De Cápita

Esta semana en Oropéndola, arte y conflicto, un grupo de hombres y mujeres decide hacer un performance y colgarse con telas para cambiar de perspectiva: “ahora somos nosotros los que resistimos”.

de capita 3El colectivo se presenta este viernes en la Universidad de Antioquia.

Al principio, los espectadores pasan, los ven y piensan tal vez que se trata de la práctica de algún arte circense. También es probable que ignoren el acto, caminan de largo y piensen que es de un nuevo deporte extremo. Habrá otros, por el contrario, que se detengan y se pregunten: ¿qué hacen 20 personas suspendidas en el aire boca-bajo, semidesnudas y amarradas al techo con telas finas?

Y la respuesta a esa pregunta resume la idea del colectivo “El cuerpo habla” de la Universidad de Antioquia de Medellín con la obra. “La interpretación del espectador frente al performance es libre, por supuesto –dice Ángela Chaverra, coordinadora del colectivo- pero para nosotros como artistas sí hay un interés por pensar en lo que nos aqueja y en nuestra responsabilidad frente a los problemas”. Y, en este caso, habla de asuntos transversales al conflicto armado: la resistencia y las desapariciones.

Pero, ¿qué tiene que ver un cuerpo humano colgado del techo con los desaparecidos? Y para responder hay que acudir a lo que los artistas llaman “la poetización de la vida”: la resistencia de una persona durante minutos en esas condiciones, simboliza el estado de vulnerabilidad del ser humano. La desaparición forzada no distingue raza ni sexo.

de capita 1 El cuerpo habla está conformado por estudiantes y profesores de la Universidad de Antioquia.

Según un informe reciente del Centro Nacional de Memoria Histórica, en Colombia hay alrededor de 27 mil personas desaparecidas forzosamente pero se calcula que con los niveles de subregistro esta cifra puede duplicarse. Incluso, el tema es de tal importancia que, probablemente, este fin de semana anuncien desde la Habana un acuerdo entre el Gobierno y las Farc en cuanto a las víctimas de este flajelo.

Los artistas del colectivo reconocen que el éxito de la obra depende de la reacción del público: que toque los cuerpos, los contemple, los abrace o los llore. “Es a partir de esa interacción que esto cobra sentido –dice Ángela-. El promedio de tiempo que los cuerpos permanecen colgados es de 30 minutos pero el hecho de que haya alguien observándote, lo hace más retador”. Y no se trata únicamente de que la respiración cambie o que los sentidos se agudicen por estar en esa posición. El artista está viendo un mundo diferente, toda la perspectiva se distorsiona. La de él y la del público. Es un mensaje sutil para entender las cosas de una manera distinta.

Vea más de esta obra en Oropéndola

“De Cápita también es un llamado a la comunidad para que no se quede pensando solo en la muerte o en el dolor”, dice una de las artistas. Y este viernes 16 de octubre el llamado será para los estudiantes y los profesores de la Universidad de Antioquia. Allí,  en el marco del Primer Encuentro de Performance y Artes Vivas, 21 personas estarán colgadas mirando el mundo al revés.

Oropéndola Arte y Conflicto

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