Bloque Sinú y San Jorge

El Bloque Sinú y San Jorge es hijo directo de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu, y en el momento de la desmovilización hacía parte integral de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc.

Fue entonces un bloque muy importante en la historia de las autodefensas y representa el núcleo principal que explica su expansión a partir de 1994. El Bloque Sinú y San Jorge dependía en última instancia de los principales mandos políticos y militares de las Auc: Salvatore Mancuso, Vicente Castaño y Carlos Castaño hasta su desaparición. Su comandante directo en el momento de la desmovilización fue Jairo Andrés Angarita, alias Andrés, el segundo después de Salvatore Mancuso. Los segundos de ‘Andrés’ eran alias Pedro y alias 08, cuyo nombre real es Salomón Feris Chadid.

Básicamente se movía en el sur del departamento de Córdoba, particularmente en Montelíbano, Puerto Libertador, Tierralta y Valencia, hasta los límites con el Urabá antioqueño, pero disponía adicionalmente de un grupo urbano que actuaba en Montería y Cereté. Compartía la zona costera del departamento con el Bloque Élmer Cárdenas, Valencia con el Bloque Héroes de Tolová, y, los linderos del Bajo Cauca antioqueño hasta 2002, con el Bloque Metro.1 El Élmer Cárdenas estaba bajo el mando de Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán, el Héroes de Tolová, bajo el mando de Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna o Adolfo Paz, y el Metro bajo la dirección de Carlos Mauricio García Fernández, alias Rodrigo o Doble Cero; este último fue doblegado por varios de los jefes de las Auc, entre ellos ‘Don Berna’ y Salvatore Mancuso, y a la postre fue asesinado en 2004 en Santa Marta.

Para entender los orígenes del Bloque Sinú y San Jorge hay que remontarse a los años ochenta, cuando dos procesos coincidieron en Córdoba. Por un lado, se fortalecieron las guerrillas del Epl y las Farc, y por otro lado, se desarrolló el narcotráfico. Mientras el gobierno negociaba un proceso de paz con la guerrilla, éstas aumentaron su presión a ganaderos y propietarios en Córdoba. Con el impulso de los dineros del narcotráfico, las autodefensas respondieron atacando lo que consideraban la base social de la subversión.

El Epl, que había surgido en 1967 como brazo armado del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), luego de que se escindiera el Partido Comunista en 1964, buscó desarrollar una guerra popular prolongada, en zonas rurales y conformar su base de apoyo entre los campesinos. Eso quizo hacer en el Alto Sinú y el Alto San Jorge2, y se fortaleció de tal modo, que causó una enorme conmoción social, económica y política en grandes zonas del departamento, a tal punto que fue una de las causas principales de la generalización de la violencia a partir de 19853.

En Córdoba el Epl se extendió a lo largo de la Serranía del Abibe, en límites con Urabá (Tierralta, Valencia, Montería, Canalete y Los Córdobas); parte de la Serranía de San Jerónimo; el Alto San Jorge (Montelíbano y Puerto Libertador); el sur de Montería; Planeta Rica; Buenavista; Ayapel; Chinú y San Bernardo del Viento4. Años después, a principios de los ochenta, también se instalaron las Farc5 en Puerto Libertador y Tierralta; el Eln, en Pueblo Nuevo y San Andrés; y el Partido Revolucionario de los Trabajadores, en San Andrés.

En los años ochenta impusieron casi a todos los ganaderos, agricultores y empresarios “contribuciones voluntarias”, cada vez más onerosas. Ya no sólo los terratenientes ricos tenían que pagar la extorsión, sino también los medianos. Las otras modalidades de recaudo eran la extorsión, robo, abigeo y secuestro. En caso de rechazo u oposición eran víctimas de homicidio, ajusticiamiento, fusilamiento de reses o quema de fincas. Al narcotráfico le cobraban una especie de impuesto por carga enviada al exterior6. Esta fue una de las razones, pero no la única, por las cuales los ganaderos constituyeron las autodefensas. Éstas combatieron al Epl y consiguieron su casi total desmovilización7.

Con la llegada de Belisario Betancur a la Presidencia en 1982 hubo un cambio en el tratamiento del problema de la guerrilla. En noviembre de 1982 se expidió la ley 35 “por la cual se decreta y se dictan normas tendientes al establecimiento y preservación de la paz”. De esa manera se produjo la excarcelación de 500 militantes de izquierda y el gobierno reconoció la importancia de la Comisión de Paz, constituida años atrás, con la tarea específica de lograr acercamientos con las guerrillas y diseñar principios de acuerdo que pudieran ser suscritos con el gobierno8.

La Comisión, en cumplimiento de sus deberes, consiguió en 1984 acuerdos de tregua o cese al fuego con las Farc, el M-19, el Epl y las Autodefensas Obreras, ADO9. Algunas fuerzas de la izquierda defendían la unidad y cogieron fuerza las ideas de convocar a un gran diálogo nacional en una Asamblea Constituyente Popular, de liberar a los presos políticos y derogar el estado de sitio. El EPL firmó entonces un acuerdo de paz con el gobierno de Belisario Betancur el 23 de Agosto de 1984 en Medellín10. Las Farc y el EPL montaron sendos movimientos políticos legales para atender la coyuntura de la tregua: la UP y el Frente Popular, respectivamente11, que hicieron sus primeras manifestaciones públicas precisamente en Córdoba.

La inconformidad de la Fuerza Pública y de los ganaderos, no sólo era por la amnistía a los guerrilleros, sino también por las movilizaciones de estas fuerzas políticas en su región. Pocos meses después el Ejército, la Policía y los ganaderos acusaron a la guerrilla de estar aprovechando la tregua para hacer proselitismo político a partir de la lucha armada y continuar con los secuestros, extorsiones, quemas en las haciendas y sacrificio de hatos ganaderos12.

Además de la expansión de las guerrillas y del aumento de su presión hacia ganaderos y propietarios, hay que tener en cuenta, la expansión del narcotráfico, como factor determinante del surgimiento y el fortalecimiento de los grupos paramilitares. Primero fue el contrabando, con importante arraigo en la región: en los setenta de marihuana y a partir de ochenta, la coca. Según un estudioso del departamento, los grandes capos de las drogas se fijaron en Córdoba por sus características naturales e institucionales: 124 kilómetros de litoral; las tupidas selvas en las serranías de Abibe, San Jerónimo y Ayapel; extensas llanuras; la cercanía a Panamá que facilitaba el contrabando, el tráfico de armas y drogas y lavado de activos; el Parque Nacional Natural de Paramillo, con más de 300.000 hectáreas en el sur del departamento; el aislamiento geográfico y el abandono estatal de amplias zonas y la debilidad e indiferencia de las administraciones y autoridades locales13.

Adquirieron tierras y montaron empresas fachadas. En sus predios en Montería, Canalete, Cereté, Montelíbano y Buenavista construyeron bodegas para almacenar droga y pistas para despacharla al exterior. En la zona costanera también utilizaron embarcaciones rápidas para sacar los narcóticos por mar. Algunas de las pistas estaban dotadas de iluminación para el tráfico nocturno. Hubo periodos en que el número de pistas en operación superaba las 3014. Para 1993, en Los Córdobas, ya habían empezado además a sembrarse cultivos ilícitos y a procesarse la pasta de coca. Años después se extendieron a Tierralta y Valencia15.

En esos primero años Epl y narcotráfico se aliaron pues era conveniente para ambos: la guerrilla recibía una especie de impuesto por avioneta cargada que podía ser en dinero o en especie (armas, medicamentos y provisiones) y los narcos, a cambio, conseguían hacer sus operaciones con seguridad16. Terminaron sin embargo, peleándose,17, al igual que sucedió en el Meta en los ochenta cuando se rompió una alianza entre narcotraficantes y Farc. Después, roto el acuerdo, vinieron los enfrentamientos.

Hay que tener en cuenta que a principios de los años ochenta, como lo señala Mauricio Romero, ya había llegado Fidel Castaño a Córdoba, y había se había hecho a la finca Las Tangas en el municipio de Valencia18. Poseía recursos económicos, experiencia, relaciones con políticos y estamentos militares, amplios conocimientos sobre el narcotráfico y la guerrilla y comprendía la mentalidad de los ganaderos. A esto se le sumaba su atlética presencia física, carisma y liderazgo. Conocía, además, del modelo de Autodefensas y paramilitares del Magdalena Medio, impulsado por ganaderos de esa región en complicidad con sectores de la oficialidad de la XIV Brigada del Ejército, con sede en Puerto Berrío19. Sostenía que a la guerrilla se le combatía con sus mismos métodos irregulares20.

Bajo la orientación de Fidel Castaño, los ganaderos empezaron a armar con diligencia una red antisubversiva: recibieron instrucciones sobre el modelo y los procedimientos que emplearían, adquirieron armas, contrataron hombres y formaron grupos para la defensa de su vida y bienes; montaron un sistema de comunicación entre las fincas y de informantes en las áreas urbanas y rurales y elaboraron un discurso basado en el derecho de defensa propia cuando el Estado no quiere o no puede brindarlo21.

Mientras Fidel invertía sus ganancias en tierras convirtiéndose en uno de los ganaderos más poderosos de Colombia, su hermano actuó como guía, combatió e identificó a presuntos subversivos22. Con los beneficios de Fidel así como con las contribuciones de terratenientes y empresarios, los Castaño decidieron formar su propio ejército a mediados de los ochentas, conocido como “Los Tangueros”, por el nombre finca23.

Las masacres realizadas por los Tangueros provocaron desplazamientos forzados masivos durante la segunda mitad de los ochenta, y municipios enteros se vaciaron por el terror. Según una organización que trabajaba entonces con los desplazados, los mismos narcotraficantes convertidos en terratenientes que sostenían el ejército de Castaño compraban las tierras abandonadas a precios baratos, lo que también convenía al propósito de deshacerse de los guerrilleros y de sus presuntos simpatizantes en la región24. Fidel Castaño se apoderó de fincas tradicionales, algunas de ganaderos que prefirieron recibir altas sumas de dinero y abandonar la región. Según Mauricio Aranguren en el libro que escribió con Carlos Castaño llamado Mi Confesión, cuando Fidel murió tenía a su nombre 20.000 hectáreas y 30.000 cabezas de ganado25. “La compra de tierras por los narcotraficantes cambia el curso de la guerra, porque los nuevos terratenientes pasan a la organización paramilitar,” dijo Alejandro Reyes, un sociólogo que ha estudiado la violencia política, en una entrevista con Human Rights Watch. “Empieza entonces la defensa territorial de los narcos.”26

La lucha frontal que desataron contra la guerrilla no sólo golpeó a sus militantes, simpatizantes y colaboradores, extensiva, a veces a los familiares de éstos; también a miembros de sindicatos, asociaciones campesinas, ONG de derechos humanos y hasta ambientalistas; activistas sociales, políticos independientes y, en fin, a críticos de toda índole, desde los inconformes por la exclusión y las desigualdades sociales, hasta los que denunciaron sus atropellos o simplemente les quitaron una novia. Muchos de estos dirigentes y activistas sociales no tenían relación con la guerrilla, pero los convirtieron en objetivo militar porque estaban convencidos de que todo ánimo de cambio era subversivo. De esta manera, muchas organizaciones del campo y centros urbanos desparecieron, redujeron sus actividades o cambiaron su visión. Hubo muertos, desaparecidos, exiliados internos, intimidados, sitiados en su propia comunidad27.

Según un estudio hecho por el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos, la intensidad de las actuaciones de las autodefensas fue especialmente alta en municipios como Buenavista, Canalete, Tierralta, Valencia, Ayapel, Los Córdobas y Montelíbano en 1988 y la presión se mantuvo en el Alto Sinú y el Alto San Jorge hasta 199128. Las masacres y los homicidios selectivos fueron innumerables. Se recuerda especialmente la masacre de El Tomate, en el municipio de Canalete, ocurrida el 30 de agosto de 1988, en la que murieron 15 personas, algunas de ellas consideradas como simpatizantes del Epl. El 3 de abril de 1988 ocurrió la masacre de La Mejor Esquina, un corregimiento del municipio de Buenavista, en donde murieron 28 personas. El 12 de junio de 1989 fue asesinado el sacerdote Jesuita y vicario de la Parroquia de San José de Tierralta, padre Sergio Restrepo Jaramillo, S. J. El 26 de noviembre fueron asesinadas once personas que se encontraban en un bautizo en Montería. El 16 de abril de 1990 fueron asesinadas trece personas en Valencia y los cadáveres aparecieron en la finca Las Tangas. El 25 de octubre de 1990, en Tierralta, asesinaron a 12 personas, en el barrio Escolar29.

A principios de los años noventa se desmovilizaron algunos grupos guerrilleros. El 25 de enero de 1991 lo hizo el Prt en el pueblo de Don Gabriel, en el municipio de Ovejas, Sucre; el 1º de marzo del mismo año ocurrió la desmovilización del Epl, en Juan José, en el municipio de Puerto Libertador, Córdoba y, el 9 de abril de 1994, la de la Corriente de Renovación Socialista, una facción del Eln, en Flor del Monte, municipio de Ovejas, Sucre. En Córdoba el número de desmovilizados del Epl fue de 349 combatientes, 30 de la Crs y 16 del Prt. Posteriormente subsistieron por algunos años disidencias del Epl y el Prt30.

La desmovilización del Epl fue vista por algunos sectores como un triunfo de Fidel Castaño y del Ejército Nacional. La imagen de Castaño creció como protector de la sociedad. Disminuyeron el número de homicidios, secuestros, extorsiones, boleteos, abigeatos y desplazamientos forzados; se revalorizó la tierra, hubo recuperación parcial del hato ganadero, cierto retorno al campo y alguna reactivación de la economía agraria31. De la desmovilización del Epl surgió el movimiento político Esperanza Paz y Libertad.

Los espacios dejados por el Epl fueron ocupados por otras organizaciones guerrilleras, en especial por las Farc. Esto a su turno motivó el surgimiento de los llamados Comandos Populares, un brazo armado de los desmovilizados del Epl que se vieron en la obligación de defenderse, y por otro lado la reactivación del aparato militar de los Castaño32. Paralelamente los integrantes de Esperanza Paz y Libertad, que participaron en procesos electorales, sufrieron el hostigamiento de las Farc y de la disidencia del Epl y no pocos de ellos fueron asesinados. Algunos de los desmovilizados se pasaron a las Farc y a los grupos paramilitares. La violencia se reanudó. Se formaron así las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu.

En 1994 desapareció Fidel Castaño –un episodio aún poco claro — y el mando lo asumió aparentemente su hermano Carlos, aunque tras bambalinas el jefe estratega era, al parecer, Vicente Castaño, otro hermano mayor que Carlos quién sólo salió a la luz pública años después.

Fue una respuesta a “la nueva guerra de agresión” de las Farc. La respuesta no fue estrictamente militar sino que las Accu moldearon una estrategia político- militar.33 Paulatinamente se fueron expandiendo hacia diferentes regiones. Rápidamente las Accu se convirtieron en el grupo paramilitar más grande y organizado de Colombia. Aunque cada frente tenía un líder local, Castaño decía que todos se coordinaban a través del mando central, del cual él era el comandante en jefe.

Al igual que la guerrilla a la que imitaban conscientemente, las Accu tenían un estado mayor conjunto compuesto por líderes de cada grupo paramilitar regional. Los grupos regionales tenían también estados mayores regionales. La fuerza combativa estaba dividida en dos tipos de unidades: las juntas de autodefensa locales y los grupos de apoyo; y los frentes de choque, mejor entrenados y equipados y capaces de desplazarse rápidamente por toda Colombia34. Las Accu contaban con ex guerrilleros del EPL, algunos de los cuales se entregaron directamente a los paramilitares35.

Además de Carlos Castaño, un personaje que ascendió a la jefatura de las Accu fue Salvatore Mancuso36. Hijo de un inmigrante Italiano, en 1983 fue secuestrado y liberado días después por el pago de un rescate. A esto hay que agregarle que desde 1981, se habían producido extorsiones y secuestros a propietarios de tierras en Córdoba, muchos de ellos amigos de la familia Mancuso. Varias de las fincas tradicionales fueron abandonadas por sus dueños, entre estas Costa de Oro, propiedad de los familiares de la esposa de Mancuso, y su padre acabó vendiendo la finca Buenos Aires por presiones de la subversión. Mancuso, después de estudiar en Estados Unidos, volvió al departamento en 1989 y se dedicó a trabajar en la finca Campamento, herencia de su señora Marta Dereix. Poco después se convirtió en colaborador de las Fuerzas Militares, actividad que alternó con su oficio de finquero y empezó a asistir a reuniones de ganaderos y agricultores convocadas por la XI Brigada del Ejército, donde se hacían donaciones de gasolina, acpm y se obtenía información. Trabó amistad con un oficial del Ejército, el mayor Walter Fratini-Lobaccio, que llegó a la región a finales de 1991, como segundo comandante del Batallón Junín, y contaba con experiencia en la lucha contra la subversión en el Magdalena Medio.

Montaron así un esquema que se basaba en la cooperación de la población civil y organizaron grupos armados para neutralizar a la guerrilla. Con mapa y censo de los propietarios en mano, Fratini dividió la región por zonas, y Mancuso repartió responsabilidades de finca en finca. El primer paso era recolectar información y mantener vigilancia constante, siempre conectados con la XI Brigada. Si alguien tenía que salir de su finca y no tenía escolta, Mancuso le prestaba sus hombres. Si algún sospechoso se encontraba en la zona, él era informado; si se tenía información de un intento de secuestro, él se anticipaba. Su fama aumentó notablemente. Llegaron ganaderos de distintas regiones a aprender del grupo de Mancuso y su alianza con el Ejército. Dentro de estos Rodrigo Tóvar Puppo, más adelante conocido por su nombre de guerra, Jorge 40, que se convirtió en su gran amigo. En junio de 1993 Fratini-Lobaccio murió durante una operación militar. Mancuso tomó así la decisión de ingresar de lleno a las autodefensas37.

En contraste con los ochentas, cuando el grupo armado de los Castaño era una fuerza fundamentalmente regional, las Accu patrocinaron una cumbre nacional para formar una alianza de grupos con ideas afines en diciembre de 1994, que condujo a la fundación de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) que a la postre tomó forma en 1997.38 Según Castaño, dentro de las AUC, “cada frente es autónomo y responsable de su región en el campo financiero y debe reivindicar o desmentir las acciones que se le atribuían.”39 Sin embargo, las regiones compartieron municiones, armas y hasta hombres.40 Los defensores coincidían en que Castaño ejercía el control en última instancia de las Auc, y era el que tenía una visión más clara de futuro.41

En su biografía de Mancuso, Glenda Martínez señala que en 1994, tras la desaparición de Fidel Castaño, hubo un nuevo anfitrión: el hermano de Carlos, José Vicente Castaño, que había regresado de Europa para ayudarle a su hermano a organizar las autodefensas. Así entró Mancuso a formar parte de dirección de las Accu. A ésta llegarían luego Carlos Castaño como cabeza visible y Mancuso, a quien se referirían en adelante como Santander Lozada; Rodrigo Tovar Puppo, Jorge 40; Hernando, alias H2, y Carlos Mauricio García, alias Rodrigo o Doble Cero42.

Las Accu fueron relacionadas con 90 asesinatos en un período de 22 días a finales de 1996 y el gobierno de Colombia anunció una “ofensiva total” contra ellos y una recompensa de un millón de dólares por información que condujera a la captura de Castaño43. Sin embargo, durante los meses siguientes, las fuerzas de seguridad hicieron poco para encontrarlo y detenerlo. Castaño siguió reuniéndose habitualmente con reporteros, funcionarios de gobiernos municipales y del gobierno nacional y representantes de la Iglesia en las áreas que su grupo controlaba. Cuando se repitió la oferta de recompensa un año después, esta vez a la par de la foto de Castaño, el gobierno prometió enviar contra él un equipo especial liderado por la Policía44.

En 1996, hombres del Epl que no se habían desmovilizado se les entregaron a los paramilitares. En los municipios de Montería y Tierralta, 255 guerrilleros con sus respectivos comandantes, pertenecientes a los frentes Pedro León Arboleda y Bernardo Franco de la disidencia del Epl y una fracción del frente 58 de las Farc, dejaron sus armas en forma voluntaria45.

Las Accu se autoproclamaban un movimiento político-militar antisubversivo de resistencia civil, con derecho a ejercer la legítima defensa personal o colectiva ante la desprotección estatal por la vida y la propiedad privada y a rechazar las abominables prácticas de clientelismo y corrupción en la gestión pública46.

En diciembre de 1997 las autodefensas iniciaron una ofensiva militar contra las Farc en los municipios de Mutatá, Vigía del Fuerte y Frontino, en Antioquia, y en Riosucio, en Chocó, con el objetivo principal de atacar lo que consideraban era el cuartel general de las Farc en ese momento, en la zona de Urabá en Jiguamiandó, Chocó. A pesar de que los paramilitares avanzaron, llegando hasta la finca La Secreta en el municipio de Mutatá – la cual se convirtió en una base de las Accu -, no pudieron debilitar a las Farc, y un año después éstas realizaron una contraofensiva. Las Farc empezaron a hostigar en el municipio de Tierralta, donde las autodefensas tenían una base. En mayo de 1998 los paramilitares volvieron a intentar una ofensiva contra la dirigencia del Comando Conjunto de Occidente de las Farc, en el municipio de Murindó, en Antioquia, pero la acción no resultó y las autodefensas tuvieron que replegarse a su base en el municipio de Vigía del Fuerte.

En noviembre la insurgencia destruyó la base de los paramilitares en La Secreta con un saldo aproximado de 40 muertos, obligándolos a replegar su dispositivo militar hacia Barijá, en Mutatá. A partir de este momento el escenario de la confrontación armada se trasladó a la Serranía de Abibe y al Nudo de Paramillo47. Hasta 2001 la guerra entre paramilitares y guerrilleros fue especialmente intenso en los límites entre Antioquia y Córdoba. Al tiempo, el Bloque Norte de las Auc comenzó a extenderse principalmente en la Costa Caribe. Así las Accu que se fueron transformando en el Bloque Sinú y San Jorge de las Auc.

El 18 de enero de 2005, en la cancha de fútbol de Santafé de Ralito, se desmovilizaron 925 paramilitares que hacían parte de los Bloques Sinú y San Jorge, de ellos 85 del Bloque Sanidad, conformado por heridos en combate, que quedaron lisiados. Las desmovilizaciones se extendieron hasta el 11 de abril de 2006 cuando lo hizo el Bloque Elmer Cárdenas48.

En el momento de la desmovilización del Bloque Sinú y San Jorge ya había desaparecido Carlos Castaño y Salvatore Mancuso se había presentado como comandante del Bloque Catatumbo. Como responsable del Bloque Sinú y San Jorge se presentó Jairo Andrés Angarita, un ex oficial de la Fuerza Aérea, de la confianza de Mancuso, que jugó las veces de coordinador del proceso de desmovilización en su conjunto. Angarita fue asesinado en la noche del 28 de diciembre de 2006 en el sector conocido como cerro Nutibara en el occidente de Medellín. Salomón Feris Chadid, alias 08, un ganadero sucreño que acompañó a Angarita el día de la desmovilización, fue detenido en abril de 2008 sindicado de participar en la conformación de bandas de narcotraficantes. Finalmente Vicente Castaño también desapareció en 2007 y mientras algunos de sus hombres más cercanos como alias HH aseguran que está vivo, otros en Córdoba afirman que fue asesinado por sus ex compadres paramilitares. Salvatore Mancuso fue extraditado el 14 de mayo de 2008 a Estados Unidos con cargos por narcotráfico. En Córdoba la violencia se reanudó y en particular las disputas entre bandas articuladas al narcotráfico. En 2008 las muertes por estas disputas han sido especialmente altas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Ver: Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p. 24. En: Víctor Negrete y Elías Bechara. Documentos para la reflexión 2, Grupos políticos, iglesias y conflicto armado. Publicaciones UNISINÚ. Montería, febrero de 2007.

2 En diciembre de 1967 el PCML anunció en una proclama el nacimiento de su brazo armado, el Ejército Popular de Liberación, EPL, en la zona montañosa de Alto Sinú y San Jorge. La base principal de su actividad política y militar fueron los Llanos del Tigre y Manso por la fácil comunicación entre el Sinú y San Jorge y la experiencia ganada por los campesinos en la guerrilla liberal. Ver Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p. 17. En: el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documentos para la reflexión 2, febrero de 2007.

3 Ver Víctor Negrete. Los desplazados por la violencia en Colombia: El caso de Córdoba. Montería, diciembre de 1994, p 17.

Edición: Editorial Antillas. Barranquilla, octubre de 1995. Encargado de la edición: Alfonso Ávila Pérez.

4 Ver el texto ya citado de Víctor Negrete. Los desplazados por la violencia en Colombia: El caso de Córdoba. Pp 17 y 18.

5 En 1980 empezó a incursionar el V Frente de las FARC, que operaba en el norte de Antioquia. Tres años más tarde conformaron el Frente 18; después los frentes 35, 37 y 58. Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p. 18.

6 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p. 18.

7 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p. 18.

8 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p. 21.

9 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, pp 21 y 22.

10 Ver: Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Ejercito Popular De Liberación. Bogotá, Enero de 2002

 

11 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, pp 21 y 22.

12 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 20.

13 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 22.

14 Antonio Júnior Sánchez,. Las crónicas que no me dejaban contar. Montería, 2001. Crónicas que da miedo contar. Montería, 2003. Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 20.

15 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 21.

16 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 20.

17 Ver: Documento 1. Los grupos políticos y su responsabilidad en con el desarrollo de Córdoba. Ponencia leída en la Semana por la Paz, convocada por la Pontificia Universidad Bolivariana, seccional Montería, 9 de septiembre de 2002. EN: Víctor Negrete y Elías Bechara. Documentos para la reflexión 2, Grupos políticos, iglesias y conflicto armado. Publicaciones UNISINÚ. Montería, febrero de 2007. Pp. 4 a 13. Ver la p 7.

18 Ver Mauricio Romero. Paramilitares y Autodefensas, 1982-2003. Universidad Nacional, 2003.

19 Mauricio Romero,. Paramilitares y Autodefensas, 1982-2003. Universidad Nacional, 2003.Romero, 2003.

20 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, pp 20 y 21.

21 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 21.

22 Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

23 Fidel Castaño negó su participación en el narcotráfico y alegó que su fortuna considerable la obtuvo con la ganadería y el comercio de arte. Sin embargo, su papel de agente del Cartel de Medellín está bien documentado por muchas fuentes consultadas por Human Rights Watch, entre ellas la Policía Nacional y la Embajada de EE.UU., que dedicó decenas de cablegramas a sus hazañas entre 1990 y 1994. Human Rights Watch los obtuvo a través de una solicitud de desclasificación de información (Freedom of Information Act, FOIA). Ver también: “Yo fui creador de los Pepes,” Semana, 31 de mayo de 1994, pp. 38-45.

24 Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

25 Citado por Glenda Martínez. Salvatore Mancuso: Su Vida. Editorial Norma, 15 de octubre de 2004.

 

26 Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

27 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 21.

28 Ver: Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Ejercito Popular De Liberación. Bogotá, Enero de 2002

29 Ver: Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. Bogotá, D.C 18 de Enero de 2005. Igualmente Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH.

30 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, pp 22 y 23.

31 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 22.

32 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 21.

33 Ver el documento ya citado de Negrete y Bechara. Documento 2. Los grupos políticos y el conflicto armado en Córdoba. Noviembre de 2005, p 23.

34 Entrevista de Human Rights Watch con Carlos Castaño, 9 de julio de 1996; y Estatutos de las ACCU.

35 Por ejemplo, en julio de 1996, un grupo del EPL que había rechazado la amnistía gubernamental en 1992 se entregó a las ACCU y algunos ex guerrilleros se incorporaron a sus filas. Se considera que la constante rivalidad entre Esperanza, algunos de cuyos de simpatizantes se han unido a las ACCU, las FARC, y los guerrilleros del EPL que no quisieron desmovilizarse está en el origen de mucha de la violencia política registrada en Urabá desde 1991. Para más información, ver las secciones sobre el EPL y las FARC en este informe. “60 guerrilleros buscan su reinserción social,” El Tiempo, 31 de juliode 1996. Ver también: Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

36 Sobre el perfil de Salvatore Mancuso, ver Glenda Martínez. Salvatore Mancuso: Su Vida. Editorial Norma, 15 de octubre de 2004.

37 Sobre estos aspectos ver: Glenda Martínez. Salvatore Mancuso: Su Vida. Editorial Norma, 15 de octubre de 2004.

38 Primera Cumbre de las Autodefensas de Colombia, diciembre de 1994; “Paramilitares se habrían unido,” El Tiempo, 20 de abril de 1997.

39 Bibiana Mercado y Orlando León Restrepo. “Urabá: el fin de la pesadilla. En: El Tiempo, 28 de septiembre de 1997.

40 Ibid.

41 Francisco Santos, “Proyecto contrainsurgente,” El Tiempo, 29 de abril de 1997. Ver: Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

42 Ver: Glenda Martínez. Salvatore Mancuso: Su Vida. Editorial Norma, 15 de octubre de 2004.

 

43 Ver: Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

44 Ver: Human Rights Watch. Informe sobre violaciones al Derecho Internacional Humanitario en Colombia. NuevaYork, 1998.

45 Ver: Defensoría del Pueblo, Universidad del Sinú y Fundación del Sinú. Documento 3 ¿Qué hacer ante los hechos?, un plan de acción que prevenga, atienda y prepare el posconflicto, p. 19. En: Víctor Negrete Barrera. Documentos para la reflexión: Algunos aspectos del Proceso de negociación Gobierno-AUC, Abril de 2006.

46 Carlos Castaño. Las Autodefensas y la paz, 1999.

47 Ver: Fundación Seguridad y Democracia. Desmovilización de los Bloque Sinú, San Jorge y Sanidad de las AUC. Febrero de 2005. Este informe cita al Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH. Panorama actual del Paramillo y su entrono. Mayo de 2002.

 

48 Ver: Presidencia de la República. Oficina Alto Comisionado para la Paz. Proceso de paz con las Autodefensas. Informe Ejecutivo. p. 7.