecieron presos durante tres días.

Cuando las familias fueron el 19 de diciembre a la guarnición militar a llevarles ropa y comida, les dijeron que los otros dos hombres también habían quedado libres. “Un testigo les dijo que eso no era verdad. Un carro rojo del Ejército los sacó de la guarnición, escoltado por otra camioneta que transportaba paramilitares. Los dos hombres intentaron escapar y los recapturaron”, leyó la Fiscalía. Desde ese día las familias no volvieron a saber de ellos.

A partir de las entrevistas a testigos  y de la confesión de alias el ‘Mono Veloza’, la Unidad de Justicia y Paz reconstruyó que la desaparición de los dos hombres fue cometido por los paramilitares del entonces naciente Bloque Bananero en complicidad con el Ejército, un fiscal de la región y agentes del Gaula de Cali. “Los hombres fueron sacados de la guarnición de Carepa (Antioquia), montados en una avioneta y asesinados luego en Buenaventura (Valle del Cauca)”, dijo la Fiscalía durante la audiencia.

En versión libre, alias el ‘Mono Veloza’ dijo que la Casa Castaño le ordenó capturar a los dos hombres porque eran señalados de haber participado en el secuestro de la esposa de un militar. Veloza le ordenó a su vez a alias Rodrigo López Lora alias ‘La Marrana’ que participara en la detención de las dos víctimas. Así ‘La Marrana’ primero los señaló y luego buscó al fiscal que llevaba el caso, quien en complicidad con los paramilitares expidió las boletas para que los hombres salieran de la cárcel.

Un testigo que trabajaba dentro de la Brigada le contó a la Fiscalía que los hombres salieron de los calabozos después del mediodía del miércoles 19 de diciembre, cuando un sargento rompió los candados de la celda. “Fueron sacados en una camioneta de la Brigada y escoltados por alias ‘La Marrana’ y ‘El Gato’ que se movilizaban en una moto. Los hombres intentaron escaparse y los paramilitares los volvieron a capturar. Los llevaron a un hotel de Turbo, donde los inmovilizaron con cinta que se usa para preservar alimentos. Luego los  subieron a un avión que los llevó hasta el puerto de Buenaventura”, leyó la Fiscalía.

Alias el ‘Mono Veloza’ dijo en versión libre que él viajó en otro avión hasta el Valle del Cauca y les entregó a los dos hombres a un coronel del Gaula de Cali. Allí alias ‘Memín’, un infiltrado de los paramilitares en la guerrilla, interrogó a los dos hombres que fueron llevados a una bodega de madera. “No volví a saber nada de ellos, porque yo me regresé para el Urabá”, dijo alias el ‘Mono Veloza’ durante versión libre. Los cuerpos de las dos víctimas siguen desaparecidos.

La mayoría de los crímenes cometidos por alias el ‘Mono Veloza’ o ‘H.H.’ y presentados en audiencia ante los magistrados de Justicia y Paz estaban en la impunidad en la justicia ordinaria. Durante los relatos, la Fiscalía explicó como en la época, entre 1995 y 1996, los casos fueron archivados y solo volvieron a reactivarse cuando el ex jefe paramilitar comenzó  confesar los crímenes en 2007 y 2008 antes de ser extraditado a Estados Unidos.

“La Fiscalía determinó que estos son crímenes de sistema. Es decir, no fueron hechos individuales sino cometidos a gran escala, como una estrategia definida por el grupo paramilitar donde hubo planificadores y ejecutores”, concluyó la Unidad de Justicia y Paz que acusó a alias el ‘Mono Veloza’ por los delitos de homicidio y desaparición en la mayoría de los casos.

El exterminio de la UP
La Unión Patriótica nació en 1984 como resultado de los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las Farc. El partido fue una fórmula para consolidar las negociaciones de paz y para que el grupo armado optara por una salida política al conflicto. “Pero para nosotros la UP fue creado por las Farc. Quizá muchos simpatizantes no tenían que ver con la guerrilla, pero por el hecho de pertenecer a algo relacionado con lo subversivo, los matamos”, dijo alias el ‘Mono Veloza’ desde Estados Unidos.

Con estas palabras, el ex paramilitar reconoció que participó del genocidio a la UP. En versiones libres le confesó a la Fiscalía 10 crímenes, que hasta 2008 estuvieron archivados en la justicia ordinaria. Los casos fueron desempolvados cuando la Unidad de Justicia y Paz compulsó las copias en las que el ex jefe paramilitar contó los detalles de estos asesinatos.

Un investigador de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario dijo que nueve fiscales investigan 1.316 casos relacionados con la UP. “Tenemos 526 investigaciones en etapa preliminar, 157 en instrucción y 16 en juicio. Con sentencia ya van 103 casos en los que han sido condenadas 191 personas. En el registro general, 10 de estos crímenes fueron cometidos por Veloza”, dijo el investigador que presentó estos datos a la magistratura en julio de 2011.

“La siguiente víctima era también integrante de la UP. El 18 de abril de 1995 a las 7:40 de la mañana, a 500 metros de la estación de policía de Carepa, los paramilitares instalaron un retén. Detuvieron un carro de donde hicieron bajar a la víctima. La asesinaron por señalamientos de alias ‘Cepillo’ y ‘El Tigre’ según confesó Veloza. La Fiscalía investigó y encontró que la víctima era del comité obrero de una de las fincas bananeras y defendía los derechos de los trabajadores”, leyó la Fiscalía durante la audiencia ante los magistrados.

El 17 de mayo de 1995 Los Escorpiones buscaron a otro integrante de la UP y como sucedió con las demás víctimas lo identificaron en otro retén. “Ocurrió en la vía entre los municipios de Carepa y Apartadó, en la vía comunal El Silencio a 20 metros del casco urbano.  Una vez lo identificaron, lo amarraron y lo asesinaron. El cuerpo fue abandonado en la carretera”, leyó la Fiscalía.

También los sindicatos

De forma sistemática como sucedió contra la UP, los paramilitares señalaron a varios integrantes de los sindicatos bananeros de tener vínculos con la guerrilla. “No perseguíamos a los sindicalistas por ser sindicalistas, porque su lucha es justa para defender los derechos obreros; combatimos fue la infiltración de las guerrillas”, dijo alias el ‘Mono Veloza’. Los familiares de las víctimas sostienen todo lo contrario, que ser parte de un sindicato ya era un motivo para ser blanco de los ‘paras’.

En la audiencia, la Fiscalía documentó siete crímenes contra sindicalistas, seis de ellos contra miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria, Sintrainagro, y uno más con otra un integrante de la Asociación de Institutores de Antioquia, Adida.

Según lo documentó Justicia y Paz, los paramilitares que delinquieron en el Urabá utilizaron los retenes ilegales para detener los buses donde se movilizaban los trabajadores de las bananeras, entre ellos, algunos líderes de los sindicatos de las plantaciones de banano o de las instituciones educativas de la región.

El 22 de abril de 1996, por ejemplo, los paramilitares retuvieron un bus que  salía de una finca de Turbo y de allí bajaron a los pasajeros, entre quienes identificaron a dos hombres que pertenecían a Sintrainagro. “La Fiscalía confirmó que eran primos y que los paramilitares los apartaron y los asesinaron dentro de una platanera. En versión libre, alias el ‘Mono Veloza’ confesó que fueron señalados por información de alias ‘El Tigre’, el comando popular cómplice de los paramilitares en la zona bananera”, contó la Fiscalía.

Durante el año anterior, en 1995, Los Escorpiones dirigidos por Veloza asesinaron a otros sindicalistas utilizando la misma táctica. El 29 de junio asesinaron a otra víctima en un retén que instalaron en la vía al corregimiento de Nueva Colonia. Lo bajaron del bus, le dispararon y arrojaron su cuerpo en la comunal San Jorge, un sitio donde hay plantación de banano.

A otras de las víctimas las buscaban en las fincas donde trabajan y las sacaban en vehículos, que entre la población eran conocidos como “los carros de la muerte”. Así  el 23 de septiembre de 1995 los paramilitares se llevaron a un integrante del sindicato de maestros Adida, cuando estaba en la vereda Arenera de Turbo. “Se lo llevaron en una camioneta blanca, lo asesinaron y arrojaron su cuerpo en el cementerio municipal. En el crimen participaron  alias ‘Uber’, ‘Wilson’ ‘Gato’ y el ‘Mono Veloza’”, leyó la Fiscalía durante la audiencia.

La legalización de cargos es una etapa previa antes de que los magistrados emitan una sentencia que condene al ex jefe paramilitar y repare a sus víctimas en el Urabá antioqueño y el Valle del Cauca, donde alias el ‘Mono Veloza’ delinquió con los Bloques Bananero y Calima.